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sábado, 30 de agosto de 2008

TUBE GOING TO HELL

You tried to defeat communism
but what you got was the end of the community.

You tried to destroy socialism
but what you actually destroyed is called “society”.

You turned human being into “costumer”.
You turned nature into “resources”.

Then you spread Terror.

There are no streets in London, only roads.
So people just go to work.

There are no squares, but junctions.
So no one can talk.

There is a tube
going to hell.

MIND THE GAP BETWEEN THE TRAIN AND THE PLATTFORM

viernes, 8 de agosto de 2008

PATRIMONIO DE LA INHUMANIDAD: LÍNEA 25 DE LOS AUTOBUSES URBANOS DE LONDRES

Probablemente el autobús urbano que peor funciona en cualquier país de la Unión Europea y parte del tercer mundo. Tarda casi una hora y media en cubrir una distancia que el metro cubre en 20 minutos, pero está siempre a reventar porque en Londres el metro está privatizado y es un medio de transporte de élites, pues el precio de un billete simple de una sola zona es superior a los 5€. Por eso toda la población trabajadora de la ciudad tiene que utilizar el autobús, y en particular esta línea está saturada porque es la que atraviesa todo el este de la ciudad, zona en la que se suceden durante decenas de kilómetros todo tipo de suburbios y de ghettos en los que se hacinan las diversas comunidades étnicas que malviven en la capital británica: el barrio bengalí, el barrio brasileño, el barrio pakistaní, el barrio de los cockneys, etc. Se trata por lo tanto de un autobús que siempre va exageradamente lleno incluso los domingos, con gente de todas las nacionalidades pobres del mundo, incluyendo los especímenes más exóticos, mezclados, sudados y apretujados entre sí: mujeres con burka, hooligans, rastas, limones, pervertidos, hindúes, gente tocando el bongo, preadolescentes ingleses de los suburbios bebiendo chela, peleando entre ellos e increpando a viejos, gente armada con navajas, árabes que pirulan por Londres con las vestimentas típicas de su tribu, pordioseros británicos bebiendo de una botella de güisqui que llevan dentro de una bolsa, futuros terroristas suicidas, cockneys maleducados...; es el típico autobús que llega hasta el centro atravesando 10 o 12 barrios chungos que no disponen de otra línea de bus, y como todo el mundo la utiliza para ir al centro pues nadie tiene por qué ir de un barrio chungo a otro, en cada parada suben 30 personas y no baja nadie excepto en la última. Siempre está a reventar y el interior huele fatal y además es el clásico bus que tarda media hora y cuando por fin llega aparecen tres seguidos, los tres llenos; por si fuera poco el paisaje exterior durante todo el trayecto es horrible y deprimente, se trata de una autopista recta de varios kilómetros sin un solo árbol en la que siempre hay un montón de tráfico y que cruza los barrios más feos de Europa, con tremendos bloques de ladrillo estilo soviético a ambos lados o edificios de vivienda pública de 40 alturas que parece que se vayan a caer en cualquier momento.

Por su gran hostilidad y también por su representatividad como metáfora del estilo de vida londinense y de las grandes diferencias entre el modo de vida de la élite y el del resto de la gente -en definitiva, como metáfora de nuestro mundo-, el Chino Muerto ha decidido incluir esta línea de autobuses en su lista de Patrimonios Mundiales de la Inhumanidad.

lunes, 16 de junio de 2008

LOS EXTREMISTAS PROBRITÁNICOS SE LANZAN A POR EL PODER

"...absurda disertación sobre porqué Espe será pro-británica sin caer en lo facil que será seguramente es porque estudió en un colegio británico o por su extensa y estrecha relación con el Reino Unido, hasta el punto de que llegó a ser nombrada Dama Comandante Honoraria de la Orden del Imperio Británico..."

Recuerdo que hace varios años leí una entrevista a Esperanza Aguirre en la cual la por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid declaraba ser admiradora de la cultura y del modo de vida británicos y también que el Reino Unido era una de sus referencias constantes a la hora de hacer política. Por aquel entonces yo no habría sido capaz -tampoco lo sería ahora- de imaginar por qué razón podría hacer tal declaración de amor hacia el peor país del mundo alguien que ha vivido la mayor parte de su vida en España. Lo único que me viene a la cabeza como estereotipo de español probritánico sería un tarado de unos cuarenta años, con un empleo normal -digamos de oficinista en una empresa de seguros-, casado, con hijos, más bien algo obeso y cuya mayor pasión en su tiempo libre serían la de ver y coleccionar películas de James Bond y la de escuchar a los Beatles.

En esa época yo no sabía demasiado sobre el funcionamiento de las cosas -ese mecanismo absurdo e implacable al que llamamos la realidad-, y mi visión de la vida era similar a la que ofrecen los telediarios y los triángulos de queso el Caserío. Así que no hallé objección alguna a una declaración tan siniestra. Si bien, -por algún extraño motivo que todavía no alcanzo a averiguar- esa opinión se me quedó grabada en la mente hasta el día de hoy.

Pues he aquí que estos días he vuelto a reflexionar sobre el tema. He estado atando ciertos cabos que parten de la situación económica actual, tanto en España como el mundo, y éstos me han llevado inexorablemente hasta las opiniones expresadas en aquella entrevista. Para empezar, he caído en la cuenta de que, si Esperanza no escuchara a los Beatles ni fuera aficionada a 007, sólo se me ocurrirían tres razones para explicar sus filias hacia la pérfida Albión: una sería la mera ignorancia, la otra la pura maldad, y la última -y me temo que esta sería la verdadera-, una fatídica combinación de ambas.

Estoy convencido de que Esperanza Aguirre no tiene ni idea de lo dura que es la vida en las ciudades inglesas para la gente normal no perteneciente a las élites financieras, ciudades en ls que muchas personas de más de 40 años con un empleo medio o medio alto siguen viviendo en pisos de estudiantes, donde matrimonios ingleses con hijos comparten casa con emigrantes y donde existen tipos que se pasan 10 años de su vida compartiendo habitación con desconocidos, en viviendas en las que no hay salón porque éste ha sido convertido en otra habitación más para alquilar a toda costa. Un país, por cierto, con 4 millones de cámaras de seguridad grabando en las calles, 1 por cada 14 habitantes, las cuales hacen hacen que cada londinense sea grabado una media de más de 300 veces al día.

No creo que Esperanza tenga ni idea de eso, pues supongo que el conocimiento que pueda tenter de la sociedad británica le vendrá de haber hecho algún master en desregularización financiera, en especulación bursátil o en privatización de servicios sociales en alguna universidad elistista de ese país, o luego como Ministra de Cultura o como Presidenta de la Generalitat Madrileña habrá acudido a solemnes recepciones e inauguraciones en ayuntamientos del Reino Unido, donde habrá quedado abrumada por la rancia arquitectura neogótica de esos lugares, o a lo mejor simplemente se dedicaba a ver pelis de James Bond junto con algún aristócrata de los que llevan monóculo, o vete tú a saber en qué desperdiciaría esa gente el dinero público de los británicos.

