domingo, 3 de enero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO CUARTO

(Esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)



Llegado a este punto, para poder explicar mejor la historia que estamos contando, debemos abandonar por un momento el relato de las aventuras de Anakin Peris y centrarnos en la narrración de ciertos hechos claves de la política mundial contemporánea. Unos hechos que, de paso, nos resultarán de gran ayuda a la hora de entender la actualidad nacional e internacional en estos tiempos extraños que corren. Hay decir, de todas formas, que nuestro héroe se encontraba por aquel entonces totalmente desaparecido del mapa y que la mayoría de sus valedores, incluyendo a Unidad, al Chino Muerto, o al Conde Barto Bano, estuvieron varios años sin recibir noticias suyas.




Era el gran momento de gloria para tres mercenarios de cuello blanco que trabajaban para algunas de las organizaciones delictivas más grandes y peligrosas del planeta. Era una taja especial, protagonizada por tres amigotes de bar que habían llegado a presidente, pese a no tener ninguna visión política, gracias a sus contactos en la finanzas, en los negocios, y en la industria armamentística. Era el fin de semana de la taja de las Azores, un día funesto para la humanidad entera, con el Imbécil, el Embustero y el Fühercito, como protagonistas especiales.



Para el Imbécil, no era un momento especialmente importante desde el punto de vista histórico.Se trataba simplemente de un fin de semana emborrachándose con un par de tipos que le caían cada vez mejor. Lo cual era un plan indudablemente muy superior al de pasarse todo el finde sin salir de su estrecho apartarancho, en un suburbio de mala muerte de Tejas, con Laura y con las niñas. Todas confabulando para que no se doblara y para que hiciera una política exterior no especialmente orientada a tener que matar siempre a alguien para robarle algo.



Ay, qué sabrían ellas de política. La política era un mundo duro y complicado, para hombres valientes a quienes no les temblara el pulso. Menos mal que tenía al Premio Nobel de la Paz para orientarle en su camino y ayudarle en su lucha contra el Apocalipsis; su importante batalla para proteger a la humanidad de las fuerzas islamo-comunistas-nazis que querían destruir América y a sus aliados.



Aunque era bastante pesado, el Premio Nobel de la Paz. Le presionaba constantemente para que firmara órdenes de tortura, y empujara la causa del fascismo en Venezuela y Oriente Medio. Para evitar que los islamistas, que ya se extendían incluso por Latinoamérica gracias a ese gorila malvado, destruyeran también a los Estados Unidos. Y además, la lucha contra el Terrorismo era buena para la economía, para el empleo, para los bancos, para Wall Street, para General Motors, para América, para el Mundo Libre.



Pero ¡Ay! No tenía que ser tan duro con el Premio Nobel de la Paz. En realidad, éste no hacía sino abrirle los ojos. Aunque era el líder de la mejor nación del mundo con diferencia, nación que además había sido fundada con el noble objetivo de salvar a occidente de la hordas chavistas, carecía de tiempo para verlo todo, pues ni siquiera él mismo, comandante en jefe, podía estar en todas partes a la vez. Y además, como todo americano que se preciara, tenía derecho a tajarse y a ver partidos de béisbol, ¿no? Estaba escrito en la Constitución, en alguna de sus enmiendas.



Así que, si bien el premio Premio Nóbel de la Paz era buena persona, y un apoyo imprescindible en su tarea como presidente y dueño del universo, la realidad era que de vez en cuando no estaba mal quitárselo de encima y tajarse con los colegas. Le hacía trabajar demasiado duro, el Premio Nóbel de la Paz. Había demasiados niños terroristas palestinos a quienes eliminar selectivamente, con bombas inteligentes, y tecnología de última generación.



Y además, sus nuevos colegas eran gente genial, tipos con los que daba gusto encerrarse todo el fin de semana en un chalet de una isla del Atlántico a ver películas de acción y a tajarse haciendo como que deliberaban sobre temas importantes.



Ese Fühersito que decía que corría los 100 metros más rápido que Carl Lewis. Qué soberbio ese españolito. Qué gracioso. Pero en el fondo buena persona, anticastrista de pro; le había dicho que cumpliría absolutamente con lo que le pidiera, y que juntos conseguirían curar Oriente Medio y reconquistar Latinoamérica, utilizando el petróleo de los árabes en actividades para el fomento de la democracia.



El Führersito. Otro brillante estadista que aspiraba a pasar a la historia como un líder de la talla de Wiston Churchill. Tenía un plan secreto para presentar a los otros dos grandes internacionales líderes en esa reunión, así como unas botellas de vino de España de máxima calidad, para bebérselas con ellos y demostrarles así que España era un país “de máxima calidad”, un país de primera división.



De hecho, y dado que uno de sus hobbies era conducir borracho, quisiera haber bebido un poco de vino antes de venir y luego conducir él mismo el vehículo oficial hasta Madeira. Pero sus asesores habían insistido en que Madeira era una isla y no se podía ir en coche.



Qué pesados, como se atrevían sus asesores a decirle lo que era una isla y lo que no. A él, que ya había ido a Perejil porque le había dado la gana.



No sabían quién era él, el azote de los comunistas, el Fhürercito, el Pequeño Franco, descendiente de Pelayo y de los Conquistadores que fueron a civilizar América y hacer el bien en el nuevo continente. Aanimados por motivos totalmente altruistas y benévolos, igual que los de el PP, Repsol, el Mundo, Telefónica y el País en Venezuela.



Las Azores estaban en Portugal, lugar al que de toda la vida se había ido en coche desde España.



Ah, España, cada vez que escuchaba ese nombre se le ponían los pelos de punta de emoción. Que gran nación. Éramos los mejores en fútbol, valga como ejemplo ese gran Real Madrid de la sexta. E íbamos a entrar en el G8.



Pero en fin, quizás por una vez tenían razón. Era mejor no tajarse demasiado conduciendo. Si se enteraban los rojos, su índice de popularidad se podría ver afectado. Utilizaría el avión oficial. A lo mejor podía quedar con Antonio para ir juntos y así empezar a tajarse ya con él en pleno vuelo.



Antonio, alias “El Embustero”. De los tres, era el único al que le daba igual el contenido de la reunión. Se la traía absolutamente sin cuidado, porque a diferencia de los otros dos colegas, que eran fanáticos iluminados, Antonio carecía totalmente de ideología.



A Antonio le daba igual la política. Simplemente era un tipo con un talento fuera de lo común para decir mentiras. De joven se dedicaba a mentir sistemáticamente y sin motivo a su familia, amigos y profesores, y sobretodo a su novia. Era capaz de inventar rápidamente una mentira para escapar con éxito de cualquier situación, por difícil que fuera; aunque poco a poco le había cogido el gusto y ya no mentía por engañar a lo demás, sino simplemente por superarse a sí mismo y por puro placer.



Antonio era una de esas personas afortunadas que podía permitirse el lujo de trabajar haciendo lo que más le gustaba hacer, pues, cuando estaba en la universidad, las Fuerzas del Mal se habían fijado en él y lo habían contratado para ejercer esa virtud mediante la cual había demostrado un talento fuera de serie. Desde entonces, lo empezaron a preparar para que en el futuro desempeñara el puesto de presidente de su país, el peor país del mundo. Puesto desde el cual se dedicaría a engañar a toda la opinión pública mundial intoxicándola con cuaquier tipo de mentiras que le conviniera decir en cada momento a la élite financiera.



Era tal su talento para mentir que las grandes empresas, los lobbies del libre mercado y los gobiernos occidentales tenían ocupada continuamente su agenda cualquier día del año, de manera que su vida como presidente se había convertido en una sucesión de anuncios publicitarios consecutivos en favor de los intereses del imperialismo mundial. Se pasaba el día llendo a los programas de televisión, a los foros internacionales, a las plazas de los pueblos, a las ferias, a decir mentiras sobre la economía mundial, el estado de las finanzas mundiales o la situación en Oriente Medio.



Cualquier patraña que hubiera que soltar y que nadie se atrevía a mencionar en público, se le encargaba siempre a Antonio el Mentiroso. Que había que decir que había armas de destrucción masiva en Iraq, que Chávez era un dictador, que Cuba era uno de los países en los que menos se respetaban los derechos humanos, que el libre mercado era lo mejor para la economía; para eso había sido contratado el Embustero como presidente de su país, para repetir ese tipo de patrañas un millón de veces si hacía falta.



A veces, Antonio, en su fuero interno, se preguntaba si todo eso tenía sentido, engañar a la humanidad entera y a los ciudadanos que le habían elegido para gobernar Inglaterra con toda la buena voluntad del mundo. Pero no tenía otra alternativa. Su mujer estaba enamorada del lujo. Le encantaban las antigüedades y también el arte moderno. Se pasaba la vida organizando grandes fiestas a las que acudía la nata londinense y todos los snobs y progres. Todo eso costaba cada vez más dinero, y si paraba de mentir, el tren también se detendría y podría acabar mal, muy mal, tirado en cualquier cuneta de los Cotswolds.



Además, no tenía ningñún talento, ni sabía hacer ninguna otra cosa, a parte, por supuesto, de su habilidad especial. Desde hace años, tenía siempre a su alrededor un montón de lacayos alrdededor pagados por el FMI, el Departamento de Estado de Estados Unidos y una empresa de refrescos. Todos esos tipos llevaban varios décadas haciéndolo todo por él y no le dejaban hacer nada,así que había acabado volviéndose un inútil incapaz de ejecutar por sí mismo ni la más sencilla operación manual.



No había remedio, así había acabado igual que esos dos bobos que con el tiempo, como desde hace décadas no se relacionaba ya con naturalidad con nadie, se habían convertido en sus únicos amigos.



Acaba de comenzar la reunión en el que los tres grandes estadísticas iban a decidir cómo comunicar la invasión a Iraq que sus superiores tenían decidida de antemano desde hace tiempo tiempo. Pero, al parecer, el Fhürersito tenía otro plan, un plan secreto del que se sentía orgulloso.



-Invadamos Egipto, en lugar de Iraq -había afirmado, medio tajado y con los pies encima de la mesa. Al Embustero le daba igual, cualquier cosa le parecía perfecta, mientras siguiera cobrando. Pero era el Imbécil el que no lo veía claro:



-No puede ser. Egipto es un aliado a quién vendemos cada año toda la chatarra militar que nos sobra, y además nos dejan utilizar sus cárceles para torturar a “sospechosos” de terrorismo, y también podemos cometer atentados allí de vez en cuando y culpar a los islamistas, para que los liberales aquí no nos den tanto la paliza con sus sutilezas de respeto a los derechos humanos.



-Ya lo sé –insistía el Fhürersito-, pero todo el mundo se cree que vamos a atacar Iraq, así que si atacamos Egipto no se darán cuenta.



-¿Y qué sacamos de todo eso? –se preguntaba el Embustero- si Egipto no tiene petróleo, ni nada que sustraer.



