miércoles, 28 de abril de 2010

LA PANTERA ROSA EN BILBAO

La Pantera Rosa llegó a Bilbao de madrugada, justo antes de que comenzara a amanecer, a bordo de una pequeña lancha motora en la cual también iba montado el Inspector Crusoe. Entraron en la ciudad cruzando a lo largo toda la ría, despacio y sin hacer demasiado ruido, pasando por debajo del famoso puente Golden Gate de San Francisco, que había llegado hasta allí gracias al novedoso y valiente, si bien algo costoso, programa de intercambio de monumentos ideado por el Chino Muerto.

Desembarcaron en una pequeña playa de gravilla con algunos pedruscos y cierta suciedad que había justo junto al centro histórico de la capital vizcaína; el Inspector Crusoe desapareció inmediatamente de la escena, mientras que la Pantera se puso a la obra, pausadamente pero con gran laboriosidad.

El objetivo de la Pantera Rosa era organizar un negocio, en principio de tamaño modesto, allí en pleno centro de la ciudad. Se trataba de un mercado, pero un mercado de lo más singular, porque la Pantera se dedicaba a comprar productos al precio más alto posible y venderlos luego mucho más baratos.

Como estaba empezando, y además era aún muy temprano, el negocio no estaba muy animado. Pasaban algunas viejas y algunos currelas de camino a la obra y la Pantera les ofrecía una barbaridad por cualquier mercancía que portaban. Por ejemplo, si una vieja llevaba una bolsa con lechugas, le preguntaba cuánto le habían costado. Si la vieja le decía que tres euros, le ofrecía comprársela por cinco euros, y luego la vendía en su mercado, a veces a la misma vieja, a euro y medio.

Así es como poco a poco se iba animando el negocio absurdo de la Pantera. Que pasaba un ruso con una caja de 6 botellas de vodka valoradas en 10 euros en cada una, la Pantera le compraba la caja a 100 euros, y luego ponía a la venta las botellas individualmente a menos de 5 euros.

Poco a poco el trasiego de clientes que acudían a aquel singular rastro había crecido hasta igualar a la cantidad de gente que iba a las manifestaciones en contra de la jornada laboral de 65 horas al día o jubilación a los 200 años, pero todavia la cantidad era inferior a la de las manifestaciones para que no se rompa la democracia o "ZP, con la familia no se juega".

El negocio había crecido considerablemente e incluía una gran cantidad de trastos de todo tipo; mercancías de lujo junto a cacharros prácticamente inservibles. Pero todos ellos de gran atractivo para el consumidor por los precios absurdamente ridículos a los que se vendían.

Hay que decir, que después de cerrar cada transacción, la Pantera siempre ofrecía recomprar una vez más el producto por un precio todavía más alto, y que luego lo ponía a la venta a un precio aún menor del de la última venta.

Se la veía contentísima y aplicadísima en su trabajo. Orgullosa de que todo fuera viento en popa, preocupándose de que su negocio funcionara bien y de saludar y dar las gracias a todos los clientes, incluso a los que sólo se acercaban a su improvisado rastro a mirar.

Dios se moría de risa observando desde el cielo el desarrollo de los hechos. Pues aunque Dios  es omnisciente y omnipresente (quiere decir que lo sabe y lo ve todo) tiene una función que le permite renunciar a esas facultades temporalmente y contemplar los hechos humanos sin conocer el desenlace de antemano, para así disfrutar a ratos como uno cualquiera, volviendo después a su estado de conocimiento absoluto de todas las cosas.

Así, mientras degustaba las más deliciosas palomitas de la historia, sentado en un sofá más cómodo que cualquiera de los sofas terrenales, se divertía con la visión (por su puesto en 3D y super alta definición) de las hazañas de la Pantera.

"Esta pantera es la monda-se decía a sí mismo, divertido-. Sin duda está orgullosa de su negocio que apresuradamente le debe de estar llevando a la ruina, y por eso da las gracias con tanta amabilidad a todos los clientes, como si pensara que el objetivo de su negocio es simplemente vender el máximo de objetos posibles, independientemente de que haya beneficios o pérdidas. Mira que animada se le ve".

"¿Será consciente de lo que está haciendo? -seguía preguntándose después Dios, entre carcajada y carcajada- ¿O bien tiene algún plan secreto o es tan despistada que confunde los números?. -Y sus risas resonaban en el cielo, y caían a la Tierra en forma de repentinas tormentas benévolas, que llenaban los pantanos en pocos segundos y traían a la Comunitat el agua para especular que no nos quiere dar Zapatero.

Entretanto, se había hecho el mediodía en Bilbao, y ya se agolpaban auténticas multitudes en ese rincón de la ría en el que la Pantera había abierto su negocio, por lo que la Pantera había contratado a varias decenas de ayudantes, a los que pagaba un generoso sueldo, más incentivos en función de las pérdidas que causarán a su establecimiento.

Con frecuencia se le veía corregir la conducta de algún empleado novel, reprochándole paternalmente el haber cerrado una transacción no lo suficientemente desventajosa.

Todo fue perfecto durante varias semanas. Gracias a la Pantera, muchísimos parados y deshauciados por la crisis tenían ahora productos que llevar a sus familias y además ganaban dinero al hacer la compra. Los pequeños comercios también se abastecían del rastro de la Pantera para conseguir productos baratos que luego podían vender al público a precio irriosorio. Nadie se preguntaba de dónde provenía todo ese dinero regalado a espuertas y todo el mundo estaba a favor de ese negocio tan ventajoso para el cliente

Pero las grandes superficies y las multinacionales y los banqueros estaban pasándolo mal, ya que la gente había empezado a dejar de acudir a los negocios tradicionales. Así que contrataron periodistas para que hablaran mal de la Pantera e inventaran abusos de los derechos humanos por parte de la Pantera, políticos para que legislaran contra la Pantera, y jueces para que levantaran causas ficticias con el objetivo de ilegalizar a la Pantera y a todos losque simpatizaran con su mercado.

La Guardia Civil empezó a investigar a la Pantera buscando conexiones con ETA, alguna prueba que permitiera cerrar su negocio, cualquier cosa ilegal, pero no había forma. Se investigó la empresa a fondo y no había nada. Era todo perfectamente normal.

La Pantera había asegurado su negocio en la bolsa de manera que si el negocio perdía dinero cobraba primas de las grandes aseguradoras. Lo mismo que hacían Goldman Sach y muchas empresas que se dedicaban a la especulación financiera e inmobiliaria; así que, según las leyes fundamentales del capitalismo, era el libre mercado y había que respetarlo.

Además, como empresa que se dedicaba a la especulación, el negocio de la Pantera Rosa se beneficiaba millones y millones de euros del gobierno en concepto de rescates bancarios y medidas anti-crisis. Así que, para impedir que la Pantera siguiera con su negocio, había que cambiar totalmente el sistema y para ello hacía falta un presidente revolucionario como en Cuba, Venezuela, Bolivia, etc. Pero de eso, los que dominaban el poder en España no querían ni hablar.

Sin embargo, las campañas del País y el Mundo en contra de la Pantera habían conseguido que dejara de ser una de las instituciones más valoradas por los españoles. Después de las acusaciones salidas en el Mundo de que la Pantera se había aliado con ZP y Al-Qaida para destruir la familia y la democracia y regalarle el País Vasco a Navarra, había calado entre la gente de derechas la idea de que el mercado de la Pantera era una tapadera de grupos terroristas. 

Los del PSOE, para que no les acusaran de blandos con el terrorismo, también habían empezado a criticar a la pantera. Al final la mayoría de los españoles la odiaban tanto como a Hugo Chávez, aunque, por suerte, muchos bilbainos de barrio seguían yendo a su deivertido negocio a comprar y a que les regalaran el dinero del rescate bancario. El País decía que la Pantera era una amenaza contra nuestro orden constitucional y contra el libre mercado.

Finalmente, se inicio el juicio contra la Pantera Rosa. El juicio se basó en la acusación de que en sus episodios de dibujos animados, la Pantera nunca había condenado a ETA, y ello, para la respetable audiencia, era prueba irrefutable de colaboración con banda armada.

El presidente de Irán dijo en una entrevista que era injusto que juzgaran a la Pantera con acusaciones tan nimias. El País publicó en portada, a raíz de ese comentario, que Irán y la Pantera eran aliados y que la Pantera estaba ayudando a Teherán a conseguir la bomba. 

Se condenó a la Pantera a prisión y su negocio se ilegalizó. Fue un gran golpe a favor del capitalismo brutal y de que en España todos los periódicos, cadenas de televisión, bancos y grandes empresas siguieran concentrándose en las manos de tres o cuatro familias, y un golpe brutal sobre la economía de miles de bilbaínos humildes, ya suficientemente azotados por la crisis. En los periódicos, el cierre se vendió como un triunfo de la democracia contra los que quieren romper el Estado de Derecho.

Pero lo que se le escapó a la camarilla de imbéciles en el poder es que, como el dibujante de la Pantera Rosa encargado de hacer cumplir en su episodio las resoluciones de la Audiencia era un tio de izquierdas, que había comprado en el mercado de la Pantera y simpatizaba ampliamente con ella, entonces el dibujante cumplió a rajatabla el guión en el que la Pantera iba a prisión excepto en una cosa.

El tipo le dibujo una cucharilla dentro de la celda con la que pudiera cavar un tunel para escaparse rápido de la cárcel en la que hubiera podido ser torturado como tantas personas en las cárceles españolas. La Pantera salió rápido con la idea de montar otro negocio en otro sitio para ayudar a los pobres y robar a los ladrones. El dibujante alegó libertad de expresión y que sólo se trataba de un ejercicio de libertad artística. Y al final sólo le cayó una pequeña multa, pero evitó ir él mismo ir a prisión y por lo tanto no llegó a ser torturado por la Guardia CIvil.

martes, 23 de marzo de 2010

EL DESIERTO ZEN

Hay una colina en mitad de un salvaje desierto de color gris que a su vez se encuentra en una de las zonas más inaccesibles de Japón. A esa región apenas llega un autobús diario, que todavía deja a los turistas a varios kilómetros de la atracción principal de la zona: el estanque de cocodrilos.

Para llegar al estanque de cocodrilos, hay que caminar varios kilómetros por un sendero de tablas de madera que serpentea entre las dunas hasta alcanzar el objetivo final, que consta de una maceta con dos flores rosas junto a  un precipio inmenso, varios kilómetros de profundidad, en el fondo del cual está el estanque en sí, un charco de agua grisácea de apenas un par de metros de longitud. El paisaje que se observa alrededor del estanque, igual que el que existe a ambos lados del camino que conduce al mismo, destaca por su monotonía y falta de elementos de interés.

La mayoría de los visitantes de ese lugar enigmático se alojan en el alberje juvenil Sverdlovsk, a varios kilómetros de distancia, en la población más cercana al desierto. En albergue es raro raro porque en el interior del mismo hay un ruidoso aparcamiento de coches de varios pisos con rampas de cemento, y justo al lado del parking, en el mismo edificio, están cómodas pero sobrias habitaciones y también zonas lúdicas para los mochileros, mesas de pin-pong, sets nevera-sillón-mesa para hacer botellón e incluso un piano conectado a amplificadores.  El ambiente es siempre muy animado en esta parte lúdica del albergue, aunque hay que lamentar el ruido de los coches y la falta de calidad del aire.

viernes, 19 de marzo de 2010

CUENTOS JAPONESES. LAS AVENTURAS DEL PROFETA AZUL EN JAPÓN (SEGUNDA PARTE)

El ensañamiento del Profeta Azul hacia Japón había llegado a extremos enfermizos. Igual que los periódicos y telediarios españoles se dedicaban a terjiversar la realidad y a manipular los hechos para predisponer a la opinión pública española en contra de Venezuela y Colombia, el que antaño había sido el mejor escritor de relatos cortos con diferencia había convertido su interesantísimo blog en una absurda retahíla de insultos, afirmaciones falsas y  exageraciones contra el país del sol naciente; una repetición de argumentos falaces y  sin fundamento alguno que tenían como único objetivo desinformar al público sobre la realidad de aquel país. Del mismo modo que el País y el Mundo eran capaces de insinuar con todo descaro, ajenos a cualquier principio de ética periodística, que Venezuela, uno de los paises más democráticos del mundo, era gobernado por un caudillo autoritario, y ocultaban también a los españoles los grandes logros del gobierno de Chávez; también el Profeta había llegado al extremo de afirmar sin vergüenza alguna, en su delirante obsesión anti-japonesa, que Japón -que probablemente de entre las naciones desarrolladas era la que mejor había sabido mantener su esencia, costumbres, festivales y peculiaridades-, era en realidad un país aburrido, sin lugares de interés, occidentalizado y que no conservaba apenas tradiciones resaltables.

Hasta tal punto se prodigaba el Profeta en sus aseveraciones carentes de toda lógica y sentido común que la nueva administración japonesa de Yukio Hatoyama se sentía profundamente preocupada por el efecto que toda esa propaganda negativa y todas esas informaciones sin ninguna base real pudieran tener sobre la imagen de su país. Pues si bien, el blog del Profeta, igual que el del Chino Muerto, había sido siempre un medio minoritario y de calidad que apenas tenía repercusión entre una élite de intelectuales avanzados, era de temer que, igual que ocurría con los medios de comunicación que la mayoría de los españoles leían a diario, conforme iba abandonando su tarea de describir fielmente la realidad, sucumbía a la demagogia y se convirtiera en un periódico de ciencia ficción y en un medio de desinformación másiva, aumentara su repercursión y llegara a afectar a las masas, dañando así la imagen que los españoles tenían del interesantísimo país de la gheisas, los pordioseros, las viejas en forma de ele y el pachinko.