O bien no es sólo una cuestión de ignorancia, sino de maldad, y se pasaban la tarde riéndose de los niños iraquíes que desde la invasión de los extremistas británicos y americanos no tienen luz ni agua potable y tienen que prostituirse o vender sus órganos para subsistir, y de que Inglaterra sea con casi total seguridad el país más hostil de la historia para sus habitantes y para el resto del mundo, habiendo provocado probablemente -y no sólo en tiempos del Imperio- más masacres, genocidios, hambrunas y deportaciones que los que hayan sido capaces de sumar la Alemania nazi, los conquistadores españoles, Israel, los Estados Unidos y la "Comunidad de Naciones Libres" todos juntos.

Pero a donde quería llegar yo hoy es al asunto de la crisis del PP, pues aparte de la inútil huelga de los transportistas, no se habla de otra cosa desde que Mariano Rajoy está intentando transformar su partido en un partido normal de extremo centro, confirmándose así como un el peor estratega político de la historia. En la pasada legislatura, cuando la economía española crecía a un ritmo frenético, se dedicó a hacer una oposición absurdamente exagerada y radical, obviando el hecho de que, en épocas de prosperidad y de estabilidad, los electores europeos y también los españoles huyen de los cambios radicales y prefieren las opciones más centristas. Y ahora, que parece que estamos a las puertas de una de las mayores crisis de los últimos cien años, ha decidido cambiar a la posición opuesta, obviando el hecho científicamente comprobado de que los españoles, igual que el resto de europeos, en tiempos de crisis apenas tardan en quitarse la máscara demócrata, y optan siempre por el candidato más fascista que esté avaliable en esos momentos. Y no hace falta citar algún ejemplo, ni histórico ni reciente, ¿verdad?

Como era previsible, los probritánicos más extremistas del PP están que trinan con su líder, al considerar que ya no es lo suficientemente fascista. El candidato preferido de los extremistas probritánicos es sin duda Esperanza Aguirre, una persona que estoy segura que en su vida diaria es la clásica abuela venerable y dulce que todos hemos tenido, una de esas abuelas que aman a su familia, en especial a sus nietos, y que se pasan un día entero preparándoles con devoción su tarta preferida cuando éstos van a ir a visitarla, y seguro que a su marido le deja el pijama limpio bajo la almohada, perfectamente doblado como a él le gusta, y lo prepara así todos los días con suma delicadeza y cariño. Pero como líder política, la impresión que da Esperanza Aguirre es la de ser una persona implacable y maquiavélica, que domina los medios de manera siniestra y cuyos movimientos están siempre perfectamente calculados con una única meta: consolidar su poder y hundir a sus enemigos. Cuenta además la Presidenta de la Generalitat Madrileña con el apoyo de las élites más poderosas y despiadadas del país. De hecho, se trata del único dirigente político en España que tiene el poder de repetir unas elecciones si los resultados no son de su agrado.

Es más que posible que Rajoy no pueda concluir la transformación de su partido y que sea finalmente Esperanza, u incluso otro candidato aún más radical y probritánico, quien lidere a los peperos en las próximas generales. Por supuesto que si la crisis que se nos viene encima es una crisis normal, algo más intensa pero en definitiva una más de las típicas crisis que se suceden cada 6 o 7 años en todos los países capitalistas, entonces los radicales probritánicos no tienen ni una posibilidad de volver al poder. Pero si como auguran algunos, se trata de una crisis sistémica y del colapso del sistema financiero mundial, con desabastecimiento energético y hambre incluso a escala europea, entonces la suerte está echada, y los españoles les recompensarán -a las mismas personas que han creado la crisis- otorgándoles directamente el gobierno de España.

Durante varios años, las élites probritánicas del mundo han estado robándonoslo todo en nuestras mismas narices mediante sus desregularizaciones, deslocalizaciones, hipotecas subprime, mercados de futuros, moderación salarial (sólo para los trabajadores, nunca para los directivos), acaparamientos de grano y de petróleo, especulación financiera, especulación inmobiliaria, especulación energética, especulación alimenticia, tratados de Lisboa, acuerdos de libre comercio, bajadas de impuestos a los ricos, etc., etc., etc., etc., etc., etc.

En los últimos meses, estos grupos fundamentalistas han redoblado su ataque a los ciudadanos de a pie y amenazan tomar el poder definitivo de la Unión Europea mediante el extremista Tratado de Lisboa de Merkel, Sarkosy, Brown y Berlusconi, con medidas aún más radicales que las que solían poner en práctica habitualmente, destacando su jornada laboral intensiva de 65 horas.

Mientras tanto, y no es de extrañar, pues se trata de simples mecanismos de distracción, los periódicos y los telediarios nos siguen contando fábulas protagonizadas por peligrosos islamo-fascistas y por terribles narco-guerrilleros-populistas-chavistas, y no hay medio comunicación alguno en España, excepto el Chino Muerto, que haya denunciado la mayor amenaza que existe sobre la faz de la tierra para la prosperidad global, para la paz, e incluso para la supervivencia del ser humano: los extremistas probritánicos. Si hubiera algo de justicia en el mundo, toda esta sarta de especuladores y de ladrones estaría ahora mismo en la cárcel.

Pero la realidad es vil y absurda, aunque en la televisión nos ofrezca otra realidad, también vil y absurda, pero mucho más atractiva para los chimpancés porque está llena de colorines, saltos, goles, explosiones y música. Así que es posible que los extremistas probritánicos, enemigos de la paz mundial e interplanetaria, vuelvan al gobierno dentro de muy poco, en sustitución de los socialistas probritánicos moderados.

martes, 3 de junio de 2008

SANDWICHES BRITÁNICOS

No soy el primero que escribe sobre esa curiosa tradición británica, puesto que El Pordiosero ya publicó un interesante artículo en su blog al respecto, donde presentaba la guía del sandwich, una divertida web en la cual, bajo el retrato de Lord Sandwich -inventor de ese exquisito manjar-, son analizados minuciosamente más de 300 sandwiches diferentes, de los que se venden en los distintos supermercados y tiendas de comida rápida del peor país del mundo.

Aparte de su disponibilidad, pues encontramos decenas de modelos de sandwiches en cada pizzería, cafetería o supermercado, e incluso en restaurantes caros, tres son a mi juicio las características más significativas del sandwich británico. El primero es la osada mezcla de salsas, en apariencia incompatibles entre ellas, pero que le confieren gran parte de su exhuberancia y jugosidad a todos los sandwiches. Para probar este hecho, podemos realizar en casa un fácil experimento. Primero confeccionamos un sencillo emparedado de jamón y queso de lonchas y nos lo comemos tal cual. Se trata de un sandwich insulso, que a nadie se le ocurriría preparar excepto a una madre que tiene que preparar el almuerzo de su hijo para que se lo lleve al colegio pero que ese día no tiene tiempo o ingredientes para hacerle algo más elaborado.