-Ahí está la clave –argumentaba el Petit Franco con orgullo-. Les robamos el agua del Nilo. He leído que las guerras del futuro serán por causa del agua. Hacemos un transvase del río Nilo al río Júcar, en la Comunidad Valenciana. Lo construirán empresas norteamericanas, que se beneficiarán de contratos públicos por valor de millones de dólares. Con el agua del Nilo desarrollaremos la especulación urbanística en la Comunitat, y con un amigo mío llamado Zaplanator construiremos rascacielos, el teleférico más grande del mundo, el campo de golf más grande del mundo, y si quieres, campos de béisbol también.



-Es un plan nada desdeñable –dijo al final Arbusto, tras varios segundos pensativo-, cuya perfecta fundamentación ilumina el espíritu con la claridad irrefutable de las divinas matemáticas.



“Mas quiero atacar Iraq. No atacar ahora sería un gran error que muchas generaciones sufrirían. Si no hacemos nada, el chavismo se extenderá por Oriente Medio. Ya fracasamos con el golpe en Venezuela. Nos estamos gastando un montón de dinero en comprar a ONG`s de todo tipo para que se inventen violaciones de los Derechos Humanos en ese país; en apoyar a grupos terroristas; en poner todo tipo de trabas al desarrollo de esa nación. Y aún así no estamos consiguiendo resultados. Ese tipo está dando mal ejemplo y no quiero nada parecido en ningún estado árabe, así que tengo que sumir la zona en el caos”



“La economía de Venezuela no hace más que crecer año tras año. El pueblo apoya a Chávez y lo confirma una y otra vez en elecciones libres con observadores internacionales imparciales. El premio Nobel de la Paz me ha explicado que si el ejemplo empezara a cundir en todo el mundo, podríamos acabar los tres siendo juzgados por crímenes contra la Humanidad. No podemos permitir que en Oriente Medio surja otra Venezuela. Así que atacaremos Iraq. Y después de Iraq, iremos a por Irán y Egipto.”



-Sí, excelencia, haré siempre lo que usted me ordene. –contesto al fin el Presidente español. Y el destino de Irak quedó irrevocablemente decidido en aquel momento.



Así que a partir de ese instante, la cosa se reducía a una taja como cualquier otra, una de tantas en la que se aparentaría estar deliberando cosas importantes cuando en realidad estaba todo decidido de antemano. Pero en ese momento ocurrió algo inesperado. Un hecho de gran trascendencia que a punto estuvo de cambiar el camino de la historia, pero que al final, como todas la grandes noticias del mundo, pasó desapercibido, sin que ningún periódico ni telediario en todo el planeta se hiciera eco.



Algo que ninguno de ellos hubiera imaginado que pudiera pasar jamás aconteció en aquel instante. Pese a que contaban seguramente con el mejor equipo de de seguridad del mundo, la puerta del salón donde estaban reunidos los tres estadistas de talla internacional se abrió de repente, sin que nadie lo hubiera solicitado, y entró la sala un individuo desconocido que no estaba autorizado en aquella reunión. Y por si fuera poco, el tipo estaba armado con un revolver y en esos momentos apuntaba directamente a Jorge a la cabeza.



-No va a haber invasión a Iraq –les dijo el misterioso hombre, cuyos ojos claros resplandecían con un extraño brillo y cuya expresión facial, pese a su juventud, revelaba una seguridad casi absoluta. A los tres grandes líderes les había bajado toda la taja de repente.



-Pero antes de que os explique cuáles van a ser vuestras políticas a partir de ahora, permitidme advertiros que es mejor que no intentéis nada raro –seguía explicando el inquietante joven, que hablaba con toda seguridad y consciencia de lo que estaba haciendo, sin aparentar ningún tipò de apremio o nervisosismo-. Además, no serviría de nada, pues tengo encerrados a los guardias y a todo el personal. Y si ello, no resula suficiente, sabed que soy un fanático peligroso, islamista radical y catalanista, y que simpatizo con ETA y con Zapatero. Y también soy chavista acérrimo, amigo de Corea del Norte, activista antiglobalización, partidario del control democrático y estatal sobre la economía... De manera que, como hombre malvado y terrible, a la mínima provocación, apretaré el gatillo sin dudarlo (...)”



No había sido difícil introducirse en el edificio y reducir a los guardias. Desde el ataque terrorista, la estancia en la ciudad de los Muertos y la salida de Egipto aquella noche de final de los noventa, se había ido acostumbrado a convivir con la muerte y a que ésta le siguiera los pasos allá a donde fuera. Entrando y saliendo de países que le eran totalmente hostiles, sorteando controles y medidas de seguridad que a cualquiera le habrían parecido infranqueables, y con varios de los mejores asesinos a sueldo del mundo pisándole continuamente los talones. Pero utilizando sabiamente las habilidades de pordiosero que había aprendido de Unidad y que luego había desarrollado por su cuenta en Egipto, todo eso, y cosas aún muchísimo más difíciles, resultaban pan comido para alguien con tantas midiclorias en su interior como el joven Anakin Sorel Skywalker Peris.



Durante los últimos años, había estado trabajando duro para encontrar a su esposa y para conseguir que los responsables de su desaparición fueran juzgados. Era un objetio titánico, pues para ello se requería cambiar de arriba a abajo el equilibrio de poder mundial y la situación geoestratégica del planeta. Pero afortunadamente no se encontraba sólo en tan difícil empresa.



Durante su estancia en la franja de Gaza, Anakin había entrado en contacto con un grupo de personas valientes de diversas nacionalidades que se jugaban día a día su propia vida, y también la de sus seres más queridos, para evitar el exterminio del pueblo palestino y el avance del capitalismo brutal en Oriente Medio y en el resto de la Tierra. Esas personas eran conocidas como “Los Caballeros Jedi del eje del Bien Progresista Bolivariano y Propalestino”, opuestos a “Los Premios Nobel de la Paz”, que pese a lo que pueda hacer creer su nombre formaban parte desde el principio del bando de los malos.



Cuando Skywalker empezó a luchar en Tierra Santa,las circunstancias eran verdaderamente desesperantes, con los palestinos matándose entre ellos de una manera que recordaba a la película “Battle Royale”de Takeshi Kitano. Sin embargo, como cualquier cosa que ocurriera en esa zona tenía implicaciones en el resto del planeta y viceversa, Anakin se había visto arrastrado a batallas que se desarrollaban a lo largo y ancho del globo, desde las montañas de Pakistan hasta las junglas de Colombia, y en muchas de ellas había tenido un éxito mayor del que sería de esperar teniendo en cuenta tanto la inferioridad de medios con las que contaba como, por otra parte, el enemigo poderosísimo y casi omnipresente al que se enfrentaba.



En esa época de intrigas y espionaje en las catacumbas del Imperio, Skywalker se había ido representando mediante informaciones de primera mano los mecanismos concretos mediante los cuales la Élite Imperial había conseguido imponer la dictadura del libre mercado y del pensamiento único en una gran parte del planeta, diluyendo las ansias de un mundo más justo que moran en el corazón de casi todas las personas de bien de la Tierra y convirtiendo a una gran parte de la humanidad en meras piezas de un mecanismo de dominación minuciosamente planificado por unas mentes tan inteligentes como sanguinarias. Más que una técnica en concreto, para manejar a los gobiernos y a la población utilizaban una amalgama de estratagemas que iban desde las aparentemente inofensivas, como la mera manipulación de la opinión pública mediante los medios de comunicación, hasta otras más explícitamente brutales, como los golpes de estado, los actos terroristas y las ocupaciones militares.



Los peones encargados de poner en práctica en todo el mundo los planes de la élite finaciera anglosajona y sionista –y en concreto de las dos personas ms poderosas del planeta:”El Multimillonario Máximo” y su mano derecha, “El Principe de las Tinieblas”-, eran los denominados “Premios Nobel de la Paz”.”Premios Nobel de la Paz” no era, por supuesto, la definición oficial de estas personas, sino simplemente la manera burlona con la que sus adversarios del eje del bien se referían en ellos. En realidad sólo algunos de los ”Premios Nobel de la Paz” contaban con ese premio, existiendo también indiviudos perfectamente normales que lo tenían y que no pertenecian al grupo. Pero en lo que se refiere a los poseedores del galardón que sí que formaban parte de ese abyecto cónclave de sicarios del Imperio, a todos se les había entregado inmerecidamente con el objetivo de distraer a los ciudadanos de sus respectivos países sobre la naturaleza de sus verdaderas intenciones y conductas.



Esos premios Nobel de la Paz malvados estaban al frente de un sinfin de organizaciones culturales, filantrópicas y humanitarias, y ocupaban siempre los puestos más altos de la sociedad; pero no precisamente por sus méritos, sino en representación de las élites que lo dominaban todo. Eran respetados prácticamente por toda la opinión pública mundial, que tenía de ellos una imagen de benefactores, de amigos de la concordia y de las artes y de hombres de bien, cuando a lo que se dedicaban en realidad era a luchar en secreto en contra del entendimiento y de la prosperidad mundial y a favor de las multinacionales,de los bancos y los fabricantes de armas; a conspirar para derribar gobiernos elegidos democráticamente; a realizar ataques terroristas allá donde éstos sirvieran a los intereses de la banca sionista, anglosajona y japonesa; a organizar revoluciones de colores; a practicar los asesinatos selectivos; a manipular a la sociedad para que apoyara guerras; a inventarse abusos contra los derechos humanos en las naciones cuyos gobiernos no se plegaban a las reglas del FMI y la OTAN;a engañar sistemáticamente a la opinión pública; a difamar a líderes que habían hecho tanto en favor de la humanidad como Fidel Castro; a cambiar las reglas del comercio mundial para que éstas beneficiaran a las grandes empresas y arruinaran al pueblo, y una larguísima lista de atrocidades que no tenía fin y que daría para escribir no un libro, sino una biblioteca entera.



Cada Premio Nobel de la Paz estaba por lo general al frente de un área geográfica mundial, manejando sus redes de poder para controlar a la población y a los gobiernos de esa parte del planeta. Tenían a su servicio a todo un conglomerado de grupos de presión que variaba según las circustancias de cada zona, pero que típicamente solía incluir alguna banda armada, medios de comunicación poderosísimos,instituciones culturales y científicas tapadera, lobbies empresariales, un auténtico ejercito de becarios, fundaciones, ONG´s y, por supuesto, los que nunca podía faltar, partidos y dirigentes políticos. Entre estos últimos se contaban, cómo no, a los presidentes del gobierno y de las más poderosas instituciones internacionales, todos los cuales eran cooptados mucho antes de llegar al poder y despúes promocionados por los poderosos aparatos mediáticos con los que contaba el sistema para que le impusieran al pueblo la agenda de las élites sionistas anglosajonas y de los malvadps señores conocidos en la jerga como Printi (Principe de las Tinieblas) y Emamens (Multimillonario Máximo).