Además, la economía japonesa no estaba para bromas de ningún tipo. Con una deuda que superaba el propio producto interior bruto anual de la nación, una industria golpeada por la competencia de otras naciones asiáticas y por la crisis mundial, el envejecimiento de la población, la caída del turismo, y también la presión de la administración Obama, el premio Nobel de la Guerra, una de las administraciones más hostiles de la historia de una nación ya hostil de por sí; un nuevo factor negativo, aunque fuera una caída de sólo una decena del numero de turistas que visitaban la isla cada año, podía provocar la desconfianza de los mercados financieros, aumentar los problemas de varios ayuntamientos e instituciones regionales que ya estaban al borde de la quiebra y provocar una crisis todavía mayor que terminara por hundir completamente la maltrecha economía del país nipón, obligándoles a pedir "ayuda" al tenebroso Fondo Monetario Internacional.

Así que después de varias deliberaciones del Primer Ministro Hatoyama en persona con su consejo de ministros y con sus socios de coalición,  se decidió actuar contundentemente para cortar de raíz el problema. Unos mercenarios chinos anticomunistas de élite al servicio del gobierno japonés aparecieron una mañana por el parque donde vivía el Profeta haciéndose pasar por mendigos antijaponeses de izquierdas y estuvieron bebiendo cartones de vino e insultando a Japón con el otrora mejor bloguista de la historia. Al caer la noche, los mendigos y el Profeta estaban ya practicando un animado sueling entre sus propios vómitos. Pero el sueling de los pordioseros era fingido. Habían introducido en el vino del Profeta una sustancia que hizo que éste no se despertara hasta varios días después, cuando ya había sido translado en una jaula desde España a Kioto, la más turística y encantadora ciudad de Japón y el mayor balnco de las mentiras y los odios del Profeta.

Una vez llegado a Kioto, el Profeta quedó para siempre encerrado en la misma jaula en la que había sido transladado a su país más odiado. De esa manera el Profeta estaría bajo el control del gobierno japonés y sin acceso a internet para que no pudiera publicar ya nunca más sus ridículos oprobios en contra del país nipón. Además, como venganza a todo el daño que había provocado a la reputación del país, y sabiendo cuánto odiaba los lugares turísticos, la jaula fue colocada en una de las zonas de Kioto más pintorescas y más visitadas por los visitantes extranjeros, en la calle que conduce al templo de Nanzen, cerca del maravilloso paseo de los filósofos, y con una vista preciosa a las montañas del este de la ciudad y a los puestos de suvenirs alineados a ambos lados de la calle.

Durante meses, la vida del Profeta discurrió con sopor y aburrimiento en la estrecha jaula desde la que contemplaba pasar cada día a varios miles de turistas llegados a esa parte de la ciudad para disfrutar la animada vida cultural que un barrio de la ciudad con un patrimonio tan rico y con tantos y tan variados eventos culturales ofrecía a sus visitantes. Ya se tratara de visitar los maravillosos templos de la zona, asistir a un concierto de taiko, contemplar teatro tradicional japonés, escuchar un cuentacuentos típico, aprender un arte marcial, asistir a la fabricación artesanal de katanas, vestirse de geisha, probar la deliciosa gastronomía local, aprender ikebana, caligrafía china, contemplar, escuchar o probar instrumentos que se remontaban a épocas inmemoriales, festivales extraños como los que ocurrían en Japón... Aunque muchos habían ahorrado durante años para hacer el viaje de sus sueños, y se les veía avanzar por la calle ilusionados, animados, con los corazones llenos de alegría, el Profeta se dedica a insultarles desde su jaula utilizando el mismo típico de argumentos irracionales con los que durante los meses anteriores había llenado su ya no excelente blog. "!Imbéciles de mierda, ¿a dónde vais?...!Kioto es una ciudad de mierda, sin cultura, ni tradiciones... Los templos son de plástico, pequeños y están vacíos... Los japoneses son robots...China es más interesantes.. Los templos son más grandes... Estáis desperdiciando vuestro dinero y vuestro tiempo...!

Cuando oían ese tipo de disparates que parecían bromas que nadie entendía pero que el Profeta decía con la mayor seriedad del mundo, como si se tratara de verdades comprobadas cientificamente, los turístas se reían y se dedicaban a hacer fotos sin parar al chalado de la jaula. Chalado al que, por cierto, después de semanas en su nuevo hábitat, le habían crecido las barbas y las melenas como a Robinson Crusoe hasta hacerle parecer una bestia primitiva y simiesca propia de una película de terror de bajo presupuesto y argumento mal hilvanado. "Los millones de turistas que venís a Kito al año, ciudad sin interés, ni centro histórico, estáis totalmente equivocados -seguía gritando el Profeta, para más risa de los turistas- todos estáis equivocados y sólo yo estoy en lo cierto. Os están tomando el pelo, imbéciles de mierda".

Aunque al principio sus comentarios sonaban divertidos, como el Profeta, cuando se obsesionaba con algo, tenía la manía de repetir cientos de miles de veces, y con todo convencimiento, los mismos argumentos, por muy falaces y disparatados que fueran, al final los turistas se cansaban de escuchar las incongruencias y los quejidos de la abominable criatura peluda e intentaban acallarle lanzándole grandes cantidades de comida japonesa tradicional, que precisamente era la más odiada por ese ser abyecto. Sushi de primera calidad, sashimi fresquísimo, ramen, gyoza crujientito por fuera y jugoso por dentro..., exquisiteces que cualquier paladar sano y normal habría agradecido con mil reverencias al estilo japonés pero que para el hombre de la jaula eran un insulto. Por suerte, una vieja de más de 100 años vestida con kimono, vieja que trabajaba muy cerca de la jaula enseñando a los numerosos turistas interesados la tradicional ceremonia del té, se había encariñado de la bestia y lo había adoptado como si fuese el nieto que nunca había tenido. Y por eso le llevaba todas las mañanas y todas las noches a la jaula su comida preferida (del Profeta). Hamburguesas del Makudo y del Lotteria (para el Profeta el verdadero manjar del país del sol naciente). Pero la bestia, en lugar de agradecer a la pobre vieja sus grandes cuidados, la recibía cada mañana y cada noche con horribles insultos. La vieja sentía una gran tristeza por causa de estos insultos salidos de la boca de su propio nieto, o al menos de quien ella trataba como si hubiera sido siempre su nieto.

-Vieja de mierda, tú no eres vieja de verdad. Un día, cuando tenías 30 años te hiciste vieja de repente, te levantaste una mañana totalmente vieja, llena de arrugas y con forma de ele. Y dijiste: "Qué mierda, me he vuelto vieja de repente". Y seguiste viviendo igual, como si nada, vieja de mierda.

Y la vieja, que ante sus clientes se mostraba siempre gélida como una roca, y que nunca había mancillado, ni siquiera con un pequeño gesto inconsciente o un movimiento instintivo o un fugaz parpadeo, la severa etiqueta y la exquistita cortesía requeridas para la ceremonia del té; después de haberle llevado a "su nieto" su comida preferiday haber una respuesta tan hostil a cambio, lloraba y lloraba cada noche al volver a casa. Otras veces, el Profeta le decía:

-Tú no eres vieja de verdad. Tú naciste vieja o te fabricaron en una fabrica de galletas directamente vieja para que pareciera que llevas enseñando siglos la mierda del té ese con que engañas a los turistas. !Vieja-robot de mierda, puta!

Una noche, se acercó de repente a la jaula un misterioso agente secreto que trabajaba al servicio de una potencia extranjera hostil. Entre los barrotes de la jaula consiguió introcucir un sobre en el que había dos llaves y un billete de avión, así como un trozo de papel con una dirección escrita en chino y transcrita a los carácteres del alfabeto romano justo debajo.

-Sal de la celda con esta llave y viaja a la ciudad china de Fen-Huon. Allí encontrarás la prueba de que tus teorías con respecto a Japón no andan tan equivocadas como la gente cree...

En ese momento, una colegiala que pasaba cerca de la celda, probablemente al servicio de una potencia enfrentada a la potencia para la que trabajaba el agente anterior, sacó un revolver del bolso y acribilló a disparos al agente secreto extranjero. A continuación la joven dirigió su mirada y su revólver al Profeta, a quien disparó tres balas a quemarropa. Se hizo la oscuridad  para el Profeta Azul,  y su cuerpo se desmoronó en el fondo de su sucia celda, hasta quedar tendido, inerte, sobre un charco de su propia sangre.

¿Sería el fin de las aventuras del Profeta en Japón? No, por suerte, por milagro o porque el Destino o Zeus así lo habían decidido, las tres balas habían impactado en zonas secundarias de su cuerpo, sin afectar a ninguna de sus partes vitales. Por eso, si el Profeta había caído había sido más como producto del shock de verse acribillado de esa manera que por las consecuenicias de los disparos. Pues aunque la primera bala había acertado a su pecho en la parte del corazón, el Profeta era un ser desalmado, vil y sin sentimientos, que robaba siempre las golosinas de los niños por pura maldad y que nunca donaba sangre ni colaboraba en las rifas benéficas a favor del exterminio del pueblo palestino. Así que, como no tenía corazón, la bala sólo le había provocado unas heridas en el pecho de no demasiada gravedad.

La segunda bala le había impactado en la garganta, en donde desde pequeño el Profeta tenía instalada una especie de tubería de un material duro e insensible. De manera que cuando la bala alcanzó esta parte del cuerpo, se oyó una especie de sonido metálico, profundo y estridente como el de una campana. Pero no hubo ningún daño importante en el cuerpo del Profeta. La tercera le dio en la cabeza y salió inmediatamente rebotada, a una velocidad aún mayor, en dirección contraria, causándole sólo unos leves rasguños.

Unas horas después, el Profeta se despertó en su jaula, casi de madrugada, sorprendido por el hecho de estar todavía con vida. A su lado estaba la solo estaba la pobre anciana de la ceremonia del té, que le llevaba como siempre unas hamburguesitas y unas patatitas bien calentitas para que se recuperara del golpe. Pero el Profeta todavía conservaba las dos llaves y el billete de avión. Y una de las llaves era la llave de la celda. !Por fin era libre! El día siguiente partiría hacia su amada china para descubrir un secreto que cambiaría la historia.

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Al día siguiente, por la noche, el Profeta llegó a la dirección en China que el agente secreto le había indicado. Se trataba de una complejo industrial semisecreto que se hallaba en lo más profundo de una de las regiones industriales situadas a lo largo de de la cuenca del Yant-tse. Aunque a esas horas estaba seguro de que la fábrica se encontraría cerrada, no dudó ni un instante que la segunda de las llaves que le había entregado el sacrificado  agente le procuraría la entrada al edificio.

Así que se apresuró hacia una de las entradas del recinto. Y en cuanto las puertas se abrieron y accedió alinterior del sitio, lo que vio le dejó anonadado. Incluso para alguien de la imaginación delirante, casi sin límites, del Profeta, una imaginación desbordada que hacía desfilar mezclados en su consciencia extraterrestres junto a  mendigos del parque,  ancianas con enfermedades terminales con pastores del Tíbet, especuladores vestidos con traje y corbata junto a robots, mutantes y bestias de todo tipo; incluso para alguien con una mente tan enferma, lo que vio en aquel momento era superior a cualquiera de sus fantasías, algo que ni en sus sueños más extraños en las noches en que practicaba sueling extremo y en su cerebro se acumulaban los efectos de la cerveza de Mercadona de la peor calidad y de las pizzetillas hechas con ingredientes de dudosa procedencia; ni en esos sus sueños extravagantes hubiera llegado a imaginar una locura semejante.

Era una fábrica de viejas. Viejas producidas en una cadena de montaje siguiendo un procedimiento automatizado a razón capaz de dar forma a centenares de viejas por segundo. Aunque el patrón general era el mismo para todas las viejas, la combinación  aleatoria de unas 10 o quince variaciones estándar creaba cada vez una vieja particular. "Vieja de ochenta años especializada en la ceremonia del té cuya tradición había aprendido de sus antepasados". "Vieja sucia en forma de ele que regenta una tienda de dulces típicos heredada de sus abuelos en un shoutengai". "Anciana venerable cajera de un ultramarinos mugriento de la esquina" "Vieja experta en artesanía tradicional japonesa". Las creaban en serie y justo antes de nacer les grababan en el cerebro sus recuerdos de octogenarias. Qué timo. Qué cabrones. Luego las suministraban a comercios de reputada calidad para que sustituyeran a las viejas que iban muriendo y que no se notara. Vaya manera de engañar a los turistas, que se creerían que estaban siendo atendidos por una señora venerable que había pasado toda su vida en Kioto, aprendiendo las artes tradicionales o gestionando un negocio centenario.

Pero eso no era todo. Junto a la fábrica de viejas estaba la cadena de producción de templos antiguos. Construían infinidad de templos de plástico nuevos cada día, listos para ser transladados a su emplazamiento definitivo haciéndolos pasar por edificios antiguos con gran valor histórico. El Profeta los vio con sus propios ojos sin poder dar crédito a lo que tenía ante sí. "Singular santuario tradicional de montaña cuyas paredes y techos de madera han sido desgastados por la historia y la metereología"."Pagoda milenaria de madera de cedro, raro especímen, único en toda Asia, construido en el periodo Heian, como lugar de recreo del emperador". Cientos de edificios recién construídos en plástico sintético delante de sus narices y todavía con un fuerte olor a pintura. Y encima deslocalizado a China, para que lo fabricaran obreros que no cobrarían ni 300 euros al mes. Qué hijos de puta.