Pero si confeccionamos ese sandwich untando con mantequilla una de las rebanadas de pan y ponemos abundante mayonesa en la otra -dos elementos cuya unión tiende a ser considerada una atrocidad en España-, y doblamos la cantidad de jamón york y queso, y quizás utilizamos un queso ligeramente más intenso que los típicos que se suelen poner en el sandwich, conseguimos un emparedado cremoso y de potente sabor. Es con estratagemas de esta índole como se consiguen sandwiches que a simple vista resultan insulsos e inapetentes como el "Cheese and Onion" o el "Cheddar and Tomato", pero que en la práctica se convierten en un auténtico recital de sabores en nuestra boca, de hecho los dos modelos que acabo de mencionar se encuentran entre mis preferidos, por su sencillez pero a la vez gran riqueza de sabores y equilibrio ético y estético.

Eso nos lleva a la segunda característica del sandwich británico: la exuberancia. Las combinaciones de salsas e ingredientes hacen gala de una creatividad y un barroquismo que resultarían inauditos en España, no sólo en el relleno del sandwich, sino también en las múltiples clases de pan o en el hecho de que, mientras el modelo estándar son dos rebanadas de pan cortadas en diagonal para que el contenido quede a la vista en el mostrador, existen también sandwiches triples (es decir, tres mitades de sandwich, o lo que es igual: un sandwich y medio) que incluyen o bien tres rellenos diferentes en cada mitad o el mismo en los tres, y también hay variedades como el "Deeply Filled" que se compone de los mismos ingredientes de un determinado sandwich pero con mucha más cantidad, de manera que parece estar a punto de reventar y es ideal para cerdos. Quizás este barroquismo y creatividad en se deba a la ausencia de cualquier tradición de gastronomía elaborada de cierta calidad en Inglaterra, y también al hecho de que en la jornada laboral de ese país la pausa para comer raras veces sobrepase los 45 minutos.

Pero la más importante característica del sandwich británico es la ausencia de cualquier reparo o escrúpulo moral a la hora de determinar qué ingredientes son susceptibles de ser incluídos en un sandwich. De hecho, cualquier plato que exista en Inglaterra tiene su versión emparedada. Es así como existen en cualquier tienda sandwiches como el de pollo al curry, el de pato pekinés, el de Roast Beef (vaca al horno), el de desayuno británico (con salchichas, huevo y bacon) y lo más espectacular, !el sandwich de pavo navideño! cocinado al horno con los mismos ingredientes con los que se prepara el pavo típico de Navidad. Si en España se siguiera la misma política de sandwiches, existirían sandwiches de gazpacho manchego, de pollo al ajillo, de chuletitas de cordero, de cocido madrileño, de pulpo a la gallega, sandwich de menú del día, sandwich de cochinillo...

lunes, 2 de junio de 2008

PATRIMONIO DE LA INHUMANIDAD: CIUDADES DE GLOUCESTER Y SWINDON EN EL REINO UNIDO

Gloucester y Swindon son dos de las ciudades más hostiles de Europa en lo que a arquitectura se refiere, de hecho hay casos de personas normales en perfecto estado de salud que, después de pasar una hora o dos en una de estas ciudades por tener que hacer un transbordo allí, o simplemtente porque tenían que comprar algo, entran de repente en un profundo estado de depresión cuya única causa es el haber estado un par de horas rodeado de un ambiente urbano tan depresivo. Aunque Gloucester posee una estupenda catedral con un par de calles relativamente hermosas alrededor, y algún jardín que vale la pena, el 95% de la ciudad parece en un suburbio de película policiaca yanki tipo "Canción Triste de Hill Street". Mientras que la delincuencia no es particularmente alta para tratarse de una ciudad industrial de provincias en decadencia, la sensación de inseguridad es máxima simplemente por el aspecto deteriorado y barriobajero de los edificios; debe de ser la única ciudad europea en la ocurre un fenómeno de esas características. En cuanto a Swindon, carece totalmente de casco viejo o de centro, lo más parecido que tiene es una calle llena de kebabs y una galería comercial de diseño a donde van los pijos a comprar en sus franquicias. En el centro geográfico de la ciudad, en lugar de edificios históricos hay aparcamientos de 8 pisos de altura hechos totalmente de cemento, aunque lo más destacable de Swindon es su estación de autobús, uno de los lugares más inhóspitos de Europa por la combinación de arquitectura hostil, viento gélido, suciedad, olor a neumáticos y a gasolina, contaminación, esperas de 2 o 3 horas para algunos trasbordos, y pordioseros británicos alcoholizándose e increpando. Es por todo ello que el Chino Muerto, de manera conjunta, declara Patrimonio Mundial de la Inhumanidad a ambas ciudades.

domingo, 18 de mayo de 2008

SANDWICHES BRITÁNICOS

No soy el primero que escribe sobre esa curiosa tradición británica, puesto que El Pordiosero ay publicó un interesante artículo en su blog al respecto, donde presentaba la guía del sandwich, una divertida web en la cual, bajo el retrato de Lord Sandwich -inventor de ese exquisito manjar-, son analizados minuciosamente más de 300 sandwiches diferentes, de los que se venden en los distintos supermercados y tiendas de comida rápida del peor país del mundo.
Aparte de su disponibilidad, pues encontramos decenas de modelos de sandwiches en cada pizzeria, cafetería o supermercado, e incluso en restaurantes caros, tres son a mi juicio las características más significativas del sandwich británico. El primero es la osada mezcla de salsas, en apariencia incompatibles entre ellas, pero que le confieren gran parte de su exhuberancia y jugosidad a todos los sandwiches. Para probar este hecho, podemos realizar en casa un sencillo experimento. Primero confeccionamos un sencillo emparedado de jamón y queso de lonchas y nos lo comemos tal cual. Se trata de un sandwich insulso, que a nadie se le ocurriría preparar excepto a una madre que tiene que preparar el almuerzo de su hijo para que se lo lleve al colegio pero que ese día no tiene tiempo o ingredientes para hacerle algo más elaborado.

Pero si realizamos ese sandwich untando con mantequilla una de las rebanadas de pan y ponemos abundante mayonesa en la otra -dos elementos cuya unión tiende a ser considerada una atrocidad en España-, y doblamos la cantidad de jamón york y queso, y quizás utilizamos un queso ligeramente más intenso que los típicos que se suelen poner en el sandwich, conseguimos un emparedado cremoso y de potente sabor. Es con estratagemas de esta índole como se consiguen sandwiches que a simple vista resultan insulsos e inapetentes como el "Cheese and Onion" o el "Cheddar and Tomato", pero que en la práctica se convierten en un auténtico recital de sabores en nuestra boca, de hecho los dos modelos que acabo de mencionar se encuentran entre mis preferidos, por su sencillez pero a la vez gran riqueza de sabores y equilibrio ético y estético.

Eso nos lleva a la segunda característica del sandwich británico: la exhuberancia. Las combinaciones de salsas e ingredientes hacen gala de una creatividad y un barroquismo que resultarían inauditos en España, no sólo en el relleno del sandwich, sino también en las múltiples clases de pan o en el hecho de que, mientras el modelo estándar son dos rebanadas de pan cortadas en diagonal para que el contenido quede a la vista en el mostrador, existen también sandwiches triples (es decir, tres mitades de sandwich, o lo que es igual: un sandwich y medio) que incluyen o bien tres rellenos diferentes en cada mitad o el mismo en los tres, y también hay variedades como el "Deeply Filled" que se compone de los mismos ingredientes de un determinado sandwich pero con mucha más cantidad, de manera que parece estar a punto de reventar y es ideal para cerdos. Quizás este barroquismo y creatividad en se deba a la ausencia de cualquier tradición de gastronomía elaborada de cierta calidad en Inglaterra, y también al hecho de que en la jornada laboral de ese país la pausa para comer raras veces sobrepase los 45 minutos.