Por ejemplo, el tipo que estaba a cargo de las fuerzas del mal en Asia contaba efectivamene con el premio Nobel de la Paz en su haber, lo que probablemente respondía tanto al objetivo de conferirle prestigio por su importancia estratégica desestabilizadora contra China, como a la necesidad de ocultar su pasado como responsable de una de las teocracias más salvajes e inhumanas del mundo cuando estuvo en el gobierno de su país de origen. Pese a su fenomenal historia de vulneración de los Derechos Humanos,este talentoso engañaprogres contaba del apoyo mediático de todos los medios de comunicación de Occidente, de la amistad personal de algunos de los actores más guapos y famosos y de la veneración de varios presidentes del gobierno de todo el mundo.



Con un complejo entramado de fundaciones, instituciones religiosas, ONG´s falsas,e incluso grupos paramilitares armados y entrenados por el Pentágono para ayudarle a llevar a cabo sus diábolicos fines, una de sus misiones principales era la de desestabilizar a China y a cualquier otra nación de la zona que no aceptara relaciones de vasallaje con el capial financiero internacional. Para ello se dedicaba a instigar revueltas violentas, o bien se inventaba o provocaba vulneraciones de los derechos humanos allí donde iba conveniendo en cada momento.



El segundo objetivo, para el cual también recibía financiación más que abundante a través de oenegés tapaderas y de falsas fundaciones para la democracia, era extender por Asia la forma de vida americana y las ideas a favor del libre mercado y de la democracia liberal. Toda esa propaganda, que no iba destinada sino a favorecer los intereses de las multinacionales japonesas y americanas que le pagaban en última instancia, iba camuflada bajo una supuesta defensa altruista de la libertad religiosa y de la autonomía de los supuestos pueblos oprimidos, de la tolerancia y de la no violencia, de la democracia y el progreso; en definitiva de todos los cuentos creados expresamente para que los progres del mundo no durmieran tranquilos aunque se atiborraran a fumar porros.



En Oriente Medio, el representante de la Élite era uno de los peores terroristas de la historia, y posiblemente el hecho de serlo constituía la razón por lo cual él también había recibido el Premio. En este caso la excusa oficial era el haber conducido un proceso de paz con Palestina, aunque que en realidad ese proceso era puro teatro, desde el principio sin otro objetivo que el de ganar tiempo para fabricar más asentamientos y para seguir estarvando a los palestinitos hasta hacerlos huir de sus propias casas. La de los israelíes, por cierto, tenía el triste récord de ser la única nación del mundo que incumplía sistemáticamente todos los tratados, acuerdos, convenios o pactos que firmaba, sea cual fuera la naturaleza de éstos.



La persona en cuestión, además de ser el responsable máximo de salvaguardar los intereses de Israel y de los países que le apoyaban en la zona, tenía como misión aplastar por cualquier medio toda forma de oposición a la ocupación de Palestina que pudiera surgir, no sólo Oriente Próximo, sino en cualquier lugar del mundo, ya fuera esta oposición militar o civil; legal o política; pacífica o violenta.



Para cumplir con éxito con la misión descrita en el párrafo anterior, este individuo contaba con el control absoluto de los servicios secretos de su país, que a la vez estaban infiltrados en casi todos los gobiernos del mundo, empezando por el norteamericano. De entre las tareas cotidianas típicas que alguien con una responsabilidad de esta clase acabaría haciendo un sábado por la mañana cualquiera, despúes de haber cancelado la excursión de ese día con la enfadada mujer y los niños, diciéndoles que tenía que quedarse a trabajar en la oficina para realizar unos aburridos trabajos rutinarios pendientes, estaba la de financiar y planificar una infinidad de actos teroristas -no sólo en Oriente Medio, pues los sionistas tenían la costumbre de meterse sin haber sido invitados en cualquier escenario bélico del mundo-, así como asesinatos selectivos, bombardeos de áreas civiles, masacres indiscriminadas, asesinato de adolescentes y torturas de toda índole.



Además, bajo la supervisión de esta bestia sanguinaria y de sus compinches, se realizaban continuamente experimentos que utilizaban a la población palestina como cobaya de las grandes empresas de seguridad, armas, espionaje, etc. de Occidente. Pues habiendo convertido los territorios ocupados en una gran cárcel, gastaban una cantidad ingente de recursos en probar allí nuevas formas de control de la población,así como los más avanzados sistemas de seguridad y de videovigilancia, y si todas esas técnicas y sistemas daban éxito, se aplicaban en Norteamérica y en todos los países con gobiernos democráticos para reprimir o eliminar con mayor facilidad disidentes y adversarios políticos y echar luego la culpa de todo a Fidel Castro.



Curiosamente, en América Latina había un escritor al frente. Una persona con un extraordinario talento literario, probablemente el segundo mejor escritor en castellano con vida, pero individuo de una calidad humana lamentable, un tipo que no practicaba ninguna forma de esparcimiento normal, como ir a pescar, la natación, el pachinko, la economía, el cine, o coleccionar sellos, sino que entre sus mayores aficiones estaba la de apoyar a grupos violentos de extrema derecha para que derrocaran a tantos presidentes democráticamente electos como fuera posible. Si no se le había concedido todavía el Nobel de Literatura, cosa que sorprendía a propios y extraños, era quizás porque gozaba ya de un enorme prestigio entre la opinión pública española y de América Latina, y por lo tanto no hacía falta gastar un Premio con tanto prestigio con alguien de sus características.



Este escritor recibía, como es natural, la correspondiente financiación de las todas grandes multinacionales españolas y norteamericanas con presencia en América Latina. Pues su misión misión en el fondo se reducía a defender los intereses de esas empresas, coordinando la acción mediática y paramilitar contra los gobiernos nacionalistas de la zona, y en general contra toda persona que defendiera la utilización de los recursos de sus países para beneficiar no a las multinacionales sino al pueblo latinoamericano en general.



En Oceanía dominaba cierto magnate de la comunicación que poseía una de las mayores fortunas del planeta y un imperio mediático cuya influencia se extendía por todo el orbe. Tan grande era su poder que varios presidentes de algunas de las naciones más ricas del mundo eran simples empleados rasos suyos.



En África, varias casas reales de pequeños países europeos ejercían el control principalmente a través de las multinacionales petroleras de las que eran dueños o accionistas mayoritarios. Pues tal era el caos en esa parte del planeta que las grandes empresas occidentales dominaban el continente como si de un coto privado de caza de seres humanos se tratara. Es por eso que para conservar el poder no tenían que esforzarse demasiado, si bien en esta zona la conocida táctica de crear conflictos bélicos y apoyar secretamente a las dos partes en litigio se utilizaba con una frecuencia muy superior a lo que era habitual en otros sitios.



En Europa y en los Estados no tenían a ningún responsable especial. No les hacía falta, pues los miembros de las familias más poderosas del mundo y de la realeza tenían perfectamente atados sus respectivos países mediante ayudantes directos situados estratégicamente en la cúspide de las diferentes jerarquías nacionales. Sin embargo, todos estos torturadores y psicópatas que dirigían el rumbo del capitalismo mundial y de todos los países que se hallaban sujetos a su yugo, eran a su vez coordinados y manejados por el peor torturador y psicópata del mundo, el jefe de todos los torturadores y de los psicópatas del mundo. El jefe del Presidente de los Estados Unidos, el jefe del FMI, el jefe del Banco Central, del grupo PRISA, de la OTAN. El Príncipe de las Tinieblas.



El Príncipe de las Tinieblas era la única persona del mundo que podía entrar y salir a su antojo del gobierno norteamericano y que podía colocar a sus personas de confianza tanto en ese gobierno como en cualquiera de las grandes empresas e instituciones internacionales cuando le viniera en gana. Por su voluntad de poder, habían sido asesinados cientos de miles de tipos normales en todos los países: padres, primos, estudiantes, jubilados, sindicalistas, maestros, niños, viejas, pastores de cabras, etc. Y aunque este hombre perverso no respondía ante ningún tribunal internacional, y de hecho muchos parlamentos nacionales habían cambiado las leyes del país expresamente para que el Printi no fuera detenido en su territorio, había todavía una persona por encima suya en la pirámide macabra del capitalismo, la persona para la que trabajaba y la única del mundo ante la que estaba obligado a responder. Se trataba de el Multimillonario Máximo.



El Multimillonario Máximo ya debería de tener de tener por lo menos cien años y pico. Sus detractores afirmaban que se debería haber muerto hace tiempo y que si no lo había hecho ya es porque recibía tratamientos especiales de los mejores médicos de Estados Unidos. También decían que de hecho estaba financiando desesperadamente todo tipo de investigaciones para descubrir la manera de que el ser humano no muriera de viejo, lo cual con suerte le permitiría también burlar su propia muerte. Pero lo que sí que era cierto es que el tipo en cuestión poseía la mayor fortuna del planeta y la utilizaba sin escrúpulos de ningún tipo para dar rienda suelta su descomunales delirios de grandeza y a sus extravagantes chaladuras totalitarias, delirios de una mente totalmente enferma tras décadas de implacables victorias contra sus competidores desde la cúspide del neoliberlalismo más brutal y del capitalismo más monstruoso y avaro que existía en todo el planeta. Pues era desde hacía mucho el banquero más poderoso del mundo, acostumbrado a dar órdenes a presidentes del gobierno, reyes y Premios Nobel de la Paz. Acostumbrado a comprar y vender países enteros, a derrocar gobiernos, a arruinar a decenas de familias con una sola operación financiera.



Pero además, como en las últimas décadas le habían salido demasiado bien las cosas, estaba ya totalmente embalentonado y sus ambiciones carecían de ningún límite, con el Imperio americano, vencedor de la guerra fría, dispuesto a declarar su supremacía eterna y el fin de la historia. Ahora podía modelar el mundo a su antojo, ayudado también por el desarrollo espectacular de la tecnología que sus grandes empresas de seguridad, armas y espionaje habían propiciado. Tarjetas bancarias que servían para identificar todos los movimientos físicos y económicos de una persona. Cámaras que vigilaban cada palmo de las grandes ciudades del mundo. Satélites que lo veían todo. Pronto podrían integrar las tarjetas de crédito y de identidad en un solo elemento, y después podrían implantárselas a la humanidad dentro del cuerpo. De ahí al control total, y a convertirse él mismo en Dios, había sólo un paso estrecho que quizás tardaría pocos años en cruzar.



Había que darse prisa, porque últimamente el mundo consumía demasiados recursos. Sus recursos. El petróleo, por ejemplo, ya había superado su pico. Así que, si no se eliminaba a la clase media y a los hambrientos, podrían entorpecer su plan para instaurar un gobierno mundial único bajo su control. Por eso, renía pensado crear una crisis a mundial mediante la cual reducir la población del planeta. Un virus, una gran guerra, aún no estaba decidido. Y a los que sobrevivieran, unos mil millones, que era la cifra ideal, según sus cáluclos, les obligaría a ponerse el chip. Más bien lo pedirían ellos, movidos por el miedo que él mismo se encargaría de inculcarles inventándose alguna amenaza.