Había estado siempre en lo cierto. Japón era una nación sin tradiciones y sin edificios históricos que se dedicaba a vender a todos los idiotas del planeta la imagen de un país de cultura milenaria. Millones de turistas engañados cada año por los sinvergüenzas que estaban a cargo y que, por cierto, habían intentado matarle. Pues ahora iban a conocer su venganza. Volvería a Japón para contarle la verdad al mundo. Hundiría al gobierno mostrando pruebas irrefutables del engaño. El Profeta entró en el cuarto donde apartaban los restos las viejas defectuosas y se metió un par de cabezas de vieja robot o clon en su mochila, junto con un brazo de vieja y un par de pies. Iba a llevárselas a la vieja que siempre le compraba hamburguesas para demostrarle que tenía razón cuando le decía que ella no era vieja de verdad, que había nacido vieja y puesta .
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Mas cuando tras volver al Japón y llegar al lugar donde la vieja trabajaba, enseñando la tradicional y centenaria ceremonia del té, y le enseñó los restos de viejas clon que llevaba en su mochila, la vieja se quedó mirando a los ojos de uno de los trozos de vieja; a continuación su cuerpo comenzó a mutar, como el monstruo de Terminator, y se fue transformando con cibernética liquidez en una colegiala japonesa. !La misma joven que había disparado al Profeta unas noches atrás! La colegiala se llevó la mano al bolso y sacó un revólver; es obvio que su objetivo era acabar definitivamente con el Profeta Azul.

Pero nuestro protagonista había anticipado la jugada, y tras gritarle: "!vieja puta asquerosa!" le había arreado un puntapié haciendo que el bolso y el arma se le cayeran al suelo. Ese momento fue aprovechado por el Profeta para escapar de allí corriendo. Como en ese momento pasaban varios grupos de turistas por la zona, el Profeta se camufló entre ellos y pudo abandonar Kioto sano y salvo.
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¿A dónde iría ahora? El Profeta Azul sólo tenía un amigo, o al menos no demasiado enemigo, en Japón. Un pordiosero llamado Elvar Ata, experto en política internacional, que escribía un blog de cierta calidad y que también había hecho música, cine y poesía, así como actividades revolucionarias de variada índole. Lo cierto es que el odio del Profeta hacia Japón había comenzado años atrás, cuando había viajado a ese país por primera vez para visitar Elvar, que vivía en Osaka. Antes del viaje se había formado grandes expectativas, su corazón estaba lleno de ilusión por conocer las maravillas del país del sol naciente, maravillas que su amigo le había contado tantas veces antes del susodicho viaje. Pero al final ehabía resultado un fiasco. Los templos eran una vergüenza, hechos de plástico, más pequeños que los de China y sin nada dentro. Las excursiones habían sido un desastre. Había más puestos de suvenirs que en Benidorm. Los japoneses eran extraordinariamente fríos y robóticos.

Había jurado no volver a ese país tan detestable y se dedicaba de forma monotemática a escribir en contra de Japón en su blog, y a hablar mal de Japón a todo el mundo. Tanto es así que su antigua gran amistad con Elvar se había resentido por causa de las discusiones que mantenían, con posiciones enfrentadas, al respecto. Pero ahora tenía pruebas para demostrarle al mundo que su opinión era cierta. Había tomado cientos de fotos en la fábrica de robots viejas. Y además, llevaba las cabezas en su mochila. Le contaría la verdad a su amigo, y éste tendría que aceptar que el país del sol naciente era un absoluto timo. Y como Elvar sabía japonés, quizás le ayudara a divulgar sus descubrimientos, para que los japoneses supieran todo lo que había descubierno.

Elvar, que antaño había sido un pordiosero de los más deleznables, un tipo que se alimentaba exclusivamente de lo que se dejaban los otros pordioseros y que recogía del suelo y se fumaba las colillas ya fumadas por otros pordioseros, había prosperado en Japón hasta convertirse en una de las personas más acaudaladas del país, especulador bursátil que poseía varios yates, participaciones en las más grandes compañías de Japón,  inversiones en todo el mundo e importantes contactos en el gobierno.  Nada más escuchar la historia del Profeta, reconoció su error, le comentó que estaba parcialmente al tanto y que en adelante le ayudaría a disfundir la realidad del país del sol naciente.

Elvar le contó al Profeta que probablente había sido raptado y llevado a Japón por el gobierno nipón para silcenciarle, y también como venganza por toda la propaganda antijaponesa que había vertido desde su primer y decepcionante viaje a aquel país.  En cuanto al agente que le había ayudado, facilitándole la salida de la jaula e indicándole la dirección de la fábrica de robots, se trataba sin duda de un hombre de la CIA. Pues el nuevo gobierno estaba últimamente dando pasos para liberarse de su condición de lacayo estadounidense en Asia. Habían revelado el acuerdo secreto de la anterior administración japonesa y Estados Unidos para introducir secretamente armas nucleares en suelo japonés. Estaban estableciendo lazos comerciales con China. Estaban considerando transladar una pequeña parte de las bases americanas fuera de Okinawa. El Imperio no toleraba ese tipo de insumisiones, que aunque eran insignificantes desde el punto estratégico, podían dar ejemplo a otras naciones colonizadas de Asia. En cuanto a los robots y los templos, Elvar confesó que no sabía nada, pero que creía las afirmaciones del Profeta, pues las pruebas fotográficas eran irrefutables.

Cuando salió de esa reunión en casa de su amigo, el Profeta sabía que se enfrentaba a un dificilísimo dilema. Tenía la costumbre de decir siempre la verdad, y nada más que la verdad, doliera a quien doliera, excepto en el trabajo, y por eso estaba decidido a hacer saber al mundo todo lo que había descubierto desde que había salido de la jaula. Pero si hacía eso, sabía que haría caer a la nueva administración japonesa, que si bien no era ni de lejos progresista, sí que estaba proponiendo reformas que a medio plazo harían disminuir la influencia americana en Asia, ayudarían a mejorar las relaciones sino-japonesas y propiciarian el clima adecuado para una solución dialogada al problema de Corea. Con la caída del gobierno reformista, volvería al poder la derecha rancia proamericana, imperialista y colonialista y hostil a China y a Corea del Norte. La influencia yanqui aumentaría, así como la posibilidad de una guerra, puede que nuclear, entre China y América en Taiwán o todos contra Corea del Norte.

A la mierda los yanquis. Se callaría. No iba a hacer nada que ayudara a los imperialistas y pusiera en peligro la paz mundial. Que se hundieran en su propia miseria. Y además, al fin y al cabo lo de los robots y los templos venía de administraciones anteriores, no era un invento del gobierno.

Es así como el Profeta Azul decidió olvidar a Japón y dejar que el pueblo y el gobierno de ese país construyeran su futuro por sí mismos, sin injerencias externas. No volvería a publicar nada más en su vida que perjudicara a ese país ni a su gobierno actual. Y puede que algún día, si con el tiempo conseguía olvidar los malos recuerdos de su estancia en el país naciente, hasta escribiera algo en su blog recomendando las excelencias gastronómicas y culturales de Japón, para así ayudar a la administración actual y ayudar a que los americanos se hundieran un poquito.

Elvar era ese día una de las personas más felices del mundo. Sabía que ante una decisión así, el Profeta eligiría sin ninguna duda la opción antiyanqui. Le había costado gran parte de su fortuna organizar todo ese inmenso montaje, contratar un actor que se hiciera pasar por un agente americano, disparara balas de fogueo en las partes no sensibles del Profeta, instalar esas enormes fábricas de robots, llevarse al Profeta al Japón en una jaula, conseguir mediante los más avanzados efectos especiales que la vieja se convirtiera en una colegiala, etc. Pero ahora, por fin, el Profeta dejaría de insultar a su amado país de acogida con sus infantiles argumentos, y se dedicaría a aquello para lo que de verdad tenía talento: hablar sobre las viejas y los pordioseros de su barrio y dejar de hablar de cosas sobre las que no tenía ni idea.

"Son los trescientos mil seicientos cuarentaycincomil novecientos trillones de yenes mejor invertidos de mi vida" se decía satisfecho mientras disfrutaba de su desayuno tradicional japonés, compuesto como cada mañana de sake de pésima calidad comprado en el conbini de todo a cien yenes y de sashimi a punto de caducar, adquirido a precio de saldo, la noche anterior, en el supermercado panchiko de la esquina.

Otros cuentos japoneses del Chino Muerto:

-El cuento de los kanjis.
-El cuento de los 12.000 yenes.
-La experiencia japonesa de James Douglas Paterson.
-Hatsumode.

lunes, 8 de marzo de 2010

PATRIMONIO DE LA INHUMANIDAD: ANTICHAVISMO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPALÑOLES

Que el hecho de que un presidente totalmente pacífico que dedica la mayor parte de su tiempo (con razonable éxito) a promover la cooperación internacional, a defender el medio ambiente y a intentar mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos sea el líder mundial peor valorado por los españoles, superando a criminales de guerra como Obama, a tiranos árabes ultrareaccionarios amigos del rey, o al presidente narco-terrrorista de un estado donde decenas de periodistas independientes y de sindicalistas son asesinados al año sin que el gobierno haga nada, y donde se acaba de encontrar una fosa común con restos de dos mil cadáveres -un presidente a quien el ayuntamiento de Cádiz (PP, ese partido centrista) dio una medalla por su contribución a la democracia-; el hecho de que un presidente que ha hecho más cosas por su pueblo y por la humanidad que todos los presidentes españoles de los últimos 30 años sea odiado por la prensa española y por la mayoría de los ciudadanos de la Monarquía Bananera demuestra a las claras hasta que punto la opinión pública de este país ha sido intoxicada por un medios más preocupados por defender los privilegios de sus dueños que por contar la verdad a los ciudadanos.

Oponerse a un presidente que ha desarrollado a su país en todos los ámbitos, ha generalizado la educación pública y gratuíta, ha universalizado la salud, ha enseñado a leer a cientos de miles de analfabetos, ha reducido a la mitad la pobreza, y ha gobernado honestamente durante tantos años a favor de su pueblo, es como decir que beber agua es malo para la salud, que ojalá España no tuviera el patrimonio monumental con el que cuenta o que es mejor no alimentar a los recién nacidos y dejarlos abandonados en mitad del desierto para ver si sobreviven por sí mismos.

Hablar siempre de "tendencias dictatoriales" refiriéndose a un presidente que al llegar al poder instauró çel mismo una ley que permite que todos los cargos electos de su país, incluído él mismo, pueden ser revocados mediante referéndum (luego se sometió a sí mismo a ese referéndum y lo ganó con el 56 por ciento); utilizar siempre la coletilla "autoritario" al escribir sobre un presidente que ha ganado 11 elecciones y ha perdido una (todas esas elecciones declaradas totalmente libres de irregularidades por todos los obervadores internacionales, incluyendo los de la Unión Europea y los de Estados Unidos), hablar así del presidente de un país más respetuoso con los derechos humanos que España es como decir que la muralla china no existe o que la Tierra es cuadrada, o que en Francia apenas existen ciudades bonitas.

Otra frase de moda al hablar de Chávez, frase sin ningún fundamento ni base real, es decir que quiere convertir en Venezuela en una segunda Cuba, y que lo conseguirá si no lo impide la "comunidad internacional" o los venezolanos. Peros si después de 12  elecciones aún no ha conseguido su objetivo es imposible que vaya a conseguirlo nunca, teniendo en cuenta también que en los últimos años contaba con el 100 por cien del arco parlamentario porque la oposición, mal aconsejada por Estados Unidos, había apostado por una estrategia absurda como boicotear las elecciones y no presententarse.

Otra de las grandes mentiras es decir que Chávez cierra televisiones o radios, por ejemplo un canal de televisión que la prensa española ya dijo en 2007 que la había cerrado y hace unos meses (2010) también dijeron que Chávez la iba cerrar. ¿Cómo se puede cerrar otra vez una televisión que ya estaba cerrada, sin que en ningún momento se haya dicho que la volviera abrir? Además, esa televisión no fue cerrada, porque sigue emitiendo a día de hoy. Donde si se cierran emisoras de televisión y de radio es en la Comunitat Valenciana, gobernada del PP, una comunitat que de lejos se parece mucho más a una dictadura que Venezuela. Por otra parte, en el País Vasco se cierra televisiones, radios y neveras y se ilegalizan partidos políticos por que "me han dicho que uno de los miembros  de ese partido recibe financiación del entorno que está relacionado con el entorno de un tipo que conoce a un tipo que una vez se relacíonó con el entorno del entorno..."; es decir, porque nos da la fana. 

Cualquiera que vea la televisión o lea periódicos venezolanos puede comprobar fácilmente que, aunque existen algunos medios a favor del Presidente, hay una amplia mayoría de medios antichavistas, los cuales incluso hacen llamamientos a matar a Chávez (cosa que en España se castigaría cerrando de verdad esos medios y enviando a sus responsables a la cárcel). Sin embargo, en la Monarquía Bananera, todos los medios, sin excpeción son antichavistas, y todas las opiniones que se expresan son en contra de ese presidente que los venezolanos están tan contentos de tener, como demuestran elección tras elección. ¿Entonces, en cuál de los dos países existe más pluralidad y más democracia?

