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jueves, 1 de mayo de 2008

ARQUITECTURA HOSTIL EN OSAKA

En la década de los 90, debido al estallido de la burbuja inmobiliaria, Japón entró en una crisis económica de la que apenas ha empezado a recuperarse en los últimos años, después de más de una década de crecimiento cero o incluso negativo. Esa crisis supuso el fin del milagro económico japonés en un periodo en que el gobierno intentó sin demasiado éxito iniciativas de variada índole para reactivar la economía. Entre las medidas más curiosas que se tomaron están las del ayuntamiento de Osaka, que para luchar contra el paro y la degradación urbana, decidió acelerar el sector de la construcción declarando toda la ciudad suelo urbanizable, incluyendo todos los parques, las calles peatonales y hasta las aceras, de manera que se acabaron construyendo edificios en los jardines, en los patios de las casas e incluso encima de otros edificios, y también se eliminaron casi todas las aceras para construir en su lugar nuevos carriles de autopista y vías de metro. En la actualidad apenas existen zonas verdes o peatonales en toda la ciudad, y los residentes a menudo se ven obligados a desplazarse saltando de un balcón a otro. Otra consecuencia de esa ley, -auténtico sueño de todos los zaplanistas del mundo, pues permitía edificar cualquier cosa en cualquier sitio-, fue que, para compensar la bajada de precios de sus casas, muchos habitantes vendieron parte de sus hogares,a veces sólo un par de habitaciones, a empresas de transporte, que las aprovecharon para construir líneas de tren y autopistas que discurren ahora por la ciudad en línea recta, atravesando edificios como el que vemos en la fotografía, en el que varios pisos de apartamentos están partidos por la mitad por el carril de hierro:


A continuación una imagen actual de lo que era antes el río:


Terminamos el reportaje con una vista del "centro histórico" de Osaka:

jueves, 10 de abril de 2008

INTERCAMBIO DE MONUMENTOS

Estaba viendo el otro día un documental que explicaba cómo un multimillonario americano de la época franquista había comprado un monasterio románico entero, situado creo que en algún páramo de la provincia de Palencia o en la de Guadalajara, y se lo había llevado a su país para volverlo a montar piedra a piedra en el jardín de su mansión de Los Ángeles. En el lugar original sólo había quedado una parte del edificio de estilo renacentista, pues parece ser que al millonario aquel sólo le interesaba la arquitectura medieval. Al final incluso construyó una línea de tren hasta Madrid simplemente para transportar las piezas de tente, y desde ahí otra vez en tren a Algeciras o a Ferrol y luego en barco a los Estados Unidos.

En los Jardines del Real de Valencia, en la parte más cercana al museo de Bellas Artes, hay todavía varias unas puertas que pertenecieron también a un palacio antiguo que fue adquirido por un millonario yanqui, aunque al final parece ser que el hombre quebró y no pudo completar su proyecto, y en la actualidad el monasterio está guardado en cajas en los sótanos de un museo de San Francisco. Creo que no son casos aislados sino que durante cierta época en que la cultura no le importaba a nadie en España se repitieron con cierta asiduidad, y no sólo en España, pues en Londres vi una vez un templo hitita de altura equivalente a una casa de tres pisos dentro de una de las simple habitación del British Museum.

Este año, la Dama de Elche ha vuelto temporalmente a su ciudad natal, y la noticia cultural en Valencia ha sido la vuelta, también temporal, de los mejores cuadros que pintó Sorolla, que estaban en la Hispanic Society de Nueva York. A mí se me ocurre que no sólo cuadros y obras de arte pequeñas deberían viajar de una ciudad a otra, sino que habría que seguir el ejemplo de los millonarios norteamericanos para que los mejores edificios de España pudieran viajar temporalmente de una ciudad a otra como si de una exposición de cuadros se tratara.

Todo el que se interesa por la belleza arquitectónica de las ciudades ha soñado alguna vez que podía eliminar todos los edificios feos de su ciudad y dejar sólo los monumentos y los edificios antiguos, o bien hacer una ciudad perfecta como en el Sim City en la realidad, una ciudad que juntaría en una sola un sinfín de monumentos provinientes de varias ciudades diferentes, sin edificios modernos entre medio que deslucieran el paisaje urbano.

No entiendo que las personas de derechas no paren de decir que los nuevos estatutos rompen España porque otorgan diferentes derechos a unas comunidades sobre otras, y sin embargo nunca les oigo quejarse de que la evidente discriminación que supone por ejemplo que los gallegos o los valencianos no cuenten con una sola iglesia mudéjar en su territorio. A mí como valenciano me trae sin cuidado que traigan o no traigan agua para especular a nuestro territorio, pero me parece una desfachatez tener que recorrer 200 kilómetros hasta la iglesia románica más cercana. ¿Hasta cuándo señor Camps?