Sin embargo, habían ocurrido en los últimos años algunos acontecimientos que, si bien no ponían en peligro su plan, estaban retrasando su aplicación y provocándole algunas molestias, lo cual era peligroso porque los recursos se estaban agotando más rápido de lo que habían pensado anteriormente. Cuando ya parecía que la humanidad estaba de rodillas ante el liberalismo más brutal, habían empezado a surgir resistencias. Pequeñas todavía, pero que poco a poco se iban haciendo más grandes. Los antiglobalizadores, los focos de resistencia árabes y sobretodo los movimientos sociales en Latinoamérica, con ese maldito mono que se había quedado con su petróleo.



Había una persona ayudando a organizar esa resistencia, convenciendo a personas importantes de todo el mundo de que no habían nacido para ser vasallos de nadie y que podían construir un destino propio. Emamens lo sabía, podía olerlo, aunque no lo hubiera encontrado nunca cara a cara. Era una persona que poseía una Fuerza especial, una Fuerza que el viejo Emamens había detectado desde la distancia solo con observar como se estaban desarrollando los acontencimientos. Y aunque el viejo quería esa Fuerza para sí mismo, sabía que el individuo en cuestión era incorruptible. Y que no cambiaria de bando a no ser que se le tendiera una trampa verdaderamente ingeniosa.



Skywalker había estado luchando contra el Millonario Máximo y contra sus Premios Nobel durante los últimos años. A veces esa lucha consistía en actividades meramente civles, como sabotajes no violentos, contrasobornos, batalla de las ideas, guerra informática, agitación social o espionaje. Pero en otras se trataba de guerra pura y dura, e incluso Anakin había estado a menudo combatiendo en persona en varios frentes de de Oriente Medio, en Afganistán y en Colombia. Aunque siempre luchaba en condiciones desventajosas, con ejércitos a veces totalmente desarmados, había conseguido aplicar sus técnicas de pordiosero a actividades tan variopintas como el contraespionaje o la guerra de guerrillas. Además, le había beneficiado mucho como persona el hecho de trabajar al lado de los otros Caballeros Jedi del bien, personas que igual que él mismo poseían una inteligencia superior a la media y la utilizaban para combatir al capitalismo, a los Premios Nobel de la Paz y a toda la maquinaria de guerra del sistema.



Entre los Caballeros del Bien, existían aquellos que como Sorel Skywalker trabajaban en la clandestinidad y en la sombra, organizando la Resistencia desde sus trincheras, sin salir casi nunca a la luz pública. Y luego estaban los equivalentes a los Premios Nobel de la Paz pero en buenos. Es decir, todos esos personajes públicos que aparentemente trabajaban para el sistema pero que en realidad se habían arepentido de las burradas cometidas en el pasado y ahora aprovechaban sus puestos para conspirar desde dentro y para pasar información a los Caballeros que se encontraban tras las líneas de combate. El trabajo de estos hombres era casi más peligroso que el de los que como Sorel, luchaban físicamente. Pues al trabajar desde dentro de los centros del poder capitalista, estaban constantemente en estrecho contacto con sus enemigos y bajo los focos de la prensa y de la opinión pública mundial. Siempre a un paso de ser descubiertos y linchados públicamente como traidores, rojos, terroristas, catalanistas o cualquier apelativo que el sistema utilizara en cualquier lugar para desacreditar a quienes se oponían a la tirania del pensamiento único.



Cuando Skywalker entró en el grupo de las buenas personas mundiales, éste se encontraba claramente a la defensiva. Con la caída del comunismo, en la última década muchos gobiernos se habían lanzado en brazos del Imperio y proporcionado importante colaboración e información clave a la OTAN, de manera que muchos de los Caballeros del Bien habían acabado por verse actuando en territorios, antes favorables o neutrales, que de repente les eran abiertamente hostiles y de los que debían marcharse. Además, identificados por los servicios secretos del Eje del Mal (principalmente Israel, los Estados, el peor país del mundo y Colombia), ahora con presencia abrumadora en todo el mundo, muchos de sus líderes más destacados habían tenido que retirarse a zonas remotas desde las que les era casi imposible actuar, así que la existencia misma como grupo de los Caballeros Jedi del Bien estaba en peligro. Además, el panorama político internacional era pésimo.



Europa, por ejemplo, ya no era sino una sombra de sí misma. Los partidos socialdemócratas se habían convertido sin excepción al neoliberalismo y los otrora combativos e influyentes sindicatos habían sido también cooptados con subvenciones millonarias. Pero lo peor no era eso, sino el hecho de que gran parte de los intelectuales y de la población habían terminado aceptado, después de haberla oído millones de veces en diferentes contextos y envoltorios, una mentira que era clave para el mantenimiento de la maquinaria Imperial y de los planes de la Élite: que los mercados libres favorecen el crecimiento de la economía y la excesiva presencia del Estado la entorpece. Después de la caída de la Unión Soviética y del aniquilamiento del proyecto socialdemócrata en la Unión Europea, el desarrollo del plan para un nuevo orden mundial de la Élite se estaba desarrollando en toda Europa, sobretodo en el este, con más velocidad que en ningún otro sitio.



Rusia estaba de rodillas ante Occidente. Sus empresas más importantes, que controlaban las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, habían sido vendidas fraudulentamente a Wall Street y a la City al precio de pura chatarra capitalista. Ello gracias a la jugada maestra de el Príncipe de las Tinieblas la década anterior, que había hecho caer al gigante comunista sobornando al calvo iluso que se encontraba en el poder en aquellos momentos.



Los países del Este, con su otrora avanzado sistema social, habían degenerado en meras fábricas de mano de obra barata utilizados para mantener en funcionamiento las industrias y prostíbulos del oeste en condiciones de semiesclavitud. Incluso varios de las repúblicas ex soviéticas se habían separado de Rusia y ahora eran gobernados por meros títeres de Occidente, dispuestos incluso a alojar en su territorio bases del OTAN, el ejército de las multinacionales, o complicados sistemas de misiles que les convertían a ellos mismos en blancos de posibles ataques.



Asia, empezando por China, era la fábrica mundial donde los ricos desperdiciaban los recursos del planeta para convertirlos en chatarra para las masas. Los gobiernos de este continente competían duramente entre sí por ver quién exprimía a sus ciudadanos con jornadas de trabajo más largas, salarios más exiguos y servicios sociales más escasos.



En Oriente Medio, los israelíes, con el apoyo de los petroestados cobardes, habían engañado una vez más a los palestinos, obligándoles a vivir en un estado inviable, bajo condiciones humanitarias totalmente repugnantes. Mientras tanto, seguían ampliándose los asentamientos ilegales y la fuerza ocupante se apropiaba en cada momento de nuevos territorios, quedándose especialmente con las tierras más fértiles y con las reservas de agua, intentando con ello provocar que la gente se fuera de su propio país. Sólo algunas fuerzas marginales, como Irán, Siria, o la resistencia libanesa, resistían la globalización canibal y la acometida hostil de las multinacionales.



Skywalker ayudó lo que pudo a la resistencia árabe, aunque en Palestina el territorio estaba tan controlado por los sionistas que era prácticamente imposible hacer nada. Pero por ejemplo, en el sur del Líbano, la coalición antiimperialista había logrado consolidar y aumentar su poder, y el siguiente objetivo, aunque ambicioso, que se habían fijado, era el de evitar la invasión a Iraq.



Pero los mejores resultados en la lucha para derrotar el capitalismo cruel e inhumano se estaban viendo en América Latina, donde los movimientos sociales que se habían ido organizando en los últimos años empezaban a desafiar al sistema, en mayor o menor medida, en casi todos los países, hasta el punto de que en algunos de esos países amenazaban con tomar ellos mismos el poder, o lo habían ya tomado, como en el caso de Venezuela.



Los Tratados de Libre Comercio, uno de los objetivos irrenunciables de la Élite y paso previo inevitable antes de la creación de un gobierno único mundial, estaban siendo puestos en duda por una proporción cada vez mayor de la población, gracias al infatigable esfuerzo de los presidentes de Cuba y Venezuela y la ayuda inestimable de Anakin y sus colaboradores.



En Venezuela, además, por primera vez después de décadas de explotación y sufrimiento en todo el continente, existía un gobierno dispuesto a luchar por el bienestar de su propio pueblo, oponiéndose valientemente al salvaje imperio de las multinacionales y siendo un ejemplo para gente de todo los confines del planeta.



Los demócratas del mundo tenían puestas sus esperanzas en el gobierno de Chávez. Estaban seguros de en que en un futuro próximo su ejemplo serviría de inspiración para que otros países de la zona rompieran las cadenas del neocolonialismo.



Todo eso lo sabían muy bien los Premios Nobel de la paz. Por ello, su plan para hacerse con las áreas más ricas en petróleo y recursos naturales pasaba por el derrocamiento de Chávez en Venezuela, mediante golpe de Estado, para lanzarse luego a por Iraq e Iraq, lo que les daría la mano ganadora sobre los chinos y el control de Eurasia, y con ello, del resto del mundo.



Skywalker ya había ayudado a reventar varias veces esos planes en Venezuela. Había sido el famoso soldado anónimo. El héroe que había transmitido el mensaje del presidente legítimo cuando éste se hallaba preso durante el golpe, provocando la unión histórica del pueblo y el ejército que había desbaratado las esperanzas del Fhürersito, del Arbusto, del Principe de las Tinieblas y del segundo mejor escritor vivo en lengua castellano.



Gracias a la cada vez más segura persistencia de Chávez en el poder, y a la probablemente aparición de futuros líderes nacionales en todo ese continente, fueran cuales fueran los acontecimientos que sucedieran a partir de entonces, Sorel Skywalker Peris estaba convencido de que el antiimperialismo florecería en América Latina en los meses siguientes, inspirando la conciencia de todos los hombres de bien del mundo.



Skywalker pensaba que si eran capaces de frenar las invasiones de Oriente Medio, igual que habían frenado al Imperio en Venezuela, debilitarían tanto el poder de las corporaciones occidentales que muchos de los regimenes imperialistas en Estados, Asia y Europa podrían acabar cayendo y ser remplazados por otras formas de gobierno mucho más democráticas y avanzadas.



Ese día, además, los sinverguenzas que le habían separado de su mujer serían por fin juzgados.



Llevaba varios meses infiltrándose en los servicios de seguridad del Presidente más tonto de la historia. Tenía un informador que le mantenía al día de los detalles más importantes. Aunque habían pensado seguir utilizando esa información de manera indirecta para avergonzarlos más adelante, de repente les había surgido una oportunidad única. Iban a estar juntos y solos por primera vez, tajándose, los tres chiflados.