Se puede estar a favor o en contra de una determinada política o ideología, pero oponerse constantemente a que se reduzca significativamente la pobreza, se alfabetice a cientos de miles, se gaste el dinero de un país en dar becas a los estudiantes pobres y no en ayudar a los banqueros, se construyan cientos de hospitales y que se apoye la industria de su país, que haga crecer la economía, que se aumente el salario mínimo de 20 en 20 por ciento es como oponerse a la buena comida, estar en contra de la naturaleza, atacar el cine de calidad, o mostrarse rehacio a que se planten árboles y se construyan jardines en las ciudades. Ya no es cuestión de libertad de opinión, sino que entramos en los terrenos de la pura maldad y de la propaganda política extremista camuflada de información.

Es por ello que se incluye a periódicos-basura como el País, el Mundo, etc.; a los telediarios españoles (cuyos presentadores son responsables indirectos de una gran cantidad de crímenes contra la humanidad); y en general a todos los medios de comunicación españoles, en la lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad, por desinformar al pueblo español sobre los maravillosos cambios que se están produciendo en los últimos años en Venezuela, y por su enconamiento en atacar con todo tipo de mentiras a todo presidente que se salga del redil de la "democracia" capitalista liberal, auténtica cortina de humo para que los fundamentalistas de libre mercado  sigan adelante con su destrucción de la democracia y del medio ambiente.

jueves, 18 de febrero de 2010

EL MEJOR GORDO DE LA HISTORIA O GORDOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

Como todo el mundo sabe, los gordos son en su mayoría tipos mucho más interesantes que los seres humanos. Las razones, motivaciones o la historia personal por las que un ser humano normal se vuelve gordo o nace gordo dependen de cada persona, pero hay una característica general que se repite en mucho de estos seres. Se trata del hecho, que teniendo un físico particularmente poco agraciado -o abiertamente desagradable- y una movilidad restringida, se ven a menudo obligados, incluso desde la más tierna infancia, bien por pura comodidad o por la fuerza, a renunciar a muchos tipos de actividad física o sexual consideradas normales por el resto de la sociedad, lo que les obliga a desarrollar consciente o inconscientemente el componente intelectual y hace que la proporción de indiviudos geniales entre este tipo de especímenes abominables sea particularmente alta. Ejemplos de gordos que han destacado en las diferentes disciplinas del arte, el saber, la política o el deporte son practicamente incontables. Hugo Chávez, Alfred Hitchkock, Franck Black, Maradona, Elvar Ata, J.A. Pastor.

Con frecuencia marginados en esta sociedad capitalista enferma que rinde culto a la belleza física y a la mezuindad intelectual, el Chino Muerto, el mejor blog de la historia, escrito también por una auténtica bola de sebo asquerosa, se alegra en anunciar que vamos a comenzar a confeccionar un ranking de gordos en el que se seleccionará al gordo más brillante y más influyente de la historia al que otorgaremos un premio simbólico, sin valor en metálico pero de gran emotividad. Al lector que mejor contribuya, explicando cuál es su gordo preferido y por qué, le regalaremos una chela strong. Como siempre, supongo que la colaboración será tan grande que el servidor colapsará durante varios días, dejando incluso a medio Japón sin internet. En tal caso, eligiré yo personalmente la composición del ranking.

domingo, 14 de febrero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO DÉCIMO.

(Atención: Esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)






Para entonces, ya era de noche, y toda la ciudad estaba en llamas. El villano había puesto dirección hacia Valencia, conduciendo de una manera criminal por las autopistas de entrada a la ciudad. Anakin iba a unos cincuenta metros detrás de él, pisando fuerte el acelerador. Se oía música de persecución, como en las películas americanas. “No voy a dejar que ese desgraciado me robe también lo que más quiero –se iba diciendo a sí mismo nuestro protagonista entre volantazos-. No, ya he vivido seis años separado de ella y no pienso perder ni un día más de mi vida extrañándola”



La persecución siguió por el centro de Valencia. “Está loco, a esa velocidad va a matarla”–seguía diciéndose Elvar. La ciudad se encontraba casi totalmente en llamas, con coches calcinados por todas partes y todavía con disturbios en la mayoría de los barrios. La conducción del villano era totalmente suicida, propia de una película de Hollywood.



En la puerta de la Mar, al no poder avanzar por la rotonda por estar llena de obstáculos, había hecho saltar el coche para hacerlo subir al area ajardinada central e introducirlo entre una de las puertas del arco. Anakin, que lo había perseguido efectuando una maniobra parecida, y que pudo pasar por la puerta del milagro, al salir de la rotonda chocó contra uno de los coches que había quedado accidentado en medio de la calle por culpa de la conducción temeraria del vehículo al que perseguía. Como consecuencia de ello, el vehículo de Anakin, totalmente fuera de control, rebotó, cayo a la acera y se estampó contra la sede de una oficina de trabajo temporal que había justo en esa parte de la calle, haciendo añicos el cartel con las ofertas de ese día. En ese momento, Skywalker, que ya no podía continuar persiguiemdo al secuestrador, vio como el coche de su enemigo sí que había conseguido seguir avanzado y se escapaba por el puente de Calatrava. Y no sólo se iba en el momento en que Anakin se quedaba sin vehículo sino que además, aunque hubiera tenido uno, no habría podido cruzar el puente, pues su enemigo había provocado un accidente en cadena dejando éste totalmente atravesado de coches destrozados, entre ellos un viejo trailer Buck en llamas y varios automóviles.



Anakin comprendió que las posibilidades de seguir al funesto vehículo en el que se alejaba la persona que más quería en el mundo se estaban esfumando; y que era obvio que iba a perderla de nuevo. Además, se estaba desangrando y era dudoso que saliera con vida del trámite. Lanzó un grito de desesperación, que resonó en toda la plaza, o lo que quedaba de ella, y se dobló abatido sobre sus propios tobillos. Era el fin. Otra vez. Igual que en Egipto.



Se percató entonces de que un policía se dirigía en moto al lugar del choque. Y puesto que, debido a que la calzada estaba llena de escombros, la velocidad a la que avanzaba no era demasiado grande, sin pensárselo dos veces, Anakin le asaltó con una patada voladora de karateka, impactándole en el pecho y haciéndole caer al suelo.



Pudo así apropiarse del vehículo del sorprendido agente de la autoridad. Y entre los disparos de éste, algunos de los cuales acertaron en el chasis de la moto, e incluso uno de ellos en el brazo de nuestro protagonista, se puso Anakin de nuevo en marcha en dirección al puente calatravesco. Pero tanto la calzada como la parte peatonal de este se hallaban llenos de vehículos accidentados, y era imposible pasar, con lo cual, a esa velocidad, lo más probable es que Anakin muriera al empotrarse contra uno de esos vehículos. No podía atravesar el puente, pero tampoco tenía la intención de detenerse. Seguía acelerando ¿Qué es lo que haría? ¿Moriría estampado ?¿Sería ese el fin de Anakin Sorel Skywalker? El puente estaba cada vez más cerca, no había manera de esquivarlo, y ya no le quedaba tiempo para frenar.



Cuando estaba a apenas unos centímetros del primero de los coches en llamas que bloqueaba totalmente el paso, Anakin tuvo una repentina y genial idea y, con un moviento ágil y certero digno de un as de las dos ruedas, se subió con la moto a la peineta del puente, consiguiendo así cruzar al otro lado del río aprovechando la blanca estructura de diseño vanguardista. Lo mismo que hacían tantos borrachos los fines de semana, él lo superaba ahora al hacerlo subido en una moto. Desde la parte más alta del emblemático monumento, pudo ver la silueta del coche de su captor alejándose por la Alameda hacia la Ciudad de las Ciencias, ahora convertida en la falla más grande de la historia. Qué lastima de billones desperdiciados. El sueño de un pobre faraón lunático se había ido al traste.



En aquel momento, en el coche del malechor algo había empezado a funcionar mal. Probablemente el villano había dañado el eje del vehículo al atravesar la Porta de la Mar. Había decidido salir de la ciudad tomando un atajo hacia el aeropuerto, pero por el camino el coche dejó de funcionar cuando se hallaba atravesando uno de los polígonos industriales de la zona.



No había nadie en varios kilómetros a la redonda. Así que salió del vehículo y cerrá las puertas del coche, tras amenazar a su atemorizada víctima con volarle la tapa de los sesos si hacía el menor intento de escaparse. Se dirigió a la fabrica más cercana para ver si había un teléfono funcionando desde el que pudiera llamar pidiendo ayuda a alguno de sus secuaces. Ah, con tanta llamadita para organizar al populacho en su marcha por la democdracia y en contra de Chávez, se había quedado sin batería del maldito móvil, y la china que había secuestrado tampoco tenía crédito porque acababa de salir de la cárcel. Tuvo ganas de matar a la china simplemente para alimentar su rabia, pero sin duda esa chica le iba a ser de mucha más utilidad viva, podría servirle de rescate en algún momento contra su poderoso enemigo progre egipcista, nunca se sabía.



Fue entrar en la fábrica cuando le golpeó por la espalda un tipo caído del techo,un tipo caído del techo que después de ejecutar esa audaz maniobra no pudo evitar rodar hacia la oscuridad de la fabrica abandonada pero por algún extraño motivo en funcionamiento. Esa misma persona estaba ahora encima de él propinándole golpes en la cara. Era probablemente la persona que más odiaba del mundo. La única persona del mundo a la que odiaba más que a Zapatero y a los faraones egipcios.



Desde unos momentos antes de que el vehículo del encapuchado se detuviera, Anakin se había dado cuenta de que el villano tenía problemas y que tarde o temprano tendría que acabar parando, así que había decidido hacer invisible con una táctica que había aprendido en Egipto de la resistencia antiterrorista. La mejor forma de desaparecer ante una invasión terreste sin dejar de poder ver al enemigo era desplazándose por los tejados, tal como habían hecho los niños con él a su llegada a Cairo. Siempre, por supuesto, que no hubiera cobertura aérea ni francotiradores, como era tan común en las zonas dominadas por Estados Unidos o por gobiernos títeres.



Skywalker había percibido una energía extraña desde el primer momento en que se había acercado a su enemigo. Tenía una fuerza especial, de eso no había ninguna duda. Se había enfrentado a cientos de luchadores del Imperio, del Lado Oscuro, y muchos contaban con una fuerza brutal e instintiva que los hacía muchísimo terriblemente peligrosos y sanguinarios, sobretodo cuando se enfrentaban a rivales más débiles. Había visto con sus propios ojos paramilitares colombianos rematando a civiles heridos indefensos; tropas israelíes disparando a todo lo que se movía, aunque fueran niños. Marines ejecutando a embarazadas, parados y viejas como simple pasatiempo. En ese caso se trataba de una moral autónoma que surgía de la creencia en la absoluta validez de las ideas propias. Racismo. Incultura. En el fondo no era sino la misma energía que le había motivado a él a luchar por los pobres y los oprimidos, con la diferencia de que en el caso de sus enemigos el contenido de esas ideas estaba basado en el odio tribal, en la superioridad de unos hombres sobre otros. En el fondo, en la lucha de unos hombres con otros por los recursos; o lo que es igual, en el miedo.



Pero en esta ocasión se trataba de algo bien distinto. Ya no era el miedo que se había encontrado tantas veces, ese miedo a uno mismo y a los demás propio de tantos fascistas y tantos psicópatas. Se trataba de maldad en sí misma, maldad que no perseguía nigún fin sino el de perpetuarse y hacerse cada vez más grande. En algún momento, la maldad clásica producto del miedo había mutado, devorándose a sí misma y adquiriendo la capacidad de expandirse.



No había sentido nada igual en su vida. Incluso cuando estaba infiltrado en el gobierno de Estados Unidos, trabajando codo a codo entre los mayores delincuentes del planeta, hombres que escondían bajo su historial honorable y tras sus premios Nóbel de la Paz los objetivos más sanguinarios, siempre se trataba de maldad como medio, no como fin último. Hasta el Príncipe de las tinieblas calculaba sus maldades en términos de costos y beneficios, y tenía conflictos internos. Y habría dudado, si acaso durante un sólo instante, de haberse visto alguna vez en la tesitura de matar por sí mismo y no siempre a través de sicarios.



Eso pensaba Anakin mientras su rostro se desfiguraba bajo la cascada de golpes que su enemigo le estaba proporcionando. Pues teniéndolo casi reducido, le había arrancado el ropaje que le tapaba la cabeza para confirmar su identidad y el presentimiento que había sentido al verlo por primera vez. A través de los ojos enrojecidos y furiosos, que hacían pensar en un animal salvaje infectado por la rabia, había adivinado, o quizás sólo imaginado novelescamente, el miedo de su padre, y en ese segundo de duda, de debilidad de quien llevababa años alejado de las trincheras, combinado también con su propio miedo a darle el golpe a su propio progenitor, es el que había permitido a éste recuperar la iniciativa y darle la vuelta al combate de puños en el que estaban enfrascados.