Pero la más importante característica del sandwich británico es la ausencia de cualquier reparo o escrúpulo moral a la hora de determinar qué ingredientes son susceptibles de ser incluídos en un sandwich. De hecho, cualquier plato que exista en Inglaterra tiene su versión emparedada. Es así como existen en cualquier tienda sandwiches como el de pollo al curry, el de pato pekinés, el de Roast Beef (vaca al horno), el de desayuno británico (con salchichas, huevo y bacon) y lo más espectacular, !el sandwich de pavo navideño! cocinado al horno con los mismos ingredientes con los que se prepara el pavo típico de Navidad. Si en España se siguiera la misma política de sandwiches, existirían sandwiches de gazpacho manchego, de pollo al ajillo, de chuletitas de cordero, de cocido madrileño, de pulpo a la gallega, sandwich de menú del día, sandwich de cochinillo...

miércoles, 16 de abril de 2008

EL BEERCLOCK (LA NOVELA)

Es probablemente la mejor novela de lo que va de década de los 0, a pesar de haber sido silenciada por casi todos los medios de comunicación de los países occidentales.

Describe a través de la ciudad de Londres la perversidad del sistema capitalista en sus versiones más brutales. Pero el autor va más allá de la vertiente política para entretejer un certero retrato de toda la condición humana, individual y colectiva, y de su extraña presencia en un universo tan caótico y absurdo como la propia capital británica.

Después de un arranque prometedor que plantea misteriosas incógnitas, la novela entra en una frase descriptiva que por momentos resulta lastimosamente lenta y aburrida, imitando intencionadamente el propio estilo de vida robótico de los habitantes de las grandes ciudades del mundo industrializado.

Luego nos sumergimos en una alucinante fase onírica en la que asistimos a la particular bajada a los infiernos del personaje principal, que se completará en los últimos capítulos con un terrible y destructivo giro argumental y con un párrafo final que por su ironía, originalidad y capacidad de síntesis, es uno de los mejores párrafos finales de cuantas novelas hayan sido escritas en la historia de la literatura.

La historia responde a una compleja estructura en la que los hechos no se suceden en orden cronológico, sino que se van anticipando y demorando para dar lugar a una sorprendente trama que salta de un plano a otro de la existencia; del inconsciente a la vida psicológica consciente, del urbanismo a la política nacional; de la política internacional al funcionamiento del universo, y todos ellos se explican y se construyen -y se destruyen- entre sí, como si la novela fuera, tal como la definió su autor "un laberinto de espejos".

Hay varios capítulos verdaderamente impactantes, pero uno de ellos incluye un grado de pornografía tan extremo que sería difícilmente tolerable por una persona sensible; así que tanto los menores de edad como las personas normales deberían abstenerse de leer este libro.

En este blog ya publicamos sendos anticipos dedicados al propio personaje del Beerclock y al metro de Londres. Ahora el Chino Muerto ofrece la novela en exclusiva a sus lectores de manera totalmente gratuita. Puedes leer The Beerclock pinchando aquí. Recuerda que esta obra pertenece a su autor y que su distribución está sujeta a una licencia que permite leerla y divulgarla libremente, siempre que ello se haga sin ánimo de lucro.

lunes, 18 de febrero de 2008

ARQUITECTURA BRITÁNICA HOSTIL

Pese a contar con varias zonas monumentales llenas de edificios históricos, el 90% de Londres tiene más o menos este aspecto, e incluso a menudo mucho peor.


Casas residenciales bajas, de ladrillo, todas iguales, y de vez en cuando una zona con 4 ó 5 edificios altos que hacen de centro del barrio y donde se concentran dos o tres tiendas. Los edificios son sucios y viejos por fuera y por dentro, pues en Inglaterra apenas hay comunidades de vecinos ni nada parecido que mantenga cierto orden. Así que si no es un edificio de ricos que se puedan gastar en cámaras de vigilancia y en contratar a un portero, las zonas comunes (pasillos, escaleras, rellanos, ascensores, etc.) son accesibles a los jóvenes gamberros y por ello están siempre llenas de grafitis, restos de botellas de vidrio roto, colillas, basura en general, meadas. Edificios del estilo de éste, que está en Elefant and Castle.


No se trata de ejemplos aislados. El centro de la mayoría de las ciudades inglesas es así:

"Desde la cima de este edificio se obtienen las mejores vistas de la ciudad, pues es el único lugar de la ciudad desde el que no se ve este edificio"



El siguiente es un ejemplo de arquitectura británica típica que podría estar situado en cualquier ciudad de esa isla abyecta, ya que, con media docena de honrosas excepciones, todas las ciudades inglesas son prácticamente iguales:

Si tenemos en cuenta que en el peor país del mundo la mayoría de los edificios tienen como máximo de 2 o 3 plantas, nos podemos imaginar el horror que estas moles hostiles significan y la tortura visual que representan.

Lo que viene a continuación no es un aeropuerto soviético abandonado, sino un centro comercial de una ciudad británica, donde se supone que las familias con niños van a pasar el día para hacer compras e ir al cine:


El siguiente edificio está en Sheffield, pero en Londres he visto 200 peores:

"En las mañanas brumosas parece surgir entre la niebla como una especie de nave espacial extraterrestre, llenando de terror a todo el que fija su mirada en él":



miércoles, 12 de diciembre de 2007

IT IS A JOURNEY TO THE END OF THE WORLD...

Con esa enigmática y hermosa frase se inicia una de las películas inglesas más interesantes de la historia. No está en youtube, pero yo la encontré en el kazan unos meses atrás. London, de Patrick Keiller, largometraje en el que no participa ningún actor, y que consiste meramente en una sucesión de diversos planos fijos de la ciudad, mientras una sugerente voz en off explica en inglés educado las andanzas por la capital de los dos protagonistas del film.

Tras la frase inicial, tomada de una novela de Jonathan Swift; con la imagen del Tower of London bridge en un día nublado y contaminado, asistimos a una de las más poéticas y a la vez crudas y certeras descripciones sobre la ciudad del Támesis que se hayan recitado jamás.

Dirty old Blighty. Undereducated, economically backward, bizarre. A catalog of modern miseries, with its fake traditions, its Irish war, its militarism and secrecy, its silly old judges, its hatred of intellectuals, its ill health and bad food, its sexual repression, its hypocrisy and racism, and its indolence. It's so exotic, so . . . homemade.

Año 92. El protagonista acaba de llegar del extranjero después de varios años sin pisar la ciudad. Robinson, profesor universitario homosexual que fue amante suyo durante su juventud, le ha llamado pidiéndole que retorne urgentemente, pues se encontra a punto de realizar un importante descubrimiento sobre la esencia de Londres. Poco se nos dice sobre el tal Robinson:

Robinson lives in the way people were said to live in the cities of the Soviet Union. His income is small but he saves most of it.