Durante las últimas horas habían discutido apasionadamente qué hacer con los tres imbéciles cuando por fin los tuvieran en sus manos. Cómo sacar rentabilidad política a nivel global a tan jugosas presas, sin que su acción se les volviera en contra, era una de las decisiones más difíciles de su vida.



Matarlos directamente sería fácil, pero apenas cambiaría la situación en el peor país del mundo ni en los Estados. En los Estados, el Presidente bobo sería rápidamente remplazable por otra marioneta, mientras que en el peor país su muerte provocaría adhesión popular hacia su partido. Sólo para España y Latinoamérica sería positiva la desaparición del Pequeño Franco, pues dividiría a la derecha española y le haría perder por lo menos otra década, sumida en conflictos internos por la búsqueda de un nuevo líder. Pero eso significaría una victoria pírrica, para la magnitud de las presas que tenían entre manos.



También habían pensado en un simple secuestro, pidiendo cambios políticos en el mundo a cambio de su liberación. Pero esa opción había sido pronto descartada, ya que las élites podían remplazar a Zazar y a Shubs fácilmente, pues carecían de talento alguno, y sólo darían algo a cambio de “El Trolas”. Menos daría aún la población de los países que presidían esos tres indviduos; más bien, la mayoría de esa población pagaría, no para conseguir su liberación, sino para prolongar su secuestro.



Habían al final hecho hacia que se les obligara a dirigir un mensaje al mundo reconociendo que todo el tema de las armas de destrucción masiva sólo era un montaje para justificar la invasión de Iraq, y que la democracia en Oriente Medio les importaba un pimiento, admitiendo también que lo único que querían era el petróleo iraquí y matar a cuantos musulmanes les fuera posible.



Aparte de eso, les forzarían a reconocer en ese comunicado su implicación en el golpe de Estado de Venezuela y en el derrocamiento del presidente legítimo de Haití, y a explicar también a toda la opinión pública mundial la manera en que el resto de los gobernantes sudamericanos y árabes eran sobornados y manipulados para que defendieran los intereses de las multinacionales en contra de los intereses de sus propias naciones.



Reconocerían también que habían colaborado para utilizar y promover la tortura, y que el FMI, el Banco Mundial, la OTAN, el grupo Prisa y la Unión Europea no eran sino organizaciones tapadera para asegurar el sometimiento de todas las naciones del tercer mundo a la economía de los países ricos.



A nivel personal, no cesaría hasta que le dijeran el nombre del responsable de organizar los atentados supuestamente islamistas en Egipto. Llevaba todos esos años tras su pista, pero le había sido imposible averiguar nada. Quizás se tratara de uno de los que estaban en la cúspide del sistema.



En un principo, fueron Ansar y Antonio quienes se mostraron nerviosos ante la presencia de ese desconocido revolucionario apuntándoles con una pistola. Pero Antonio dijo pronto que colaboraría en cualquier cosa, puesto que, como carecía totalmente de ideología, se la traía totalmente sin cuidado el destino de Oriente Próximo, el de la Reina Inglaterra o el de cualquier país del mundo mundial, empezando por el suyo.



Después, tras pensárselo unos cuantos segundos, Jilipollas de Mierda Amoral se sumó al Mentiroso y dijo también que colaboraría si se le dejaba exiliarse con vida a Méjico después de hacer la declaración.



Entretanto, Jorge seguía mirando a la pared con su típico jeto inexpresivo y cara de idiota. Era difícil adivinar en qué estaría pensando alguien tan vacío de ideas.



Pero aunque era un hombre de inteligencia discreta, y puede que inferior a la media, el Arbusto no no era un retrasado mental ni nada parecido. De hecho era capaz de procesar ideas simples y de ejecutar tareas psicomotices sencillas con el mismo margen de fiabilidad que un niño de unos siete u ocho años.



Además, el Presidente, antes que americano, antes que republicano, antes que cristiano, y antes que cualquier otra cosa, lo que era en realidad era un pez gordo de Tejas. Un patriota. Lo que quería decir que no sólo era un rápido y certero tirador sino que también, especialmente, que una de sus mayores aficiones, además de tajarse, era el de ejercer su derecho constitucional a llevar armas encima incluso cuando dormía.



Es así como por sorpresa, con un solo disparo certero en el brazo, Julien Skywalker fue abatido en el momento en que aparentemente más cerca estaba de inflingirle al Imperio la mayor derrota de su historia.



Y quizás Anakin hubiera muerto en ese mismo momento de no haber sido por la intervención del Premio Nobel de la Paz, que entraba justo entonces en la sala para evitar un segundo disparo del sorprendido Presidente.



Porque el Premio Nobel de la Paz tenía importantes planes para ese joven, ese joven prometedor que pese a su corta experiencia había vuelto loco durante años a los servicios secretos más importantes del mundo. A partir de ese día trabajarían juntos. Y compartiendo sus poderes, su plan para imponer al mundo un gobierno único avanzarían hata el final sin que ya nada pudiera detenerlos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

BALANCE DE 2009 Y FELICITACIÓN 2010

Se termina el año 2009, sin duda un año de mierda, así que el Chino Muerto os quiere desear a todos que tengáis un 2010 incluso peor. A nivel colectivo, 2009 ha sido el año (como siempre) en que las desastrosas consecuencias del capitalismo global y de vuestra propia estupidez han seguido salpicándonos hasta dejarnos al borde de una verdadera catástrofe. Para 2010, esperamos en España un panorama aún más nefasto: más pobres, más diferencia entre ricos y pobres, condiciones de vida más precarias para la mayoría, menos impuestos para las grandes empresas, peor acceso a la vivienda, mayor inflación, más hostilidad, menos democracia, peores modales, más manipulación mediática, más telebasura, peor educación y sanidad, más consumismo, más contaminación, más cambio climático, menos cultura, más presos políticos en Euskadi, más especulación urbanística, más gente torturada por la guardia civil, más racismo.


A nivel individual, 2010 también será una mierda de año para todos vosotros. Debido a vuestro desmedido consumismo, más niños se verán obligados a trabajar en las fábricas del sudeste asiático, a la par que las grandes empresas dominarán aún más la política y la economía de vuestros países. Gracias a vuestra pereza y a vuestra incapacidad para caminar durante más de diez minutos al día, consumiréis más gasolina, contaminaréis más, el cambio climático se acelerará, los biocombustibles harán que los precios de los alimentos suban todavía más. Para mantener vuestro estilo de vida basado en el despilfarro de energía, habrá que intimidar e insultar a otros gobiernos democráticos, tachándoles de dictaduras populistas, y puede que, con o sin autorización de la ONU, acabemos invadiendo algún país para asesinar a gente que no nos ha hecho ni nos hará nunca nada.


La mayoría de vosotros leyó menos en 2009 que en 2008; el año que viene leeréis aún menos todavía, iréis menos veces a museos, a la playa, a practicar algún deporte, o a pasear por el barrio antiguo de vuestra ciudad: vuestra salud física se resentirá, igual que vuestra salud mental; gozaréis de menos tiempo para meditar y para tener puntos de vista personales sobre las cosas, y pasaréis más horas tumbados en el sofá viendo estúpidos programas de telebasura; en breve careceréis totalmente de opiniones propias y os limitaréis a repetir los lemas contra Irán y contra Hugo Chávez con los que os bombardearán los telediarios.


Para la mayoría de los que vivís en España, vuestra calidad de vida seguirá disminuyendo este año próximo si el PSOE sigue en el poder; si hay un cambio de gobierno y pasa a mandar el PP, vuestra calidad de vida también disminuirá, pero muchísimo más deprisa.


A nivel personal, la mayoría seguiréis con una vida emocional errática y superficial: os emborracharéis más, y con alcohol de menos calidad, comeréis peor, esnifaréis cocaína más a menudo, pasaréis más días estresados o deprimidos; disfrutaréis de menos tiempo libre, y el poco que tengáis lo aprovecharéis peor; os seguiréis acostando de vez en cuando con desconocidos; la mayoría de los que tengáis pareja será en relaciones sin ninguna pasión, simplemente porque estáis acostumbrados a esa persona; seguiréis siendo incapaces de amar, ni al prójimo ni mucho menos a vosotros mismos.


Tal es un resumen de lo que os espera a la mayoría de vosotros en el año 2010; si os parece un panorama poco halagüeño, os queda el consuelo de que 2011 será muchísimo peor. En cuanto a mí, cada vez más me alegro de no ser como vosotros. Todo lo demás, será fuente de orgullo: tal es mi mensaje de año nuevo a los españoles, mensaje mucho más importante que el mensaje de navidad del Rey.


Pincha aquí para acceder a la felicitación del año pasado.

domingo, 27 de diciembre de 2009

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO TERCERO

En ese tiempo, transformada en un decadente parque temático para jubilados suizos e ingleses multimillonarios, la Comunitat también había cesado de ser valenciana. Vendida su alma para siempre,a cambio de ciertos papeles que en breve ya no servirían más que para sonarse, se había integrado plenamente en la cada vez más degrada economía occidental, la cual a su vez, después de la caída de la Unión Soviética, había renunciado ya a cualquier autorregulación y funcionaba simplemente como un sistema de fraude piramidal a base de constantes entradas de dinero sin base real alguna. Dinero que, por otra parte, había sido creado de la nada intencionadamente con la finalidad única de expandir el crédito y hacer subir los precios de manera incontrolada, sometiendo a toda la población y a las administraciones a deudas impagables para conseguir que la burbuja se mantuviera en permanente expansión, como por arte de magia.




Como en las demás naciones del Occidente civilizado, pero con las características notas folclóricas de la Comunitat, y con la clásica alegría barroca y despreocupada de esta peculiar región del Levante ibérico, para mantener en pie ese sistema económico totalmente parasitario e improductivo, oponiéndose a todo sentido común, al equilibrio ecológico del planeta, e incluso también a los derechos humanos más fundamentales, el tinglado económico se apoyaba en un enorme circo mediático hecho expresamente a medida del monumental expolio que se tramaba; un continuo autobombo futbolístico y especulativo que en ocasiones superaba los terrenos de lo delirante para convertirse en un espectáculo fofitesco, dirigido y protagonizado por individuos de tal calaña que habrían hecho parecer héroes de leyenda a los protagonistas de los esperpentos de Valle Inclán, o de las pinturas más grotescos del maestro Goya.