La ciudad de Valencia está hermandada, entre otras, con la de Maguncia, en Alemania, hermanamiento que no le supone a la capital del Turia ningún beneficio conocido, y de hecho estoy seguro de que la mayoría de sus habitantes lo desconocen por completo. Pues ya que Maguncia posee una impresionante catedral cien por cien románica, con lo escasas que son en cualquier país las catedral construídas únicamente en ese estilo, ¿por qué no intercambiarla temporalmente por la de Valencia, que es única y peculiar precisamente por lo contario, porque mezcla de una manera extrañamente armónica todos los estilos arquitectónicos antiguos?

Me gustaría trasladar la Alhambra de Granada al País Vasco y ver cómo luce de bonita en la cima del monte Igueldo, dominando toda la concha de San Sebastián. Otra posibilidad que se me ocurre sería colocar el Alcázar de Segovia en una rotonda de la M-30, a ver si allí es igual de bonito. La plaza Mayor de Madrid iría temporalmente a Salamanca, que sería una pasada con dos plazas mayores, una al lado de la otra; a cambio no estaría mal que Salamanca prestara a Madrid una de sus catedrales, ya que tiene dos y la de Madrid es más bien floja...

Si se os ocurre algún cambio de este estilo que sea factible o contribuya al bienestar y a la justicia de los diferentes pueblos del Estado Español, o simplemente que sea divertido, decídmelo por favor, estaré encantado de leerlo y comentarlo.

sábado, 22 de marzo de 2008

AMERICAN RUINS: EL DECLIVE DE DETROIT

Ya cuando alcanzó su máximo apogeo, allá por los años 60, supongo que se trataría de una ciudad más bien fea, pero vibrante y variada y con una gran vida cultural, dada su prosperidad. Por entonces, era la capital de la industria automovilística americana y la cuarta urbe yanqui en población. Contaba con un distrito financiero boyante y una zona de entretenimiento elegante, llena de cines, teatros, tiendas de moda y grandes almancenes tipo Broadway; el resto supongo que se trataría de los clásicos suburbios con casas unifamiliares para los blancos de clase media, habría también un par de barrios más pobres en los que viviría el proletariado de color oscuro.

La ciudad contaba con casi dos millones de habitantes en esa época (Barcelona), que se han ido reduciendo hasta los ochocientos mil (Valencia) de la actualidad debido a la crisis de la industria pesada y automovilística, y también por la corrupción de los gobernantes locales y por un aumento de la delincuencia y de los conflictos raciales que hicieron que los blancos se largaran en masa del centro, dejando decenas de miles de casas abandonadas que han sido presa de la ruina o de las llamas.

El 80 por ciento de los habitantes que quedan son negros, el paro es el mayor de los Estados Unidos, y el índice de homicidios es ocho veces mayor que la media de las otras ciudades yankees. Por supuesto no insinuamos que los negros tengan la culpa. En Toronto, a poca distancia de Detroit, hay una inmensa comuniad negra también, -se trata de la ciudad más multiétnica del mundo-, y ocurre un homicidio cada quince años.

El déficit del ayuntamiento de Detroit es tan alto que se dice que pronto el gobierno central podría tomar directamente las riendas de la ciudad, cosa de la que no creo que existan precedentes en ningún país del primer mundo. El estado de las infraestructuras resulta ruinoso, con la mayoría de los edificios públicos abandonados -incluyendo el estadio de béisbol, la estación de tren y todos los cines, teatros y grandes almacenes del centro- y sin que prácticamente ninguna forma de transporte público funcione ya.

Los profesores de las escuelas públicas se encuentran casi permanentemente en huelga. A mitad de los años 90, el ayuntamiento llegó a cerrar 13 escuelas de golpe por falta de fondos. El 15 por ciento de ellas no cuentan ni siquiera con calefacción, y en otras ésta funciona a base de carbón, provocando asma a los niños y a los vecinos de su barrio. Hace no demasiados años hubo una revuelta bastante grande que se saldó con varios estudiantes de la escuela pública en la cárcel, parece ser que la situación era tan precaria que no contaban ni con papel de váter en los lavabos de la escuela.

El panorama del centro es desolador. Se ande por donde se ande, alrededor uno sólo ve ruinas, coches quemados o saqueados, grafitis, cristales rotos y basura. Algunos barrios enteros han desaparecido por completo hasta convertirse en ciudades fantasma en las que la hierba ha suplantado a las aceras y en las que animales salvajes han ocupado los parques y pastan a sus anchas. La antes vibrante zona central se halla desierta, con rascacielos de más de cincuenta pisos totalmente abandonados y con algunos de los habitantes que se han quedado plantando patatas casi en el mismo distrito financiero de la ciudad. Un glamuroso teatro del centro se ha convertido en el aparcamiento de una tienda multiprecio.