He isn't poor because he lacks money but because everything he wants is unobtainable.
Juntos, aunque en ningún momento del film se les ve, comienzan una serie de periplos por las zonas más literarias de Londres, en especial aquellas que dieron cobijo en siglo XIX a poetas franceses exiliados como Rimbaud, Verlaine o Baudelaire. Pero en ninguno de esos parajes encuentran atisbo alguno de poeticidad o de esa rebeldía decimonónica, sino una ciudadsucia y hostil, sin apenas vida social.
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In the supermarket we found a cafe with friendly staff and pleasant, inexpensive food, but there was no sign of anyone writing poetry.London, he says, is a city under siege from a suburban government which uses homeless, pollution, crime, and the most expensive and run down public transport system of any city in western Europe as weapons against Londoners' lingering desire for the freedoms of city life.

A cada paso que dan, la ciudad se les antoja más hostil:

There is no town in the world which is more adapted for training one away from people and training one into solitude.

Esta película sirvió de inspiración a la novela "The Beerclock" de Elvar Ata, otra crítica feroz al modo de vida inglés y al capitalismo anglosajón.

Far in the distance the tugboat whistled; its shade all passed the bridge. . . . It was summoning all the barges on the river, every last one, and the whole city and the sky and the countryside, and ourselves, to carry us all away . . . and that would be the end of us.

Pese al tono general de la película, más bien grave y metafísico, la crítica política alcanza momentos de gran sentido del humor:

On June the 4th we passed through Leicester Square again and found it being officially reopened by the queen who was to switch on a new electricity substation which had been built beneath it. We heard that earlier someone in the crowd had shouted "Pay your taxes you scum" but there had been no other incidents.

Uno de los momentos más agudos es cuando los dos protagonistas asisten horrorizados a una enésima victoria de los conservativos en las elecciones generales del año 92. Pese a que las condiciones de vida de los británicos se deterioran año tras año, debido a las salvajes políticas capitalistas de los tories, el populacho inglés ha acabado votándoles una vez más. Ello nos remite al clásico fenómeno de los pobres de derechas, y cómo la clases populares europeas han ido sucumbiendo a la propaganda de los capitalistas hasta acabar votandoles una y otra vez por motivos abstractos de patriotismo o para salvaguardar a la nación de amenazas más o menos ficticias, aunque ello pusiera en peligro sus conquistas sociales y sus intereses de clase. Si bien es cierto en los países anglosajones tal fenómeno se produce de una manera más flagrante que en el resto de Europa, por ser en esos países donde el capitalismo ha llegado a extremos más despiadados.
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Robinson began to consider what this result would mean for him. His flat would continue to deteriorate and its rent increase. He would be intimidated by vandalism and petty crime. The bus service would get worse. There would be more traffic and noise pollution and an increased risk of getting knocked down crossing the road. There would be more drunks pissing in the street when he looked out of the window and more children taking drugs on the stairs when he came home at night. His job would be at risk and subjected to interference. His income would decrease. He would drink more and less well. He would be ill more often. He would die sooner. For the elderly or anyone with children it would be much worse. For London as a whole, there would now be no new elected metropolitan authority. The public transport system would degenerate into chaos as it was deregulated and privatised. There would be more road schemes. Hospitals would close. As the social security system was dismantled there would be increased homelessness and crime, with police more often carrying guns. The population would continue to decline as those who could would move away and employers followed.

Su periplo les lleva al carnaval de Nottin Hill del que sacan paradójicas conclusiones:

He asked me if I find it strange that the largest street festival in Europe should take place in London, the most unsociable and reactionary of cities. I said that I didn't find it strange at all, for only in the most unsociable of cities would there be a space for it. And in any case for many people London was not at all unsociable.

Y finalmente, se dedican a buscar el origen de Londres. Gran paradoja, la única ciudad europea en la que el distrito financiero, con las sedes principales de los grandes ancos y empresas de seguros, se encuentre ubicado en el mismo centro histórico y no en las afueras, ocurriendo que los mayores rascatas se encuentran en tortuosas y estrechas calles de traza medieval.
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He argued that the failure of London was rooted in the English fear of cities, a protestant fear of popery and socialism, the fear of Europe, that had disenfranchised Londoners and undermined their society. He denounced the anachronisms of the City and its constitutional privileges.

Después de un momento de caos en el que Robinson a punto está de perder el conocimiento y la vida, el protagonista de la película llega a una conclusión tan sorprendente como brillante. Si pensáis ver la peli, es mejor que no leáis esta frase:

For Londoners, London is obscured. Too thinly spread, too private for anyone to know. Its social life invisible, its government abolished, its institutions at the discretion of either monarchy or state or the City, where at the historic centre there nothing but a civic void, which fills and empties daily with armies of clerks and dealers, mostly citizens of other towns. The true identity of London, he said, is in its absence. As a city it no longer exists. In this alone it is truly modern. London was the first metropolis to disappear.

sábado, 3 de noviembre de 2007

EL PEOR PAÍS DEL MUNDO

Inglaterra. El peor país del mundo. Tiene todas las desventajas de los países del norte de Europa: mal clima, gente fría, comida horrorosa, estilo de vida aburrido... pero ninguna de sus ventajas. Al contrario que los alemanes o los escandinavos, su seguridad social es más bien mediocre, siempre falta de fondos; los ferrocarriles (privatizados) son propios de un país en vías de desarollo, con trenes diesel todavía deambulando; la gente es fea, viste mal, de hecho a la mayoría de los ingleses de clase trabajadora les falta algún diente o tienen la cara podrida; el nivel de los hospitales y de las escuelas es de los más bajos de Europa; las diferencias sociales y el contraste entre barrios recuerdan a Latinoamérica; las ciudades ofrecen un aspecto siempre sucio y desordenado; los periódicos son una auténtica vergüenza; los nativos están muy lejos de ser tan cultos y tolerantes como los del resto de los países del área.

Comen basura, frita en aceite de coche, todos los días de la semana, y celebran las navidades comiendo algo todavía peor: el pavo de navidad, la comida más seca e insípida del mundo.

Les he oído decir las mayores estupideces. "UK rules" es una de las más comunes. Y sin embargo, tras sucesivos gobiernos convertidos en meros títeres de los yankis, es dudoso que se gobiernen ni siquiera a ellos mismos. "Londres es la capital del mundo". Bien, eso es verdad. Si eres lo suficientemente provinciano y estrecho de miras como para considerar que Inglaterra es el mundo. Pero mi favortia es la de: "No somos europeos". "¿Qué sois entonces?", le pregunte a mi interlocutor: africanos, asiásticos... o probablemente meros norteamericanos?"."Somos británicos", contestó el hooligan, mientras descubría un continente que no figura en ningún mapa.

Entonces, si se trata del peor país del mundo, ¿por qué se sienten tan orgullosos de ser británicos? La respuesta es simple: precisamente por ser los peores en todo. Coje Finlandia, por ejemplo. Paraíso social, envidia del mundo. Pero ningún finlandés te diría que su país es el mejor. Italia, España. Los españoles se pasan el día criticando entre ellos a su propio país. Pero en realidad, saben que se trata de un gran sitio para vivir (gran comida, calidad de vida, bellas ciudades, economía en expansión, gente abierta, guapa y amigable). A un montón de gente de todo el mundo y a prácticamente toda la población inglesa les gustaría visitar España o venir a vivir a España. Pero, ¿qué pensarías de una persona que se pasa todo el día diciendo lo inteligente que es? Simplemente que no lo es.

