jueves, 15 de mayo de 2008

EL MEJOR BARRIO DE LA HISTORIA: CONVENTO JERUSALÉN

Uno de los peores barrios de la historia, y últimamente mi barrio preferido de Valencia por la cantidad exagerada de antros de mala muerte y de tipos raros que acumula; personajes y locales de diversa nacionalidad y ambiente social, que no tienen nada que ver entre sí excepto el hecho de ser chungos sin más, sea cual sea la actividad a la que se dediquen o el servicio que ofrezcan; otra de las caracterísiticas de esta zona es que, pese a su emplazamiento en pleno centro de la ciudad, carece de cualquier atractivo turístico, y eso que sus casas son viejas, pero viejas no en plan bonito, sino en plan sucio y cochambroso. Aunque la hermosa estación de tren esté pegada a este barrio, lo cual hace que se mezclen en la misma manzana hoteles de diseño ultra fashion, que han ido abriendo en los últimos años, con las clásicas pensiones de mala muerte de toda la vida.

La invasión china ha conferido nuevo brío a la zona; muchos de los bares de tapas aceitosos de toda la vida, al haber sido comprados por invasores del lejano este, mantienen la misma línea de negocios con la única diferencia de que se siguen llamando "Bar Don Pepe" o "Bar Los Toneles" pero con el nombre del bar escrito tanto en castellano como en carácteres chinos; destaca la pericia de los nuevos propietarios amarillos que han sabido mantener con milimétrica precisión el aroma a aceite requemado típico de los bares cutres de tapas, así como el menú del día respetuoso con la tradición del hispano-fritanga con pan bebida y postre a 7 euros y medio; en algunos casos, como el maravilloso bar chino "Tu cocina", la tapa de calamares es imposible de distinguir de la que ofrecería incluso la más mugrienta de las tascas nacionales.

Además ese bar tiene un cartel ofreciendo habitaciones, con lo que se sigue el esquema de negocios diversificados del barrio, algunos de los cuales son verdaderos centros comerciales en miniatura. Como la tienda rusa, que vende fenomenal chela de importación del país que fue soviético a precio más que asequible, y también es agencia inmobiliaria que a su vez ofrece préstamos hipotecarios. O el mítico Aguas Manolo, declarado Patrimonio de la Inhumanidad, uno de los pocos ultramarinos que al mismo tiempo es bar y probablemente también casa de empeños, -y puede que incluso en su patio trasero se organicen peleas ilegales de gallos-; local que abre cuando a Manolo le da la gana y que expone en su mostrador productos de marcas que dejaron de fabricarse hace varios años.

Pero volviendo al rollo chino hay que destacar las peluquerías, que disponen de un sombrío cuarto trasero para masajes, y algunos supermercados que son también bar y que venden a 80 céntimos unas extrañísimas bolas de pasta de arroz rellenas de carne que probablemente sean el mejor papeo de historia en lo que se refiere a la relación densidad/precio; y se me olvidaban esas especies de casas de apuestas que incluyen recreativo, dominó y que también venden cubatas, y destacar finalmente un sitio que vende tapas a un euro, pero desafortunadamente por ahora no me he atrevido a probarlas.

Un ejemplo de la integración de los chinos en el barrio es que muchos de ellos, incluso uno de los empresarios amarillos más exitosos de la zona, son ahora seguidores del deporte más surrealista del mundo: "la pilota valenciana", deporte en el que a veces un equipo juega con un jugador más que el otro, y en el que los graderíos forman parte tan válida como cualquier otra del terreno del juego, y hay abuelos sentados en una silla y comiendo un bocadillo en mitad del campo mientras se juega la partida. Los más importantes torneos de pilota se juegan, -cómo no-, en este barrio surrealista, en el Trinquet Bancaixa, justo al lado del bar de tapas a 1 euro.

Y es que, lo bueno de este barrio es el contraste. No en vano es limítrofe con la Calle Játiva, una de las principales arterias valencianas, llena de tiendas de ropa, de cafeterías para ejecutivos, bancos, e incluso la FNAC, cuyo nombre siempre me recuerda a las FARC-, pero doblas cualquier esquina y te encuentras a todos estos tarados-. Otro lugar mítico de esta parte de Valencia es La Plaza de los Desocupados, una agradable plazuela que se haya junto a la oficina del paro y que utilizan los skaters para practicar su deporte entre pordioseros con barba estilo Rajoy. Estos pordioseros aprovechan que en la plaza hay un largo seto que discurre en paralelo al moderno edificio del INEM, creando una especie de pasillo, cómodo y discreto a lo largo de toda la ultramoderna fachada del edificio. Quizás ese pasillo fue concebido así intencionalmente cuando el edificio fue diseñado, para demostrar que el Estado también se preocupa por los parados de larga duración. La plaza en sí ha llegado incluso a ser utilizada como escenario de películas de serie C.

No puedo terminar de este artículo sin detenerme en algunos de los mejores establecimientos hoteleros de este barrio, que destacan todos ellos por mantener la tradición de las pensiones y fondas españolas, que, como todo el mundo sabe, se caracterizan por su limpieza exquisita y por su esmerado trato al cliente. Como el "Pensión Jerrusalen", donde cada vez que llamemos para reservar habitación se pondrá una vieja que a las típicas preguntas de si tienen habitación, cuánto cuesta, o si tiene lavabo, contestará invariablemente un aséptico "pues no sé". Entonces, extrañados, le preguntaremos quién es el responsable o el dueño y nos asegurará que es ella misma. O el hostal San José, probablemente el único hostal del mundo que no está interesado en recibir turistas. "No queremos turistas. Sólo gente conocida"

3 comentarios:

unión dijo...

Pues si un gran barrio, yo tuve la gran suerte de pasar mi adolescencia en ese barrio, viviendo en la calle pelayo. En aquella época el panorama era algo distinto pero tambien muy hermoso. Era un barrio de drogas, camellos y yonkis, un barrio con los primeros inmigrantes, un barrio de putas que copaban los malolientes hostales. En aquella época el edificio de la seguridad social e INEM era una vieja fabrica abandonada de gran belleza con un solar lleno de matojos y conejos. Que recuerdos nano.

Thorshavn dijo...

Pues sí, unionsito, con semejantes recuerdos entiendo a las largas su especial recomendación por un lugar tan sórdido y a la vez exquisito como "La tasca de los caracoles". Claro que este lugar hoy en día se traspasa y en breve tendremos a un limón haciendo caracolás.

El profeta Azul dijo...

Yo tambien vivi un año en la calle convento de jerusalen, en el piso de enfrente vivian dos travestis sudamericanas y de vez en cuando viejos degenerados se equivocaban y me tocaban timbre, alguno empezaba preguntando disimuladamente y aunque yo le entendia le seguia el juego hasta que les obligaba a decir claramente "vengo a follarme a un travesti" ahi ya les enviaba al otro piso, tambien habia un vagabundo que se ponia a beber litronas en la puerta de mi finca y no se movia cuando querias entrar, los mendigos del mercadona, ay! excelente, la verdad que si es el mejor barrio de valencia, sin doble sentido, me voy a comprar un piso ahi cuando pueda.