Si bien existían unos cuantos opositores a la política oficial de destruir el medio ambiente y la economía local para beneficio de la Cleptocracia, lo que tales opositores nunca acertaban a ver es que si el sistema seguía en marcha era porque satisfacía las apiraciones de los principales grupos de población que contaban con representación en alguna parcela de poder. Pues aunque los instigadores de la burbuja eran unos cuantos caciques locales de sobra conocidos (y tolerados) por todo el país, la culpa de que tal burbuja hubiera arraigado en la sociedad hasta subvertir totalmente el gobierno y la vida civil de la nación no era de ningún individuo o grupo aislado, ni de este partido o de aquel, sino de todo el sistema en sí y de la sociedad en su conjunto. Jueces, gobierno, oposición, sindicatos, bancos, equipos de fútbol, medios de comunicación. Todos estaban interesados en seguir por el camino de la especulación y de la economía improductiva y habían convencido también al vulgo para que les apoyara hasta las últimas consecuencias –si bien, dependiendo de la persona, ese apoyo podía ser de pensamiento, obra, omisión o palabra-. Y aunque es cierto que el sistema hacía un uso bastante considerable de la violencia, su mantenimiento y continuidad (el del sistema) no se fundamentaba en ésta, sino en la interiorización por parte del populacho de lo que era conocido como “el sueño valenciano”, que se resumía en la ilusión de que todo habitante de la Comunitat conseguiría finalmente hacerse multibillonario de repente gracias a la especulación y al incremento mágico del valor del suelo, que siempre aumentaba en progresión geométrica por obra y gracia de los Alquimistas en el poder.



En esa época, si en España ostentaba el poder un partido de centro extremista, el más radical de los partidos llamados democristianos que había en Europa en ese momento, en la Comunitat gobernaba a su vez el ala más radical de ese partido. Mas no radical en lo religioso (pue se trataba en realidad de individuos sin más religión que el dinero) sino en sus ansias por destruir el territorio y la convivencia entre las diversas comunidades de España.



A decir verdad, el Partido Populista tenía dos alas radicales, la de la Madrid y la de Valencia. En la Generalitat de Madrid estaban los extremistas probritánicos; fundamentalistas del libre mercado que, con Margaret Tacher al frente, tenían como único objetivo privatizar el gobierno, las empresas públicas, los hospitales, y en general cualquier cosa que se les pusiera por delante. No hace falta decir que el objetivo poco disimulado de tales privatizaciones era quedárselas ellos mismos y tirárselas por encima por mero vicio. Pues en el fondo no se trataba sino de gente enferma, gente que sólo se divertía reuniéndose para celebrar orgías en las que todos desnudos se lanzaban, los unos a los otros, billetes de quinientos dólares europeos.



Dicha rama extremista del Partido Populista se había apoderado de la Generalitat madrileña y estaba tan atrincherada en ella que era capaz de hacer repetir las elecciones si los resultados de éstas no les eran favorables. En realidad se trataba, más que de un partido político, de una pura organización delictiva comandada por los peores gánsters del país. Una especie de coalición de estafadores, especuladores y mafiosos cuyo programa de gobierno era el mero lucro personal y que utilizaban los medios de comunicación públicos para engañar al poble de Madrid, cada vez más desinformado y asustado, ocultándole sus verdaderos objetivos. Para ello, habían perfeccionado la ciencia de hacer creer a los ciudadanos en la existencia de los Supervillanos, una raza de hombres malvados con poderes extraordinarios que asolaban España con el objetivo de hacerla añicos por pura maldad, por puro odio al Estado de Derecho y por mero fanatismo antibritánico.



Pero aunque en la Generalitat de Madrid se especulaba de lo lindo, hasta el punto de haber prácticamente convertido toda la Comunitat Madrileña en una especie de megaciudad dormitorio contínua de sí msma, una epecie de Los Ángeles ibérica de chicha y nabo en la que se potenciaba el desplazamiento innecesario en automóvil, los que se llevaban la palma eran los especuladores de la Comunitat Valenciana, los auténticos amos de la economía parasitaria: los zaplanistas.



Los zaplanistas eran los verdaderos expertos de la especulación inmobiliaria; aclamados y reconocidos por todos los especuladores del mundo como Maestros indiscutibles. Se trataba de individuos con poderes especiales que les hacían capaces de recalificar cualquier cosa, y cuando digo cualquier cosa, realmente quiero decirlo, pues se tratara de piedra, montaña, río o madera; de sustancia gaseosa, líquida, sólida o incluso virtual, todo eran capaces de recalificarlo los zaplanistas para construir edificios encima. Podían crear una burbuja en cualquier momento y en cualquier lugar, y una operación rentable para todos, y generadora de empleo, y riqueza, y prosperidad, y democracia, partiendo de la nada más absoluta, como un mago que sacara dromedarios de su chistera..



Los zaplanistas tenían el poder de construir edificios u obras civiles por doquier, desafiando todas las leyes de la ética e incluso de la física: rascacielos sobre las huertas, manhattans en la playa, monoraíles encima de naranjos, parques temáticos en medio del desierto, chalets en los cauces naturales de los ríos. No había limitación alguna que los detuviera. Y por si ello no fuera suficiente, aunque al principio se trataba simplemente de construir a mansalva, sin importar qué, con el tiempo habían perfeccionado el método hasta hacer que todo lo que se construyera en la Comunitat fuera lo más grande de Europa en su categoría. Con ello lograban, por una parte, halagar el orgullo de los valencianos, regalándoles para su ciudad construcciones más grandes que las que tenían los malvados egicpcios en las suyas propias; y por otro lado conseguían, de paso, mover la economía sin más, aumentando así el número y la magnitud de los contratos que conseguían para sus empresas y alimentando la sagrada burbuja, para poder seguir especulando y para poder construir todavía más rascatas en el desierto.



Tenían los zaplanistas un ambicioso plan que consistía en robar el agua del río Nilo y llevarla de Egipto a la Comunitat Valenciana. Como los egipcios se negaban en redondo a permitir semejante disparate, se acusaba a los egipcios de odiar a la Comunitat y de sentir envidia hacia los valencianos. Para ayudar a que ese odio se consolidara, el gobierno de la Comunitat se dedicaba continuamente a financiar, con dinero público, campañas publicitarias de difamación hacia todo lo egipcio. Y como los zaplanistas radicales dominaban todos los medios públicos y la mayoría de los privados de la Comunitat, habían llegado a convencer a los valencianos de que cuando algo fallaba en la Comunitat era siempre culpa del Faraón y los suyos.



Más tarde perfeccionaron todavía más la fórmula, añadiendo un supervillano más malo que todos los anteriores al asunto, un tipo que se llamaba Zapatero. Y aunque bien es cierto que el Zapatero estaba basado en una persona de verdad, la realidad es que el Zapatero de carne y hueso era un tipo sin poder alguno, pues sólo ostentaba el puesto ceremonial y simbólico de Presidente del Gobierno de España, que a su vez pertenecía a un grupo de accionistas internacionales con sede en Nueva York. Pero el Zapatero mediático que vendían en el Levante era un ser poderoso y terrible, un tipo maquiavélico y malvado cuya mayor preocupación diaria era hacer daño a la Comunitat, costase lo que costase, utilizando para ello todas las armas que el sobredimensionado Estado español, con cuatro funcionarios por cada ciudadano, le ofreciese. Y como el tal Zapatero quería romper España y los egipcios, en su imperialismo atroz y descarnado, no pretendían sino anexionarse la Comunitat, una alianza entre ellos era lo más natural del mundo. Una alianza a la que, por cierto, podía sumarse cualquiera (Irán, Hugo Chávez, ETA, Mark Twain, etcétera) según fueran las necesidades que tuviera en ese momento el periodista de turno al servicio del poder.



En una Comunitat que había estado siempre en el lado más avanzado de la historia, apoyando al rey más progresista en la guerra de sucesión; al bando republicano en la guerra civil, y cuya población había salido durante la transición en centenares de miles a la calle con banderas Egipcias pidiendo un Estatuto de Autonomía propio, habían conseguido que la gente acabara votando masivamente a un partido tan antivalenciano, extremista del libre mercado y pro-británico como el Partido Populista Zaplanista del Imperio Valenciano.



Otro de los principales logros de los zaplanistas, por cierto, fue el convertir a los valencianos en una especie de monstruos derrochadores, una especie de vampiros insaciables que, habiendo secado ya todos sus ríos propios,se autoasignaban el derecho de secar también los ríos de sus vecinos, y, por si eso no fuera lo suficiente grave, les había dado por acusar de integristas a los pobres egipcios que no se dejaban robar la única riqueza con la que contaban.



Así que la Comunitat seguía con el mayor éxito del mundo el camino de la destrucción del patrimonio cultural y natural y de profundización en las diversas variantes del fraude inmobiliario que les convenía a los zaplanistas, con una economía que no se sustentaba sobre ninguna base real. Al mismo tiempo, sus servicios públicos eran los peores de la Monarquía Bananera, que a su vez tenía los peores de Europa.



Si economía capitalista se había reducido ya a poco más que pura especulación, a una burbuja global formada a su vez por cientos de miniburbujas unas dentro de las otras, todas preparadas para saltar por los aires en cuanto una sola de ellas reventara,la Comunitat cumplía a la perfección su papel como megaburbuja regional, compuesta también de cientos de burbujas locales compitiendo entre sí por ser la más grande. Burbujas todas ellas creadas por los zaplanistas para enriquecerse y mover la economía, mas sin saber que hacia donde la movían era hacia el abismo. Incluso el parque en el que vivo contaba con su propia burbuja.



Un día, los zaplanistas habían llegado al barrio para informar a los pordioseros de que Zapatero iba a ir dentro de poco a quitarles personalmente todo lo que tenían. Así que, si poseían tarjeta de crédito, dinero en efectivo, o cualquier tipo de pertenencia, lo mejor que podían hacer es dársela directamente a ellos, (a los zaplanistas), los únicos capaces de conservarlas a buen recaudo, lejos del alcance de Kim Yon II y Gadafi. Y además, con el poder de la alquimia, que multiplicaba las riquezas y el progreso y que hacía que el dinero, mientras estabas mirando hacia otra parte, pariera más dinero.



Como los pordioseros no se creyeron el cuento, los zaplanistas enviaron para timarles a un agente inmobiliario, un tal Vicent Peris que había estudiado un curso de “Recursos humanos aplicado al entorno laboral en el marco organizativo y financiero de las nuevas tecnologías y el entorno mundializado”; un título tapadera para camuflar el verdadero objetivo que el curso perseguía: robar a los pobres para dárselo a los ricos.



El señor Peris convenció a los pordioseros de que se harían multimillonarios de la noche a la mañana alquilando sus bancos a otros pordioseros más pobres si aceptaban el crédito que les ofrecía. Como el precio del banco subía exponencialmente gracias a la burbuja especulativa, en un futuro próximo el banco valdría miles de millones de euros, y podrían retirarse a vivir en un yate de lujo al Caribe, y sólo venir en época de la Copa América o de la Fórmula 1 como si fueran unos jubilados suizos más.



Gracias al señor Vicent y su estrategia de marketing milagroso, de repente los pordioseros empezaron a ganar pasta y a poder jugar al golf y comprarse yates y apartementos en Marina de Oro.