Y lo contrario también es cierto. Es su complejo de inferioridad lo que hace a los ingleses dárselas continuamente de superiores. Saben perfectamente que no lo son.

El sueño de todo inglés es trabajar toda su vida para vender su casa y venir a vivir a España. Siempre podrán gritar a los alemanes: "Dos gueras mundiales y un mundial de fútbol". Pero si no fuera por los yanquis, y también por la gloriosa resistencia de los comunistas rusos, Inglaterra sería ahora una mera provincia periférica del imperio alemán. Con ese cántico, por lo tanto, no hacen sino resaltar su inferioridad, incluso en el deporte que ellos mismos inventaron. Y ni siquiera con todas las ventajas y marrullerías del mundo consiguieron el título para Lewis Hamilton.

Cheltenham public library, Gloucestershire, England. 16-02-05

Versión original en inglés de Elvar Ata.
Traducido del inglés por Elvar Ata.

domingo, 16 de septiembre de 2007

LOS POEMAS BRITÁNICOS DE ELVAR ATA

Del periplo británico de Elvar Ata, destaca la novela "The Beerclock", una despiadada crítica al capitalismo anglosajón, abundosa en pasajes oníricos y metáforas sorprendentes, que refleja las vivencias de Elvar durante el tiempo que vivió en Londres, la primera ciudad moderna en dejar de existir. Esa novela no la publicaremos nunca en este blog por el contenido altamente pornográfico de algunos de sus capítulos, si bien ya hemos presentado un par de fragmentos, como el que habla sobre el metro (http://chinomuerto.blogspot.com/2007/07/el-metro-de-londres.html), o el que explica lo que es el beerclock, el único reloj del mundo que funciona con cerveza(http://chinomuerto.blogspot.com/2007/06/todo-sobre-el-beerclock.html). No obstante, esta obra está disponible bajo petición para los lectores del Chino Muerto que sean mayores de 18 años y deseen tenerlo.

Durante su estancia en Cheltenham, Elvar Ata participó como guionista y actor en la mítica Trilogía del Comité (http://chinomuerto.blogspot.com/2007/08/la-triloga-del-comit_25.html) y escribió un estupendo guión, titulado Life is a Dream, para un cortometraje de aventuras que tenía lugar en el mundo de los sueños y que comenzó a rodarse pero nunca se llegó a terminar. Durante ese periodo, Elvar desarrolló un nuevo modo de vida en las dos casas en las que habitó junto con otros mendigos, llevando a cabo con todas sus consecuencias su fámosa máxima: "La limpieza es propia de las personas mediocres. El Genio prevalece en el caos." El 31 de Rusell Place se convirtió de esa forma en el marco ideal en el que se grabaría la ya mencionada Trilogía del Comité, todo un clásico del género pordiosero, mientras que en el 63 de Burton Street tuvo lugar otra estupenda obra de arte contemporáneo, "la Barbacoa en el Salón"(http://chinomuerto.blogspot.com/2007/07/la-barbacoa-en-el-saln.html)

Sobre los espectaculares hechos que tuvieron lugar durante aquel periodo en aquellas dos casas, y los enormes avances en la ciencia que se produjeron entonces, pronto realizaremos un reportaje exhaustivo con fotografías a todo color. Por ahora nos limitamos a publicar un par de sonetos de Elvar Ata, basados en hechos reales, sobre cómo se vivía en aquellos lugares tan despreciables.

A RUSELL PLACE

Quisiera regresar a Rusell Place
y habitar esa casa desabrida,
sin más preocupación en la vida,
que conseguir papeo por la face.

Amanecer un domingo a las seis
sobre la roja moqueta raída
y derramar alcohol y comida
hasta que el suelo se vuelva beige.

Emborracharme hasta el juicio perder,
rayar al Taran, insultar a Unión
desayunar Martini, enloquecer.

Los domingos salir de excursión
y en la calle cubana sustraer
una silla de ruedas y un colchón.

A BURTON STREET

El Monstruo restregando en el cuadrado,
ceniza, vino, especias y comida.
Los cuadros sustraidos al Podrida.
Abajo la guarida del Tarado.

En la esquina, hay un muerto abandonado:
Unidad, la consola está encendida.
Tarantino jugando una partida,
o Helicopterman haciendo el chalado.

El chulo, acento vasco-valenciano
hablando de vasijas todo el día.
El Papa Nazi: "!No me jodas, nano!".

Restregándose entre escoria y porquería.
Tocándose entre los huevos y el ano.
Comiendo por menos de un pound al día.

Hay que reconocer que se trata de dos poemas realmente difíciles para quien no hubiera compartido esos momentos sublimes en Cheltenham. En Londres, Elvar compuso otros algo más asequibles, muchos de ellos en inglés; poemas que aparecieron en el epílogo de la novela, The Beerclock.

Comenzamos con dos poesías que retratan el capitalismo anglosajón. El primero es una crítica jovial y simpática, muy innovadora, de la comercialización del modo de vida inglés por parte de las franquicias. De manera muy ingeniosa, el poema se convierte en un cupón publicitario de una determinada cadena inglesa de restaurantes, y es intercambiable por una comida gratís cuando se compra otra de valor igual o superior. (Oferta no válida en la Península ni en Baleares, ni tampoco en Canarias ni en Ceuta y Melilla):

TO SPREAD artificial happines
sin this lovely bubbly pot of towns and noodles
just show this voucher down here at any of our participating
restaurants and you will get a meal free of charge
when you buy one for your charming friend or sexual partner
then you spend a lovely afternoon in any London venues
like Speaker´s Corner Candem Town or Covent Garden
and talk about politics fashion sex philosophy
or about the possibility of poetry nowadays
in this dehumanazing concrete lot called London
and maybe you will do some remarks about this poem
which is a free meal and a voucher on itself

Lo siguiente es un ataque brutal a los fundamentos de la cultura inglesa.

You tried to defeat communism
but what you got was the end of the community.

You tried to kill socialism
but what you actually killed is called “society”.

You turned human being into “costumer”.
You turned nature into “resources”.

Then you spread Terror.

There are no squares in London, only junctions.
So people can´t talk.

There are no streets, but roads.
So people can go to work.

There is a tube
going to hell.

MIND THE GAP BETWEEN THE TRAIN AND THE STATION


Después hay un par de poemas bastante crudos motivados por un hecho enigmático que debió de acontecer aquellos días; quizás una disputa sentimental o la ruptura de una amistad o puede que un hecho imaginario. De estos poemas mostramos sólo el más interesante de los dos. Algunas de sus imágenes son totalmente desgarradoras.

I had a good friend
and she was so cute
but I cracked her face
and God I made her cry

I felt the toxic wine
burning through my veins
like an old yellow sheep
eats a corpse inside a coffin

I wish I could pierce
my heart with a knife
a million of times
to kill this pain I have

I wish I could die
and then be born again
to travel to the past
and get my friend back


Ahora una poesía en español, hablando de las condiciones de vida tercermundistas en las que se vive en Londres. Hay imágenes muy audaces, que recuerdan vagamente a las del "Poeta en Nueva York" de Lorca.