Hace poco leí en un blog el testimonio de una mujer que se quejaba de lo horrible que era oír en las noches de tormenta el sonido de los ladrillos de las casas de su vencindario ir cayendo poco a poco unos encima de otros. Otro tipo opinaba que el panorama es tan desolador que debería hablarse todos los días del problema en televisión, pero los telediarios y los políticos nunca hablan del tema y los americanos desconocen totalmente la magnitud del problema. Una vecina se quejaba de que llevaba tres años avisando al ayuntamiento para que retirara un trailer que estaba calcinado en mitad de una calle. "La ciudad es básicamente un inmenso vertedero, con unas cuantas islas de gran riqueza desperdigadas aquí y allá"

Muchos auguran que tras la crisis económica que se cierne actualmente sobre los Estados Unidos, con miles de personas siendo desalojadas al mes por impago de sus hipotecas, la mayoría de las ciudades norteamericanas se asemejarán al Detroit de hoy en día. Algunas, como Toledo, New Heaven y Cleveland ya ha se hallan claramente en la senda del declive, mientras que en los últimos años la gente está empezando a abandonar el centro en Los Ángeles y en Nueva York.

Pero no lo que tiene que ver con la decadencia de Detroit es negativo. Detroit ha sido la primera ciudad del mundo en desaparecer, y dentro de poco vendrán otras. Conforme el precio del petróleo siga subiendo, los alimentos serán cada vez más caros y difíciles de transportas y el único futuro de las ciudades radicará en la posibilidad de cultivar sus propios alimentos in situ, cosa que en Detroit ya se ha empezado a hacer. Ante la crisis hipotecaria actual, muchos americanos están perdiendo sus casas. Si por mi fuera les enviaría a Detroit y les regalaría una casa abandonada a condición de que la rehabilitasen y la cuidasen.

Con la caída del comunismo, los cubanos se enfrentaron a una terrible crisis energética, pues por la falta de petróleo, los alimentos dejaron de llegar a las ciudades y muchas comunidades de vecinos empezaron a cultivar en los parques de la Habana y en los tejados de sus casas. Esas iniciativas fueron más tarde incentivadas por el gobierno hasta llegar a un punto en la actualidad en el que Cuba es probablemente el único país del mundo cuyas ciudades superarían sin demasiados problemas una severa carestía de petróleo a nivel mundial.

En Londres y en Nueva York, algunas comunidades progresistas han empezado a desarrollar proyectos en esta dirección. Compran las semillas y la tierra entre todos y luego la trabajan por turnos. De esa manera consiguen varios beneficios: comida sana y natural a cambio de poco esfuerzo y dinero, y lo que les sobra los venden a los mercados o se lo tiran a la cabeza a los pobres. En vez de dedicarse a discutir de qué color pintar la fachada de la finca o a conspirar para que se instale obligatoriamente unos carísimos ascensores, las marujas españolas que dominan las comunidades de vecinos podrían empezar a pensar en promover iniciativas de este tipo.
















lunes, 18 de febrero de 2008

ARQUITECTURA BRITÁNICA HOSTIL

Pese a contar con varias zonas monumentales llenas de edificios históricos, el 90% de Londres tiene más o menos este aspecto, e incluso a menudo mucho peor.


Casas residenciales bajas, de ladrillo, todas iguales, y de vez en cuando una zona con 4 ó 5 edificios altos que hacen de centro del barrio y donde se concentran dos o tres tiendas. Los edificios son sucios y viejos por fuera y por dentro, pues en Inglaterra apenas hay comunidades de vecinos ni nada parecido que mantenga cierto orden. Así que si no es un edificio de ricos que se puedan gastar en cámaras de vigilancia y en contratar a un portero, las zonas comunes (pasillos, escaleras, rellanos, ascensores, etc.) son accesibles a los jóvenes gamberros y por ello están siempre llenas de grafitis, restos de botellas de vidrio roto, colillas, basura en general, meadas. Edificios del estilo de éste, que está en Elefant and Castle.


No se trata de ejemplos aislados. El centro de la mayoría de las ciudades inglesas es así:

"Desde la cima de este edificio se obtienen las mejores vistas de la ciudad, pues es el único lugar de la ciudad desde el que no se ve este edificio"



El siguiente es un ejemplo de arquitectura británica típica que podría estar situado en cualquier ciudad de esa isla abyecta, ya que, con media docena de honrosas excepciones, todas las ciudades inglesas son prácticamente iguales:

Si tenemos en cuenta que en el peor país del mundo la mayoría de los edificios tienen como máximo de 2 o 3 plantas, nos podemos imaginar el horror que estas moles hostiles significan y la tortura visual que representan.

Lo que viene a continuación no es un aeropuerto soviético abandonado, sino un centro comercial de una ciudad británica, donde se supone que las familias con niños van a pasar el día para hacer compras e ir al cine:


El siguiente edificio está en Sheffield, pero en Londres he visto 200 peores:

"En las mañanas brumosas parece surgir entre la niebla como una especie de nave espacial extraterrestre, llenando de terror a todo el que fija su mirada en él":