Abrieron inmobiliarias, amenazaron con construir aeropuetos y rascacielos por todas partes, recalificaron toda la plaza para hacer rascatas; finalmente se convirtieron en un fiel ejército de zaplanistas que se quejaban de que Ramses quería romper España y la Comunitat y cobrarles impuestos demasiado altos.



Es así como prosperó la burbuja inmobiliaria en la Comunitat y cualquier pordiosero se convitió en “clase media”



Por entonces, el joven Sorel se encontraba exiliado en Egipto, donde disfrutaba de una existencia plácida alejado de los excesos urbanísticos y especulativos de la Comunitat.



el congresista demócrata de Illinois Bobby Robson expresó la buena impresión que le causó Fidel Castro. “Era lo opuesto a lo que los medios habían dicho de él. Me sorprendieron su gran sentido del humor, su conocimiento de la historia y su calidad como ser humano”



De la misma manera que el ejemplo anterior sobre Fidel Castro, Egipto era también lo opuesto a lo que decían los medios de la Comunitat Valenciana. No tenía nada que ver con su caracterización como extremistas musulmanes que odiaban a los valencianos y que querían anexionarse la Comunitat en colaboración con ETA. De hecho, se trataba de gente amable, tranquila y con un gran nivel cultural, que habían acogido a Skywalker desde el principo con gran amabiliad, cariño y con modales exquisitos.



De hecho, allá adonde iba, las chicas le miraban y le sonreían, le pedían que se hiciera fotos juntos y que durmiera con ellas porque tenían miedo por la noche.



Los viejos hacían cola en la puerta de su casa para hablar con él.



Los pordioseros del parque compartían los cartones de vino con él;



Los niños le regalaban chocolatinas, caramelos, bicicletas y gorras Nike.



Las viejas le invitaban a su casa a merendar y le preparaban tartas, cola-caos con galletas y le pagaban una pequeña asignación semanal.



Los padres le pedían que se casara con sus hijas, que compartiera con ellos sus amantes y que se quedara los fines de semana a hacer de canguro de sus hijos preadolescentes.



En los restaurantes no le permitían pagar la cuenta.



En las tiendas de ropa y en las boutiques de complementos de última moda occidental, le dejaban que se llevara cualquier producto pagando sólo el cero coma siete del importe total.



Le encerraban noches enteras a cal y canto en una pastelería francesa, en una tienda de caramelos o en un restaurante italiano; luego lanzaban la llave al Nilo para que nadie pudiera encontrarla.



Y aunque he exagerado un poco estas muestras de cariño por motivos meramente estéticos, el fondo de lo que comentamos es totalmente cierto. De hecho, pese a encontrarse en un lugar que la mayoría de los españoles calificaban como miserable y peligroso, desde su llegada al país sólo había sentido una vez inseguridad. Mas se trató de una clase de inseguridad no achacable al temperamento de los egipcios, sino a las terribles condiciones que pesaban sobre ellos en aquella época.



Fue al principio de su estancia, una de las primeras veces que se fue a pasear por el centro histórico de la ciudad.



Al doblar una de las esquinas de ese auténtico laberinto sin principio ni final, anterior y posterior a la historia, que era la parte vieja del Cairo, encontró a un niño sentado sobre la acera embalsamando aplicadamente a una lagartija como cualquier niño egipcio normal.



En ese momento se acordó de su infancia, de cuando era marginado por sus compañeros en el recreo debido a sus aficiones egipcias; por preferir jugar a embalsamar y diseñar pirámides antes que dedicarse especular con cada centímetro del patio del colegio como los otros niños valencianos.



El hecho de ver como aquel niño daba rienda suelta a su egipcismo sin ser marginado o torturado le provocó una gran alegría. Fue como si la sola visión de esa entrañable escena le liberara de todos su traumas infantiles y de sus recuerdos de niño odiado por toda la sociedad valenciana. Mas al acercarse al chico para intercambiar unos jeroglíficos rutinarios sobre el tiempo que haría al día siguiente, el chaval salió corriendo espantado con una expresión de terror en sus ojos. Skywalker siguió gritándole que no tuviera miedo, pero fue inútil, pues el chiquilllo ya había trepado por encima de un muro y desaparecido sin dejar rastro alguno.



Skywalker se sintió terriblemente decepcionado. Después de aquel instante de alegría sublime en el que había atisbado la posibilidad de reconciliarse para siempre con su pasado, se veía obligado a rememorar otra vez aquellos tiempos en los que era marginado por los otros niños y en los que ningún compañero quería practicar con él ningún juego. Así que, con el corazón afligido de pena, dio por concluída la expedición y emprendió el camino de retorno a casa. Al fin y al cabo, -se decía- quizás tampoco Egipto fuera un lugar tan perfecto.



Mas mientras salía del casco viejo, sintió que en el laberinto de blancas callejuelas le venían persiguiendo y observando atentamente. Se trataba de una presencia tan sigilosa que incluso a él, que había aprendido de los pordioseros mil trucos maravillosos, le era imposible desenmascararla. No tenía claro qué era, pero lo seguro es que ese algo se movía a su alrededor con una agilidad imperceptible, casi felina.



En una pequeña plazuela desierta fue abordado y reducido por un pequeño comando de niños que por lo bien organizados que estaban más bien parecían un grupo terrorista que una pandilla de chavales de barrio. Se tratase de lo que se tratase, los niños le ataron a una silla, y le registraron minuciosamente el equipaje y los bolsillos; cuando descubrieron que Anakin Sorel no llevaba ninguna piedra encima, se sintieron sorprendidos y desconcertados, pero aún así no se decidían a soltarlo.



Skywalker no entendió claramente el motivo de su detención hasta unas horas después, cuando se ganó la confianza de los niños y escuchó su historia con lágrimas en los ojos. Al parecer, en los últimos meses se habían puesto de moda ciertos tours en los que los turistas extranjeros, en especial los americanos e israelíes, por un módico precio, eran conducidos a los barrios pobres de la ciudad para que, después de probar el famoso paté de camello y visitar los principales monumentos, pudieran apedrear a su antojo, si a así lo deseaban, a tantos niños cariotas como quisieran. De hecho, el tour más solicitado en particular por los turistas occidentales era uno un poco más caro pero que permitía apedrear no sólo a niños egipcios normales y pobres sino que incluía también a huérfanos lisiados. El gobierno egipcio aceptaba estas prácticas deleznables porque suponían una gran inyección económica debido a la enorme afluencia de turistas a la ciudad, que hacían que la economía aumentara cada trimestre varios puntos y que se generaran cientos de miles de puestos de trabajo indirectos.



Los niños se habían empezado a organizar en patrullas de autodefensa para combatir a esos turistas desalmados. Por eso, la prensa occidental calificaba a estos niños que atacaban turistas como terroristas infantiles, y recomendaba no viajar a Egipto y a la ONU que emitiera una resolución para enviar fuerzas de paz para que arrasaran la zona. Por si acaso, los sionistas, sus títeres en el gobierno, la gente de la embajada yanqui, y al fin y al cabo, la “Comunidad Internacional” y“los Demócratas” estaban ya creando por su cuenta escuadrones de la muerte para eliminar a los cabecillas de esas bandas, lo que había hecho que los niños fueran organizándose y radicalizándose cada vez más, hasta el punto de detener a cualquier extraño que se adentrara en su barrio.



Skywalker consiguió, en un momento en que los niños estaban algo distraidos persiguiendo a un cocodrilo que debido al cambio climático se había escapado del Nilo y paseaba por el centro histórico del Cairo, admirando los monumentos como un turista idiota más, desatarse de la silla en la que permanecía secuestrado. Para ello ello utilizó un truco de pordiosero de los que había aprendido de los moradores del parque.



Y aunque a Skywalker le estaba costando un esfuerzo enorme zafarse, los niños se quedababan anonadados cuando al intentar atraparle veían como él era también capaz de desaparecer, utilizando varios y procedimientos procedimientos de los que ni siquiera ellos tenían conocimiento alguno.



Skywalker les explicó desde la distancia, mientras jugaba con ellos al ratón y el gato, que estaba de su parte y que si le dejaban de perseguir y hacían las paces con él les enseñaría todos los trucos con los que era capaz de hacerse invisible. Añadió también, más divertido que preocupado por su integridad física, que no tenían nada que temer de él, pues podía demostrarles que en realidad también era egipcio; de hecho, como les hizo saber con orgullo, tenía una marca de nacimiento en forma de cruz de Anubis que dejaba a las claras que era descendiente de faraones.



Es de esa manera como se hizo amigo de los niños egipcios, liberándose definitivamente del peso de su trágica infancia valenciana. Durante las siguientes semanas, intercambió un gran número de técnicas de camuflaje urbano y supervivencia con aquellos chavales, que gracias en parte a las enseñanzas de Anakin fueron capaces de expulsar a los paramilitares que el Mosad había introducido en su barrio. El hecho de ayudar a esos pobres muchachos le reportó también la simpatía de los cariotas adultos, así como el respeto de los sectores nacionalistas de izquierdas y de los islamistas. Poco a poco se fue convirtiendo en un personaje público admirado y conocido por todos los habitantes de la ciudad.



A los pocos meses de haber llegado a Egipto, Sorel Peris Anakin, tan odiado en la Comunitat, era una verdadera institución en el Cairo. Donde en Valencia sólo había recibido frialdad e indiferencia, en Egipto era tratado con todo el cariño del mundo, con manifestaciones de aprecio como las que hemos nombrado anteriormente, que no hacían sino sorprenderle a cada momento.



Pero no tenemos que olvidar otro acontecimiento importantísimo en la feliz existencia de Anakin Sorel. Pues, aunque la gran amabilidad con la que fue tratado en el país de los faraones le había curado las heridas de su miserable existencia en la Comunitat,lo que realmente le hizo feliz en esa época fue el hecho de conocer a la mujer de su vida.



En la escuela en la que estudiaba árabe, una chica con aspecto oriental en la que hasta el momento no se había fijado nunca se le había quedado mirando un día fijamente con una encantadora sonrisa.



Como hasta entonces Skywalker, por su pertenencia a una etnia inferior, no había tenido casi contactos con el sexo opuesto, pensó que si la chica le sonreía y le miraba era porque estaba enamorada de él, así que por primera vez en su vida decidió dirigir la palabra a una mujer que no le hubiera hablado o insultado primero a él.



Pero resultó que las palabras de Anakin sorprendieron a la chica, pues ésta no le estaba mirando, sino que en realidad se encontraba sumergida en su propio mundo, con la mirada perdida, mientras rememoraba en su fuero interno una anécdota graciosa. De manera que, si sus miradas se habían encontrado, se trataba de un hecho totalmente casual, y es por ello que la chica japonesa se asustó al ser interpelada por nuestro protagonista.Mas una vez aclarado ese punto, tras el mal trago inicial, el clima fue distendiéndose y volviéndose más agradable.