Los negros con la lengua cortada
darían de comer una estrella de plomo
a la Reina bailando al son de las cazuelas
en el acto de clausura de la National Gallery.

Es otra absurda tradición británica.
-Los niños mataron a sus padres
y éstos a su vez mataron a sus hijos-
pasarse el día masticando cristales.

Pues se vive peor que en la Unión Soviética.
Los monos entrenados para comerse a los inválidos
cesaron de pagar el alquiler de sus tumbas
conservando sus falos en estuches de colores.

Como una inmensa patata verde,
como búho cocinado en aceite de coche,
como gordo asqueroso que siempre está perfándose,
macedonia en el sexo depilado de una gheisa.

Todo el día masticando cristales,
y a la única mujer buena del mundo,
le atacaban con tomates que sabían a pepino
y comida reducida del Tesco value.

Finalmente, incluimos una selección de los mejores poemas de amor que Elvar escribió en inglés, si bien se trata de unos poemas bastante misteriosos, pues no se sabe a quién van dirigidos y además aparecieron mucho después de que el autor volviera de Inglaterra. El poema que abre el libro es un soneto perfecto en el que el amante desdichado se compara a sí mismo con un náufrago, en la línea de los mejores poemas que, utilizando esa misma metáfora, se escribieron en durante la época dorada del soneto.

Like ship that lost her way and and goes adrift
in mighty sea of loneliness and pain
and there´s no friendly wave to give him lift,
so that she finds her proper path again;

my soul is sailing astray like a leaf
that someone threw into the green oxblood,
I´m barely holding into pointed riff
of hope,with both my hands and chest in blood;

for every single time I try to move
I get again into the ruthless storm,
and I am pushed towards atrocious groove,
unable to my painful fate transform;

since I was hit by unconstrained boff
the day the Pharus of my life lit off.


Destacan también los poemas XVII y XXI del libro, expresiones amor desgarrado que resultan más meritorias considerando la clase de desaprensivo sin sentimientos de ningún tipo que los ha escrito.

So silly has to be, when you´re not loved
by your adored one, no to desist
and by sirens to get shoved
to foolish fate, unable to resist.

Yet that is true, the meaning of my life
are you,so I can´t pursue any other goal,
and scratching I´m my heart with sharpest knife,
my love, there´s lot of blood over my soul.


He aquí el poema vigésimo primero:

I´d like to die, but even if I did
I wouldn´t rest in peace cause, lonely rake,
my heart would miss you so, my little kid,
that even if it didn´t beat would ache.


Finalizamos con el soneto que cierra el libro, un poema escrito con mucha anterioridad al resto y cuyo tono es algo distintinto, por lo que muchos críticos han planteado que habría sido inspirado por una persona diferente, si es que estos poemas fueron inspirados por alguien y no son un mero ejercicio de cinismo.

If I could throw away my body and be
a spirit in the night I´d have no rest
till I flew to your bedroom just to see
if I can spend the night inside your chest;

if I could be the moonlight I would shine
straightly through your courtains every night,
to cause the darkness around you decline
and set you free from any other fright;

I´d whisper words into your ear
that dwelt inside your heart until the day,
so gently that you almost couldn´t hear,
if I could lay beside the place you lay;

to make sure that your dreams were all so far
as beautyful and lovely as you are.

viernes, 24 de agosto de 2007

EL LUGAR MÁS ABYECTO DE EUROPA

Para el esteticista refinado, que lee a Baudelaire y escribe sonetos en octosílabos, no hay en Europa lugar más horrible. Una cárcel del futuro en donde todos los anhelos del hombre están encerrados. Una laberinto de cristal y de plástico, formando por infinitas jaulas de colores, de todas las formas y tamaños.

Las puertas están abiertas, pero no hay escape posible para las personas. Pronto, todas serán trasladadas a otro lugar igual de abyecto, diferentes localizaciones para una misma tumba. Militares armados patrullan entre las innumerables tiendas, donde se repiten los mismos productos con diferente envoltorio. Los altavoces reiteran consignas fascistas. Los pasajeros deambulan en silencio, desconfiando los unos de los otros. Se espera algún día el ataque definitivo.

No existe ocio sin actividad económica. El sexo y la amistad están prohibidos. Es el triunfo del capitalismo. Nuestro futuro más aterrador. Pronto, toda la realidad material imitará las formas y procederes de esta cárcel, y el planeta no será sino un enorme centro comercial. Se prohíbe el líquido, se ha suprimido el aire, el agua natural está privatizada.

Miles personas encerradas en una vitrina atroz, de arquitectura funesta, sin otra alternativa que comprar y comprar. Entre tienda y tienda, aterradores pasillos. Hay una réplica de un pub inglés (Inglatera, la única nación del mundo sin cultura). Pasar un millón de controles, para luego detenerse a comprar. Obligados por el ejército, pues ya no hay vuelta atrás.

Se le ocurre a uno que la aviación moderna tendría que dar un enorme giro. Que todos los aviones recorran el mayor trayecto posible, aterrizando sólamente en la ciudad más lejana, haciendo que los turistas se lancen en paracaídas sobre su destino; sobre Barcelona, Lyon, París, Londres, si el trayecto es Valencia-Glasgow. Para que así los enlaces para siempre se supriman.

Para que no haya que perder el día realizando un transbordo en aeropuerto inglés. Para no quedarse encerrado en ese templo: CAPITALISMO MONSTRUOSO MILITAR. Para que no haya que pasar por Inglaterra jamás. Para no pisar nunca Stanstead o Heatrow.

miércoles, 20 de junio de 2007

TODO SOBRE EL BEERCLOCK.

Como muchos de vosotros no habéis leído la novela de Elvar Ata, procedo a explicar de manera poco resumida qué es el beerclock y cómo funciona. Los que ya la habéis leído podéis obviar este post.

El beerclock es uno de los mayores atractivos turísticos de Inglaterra, y es también el único reloj del mundo que funciona con cerveza y da la hora en litros de cerveza. Se trata de una persona que mediante una tradición ancestral, que se transmite de padres a hijos y que data de la época anterior a las invasiones romanas, ha aprendido a beber cerveza a una velocidad constante durante las 24 horas al día. (En realidad, cada beerclock se compone de dos o tres miembros que hacen turnos, normalmente de 8 o 12 horas, para cubrir el día entero). El beerclock suele estar conectado mediante un artefacto mecánico al reloj de la torre al pie de la cual está sentado (por ejemplo, la del Big Ben), de manera que el reloj va a marcando las horas a la velocidad a la que el beerclock va bebiendo.