Por lo pronto, la cabeza de Anakin Peris ya colgaba de la plataforma metálica sobre la enorme poza de ácido sulfúrico que ocupaba casi la totalidad de la fábrica de pesticidas y nuestro héroe se encontraba ya al borde de la inconsciencia. Pero su padre al parecer se había cansado dar golpes a ese cuerpo moribundo que ya no ofrecía casi resistemcia. Sentía que quería quitárselo de una vez del medio, verlo caer a esa ciénaga y borrar al fin todo rastro de su enemigo, algo que tenía que haber hecho muchos años atrás, antes de que el fruto de su proia semilla se convertiera en un terrorista.



Así que empujó a su hijo,quien en un último momento antes de caer en el ácido, y movido en un último impulso vital inspirado por el recuerdo de Ryori, se pudo agarrar al borde de la plataforna con las dos manos. Entonces el señor Peris sacó de su bolsillo un rifle para disparar directamente a los dedos de Anakin, que ya asumía su muerte definitiva e inmediata.



Fue en esos momentos que malvado señor Peris fue empujado por alguien desde atrás y voló por encima de la cabeza de Anakin para caer directamente al ácido sulfúrico. Analkin pensó durante una milésima de segundo si no habría quizás de salvarle, pero se giró hacia atrás para comprobar que ya era demasiado tarde. En cuanto a Peris, justo antes de caer se dio cuenta de que la persona que le había asesinado lo había hecho por amor a su hijo. Peris había mandado matar a muchas personas en los últimos años, pero no había conseguido que ninguna persona matara por él gratis o por que le profesara admiración o porque creyera en él. Era sin duda amor, algo que él no había merecido nunca. Antes de disolverse en ácido miró en los ojos de su hijo y dio cuenta de cuán horrible había sido marginando y torturando desde la niñez al fruto de su aparato reproductor masculino. Se arrepintió en ese instante de todo lo que había hecho y creído durante toda su vida. Pensó que si volviera a nacer educaría él mismo a su hijo y le animaría a votar al PSOE si eso es lo que de verdad deseaba. Y él mismo también votaría a los rojos. Entonces cayó en el ácido sulfúrico y su conciencia y su carne desaparecieron definitivamente de la faz de la Comunitat.



Anakin volvió la cabeza, y vió delante suyo otra vez a Ryori, mirándole con sus preciosos ojos de chiquilla enamorada, aunque todavía asustada por lo que acababa de hacer. Comprendió que eran por fin libres y de nuevo su corazón se llenó de alegría. Aunque fuera su padre, era un auténtico tirano, y de no haber acabado con él se habría convertido en una especie de dictador de la Comunitat tipo Franco. Acababa de darle un desahogo a la revolución. Revolución que a partir de ahora iba a seguir desde lejos.



Ahora sí que podían largarse para siempre. Esa Comunitat despreciable de la que había tenido que huir depequeño, ahora tenía la oportunidad de convertirse en un país decente y no corrupto como cualquier otro. Anakin Sorel Peris Skywalker dejaba a la Comunitat una revolución maravillosa pero no exenta de peligros, ya que los poderosos, aunque ahora casi sin apoyos del Imperio, intentarían conventirla en guerra civil, enfrentando al pueblo el pueblo, utilizando como carne de cañón el arma política más peligrosa y mortífera de la actualidad. La gente de clase baja y media sin cultura y de derechas, dispuesta a morir y a matar en contra de sus intereses y en nombre de ideas sin sentido inculcadas por la élite. Pero si el pueblo iba a ser capaz de tomar las riendas de su propio destino y aprovechar ese momento histórico, eso era algo que nadie sabia.



Porque a Anakin y a Ryori lo único que les importaba era volver juntos al mejor lugar del mundo, al sitio donde se vive más despacio que en otras partes y se come mejor que en cualquier otro país del planeta, y la chicas son las más guapas,y la gente es más amable, y los templos son más grandes, y el clima es más agradable, y el paisaje es más hermoso que en cualquier otro sitio.



Allí donde la historia y la cultura mediterránea nacieron, y donde la existencia discurre más plácida y agradable que en cualquier otro sitio.



Esa terreta, la millor del mòn, atravesada por el río Nilo.

 
 
THE END

sábado, 13 de febrero de 2010

SONETO A OSAKA

El aire es auténtico veneno,

mas los mendigos de Kamagasaki

se alimentan de neón y de caqui.

-Sin derechos, como un cura esloveno-.



Placer del luctuoso queroseno

o mejor: festival de takoyaki,

al clavarles pinchos de teriyaki

las ancianas se desinflan, ¡qué bueno!



El cangrejo mutante de Dotombori

es un cerdo: secuestra a japonesas,

y se las lleva en jet privado a “Strombori”.



Porque además siempre queda el deporte

si algo falla y se molestan sus presas

de echar la culpa a Corea del Norte.

lunes, 8 de febrero de 2010

UN ESTADO FALLIDO

La corrupción de la clase política está tan generalizada que se extiende hasta abarcar, casi sin excepción, a todas las administraciones públicas y a todos los partidos con representación parlamentaria. El gobierno ha sido completamente subvertido por una clase dominante formada por especuladores, políticos sin escrúpulos, caciques locales o regionales, empresas multinacionales, gupos mediáticos, conglomerados económicos semimafiosos, potencias extranjeras y banqueros, todos los cuales dominan a su antojo la vida política nacional y los medios y dirigen el rumbo económico del país en función de sus propios intereses económicos. Los propios causantes de la crisis económica que tiene paralizado al país piden a través de sus todopoderosos medios de comunicación más ajustes sociales, más flexibilidad laboral, menores impuestos, privatizaciones y retraso de la edad de jubilación, para seguir aumentando sus beneficios económicos y que las consecuencias del desaguisado recaigan sobre los hombros de los trabajadores y de la gente humilde. La prensa y la televisión, igual que en las peores dictaduras, son totalmente complacientes y dóciles con el sistema, con los intereses del capital y, en resumen, con los poderosos. El paro alcanza cifras dignas de las naciones más subdesarrolladas del tercer mundo, llegando casi al 50 por ciento entre la juventud, una juventud ya totalmente alienada, complaciente y desmovilizada después de varias décadas de propaganda neoliberal, consumista y procapitalista. Solo queda la esperanza de que el país sea invadido por una potencia extranjera que ayude a formar un gobierno de transición lo suficientemente fuerte como para desmantelar la corrupción, juzgar a los culpables e instalar un nuevo sistema político al servicio de los ciudadanos y no de las élites, un nuevo sistema que pueda solucionar los graves déficits que sufre el país. No estamos hablando de Irán, ni de Cuba, ni de Siria, ni de Corea del Norte, ni de Venezuela.  

domingo, 7 de febrero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO NOVENO

(Atención: Esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)



Tras regresar a los Estados Unidos, los acontecimientos se desarrollaron exactamente como Obama Daitorio los había planeado. El nuevo proyecto empresarial de Manolo, apoyado con fondos del Departamento de Estado, del Pentagono y del Grupo Bilderberg, se había convertido en uno de los pocos negocios rentables en época de crisis, gracias a la fórmula, simple pero irresistible en tiempos tan difíles, de ofrecer al endeudado público americano grandes cantidades de cerveza barata acompañada de tapas simples, rápidas, deliciosas. Y gracias a los ahorros en higiene de sus locales, a la falta de decoración de los mismos y a nula formación de los empleados, el precio de las tapas era del todo imposible de igualar por la competencia. Sin derrochar ni un solo kilowatio de energía, ni un mísero centavo de dólar, ni en publicidad, ni en la presentación de los platos, ni en limpieza, ni en adornos absurdos. En definitiva, en todo ese tipo de bobadas que tanto les gustaban a los americanos hasta que llegó la crisis, pero que a Manolo no le complacían en absoluto, pues las consideraba simples mariconadas propias de metrosexuales y elitistas progres.

En poco tiempo, el Aguas Manolo se había convertido en uno de los establecimientos familiares más conocidos del paisaje urbano yanqui, extendiéndose no sólo por la ciudad de Washington y su estado, sino por todos los territorios al norte de la frontera con Méjico, incluyendo el Canadá y Groenlandia . Era una gran satisfacción para Manolo que su negocio hubiera triunfado en el país de los emprendedores, aunque tuviera un nombre tan raro como“Embajada de Estados Unidos”, extrañísimo nombre para un bar. Pero al fin y al cabo, ese es el nombre que le había pedido Obama Daitorio, y si Obama Daitorio se lo había dicho, el primer presidente negro, el líder del cambio, significaba entonces que ése era el nombre adecuado.

Sin embargo, lo que Manolo no se le había llegado a ocurrir es que el simple hecho de que su bar se llamara así había convertido el cambio de régimen en Estados Unidos, por primera vez en décadas, ya no sólo en algo factible, sino más bien en un acontecimiento del todo inevitable, en una predicción científica con un margen de error inferior al cero por ciento.

La suerte estaba echada. Pues aunque el chiste no tenía demasiada gracia, la realidad es que razón no le faltaba en absoluto. Desde hacía más de un siglo, en todos los países americanos se habían sucedido continuamente golpes de Estado organizados por Estados Unidos contra gobiernos democráticamente electos, siendo el único país en el que no había sucedido ninguno precisamente Estados Unidos. Y la explicación era, como decía Chávez, que en los Estados Unidos no había embajada de los Estados Unidos. Pero ahora, gracias a Dios y a Manolo, y al genial plan de Obama Daitorio, no existía sólo una, sino una verdadera cadena nacional de embajadas, centenares de embajadas americanas repartidas por todo el territorio de Estados Unidos. Así que el golpe era sólo una cuestión de segundos.

Y fue el propio Obama Daitorio el encargado de ejecutarlo. Él mismo se desplazó un martes por la mañana al Aguas Manolo de su barrio, pidió un carajillo del tiempo, un tercio, y medio bocadillo de tortilla, y le preguntó al Manolo yanqui que se encargaba de aquel local si podía utilizar el verde teléfono de monedillas. Desde ese teléfono que nadie había utilizado en siglos, que estaba lleno de telarañas y que por supuesto se quedaba siempre el cambio, Obama Daitorio llamó al jefe del Estado Mayor de Estados Unidos y le ordenó que esa noche secuestrara al Presidente Obama Daitorio, que lo sacara de su casa en pijama y que lo trasladara por la fuerza a Nicaragua.

El Golpe fue condenado por la mayoría de los países del mundo, incluyendo a la administración Obama, quien sin embargo no hizo nada por restablecer el orden constitucional y se dedicó a apoyar a los golpistas bajo cuerda mientras se prodigaba en declaraciones ambivalentes y contradictorias. Ello provocó, tal como esperaba el Presidente, una espectacular respuesta a nivel nacional por parte de los ciudadanos americanos, que estaban ya hartos de tantos años de mentiras continuas a los que se añadía ahora el peso de la crisis sobre sus espaldas y la indignación por el hecho de que el fenómeno Obama no fuera sino otro más de los continuos fraudes políticos a los que habían sido sometidos. Además, les habían comido tanto la cabeza con la propaganda sobre la democracia, y con el cuento de que eran un país especal, que no podían tolerar un golpe de estado en su propio territorio, y por ello pedían a Obama Daitorio más determinación contra Obama Daitorio y que apoyara de una vez la restitución de Obama Daitorio, el presidente democráticamente electo por una abrumadora mayoría de norteamericanos.

Manifestaciones multitudinarias, sin precedentes en el país de las barras y las estrellas, se extendieron desde los nucleos urbanos más grandes hasta paralizar la nación, y, por ende, a todo el planeta. El gobierno reaccionó con contundencia, encarcelando a miles de manifestantes y declarando el toque de queda. Pero esa represión, en vez de apaciguar las protestas, tuvo el efecto contrario: el de acrecentarlas y radicalizarlas. Así que ahora los manifestantes ya no le pedían sñolo a Obama Daitorio la mera restitución de Obama Daitorio y el procesamiento de Obama Daitorio, sino que también exigían la dimisión de todos los senadores, la abolición del sistema en sí y que éste fuera cambiado desde aquel mismo momento por un régimen chavista y fundamentalista parecido al de Corea del Norte, pero con Fidel Castro como presidente honorífico y vitalicio. Por fin se abría una ventana de esperanza en los Estados, y el país se liberaba del yugo de la banca sionista después de largas décadas de tiranía.

Como esperaba Obama Daitorio, el golpe no tardó en llevarse por delante al Multimillonario Máximo, el máximo responsable mundial del crimen organizado y de la lucha contra la paz y democracia. Pues Emamens había sido ya identificado por los revolucionarios en una fase temprana del proceso, quedando en arresto domiciliario en un edificio rascacielos de oficinas de Nueva York que llevaba su propio nombre, sin que el nuevo gobierno pro-ruso y fundamentalista chií que se había instalado en Washington supiera qué hacer con él; si llevarlo a juicio, obligarle a que se exiliara, o arrojarlo directamente al río Hudson. La mayoría de los lacayos del Multimillonario Máximo, incluyendo a varios premios Nóbel de la Paz, habían sido también arrestados y permanecían bajo custodia a la espera de ser juzgados, mientras que otros habían consegido huir al Reino Unido, Israel o Colombia, los únicos países que seguían reconociendo al antiguo régimen. En cuanto al Príncipe de la Tinieblas, el malvado Darth Maul, murió por casualidad ese día. Todos sus sueños de conseguir el poder mundial, alcanzar la inmortalidad, y convertirse así en un dios él mismo, sueños por los que había peleado con tanto tesón desde niño, y a los que había dedicado buena parte de su juventud, quedaban así perdidos en el olvido.