El beerclock se bebe 24 litros de cerveza al día, exactamente un litro cada hora. Por eso el día en Inglaterra se divide en 24 litros de cerveza; el litro a su vez en dos latas de tenis (equivalentes a nuestra media hora); la lata de tenis está compuesta de cuatro vasos, cada vaso en varios chupitos, y así sucesivamente. Por eso, en vez de decir que son las seis y cuarto, los ingleses, que dan la hora en litros de cerveza, dicen que son seis litros de cerveza y un vaso. Las 10 y media, por ejemplo, serían 10 litros y una lata de tenis. Existen medidas mucho más pequeñas, como el tercio, el quinto o el trago. El trago, por ejemplo, es el tiempo en que tarda el beerclock en darle un trago a su cerveza, tiempo que como hemos visto en el párrafo anterior, es siempre constante. Hay, finalmente, unidades más pequeñas, como la gota o el átomo de cerveza. Esta última, que sólo utilizan los científicos y las computadoras modernas, se define como el tiempo que el beerclock tarda en ingerir un átomo de cerveza.

El método para convertirse en un beerclock es bastante duro, y también la vida de estos relojes. Los que trabajan como beerclocks tienen una esperanza de vida mucho menor que el resto de los ingleses, y la mayoría de sus mujeres enviudan relativamente jóvenes. A cambio, el beerclock cuenta con muy buenas prestaciones sociales y un salario más que aceptable. Pero la mayor gratificación del beerclock es el enorme prestigio que su trabajo reporta. Cuando uno llega a un pueblecito británico, se da cuenta de que los personajes más respestados y populares suelen ser el alcalde, el párroco y el beerclock local.

Existen beerclocks de gran tamaño y popularidad, por ejemplo el del Big Ben, el beerclock de la catedral de Glouscester, y también el beerclock de Oxford. Luego hay beerclocks de aldea o de barrio, cada uno de los cuales tiene también su encanto particular, como el precioso beerclock de la estación de metro de High Kensington, en Londres, que ya mencionara en su famoso poema el escritor del siglo XVIII Ralleigh Myles-Dylan. Pero lo que es común a todos los beerclocks es que todos dan la hora con una exactitud asombrosa, una exactitud que es superior a la de casi todos los relojes actuales y que ha sido puesta a prueba mediante las más modernas computadoras, para regocijo de los patrióticos medios británicos. De hecho, uno de los magazines de moda del Canal Four, organizó el año pasado una competición entre un modernísimo ordenador de la nasa y un beerclock liverpudiano de barrio, con resultado favorable a éste último.

Además de por su precisión, el beerclock destaca por su fiabilidad. A un reloj de pulsera se le agotan las pilas, se rompe, es sumergido en el agua por error. El beerclock, verdadero patriota inglés, sigue dando la hora con precisión, por muy enfermo que esté, hasta que el médico le obliga a ser sustituido cuando ya está en las últimas. Eso no quiere decir que los beerclocks no fallen nunca, pues de hecho existen algunos casos de beerclocks que se han adelantado o retrasado o que han dejado de funcionar. Pero la ocurrencia de estos errores es muy inferior a los que se producen con relojes de cualquier otra índole.

Un verdadero ejemplo del patriotismo y del sentido del honor de los beerclocks fue el que se produjo durante la segunda guerra mundial. Muchos ingleses todavía no han olvidado que, mientras la aviación alemana bombardeaba Londres, Bristol y otras ciudades inglesas, y la población civil se refugiaba en el metro y en los refugios antibombardeos, los beerclocks desoyeron las consignas de su gobierno y continuaron en su puesto de trabajo, bebiendo cerveza y dando la hora con la misma precisión y velocidad de siempre.

Después de ser aclamados como héroes en la posguerra, los años sesenta fueron un periodo difícil para los beerclocks, debido a las corrientes progresistas que surgieron por entonces y a la preocupación por los derechos humanos que fueron mostrando las nuevas generaciones. Con la nueva sociedad de consumo, los jóvenes se desentendieron de las tradiciones, de manera que trabajar como beerclock perdió prestigio. Además, la sociedad se fue sensibilizando ante la falta de derechos laborales y el dilema ético que supone mantener una tradición de índole, para muchos, tan bárbara. Así que el gobierno dictó estrictas leyes para regular sus jornadas laborales, y dejó de conceder en muchos sitios los permisos que garantizaban su mantenimiento, permisos que antes se renovaban de manera prácticamente automática.

En los noventa, la economía y la vida social británica experimentaron un nuevo florecer bajo el gobierno de Tony Blair. Los laboristas volvieron a promover el uso de beerclocks y los convirtieron en un símbolo de la recuperación de la autoestima y el orgullo británicos que se estaban produciendo bajo su gobierno. Hoy en día, pese a que los ingleses utilizan relojes de todo tipo como cualquier otra sociedad modernas, los beerclocks vuelven a estar de moda. Además de los tradicionales beerclocks, que suelen situarse en ayuntamientos, mansiones antiguas y catedrales, muchas instituciones públicas y privadas de la actualidad están abriendo beerclocks nuevos. Prácticamente no existe pub de moda en el centro de Londres que no tenga su propio beerclock, y algunas entidades financieras han construido para sus sedes algunos modernísimos.

En cuanto al resto del mundo, en la época de esplendor del imperio británico se construyeron beerclocks por todo el planeta, algunos de los cuales aún perviven. En Escocia, Gales e Irlanda de Norte el grado de implantación es similar al que existe en Inglaterra, con la única diferencia de que en Escocia no funcionan con cerveza, sino con güisqui (Scotchclocks). En otros lugares de la Commonwealth también sobreviven algunos en la actualidad, aunque sea sólo como tradición histórica, pues en todos esos lugares la población no mide el tiempo en litros de alcohol sino en horas y minutos como el resto del mundo. Hay que destacar que todos estos relojes, situados en lugares diferentes del globo, están totalmente sincronizados entre sí y dan exactamente la misma hora en todas partes, con la sola diferencia de las horas que separan una franja horaria con otra. Hay beerclocks famosos en ciudades tan dispares como Bombay, La Valetta y Shangai. El beerclock de Shangai, por ejemplom fue cerrado por las autoridades chinas tras la revolución, pero en los 90 fue vuelto a abrir como símbolo de progreso y apertura a occidente y a la economía de mercado. Cabe destacar también que en Japón se puso de moda, también en los años noventa, una modalidad autóctona del beerclock, que todavía pervive y que funciona a base de sake.

Además de los beerclocks que miden el tiempo, también existieron los beerclocks de distancia, que eran igual de fiables que aquellos. Desde épocas ancestrales, la distancia se midió en Inglaterra también en litros de cerveza. Los beerclocks de distancia eran algo más complejos que los otros, pues estaban entrenados para beber y a caminar siempre a una velocidad constante. Si había que medir la distancia, por ejemplo, entre Liverpool y Manchester, se mandaba a un beerclock a que recorriera andando el trayecto entre ambas ciudades. La cantidad de cerveza que se bebiera por el camino daba la medida del alejamiento que existía de una urbe a la otra. Actualmente, los beerclocks de distancia apenas se usan, pero sus mediciones también han sido corroboradas como ciertas, y los ingleses siguen utilizando litros, vasos y chupitos, en vez de metros o centímetros como nosotros.

Otras extrañas tradiciones inglesas británicas a destacar son la de cocinar un plato más del número de comensales que haya en la mesa y luego tirar ese plato a la basura sin probarlo como símbolo de opulencia, o la de comprar siempre un billete de ida y vuelta aunque se vaya a hacer sólo el trayecto de ida.