Justo ahora que tenía planeado acabar con el propio Multimillonario Máximo para quedarse para uso exclusivo con la fórmula de la Inmortalidad que su superejército de científicos clandestino estaba a punto de descubrir. Ocurrió el día en que, tras introducirle con éxito unos implantes montruosos recién inventados, su médico le había dicho que ya estaba curado y podía que salir a su propio pie a la calle a hacer el mal todo lo que le diera la gana. Al final había resultado que su enfermedad era un simple tumor benigno, que no hubiera supuesto ni siquiera una molestia a una persona normal, pero que al surgir en el interior de alguien tan maligno como el Príncipe, cuyo interior era puro cáncer capitalista exaltado, le había provocado una reacción adversa y casi mortal que ningún médico no cubano había podido entender durante años. Al final el Doctor Candel sólo lo había conseguido curar in extremis induciendo tumores malignos que devoraran al tumor original bondadoso.

Así, el destino de ese hombre malvado se zanjó de manera absurda cuando habiéndose curado de su enfermedad, y contento como un chiquillo, nada más salir del hospital, pisó una cáscara de plátano y cayó al suelo, abriéndose la cabeza en dos y surgiendo de ésta pequeños arcos rojos que palpitaban suavemente en el alegre sol de la mañana

El único de la cuadrilla del mal que había tenido tiempo para ponerse a buen recaudo era el sobrino de Obama Daitorio, Julien Sorel Skywalker Peris, que controlaba todas las comunicaciones y que había sido consciente en todo momento de los ingeniosos movimientos de Obama Daitorio.

De hecho, todo estaba le saliendo a Skywalker tal como lo había planeado, desde el momento en que había sido cooptado por el Príncipe de las Tinieblas para ingresar en en su grupo de Caballeros Oscuros que aspiraban a la dominación mundial. Haciendo gala de una maldad sin límites, había conseguido después el puesto en el cargo de Presidente verdadero, que entrañaba a su vez la supervisión del presidente tapadera, sustituyendo en esa función al Príncipe de las Tinieblas al que él mismo había envenenado introduciendo en secreto en su organismo una célula de bien, solidaridad, justicia y socialismo. Al quitarse de encima ese rival, toda su estrategia para con el Obama Daitorio había consistido de una consigna muy simple y muy clara: sacarlo de quicio tanto como fuera posible.

Obligarle a renunciar una y otra vez a sus ideales y a llevar a cabo una política ultraderechista más estúpida que la del propio Bush. Sacarlo de los nervios hasta que no aguantara más y viera que el problema no era un partido u otro, o esta persona o aquella, sino la propia corrupción y avaricia de poder del sistema capitalista. Desde el primer momento Anakin Sorel sabía que, si le hacía sentir verdadera rabia, como la que había sentido él tras el ataque terrorista de Egipto, Obama Daitorio se revelaría contra el mundo. Y siendo en el fondo un ser de profunda inteligencia y de grandes convicciones morales, sin duda encontraría la manera de enfrentarse abiertamente al sistema y, con la ayuda de Anakin, si hiciera falta, cambiarlo.

De hecho, años después de la Revolución, cuando los dos se pudieron reencontrar en persona, precisamente en Egipto,rememoraron la jugada desde todos los ángulos y las perspectivas posibles, y Obama Daitorio felicitó con sinceridad, admiración y agradecimiento, el genial movimiento ajedrecístico de Skywalker Peris, volviéndole a llamar sobrino, aunqur en esta ocasión lo dijera en broma y con cariño.

Fue en el último momento de su ataque terrorista contra los tres de las Azores cuando Anakin Skywalker Julien Sorel Peris había caído por fin en la cuenta de que no se podía vencer a un Imperio entero si no se hacía desde dentro. Se había visto en el dilema de tener que matar a pesonas que en el fondo eran tan inocentes como cualquiera. Eran productos industriales que se podían crear en un laboratorio, igual que el Makudo y al contrario que el establecimiento Aguas Manolo. El sistema podía producir en masa cientos de presidentes como Aznar, Zapatero o Berlusconi cada año, pero no un verdadero líder. Los líderes verdaderos, con profundidad intelectual y Fuerza, del estilo de Chávez, Evo Morales o Correa; hombres capaces de inspirar a un Pueblo entero para cambiar un país en poco tiempo, de esos salía uno cada cien años, fruto del azar, de la rabia, del estudio, quién lo supiera. Sólo le quedaba que meterse en el núcleo central de la maquina, en el sistema operativo de la bestia, y reconfigurarlo con la ayuda del pueblo.

También el propio Multimillonario Máximo le reconoció a Anakin su jugada genial. Skywalker acudió a despedirse de él definitivamente cuando éste se encontraba en arresto domiciliario en su propio rascata. Para tenderle la trampa de las Azores, él y el Príncipe habían tenido que cambiar años antes el resultado de las elecciones americanas haciendo que fuera elegido un individuo que siempre gustaba de llevar armas encima. Pero Sorel se había ido dado cuenta conforme se acercaba el momento clave de que los fallos en la seguridad del evento no podían sino ser intencionados, y de que si desde hacía un tiempo habían dejado de intentar asesinarle era porque le querían vivo. Sin duda querían reclutarle para trabajar por el sistema, igual que habían hecho en el pasado con tantos combatientes árabes, asiáticos y latinoamericanos, muchos de ellos amigos suyos. Sabía queen aquella desolada noche en el hospital del Cairo no habían ido a matarle, sino a secuestrarle o a atemorizarle. Y ello indicaba que tenían a Ryori también. De hecho, fue parte del acuerdo desde el principio. Ryori sería mantenida con vida mientras Anakin Peris trabajara para él. Y Anakin renunciaría a todo intento por recuperarla y se comprometaría a hacer el mal eternamente y a colaborar en la consecución de los intereses del Bilderberg.

El problema es que el Multimillonario Máximo, cada vez más preocupado de conseguir la Fórmula, no había sido capaz de ver la traición que se le venía encima. Por eso, cuando encarcelado en su propio despacho, Anakin se acercó a visitarlo, todavía pensaba que nuestro héroe se hallaba a sus ódenes y que había venido a rescaterle, a explicarle la situación y a ayudarle a revertirla. Pero entonces Skywalker, con una afable sonrisa de resignación, imitó el movimiento mediante el cual Bush le había disparado a él, años antes, en las Azores. Aunque esta vez, sin apretar el gatillo. Y Emamens entendió perfectamente el mensaje, y se hizo una idea de la irreversibilidad de su derrota y de la manera en que ésta había sido materializada.

Durante tantos años, se había sentido tan orgulloso de la jugada mediante la cual había conseguido hacerle pasar a su lado, que no se le había ocurrido pensar que se podía tratar de un gambito de su oponente. Se había emborrachado de victoria, igual que le había ocurrido a las élites en general al opinar que cla caída de la Unión Soviética significaba la victoria definitiva del capitalismo. La derrota del Multimillonario Máximo ocurría justo ahora que sus científicos a sueldo estaban a punto de descubrir la fórmula de la Inomrtalidad, y que empezaba a implementar su plan para erradicar a un gran parte de la raza humana, esos “estómagos hambrientos” que tanto poder y recursos le habían robado. Pero al fin y al cabo, él era un ser humano también, aunque por mucho tiempo se hubiera sentido amo y señor del universo. Y en aquel instante sintió una gran admiración por su oponente, la misma que en tiempos antiguos le había llevado a perseguirle por toda Europa, Oriente Medio y Sudamérica con el objetivo de capturar su alma.

La suerte estába echada. E incluso sin arma alguna apuntándole a la cabeza podía comprender perfectamente que había perdido. Sólo puso una condición a Skywalker a cambio de la liberación de Ryori. Y enseguida, mediante una sola llamada de teléfono, hizo que ésta fuera liberada y que al fin pudiera salir del lugar en el que la había tenido tantos años secuestrada.Al rato pudieron por fin hablar Julien y ella por teléfono. Ella le confirmó que estaba bien, que le había esperándole todo este tiempo y que sabía que tardo o temprano encontraría la manera de salvarla.

Aunque las lágrimas que le bañaban ahora el rostro eran más de alegría que de rabia, Julien Sorel Anakin Skywalker Peris decidió que la mejor venganza que podría comenter en ese momento era dejar de cumplir de su parte del trato.

No asesinaría al “Príncipe de las Tinieblas”. Un ser tan abyecto no merecía esa recompensa, morir antes de mirar a los ojos de sus víctimas. Anakin además tenía prisa por reencontrarse con su esposa. “No hay castigo más justo a tu vileza que el ser juzgado por esos estómagos hambrientos que tanto odias.”Eso le dijo, y enseguida el Héroe ya estaba corriendo rascacielos abajo. Sería por lo tanto un tribunal chavista el que decidiría la suerte de ese enfermo mental.

Anakin, por su parte, había decidido abandonar para siempre la lucha política. Ya había colaborado en la parte más difícil, empujando al pueblo hacia su propia liberación. Y si se mantenía en el proceso, puede que él mismo se convirtiera en el futuro en uno de los miembros del futuro gobierno. Pero él no tenía nada de gestor, en el fondo no era sino un simple chico egipcio al que le gusaba cazar lagartijas. Quizás fuera el propio Daitorio, ese sí que servía, a la vista de la que acababa de montar. O puede que otro líder surgido espontáneamente del pueblo durante el proceso revolucionario.

Mientras se dirigia al lugar de encuentro con Ryori, le llegó la noticia de que una importante fuerza contrarrevolucionaria, que aglutinaba a decenas de miles de valencianos descontentos desde hace tiempo con el curso de los acontecimientos, se había hecho ya con el control de la Comunitat Valenciana y se dirigía en masa hacia Washington para intentar volver a colocar un gobierno anti egicpio en la Casa Blanca. Esa fuerza había sido al parecer organizada por una coalición de ex dirigentes zaplanistas apoyados por una inmensa cantidad de ciudadanos normales y por un la gran mayoría de los falleros de la ciudad; todos ellos unidos en oposición a la nueva realidad valenciana, de la cual culpaban Zapatero y a los extremistas de El Cairo. Habían aprovechado el fácil acceso a grandes cantidades de explosivos por parte de los falleros para organizar y armar grupos militares con los que organizar un levantamiento popular enfrentarse al gobierno.

Skywalker legó por fin a la puerta de la cárcel, donde tras tantos años se encontró con Ryori y lloró pegando su rostro al de ella. Por el contrario, ella se encontraba alegre y tranquila. Dijo que se había hecho amiga de los carceleros al contarles su historia, lo que había hecho que se enternecieran y que la trataran desde el primer día con gran atención y cariño. Ella le agarró del brazo y le hizo echar a caminar hacia el centro, como si se tratara de una cita normal, como cuando quedaban para pasear después de clase por barrio antiguo de El Cairo.

Afuera, la ciudad de Washington había sido tomada por los paramilitares falleros y por el resto del pueblo valenciano, que marchaba sobre el capitolio para exigir el retorno de un gobierno reaccionario. Los valencianos, amantes del ruido como nadie, conseguían con gran efectividad ir provocando el caos por donde pasaban, lanzando petardos y fuegos artificiales, cantando canciones regionalistas, destruyendo o prendiendo fuego a todo lo que desde su punto de vista oliera a egipcio. Portaban con ellas pancartas con consignas como “!Viva Zaplana!”, ”Exigim el trasvasament”,”Sanidad pública de pago”,”Sí a la destrucció del Patrimonio” !Más especulación!””Volem corrupció!” y”No mos fareu egipcis”. En la cabezera de la manifestación iban encapuchados varios de los máximos dirigentes zaplanistas de la Generalitat de antes de la crisis.

Al salir del módulo especial de la cárcel donde los delincuentes de corbata y traje eran sometidos a atenciones dignas de las que recibían algunos jefes de Estado, los ojos de Skywalker se cruzaron con los de uno de los cabecillas encapuchados de la mani, que al parecer formaba parte de un pequeño grupo de fieles que se habían separado de la marcha principal. Su objetivo era asaltar la cárcel y sacar al President de la Generalitat para que formara un nuevo gobierno, de orientación zaplanista, que devolviera a la Comunitat a sus tiempos de esplendor, trayendo a la Comunitat agua, la Formula U, especulación inmobiliaria y la Copa América.

En realidad, el Presidente de la Generalitat había muerto en la cárcel en las últimas horas del disgusto que le había provocado el conocer que al fin los egipcios habían conseguido su objetivo de acabar con la Comunitat y romper España. Pero eso sólo lo sabía el malvado Peris, el Empresario Zaplanista con mayúscula. Y no pensaba permitir que ningún valenciano lo supiera. Pues ya había de hecho vandalizado el zoo para robar un caballo que tenía preparado para que el presidente hiciera su entrada triunfal en la ciudad del Turia, reconquistando la ciudad después de vivo, como el cid en el pasado, entrando precisamente por la Avenida del Cid.

Alguien acababa de gritar: “Mireu, un egipci, mateu-lo!” Y en las milésimas de segundo que le costó a Anakin discernir la identidad de esa mirada que le resultaba tan familiar, otro encapuchado le prodigó sendos disparos que le impactaron en el brazo y en el estómago, haciéndolo caer al suelo al instante. Y aunque rápido se revolvió el valiente joven egipcio contra el agresor, ya era demasiado tarde. Los guardias de seguridad de la cárcel, junto con fuerzas leales al gobierno legítimo, se habían enfrascado en un tiroteo contra los paramilitares zaplanistas. Así que, si bien Anakin estaba en un segundo apuntando de nuevo a su enemigo, comprobó con rabia que no podía disparar, impotente al ver que el encapuchado había cogido a Rie como rehén y huía parapateándose entre la multitud. El villano entonces, llevando consigo a la pobre chica, consiguió subir a un cadillac negro y se escapó sin que Anakin pudiera hacer nada por evitarlo.

domingo, 31 de enero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO OCTAVO

(Atención: Esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)




Nada más salir a la calle, a Obama Daitorio se le ocurrió comprobar su teléfono móvil por primera vez desde que se había fugado de la Casa Blanca la noche anterior. Y lo que vio no le hizo sino obtenerse por fuera de sus nervios, si no es que de por sí se encontraba ya totalmente obtenido con anterioridad.



Por lo visto, su sobrino había estado llamándole y enviándole mensajes durante toda la noche, emplazándole a volver enseguida a Washington para solucionar un asunto de vital relevancia que había surgido en las últimas horas. Y por si eso fuera poco, le amenazaba con perjudicar a su familia si no le obedecía, y también le dedicaba una completa sarta de calificativos extremadamente hostiles, acusándole de mezquino y de irresponsable por el hecho de apartarse de sus importantes funciones como Presidente del mundo libre sin previo aviso.



Pero eso no era lo peor. Pues su sobrino aprovechaba uno de los mensajes para comunicarle que acababa de completar el papeleo necesario y pagado la cuota correspondiente para que le dieran el Nobel de la Paz a finales de año.



El colmo. A los chantajes y a los insultos ya estaba acostumbrado, pero lo de nombrarle Premio Nobel de la Guerra sin consulta previa era del todo intolerable. Recibir el Premio Nobel de la Guerra hacía que la persona en cuestión pasara definiticamente al Lado Oscuro, transformado para siempre en un ser de la calaña de Kissinger, Peres o Lama.



Tenía, pues, que impedir a toda costa que eso ocurriera. Pues si llegaba a convertirse en uno de los premiados con tal infausto galardón no habría marcha atrás, y preso de los peores delirios belicistas, acabaría justificando absurdos como que las invasiones militares son medio legítimo para conseguir la paz, -la misma argumentación que habían hecho antes Bush, Aznar, Hitler, Blair, etc-. Y seguro que le entrarían también unas ganas tremendas de aumentar la escalada bélica en Afganistán y Pakistán, e incluso puede que acabara yendo a por otros países pacíficos que no tenían en absoluto la culpa de la voracidad del capitalismo estadounidense, como por ejemplo Irán o Venezuela.



A Obama Daitorio le producía una rabia terrible que su sobrino mencionara el asunto casi de pasada, como considerándolo algo inevitable y sin darle la opción de elegir. Pues el tema en el que más insistía en sus mensajes era el de la crisis inmobiliaria española, con más viviendas vacías en la Monarquía Bananera que en todos los Estados Unidos. Crisis que al parecer estaba a punto de escaparse ya de de todo control, convirtiéndose en un problema de alcance internacional y amenazando a las bolsas.



Según le pedía su sobrino, Obama Daitorio tenía que retornar inmediatamente a Washington para hacer un pronunciamiento en el que explicaría al contribuyente yanqui y al mundo las razones por las que era necesario utilizar el dinero de los impuestos para rescatar la economía española, evitando así que se desatara una crisis brutal en la Monarquía Bananera y que ésta acabara rompiéndose y cayendo en poder de los fundamentalistas vascos, en alianza con los sociatas y de los militantes chavistas pro Al Qaeda que querían suprimir la Constitución porque nos tienen envidia.



Como siempre, lo que quería su sobrino en realidad era hacerle pasar por el responsable de esta decisión que ya había tomado él por su cuenta. El pueblo se lo iba a comer si hacía eso. Con la economía en números rojos, dos guerras y pidiendo más financiación para rescatar a un pàís que se encontraba a miles de kilómetros.



Además a Obama Daitorio España se la traía sin cuidado. No es que le cayeran mal. En absoluto, se lo había pasado genial aquella noche. Pero la economía española era un problema de la Unión Europea, que tendrían que arreglar ellos solitos y no meterle a él. Para eso ya había varios Premios Nobel presionando a los responsables de ese continente.



Pero en fin, el problema principal no era ése, sino el sentimiento de que ya había aceptado durante demasiado tiempo las órdenes de “su sobrino” y de que, si no lo detenía, iba a terminar cediéndole su propia alma a ese desgraciado representante del Príncipe de las Tinieblas y de las cadenas de comida rápida. Ese hombre despiadado que sin duda también se convertiría en premio Nobel de la Paz algún día, sino es que lo era ya y no se había enterado.



Vaya mierda. ¿Qué podía hacer en ese caso? La cuestión es que si intentaba cambiar la situación, el sobrino tomaría sin duda represalias. De manera que lo único que podía sacarle de esa situación era una jugada maestra, un movimiento ajedrecístico veloz que quitara de en medio de manera inesperada a los tres miembros del Triunvirato en el poder. ¿Pero de qué tipo de movimiento podría tratarse? Ni idea. En realidad no tenía ni la más remota idea.



¿Y si le preguntara a Aso Soridaijin? Al fin y al cabo era un tipo con coco, que destacaba principalmente por su gran visión de la jugada, tal como le había demostrado durante la charla de antes de visitar a Zapatero. Pero si le revelaba sus sentimientos, se arriesgaba a quedar también él expuesto. Al fin y al cabo no sabía para quién trabajaba el Sori realmente, ni por qué llevaba a cabo una política tan retrógrada y contraproducente en su país cuándo tenía una visión de las cosas tan clara. Había sin duda algo raro en la forma en que se comportaba



¿Qué hacer entonces? Para empezar, decidiese lo que decidiese, había que dejar de ser un cobarde y enfrentarse de una vez al Lado Oscuro. No podía pasarse toda la vida engañando a todo el mundo, no podía contentarse con las réplicas brillantes, pero carentes de significado, que daba siempre a los periodistas. No podía convertirse en otro Tony Blair u otro Zapatero. Tenía que actuar de una vez. Cambiar el sistema y quitarle el poder de cuajo a esos tres hijosdeputa. Al fin y al cabo, el motivo por el que le habían votado era para que llevara a cabo el Cambio.



Aunque no supiera cuál era su plan, había decidido empezar por enviar un mensaje a su sobrino anunciando en primer lugar que no pensaba volver a Washington en toda la mañana. Y lo que era mejor, que si se atrevía a tocar a su familia o a tenderle una trampa, aparecería inmediatamente en televisión explicando al mundo, con la brillantez y elocuencia que le caracterizaban, que el comunismo cubano y el socialismo venezolano eran los mejores sistemas de gobierno que existían en la actualidad y los únicos sostenibles, y denunciando también a la cleptocracia que estaba realmente al mando del país.



Y hablaba en serio. Sabía mucho, y estaba dispuesto a dar nombres y apellidos, a aportar pruebas feacientes, a desenmascar a todos los terroristas en la cúspide que la gente tomaba por personas respetables. Aunque él mismo pudiera acabar en la cárcel por los chanchullos de su etapa política en Chigago.



Pues sí, oiga. Además, ya tenía lo suficiente con su resaca y el pésimo estado físico que ésta le había dejado como para dejarse amargar por ese payaso. Ese insolente que apenas tenía la mitad de edad que él y que se atrevía a dirigirse a él faltándole continuamente el respeto.



Para que se enterara, y como muestra de que iba en serio, pensaba llamar a Chávez para conocer sus opiniones sobre el asunto. Y, además, lo de la política de de insultarle por sistema que le habían impuesto se había acabado. Uno de los pocos presidentes del mundo que estaba trabajando por los pobres, por la gente normal, por ofrecer a la humanidad un mejor futuro. Era realmente patético que nunca hablara con el Presidente venezolano, del cual se sentía tan cerca aunque hasta ahora la políticas de ambos fueran diametralmente opuestas.



Joder. Es que ni si quiera tenía el número de Chávez en su móvil, como le tenían prohibido que hablara con él... Tuvo que pedírselo a Aso. Menuda vergüenza.



Por desgracia, Chávez estaba muy ocupado en ese momento, en pleno viaje oficial por Irán y Siria, a donde había llegado, según los voceros del sistema, no ha negociar acuerdos económicos, sino para difundir su ideología antiamericana por todo Oriente Medio. La señal era muy mala y además Chávez hablaba demasiado, y aunque parecía contento de recibir su llamada, en esas condiciones casi no se le entendía. Al final Chávez le contó un chiste, uno de los chistes antiyanquis que últimamente estaban de moda en América Latina, y luego colgó de repente. Pese a la mala calidad del sonido, Obama Daitorio ententió el chiste porque ya se lo habían contado antes, pero no le hizo demasiada gracia, era un chiste muy viejo y además, no especialmente bueno. Era obvio que, aunque se trataba de uno de los mejores líderes de la actualidad, como orador era un verdadero charlatán y un auténtico plasta.



Entretanto, Aso también había decidido ya volver a su país para dar la cara por el último escándalo político que salpicaba a su partido. Aso Sori y Obama Daitorio se habían despedido muy emotivamente, rompiendo totalmente el protocolo, incluso dándose un abrazo como si fueran viejos camaradas.



Obama Daitorio se había sentado a reflexionar en un banco cualquiera del parque. Ya había avisado a su sobrino de su intención de tomarse la mañana libre y pasársela meditar tranquilamente en Valencia. Por el momento no había recibido a ese respecto ninguna negativa de aquél, así que, si bien persistían algunos síntomas de la resaca, como el cansancio muscular y cierta sensación de disforia, se sentía ahora un poco más tranquilo que antes. Además, el hecho de haber podido reivindicar su voluntad, después de tanto tiempo, había hecho que la ira se le pasara y que empezara a estar mucho más confiado y con esperanzas de resolver la disyuntiva en la que se encontraba.



En el banco del parque que había elegido Obama Daitorio, se hallaba también sentado el personaje anónimo, sujeto omnisciente, protagonista colectivo -y a la vez autor-, de esta humilde novela. Es decir: yo mismo. Dada mi gran timidez, en un principio no supe como reaccionar ante la presencia de un individuo tan destacado y seguí bebiendo mi lata de tenis como si nada. Pero enseguida el Daitorio me pidió que le diera una de mis chelas, como si fueramos amigos de toda la vida, y yo por supuesto no lo dudé ni un solo segundo, pues significaba un gran honor para mí. Así que empezamos a beber juntos y entablamos conversación de la manera más natural del mundo.



Aunque más que una conversación fue casi un monólogo, pues al ser yo persona poco habladora, y además no muy amigo de relatar intimidades, ni siquiera a las personas más próximas, siempre dejo que sean los demás los que se explayen sobre las suyas. Desde pequeño tengo una especie de don que hace que la gente se sienta inclinada a abrirme su corazón sin yo solicitarlo, como si sintieran que les escucho bien o que puedo hacer algo por ayudarles, y de esa manera, los seres humanos, ricos o pobres, democristianos o socialdemócratas, gongoristas o quevedianos, japonesistas o sinófilos, sociatas o peperos, todos acaban derrumbándose ante mí y cóntandome su verdad más profunda espontáneamente; y es así también como Obama Daitorio me contó toda su vida, y en especial la historia de sus últimas horas, y de cómo deambuló por Valencia con Aso, se entrevistó con ZP, y acabó emborrachándose en este parque, por el que acaba pasando todo el mundo, como un mendigo más; la misma historia que yo, que no soy sino un mero intermediario, traslado al lector tal como él me la contó.



Se estaba haciendo ya de día, y el parque empezaba a recuperar lentamente a su actividad habitual. Los mendigos se iban despertando para reincorporarse perezosamente a sus rutinas, y aparecían también el resto de personajes de toda índole que todos los días realizan sus diferentes actividades en ese lugar: niños que van al cole, viejas que van no se sabe a dónde, viejos rumbo al quiosco a comprar el periódico del día, delincuentes, madres, represetantes, currelas, gente respetable de clase media que en el fondo eran paramilitares sionistas en potencia. En ese espacio de tolerancia, multiculturalidad y coexistencia democrática ejemplar que era y sigue siendo nuestro parque; un parque cualquiera en una ciudad cualquiera, sólo que un la ciudad que es un poco más interesante, o menos interesante, que las demás ciudades.



Así que Valencia se iba despertando de su sueño húmedo, caliente y sudoroso, y también la iluminación del día se imponía a la noche, y las pocas gentes que ya estaban despiertas y que cruzaban el parque con cuentagotas iban reparando en la presencia de un individuo singular, muy diferente a los negros que a veces venían al parque a dormir. Aunque algunos no estaban del todo convencidos de que se tratara verdaderamente del mismo tipo al que tanto veían últimamente en las televisiones de los bares, la verdad es que la mayoría de los mendigos y de otros tipos sospechosos que habitaban aquel curioso ecosistema humano se fueron acercando poco a poco a hablar con el Daitorio, todos movidos por la esperanza de una novedad que les sacara de sus aburridas rutinas. Pese a las dudas que abrigaran, y el respeto que profesaban a un personaje de tanta altura, no hay que olvidar que se trataba de pordioseros españoles, y por lo tanto ninguno podía dejar pasar la oportunidad de expresar la certeza en sus propias creencias y de imponerse a sus camaradas habituales dando, a alguien tan importante, no ya consejos,sino más bien recetas sobre cómo tenían que ser sus políticas a partir de ese momento y de qué manera tenía que dirigir los destinos de su nación.



Pues aunque se tratara en su mayoría de aunténticos fracasados, y aunque quien tenían enfrente era el presidente de la mayor economía mundial, se dirigían a él utilizando las mismas expresiones categoricas que usaban también en las discusiones habituales entre ellos en los bancos del parque o en los bares; frases que escuchadas fuera de contexto podrían llevar a un extranjero a pensar, con admiración, que todo español, incluso el más desarrapado de los pordioseros, está capacitado de sobra para asumir el cargo de Presidente del Gobierno de su país, el de seleccionador nacional de fútbol, o incluso el de Predidente de los Estados Unidos, con un desempeño mucho mejor que los que ostentan realmente el cargo. Así que, interrumpiéndose una y otra vez los unos a los otros, gritándose, y sin escuchar lo que decía el propio Presidente de los Estados, se dirigían a Obama Daitorio con esas frases tan respetuosas de la opinión del prójimo que tanto se oyen cualquier tasca española:



-Lo que le hace falta en realidad a Estados Unidos es ...

-En realidad, para cambiar el mundo lo que hay que hacer es...

-Yo siempre he dicho, y al final lo que yo digo siempre se cumple a rajatabla que...

-Tú no sabes como funciona el mundo de verdad...

-No es nada personal, Obama, en realidad me pareces un buen tipo, pero no tienes no idea...

-No tienes ni puta idea de política.



El primero en acercarse a hablar con Obama Daitorio,fue uno de los mendigos mas clásicos y legendarios del parque: el señor Rajoy. Pues se trataba al fin y al cabo de uno de los que más temprano se levantaba todos los días para empezar a beber su cartón diario de vino. Además, era de los que siempre se metía en toda discusión política dándoselas de que sabía más que nadie y aportando como prueba el hecho de ser el, como le gustaba recalcar siempre, el auténtico líder de la oposición. Y eso aunque su opinión, que para él mismo no era opinión sino verdad suprema, consistiera en realidad en una serie de leyendas neoliberales sin base científica alguna que habían sido difundidas intencionalmente durante los últimos años entre el populacho español por ciertos periodistas de derechas o progres de derechas al servicio de los más ricos del país. Políticas que en realidad eran causantes de la crisis en la economía mundial y muy particular de la crisis que estaba ocurriendo en esos momentos en España. “Hay demasiados funcionarios, el gasto público es escandaloso, la gestión privada es siempre más eficaz que la pública, bajar la carga fiscal a los ricos es bueno para la economía, reduciendo los impuestos se consigue aumentar la recaudación por impuestos...”



A mitad de discurso, Rajoy fue interrumpido por Rajoy, el cual se dedicó a rebatir sus opiniones una por una con sorprendente facilidad. Por ejemplo, indicando la irrefutable realidad de que en España que había menos porcentaje de la población trabajando para el sector público que en el resto de los países de la Unión Europea, que sin embargo eran más prósperos que España. O que la gestión estatal había traído más prosperidad económica y desarrollo que la gestión privada en la mayoría de los países del mundo y para ello había datos incontestables de numerosos organismos internacionales. O que bajar la carga fiscal a los ricos en efecto es bueno para la economía... de los ricos. Y un larguísimo etcétera.



Rajoy era una escisión del Rajoy original que se había producido unos meses antes cuando una parte de Rajoy, cansada de oir siemprelos mismos clichés neoliberales de Rajoy, y de escuchar siempre las misma políticas sin fundamento, había decidido separarse del Rajoy original y fundar un Rajoy propio menos extremista. De manera que, de un día para otro, los otros pordioseros habían visto de repente a dos Rajoys iguales físicamente deambulando por el parque y discutiendo desde opiniones opuestas. En un principio, como resulta natural, se sorprendieron sobremanera, pero pronto se acabaron acostumbrándose a ello y el hecho de que existieran dos Marianos acabó por considerarse una parte natural del parque.



El nuevo Rajoy con la misma pinta de desarrapado que el otro pero con ideas mucho más cercanas al sentido común y a la inteligencia que las de su predecesor. De hecho, se trataba de un revolucionario que pretendía mejorar las condiciones de vida del parque y a la vez cambiar el modelo productivo español incorporando a este una gran cantidad de conceptos centrales en la vida del pordiosero, como el reciclaje o el aprovechamiento sabio de todos los recursos disponibles o la propia vida austera y contemplativa del pordio; conceptos, que aplicados convenientemente a gran escala producirían una mejora general de la eficiencia de la nación y un gran avance hasta modelos verdaderamente sostenibles como en la actualidad sólo lo era el cubano.



El nuevo Rajoy, con sus ideas de vanguardia, se había convertido ya en el líder de los pordioseros, desplazando al viejo líder Rajoy, cuyos aburridos discursos y sus ideas políticas desfasadas en el fondo sólo significaban una intento a la desesperada por perpetuar el mismo capitalismo agresivo que estaba llevando al planeta a la ruina.



Hay que tener en cuenta también que, después de varias décadas de zaplanisno extremo los pordioseros eran más pordioseros que nunca.



Así que el nuevo Rajoy había conseguido ganar al viejo en el corazón y en la conciencia de los pordioseros que vivían en aquel lugar abyecto; y gracias a ello los pordioseros estaban ahora más organizados para luchar por sus derechos, mientras que al viejo Rajoy se le veía entristecido por el parque, bebiendo vino de cartón, con la mirada perdida y sin hablar con nadie.



Además, a su viejo amigo Anasagasti le había salido también una escisión chavista que había conseguido avergonzar al viejo Anasagasti estúpido, quien al final, harto de quedar siempre en ridúiculo, había huído a otro parque. Es por eso el viejo Rajoy también estaba pensando en abandonar el parque e irse con su amigo. Por cierto, reseñar que el Anasagasti chavista y el Rajoy revolucionario nuevo se llevaban a las mil maravillas.



El siguiente personaje chungo que acudió al banco de Obama Daitorio para ilustrarle con sus consejos fue el Profeta Azulado. Éste sostenía que cualquier plan para reanimar la economía mundial pasaba necesariamente por apoyar a la industria de los picaportes para puertas como único motor de crecimiento internacional. Una idea tan absurda parecía indigna de una mente brillante como la del Profeta, pero lo cierto es que por desgracia el viaje que el Profeta había hecho últimamente a Japón le había cerrado la mente y le había hecho perder los poderes místicos con los que había contado en el pasado.



Pues resulta que el Profeta había ido a Osaka a visitar a Elvar Ata, que se había retirado allí unos meses antes previendo el panorama aterrador que se les venía encima a la Comunitat y a España. Y ocurrió que, como tenía una escala de casi 9 horas esperando el enlace en Qatar, el Profeta había contratado un tour por el país que incluía un paseo por el desierto que finalmente les fue suministrado por un ex conductor de rallies ahora caído en el alcholismo. Y fue durante el transcurso de ese extraño tour que desafortunadamente, saltando entre las dunas, el Profeta se dio un fuerte golpe en la cabeza contra el ´picaporte de la puerta del autoimóvil y perdió las dotes proféticas que había adquirido años antes también al recibir un golpe en la cabeza, aquella vez de un ladrillo.



Así que, desde que llegó a Japón, el Profeta se comportó de una manera de lo más extravagante y arbitraria. No quería ver los pabellones de oro y plata de Kyoto; ni los fabulosos templos de Nara, entre ellos el edificio de madera más grande del mundo, con el increíble buda de bronce de varios pisos; ni subir a montaña sagrada alguna; ni pasear por los barrios tradicionales en los que predominaban las típicas construcciones con paredes de papel, construidas siguiendo la manera tradicional japonesa. Decía que todo ello era artificial y turístico, aunque se tratara de lugares centenarios o milenarios, y que lo verdaderamente interesante al viajar a un pàís extranjero eran los picaportes de las puertas.



Según su recién estrenada particular visión del mundo, los picaportes de las puertas eran lo verdaderamente interesante porque eran tocados a diario por la gente real, por las viejas y los vagabundos de la ciudad, por los punkis y las prostitutas, no sólo por turistas extranjeros ávidos de suvenirs. Lo mejor de un viaje era quedarse sentado en una esquina mirando un picaporte y ver la gente que lo usaba, y como cada persona lo utilizaba de una manera distinta de acuerdo con sus convicciones más profundas.



Así que, en vez de viajar con sus amigos para descubrir los lugares más interesantes de Kansai, se había dedicado a irse por ahí solo a buscar picaportes y a hacerles fotos, y de esa manera es como había desperdiciado el tiempo y el dinero invertidos en su viaje a Japón.



Y como resultó que Japón era un país casi sin picaportes, porque predominaban o bien las puertas corredizas tradicionales, o bien, en los edificios modernos,el Profeta se sintió decepcionado con el país desde que llegó, comparándolo con China, en el que había estado meses antes y al que si que consideraba un país auténtico y no occidentalizado, con interesantes picaportes de verdad, más grandes que los de Japón y con algo dentro, y tocados por gente de verdad, y no por robots capitalistas.



Desde su vuelta a la Comunitat, se dedicaba exlusivamente a hablar a todas horas sobre picaportes, ensalzando a China e insultando a Japón; su blog se había convertido en un medio lobby de propaganda en contra de las puertas automáticas y a favor de la industria del picaporte y de la vuelta al picaporte original.



El Profeta había perdido así a muchos de sus seguidores, a la espera de que alguno de ellos le diera por fin un nuevo ladrillazo en la cabeza mediante el cual su cerebro volviera al modo sabio y profético de antes del viaje a Japón .



- La industria del picaporte es la clave. Es la que mueve a las demás industrias- le decía a Obama Daitorio-: la producción en masa de picaportes genera así vez una gran demanda de viviendas, pues los picaportes no pueden ser utilizados si no es para abrir puertas, que a su vez están en edificios, cuya materia prima ha de ser a su vez exportada y así sucesivamente.



Obama Daitorio se dedicaba a escuchar a todos sin decir palabra. Se encontraba feliz, pues, después de la conversación con Chávez, había seguido reflexionando para sí hasta dar con la jugada perfecta. Como tenía ya totalmente claro lo que tenía que hacer, simplemente se dedicaba a disfrutar de la mañana, quién sabe si su última mañana en Valencia, entre tiento y tiento a las chelitas y los vinitos de cartón que sus nuevos amigos le ofrecían. A eso de las nueve apareció por el parque el Conde Varto-Bano, ese exquisito aristócrata rumano con sombrero de bombín y bastón de piel de lobo feroz cazado por el mismo en los Cárpatos durante su juventud.



El Conde se presentó con una profunda reverencia y para conmemorar la presencia del ilustre estadísta que iba a traer el cambio y la esperanza al mundo, ofreció, tanto a todos los mendigos como a los curiosos que pasaban, un delicioso almuerzo gratis en el establecimiento Aguas Manolo.



Fue una mañana feliz con tercios y cañas para todos los habitantes del parque, donde no faltaron las clásicas tapitas de boquerones, calamares, chipirones, ensaladilla, setitas,conejo al ajillo, salteado de verduras, pescaditos fritos, patatas bravas, revuelto de ajos tiernos, pulpo a la gallega, tortilla de patata, oreja de cerdo, caracoles, etc.



Mientras disfrutaba del suculento tapeo y de la entrañable taja en compañía de personajes tan entrañables, a Obama Daitorio le volvió a invadir el optimismo de sus comienzos en la política. Aparte de sentirse avergonzado, en su fuero interno, por pertenecer al país que había inventado el Makudo, fue totalmente feliz todo el rato que pasó con todos esos mendigos, sin la presión de los tiburones, halcones, palomas, buitres y peces gordos de Washington, sintiéndose un tipo normal, en comunión con su entorno. Un pordiosero más, sin dinero, feliz por ser invitado a unos tientos por los colegas.



Recordando del chiste que le había contado el presidente más demócratico de su tiempo, se le ocurrió que no había lugar mejor que ese maravilloso bar para llevar a cabo el audaz plan que se le había ocurrido después de hablar con Chávez. Su sencillo y genial plan para construir un mundo mejor, liberar al mundo del yugo yanqui, conseguir el cambio, y de paso quitarse él mismo del medio a su maldito sobrino y a los otros dos carcas que le manejaban, quedaría para siempre ligado al bar de Manolo. No encontraba una forma mejor de homenajear al parque y a los pordioseros que lo habitaban.



Así que, antes de retirarse entre extraordinarias muestras de cariño, para volver a la Casa Blanca, felicitó a Manolo por la calidad de su bar medio destrozado y mugriento y le emplazó a convertirlo en una cadena que se extendiera primero por Washington y luego por el resto de los Estados Unidos y del universo, demostrando así la superioridad del clásico bareto español de tapas sobre la comida rápida estadounidense. También le ofreció todo el apoyo económico del Pentágono y de la Casa Blanca para el proyecto. No le faltarían nunca los medios materiales ni el apoyo mediático necesario para llevarlo a cabo, siempre que le pusiera a la nueva cadena de bares el nombre “Embajada de Estados Unidos”



-Con ese nombre quiero simbolizar un nuevo comienzo –explicaba Obama Daitorio- en el que Estados Unidos no será una nación odiada por todos sino el embajador del entendimiento y la concordia entre todos los pueblos del planeta.



Dicho eso, se retiró del bar, agradenciendo a todos el amable trato dispensado y los consejos recibidos, y convencido del éxito de su nuevo plan.