Primero Anakin se disculpó, de corazón, por ser tan estúpido. Luego, a la manera japonesa, la chica protestó indicando que ella era más estúpida todavía, lo cual creó una burbuja de estupidez en la que cada uno se esforzaba por exagerar las tonterías que había hecho hasta ese momento, lo que provocaba de inmediato las risas del otro. Como era prácticamente la primera vez en su vida que hablaban con naturalidad con una persona del sexo contrario y de similar edad, decidieron conmemorar el hecho dando un paseo juntos junto al Nilo. El Nilo, por cierto, entusiasmaba a Skywalker Peris más que cualquier otro lugar del país, incluyendo las pirámides. Ya que al ser valenciano estaba acostumbrado a ver edificios enormes e inservibles en todas partes, pero lo que no había visto nunca antes era un río que no estuviera absolutamente seco.



En cuanto a la chica de la que se había enamorado, ésta se llamaba Ryori, era japonesa y jabía ido a estudiar árabe a Egipto porque estaba cansada de la vida en la ciudad más fea del mundo (Osaka), otra ciudad absolutamente sin ley, igual que Valencia, pero que a diferencia de Valencia había sido sometida no durante años, sino durante largas décadas, al abuso del capitalismo más despiadado. Hasta el punto Osaka había sido presa de la especulación zaplanista, que era ya ciudad sin edificios históricos ni parques, con varios niveles superpuestos de construcciones de cemento que apenas dejaban ver el sol, casi como la ciudad de Trántor que aparece en las novelas de Isaac Asimov.



Al contrario que la mayoría de las mujeres que había visto en España, pero también del común de las japonesas, la piel de Ryori no estaba cubierta de una gruesa capa de pintura, sino que se mostraba al natural del color que era en realidad, una mezcla de amarillo florescente, blanco, azul y naranja, crujiente por fuera pero fua fua por dentro.



Después de aquel paseo junto al Nilo, Ryori y Anakin empezaron a tomar la costumbre de salir a dar una vuelta juntos todos los días después de clase,a veces callejeando sin ton ni son y en otras ocasiones yendo a visitar los museos y monumentos de la ciudad. Los fines de semana y los días festivos iban a lugares más alejados del país, o quedaban para estudiar juntos en alguna biblioteca o cafetería. A la vez que su nivel de árabe aumentaba significativamente, su conocimiento mutuo iba creciendo en esa época también, a un ritmo que se incrementaba en cada trimestre varios puntos con respecto al trimestre anterior.



Durante aquellos hermosos y despreocupados pateos cariotas, se revelaba el Cairo como una ciudad cada vez más interesante y sorprendente, una urbe que en todos los indicadores no económicos superaba ampliamente a la anodina ciudad de provincias de la que provenía Sorel. Caóticamente mediterránea, contaminada como tantas capitales árabes, desvencijada igual que todas las ciudades colonizadas, resultaba, en la práctica, de una profundidad ilimitada. Como si se tratara en realidad de varias pirámides conectadas por un laberinto de pasajes secretos, contaba con tantos tesoros ocultos que habrían hecho falta miles de años para empezar siquiera a conocerla.



Aparte de las asombrosas pirámides y del formidable y polvoriento Museo del Cairo, que era como otra ciudad del tercer mundo en sí misma, lo que más apasionaba a Sorel y a Ryori era el centro histórico, cuyos callejones no se cansaban de pasear y conocían casi de memoria. Con el paso del tiempo, de hecho, se habían ido haciendo amigos, casi sin darse cuenta, de la mayoría de los comerciantes del bazar, incluso de los islamistas más conservadores, y se pasaban el tiempo quejándose de los mismos problemas de los que se quejaban los propios cariotas.



Ryori y Anakin habían llegado a identificar el terrible urbanismo de la capital egipcia, con su maravilloso barrio antiguo rodeado de una maraña casi infinita de suburbios miserables, entre los que se incluía la ciudad de los Muertos, como una metáfora de la propia situación del pueblo árabe en general y egipcio en particular. El hecho de que una nación de historia tan rica permaneciera sometido y conquistado por otra como la estadounidense, casi sin historia y de cultura y luces escasas, era una tragedia escrita en el aire, como el polvo y la arena que venían del desierto, una tragedia que se sentía en cada esquina del Cairo.



Una de las cosas que desde su llegada al Cairo le hizo sentirse orgulloso a Peris Sorel de su pueblo fue el constatar que eran mucho mejores que los colonizadores en casi todo. Incluso cuando imitaban la cultura anglosajona les daban mil vueltas a los ingleses y a los americanos. Tanto en lo que se refiere música tradicional egipcia y árabe, como en los estilos llamados modernos, resultaban francamente superiores, con cientos de artistas que si cantaran en inglés y hubieran nacido en Seattle o Liverpool y no en Egipto, con los infinitos medios de promoción que existían en la metrópolis, serían famosos en el mundo entero. Y lo mismo valía para la gastronomía, arquitectura o cualquier actividad cultural. Sólo en colonizar otras naciones y expoliarles toda su riqueza eran mejores los ingleses y los americanos.



A los pocos meses de haber empezado a pirular por el Cairo juntos, Ryori y Anakin conocían totalmente la ciudad y tenían decenas de amigos cariotas de todas las edades, religiones y estratos sociales. Y a diferencia dela mayoría de los residentes occidentales,que vivían en barrios reservados para las élites locales y para los extranjeros, y que casi siempre iban a comer al Makudo y a sitios de naturaleza similar, llevaban una vida casi de egipcios, comiendo, bebiendo y paseando en los mismos lugares a los que iban los egipcios normales. Los fines de semana, cuando viajaban en tren y autobús a los confines del país, se mezclaban con los lugareños y erigían con ellos ofrendas a Anubis. Casi siempre acababan alojándose en casas particulares, en ocasiones amigos o familiares de sus propios amigos cariotas, pero otras veces gente que habían conocido por el camino o en el destino.



Para Ryori, el hecho de recorrer en profundidad tan interesante nación había sido un hecho totalmente inesperado, pues antes de ir a Egipto no tenía pensado visitar más que la capital y quizás los alrededores más inmediatos y concocidos de ésta. Su pasión por la cultura del país de las pirámides se remontaba a su infancia, cuando su madre, que de recién casada había vivido un par de años en el Cairo con su marido, por cuestiones de trabajo de éste, le hablaba de un país cálido en el que la gente abría su corazón a los visitantes y donde estaba bien visto hablar con sinceridad de los sentimientos de uno mismo. Y aunque había querido visitar Egipto desde entonces, ocurría que, dado su carácter extremadamente cauteloso, el sólo hecho de trasladar su residencia, aunque fuera temporalmente, a un país mediterráneo, significaba ya de por sí un gran paso para ella. La timidez de Ryori, por cierto, no era sólo la propia de la mayoría de los japoneses, acostumbrados a llevar sobre su espalda el peso de cientos de años de sumisión y militarismo, sino tanbién una defensa casi intencionada contra la hostilidad del medio en el que había crecido. Gracias a Sorel, que como nativo del país conocía instintivamente el terreno, sin darse cuenta había empezado a darle a su propia existencia un sentido lúdico y vitalista que como germen ya estaba en su interior pero que de haberse quedado en Japón se habría desarrollado sólo en forma de fría ironía. Para nuestro protagonista, éste fue también sin duda el momento más feliz de su vida, gozando por primera vez del cariño generalizado, del amor del ser amado, así como de un grado de libertad que no volvería alcanzar en los siglos venideros.



Ryori y Sorel se lo pasaban tan bien juntos, estaban tan a gusto, y habían llegado en poco tiempo a tal nivel de compenetración y de conocimiento del otro, que decidieron que no tenía sentido no estar casados. Así que contrajeron matrimonio sin necesidad de ceremonia religiosa alguna, ni de invocar el nombre de Dios en vano, ni de celebraciones, ni de testigos, ni de ningún tipo de fasto insolente u orgulloso. Dicho esto, hay que añadir también que su vida no cambió en absoluto después del casamiento. Pues después de casarse, igual que habían hecho hasta entonces, siguieron acudiendo a clase en bicicleta o camello, y cuando viajaban lo hicieron siempre utilizando el transport públic, el nostre, el de tots.



Durante todo aquel periodo, a parte de su ayuda a la resistencia de los niños del centro histórico y del hecho de acudir con Ryori de vez en cuando a algunas manifestaciones, Julien se encontraba demasiado excitado estudiando el idoma y la cultura en general como para participar activamente en la política local. Pese a que durante toda su estancia en Egipto era consciente de la opresión que vivía su pueblo, por el momento estaba concentrado en conocer el país junto a su mujer y recorrerlo de punta a punta, hablando con sus gentes y aprendiendo el dificilísimo idioma árabe.



Muchos de sus compañeros pensaban que Skywalker era el alumno más inteligente de la clase, mas fuera o no fuera eso verdad, lo que sí que se podía decir con seguridad era que superaba claramente al resto en entusiasmo. Desde el principio, el hecho de poder estudiar árabe en Egipto lo había entendido como un privilegio y una responsabilidad, ya que, aunque se trataba de su idioma propio, nunca había tenido la oportunidad de estudiar en la Comunitat Valencia y además, en el Cairo, había millones de personas que no podían estudiar nada porque su única preocupación era simplemente comer. Como consecuencia de ello, se esforzaba siempre al máximo, y pese a que muchos de sus compañeros llevaban el triple de tiempo que él en el país, sus notas siempre estaba entre las dos o tres más altas de la clase.



Pero además de su esfuerzo, era evidente que Julien tenía un talento especial para la gramática que le permitía asimilar intuitivamente cualquier estructura lingüística que acabara de aprender. Si ese talento no había aflorado hasta entonces, era por la falta de motivación y apatía que siempre le habían rodeado en España y también por el sistema educativo español, sin duda uno de los peores de Europa.



El propio Skywalker se sorprendía cada día al descubrir sus verdaderas capacidades, capacidades desde luego muy superiores a las que él mismo había supuesto, incluso durante ese sentimiento de extremo optimismo y autoconfianza ilimitada que había sentido en el momento en que se exilió de España. No había duda de que, si seguía a ese ritmo de aprendizaje, podría aspirar a aprender si así lo decidía, en unos pocos años, las siete u ocho lenguas más habladas del mundo.



En realidad no se trataba de una simple capacidad intelectual, sino de un sentimiento integral que le afectaba en todas las facetes de su persona, esa Fuerza espiritual y moral que había sentido los últimos días de su cautiverio en las mazmorras de la torre campanario de su padre. La única diferencia novedad era que, durante el tiempo que estuvo en Egipto, gracias a su relación con Ryori y a su socialización en un medio humano agradable como el cariota, había ido aprendiendo a domar esa enorme fuerza y a transformarla en energía positiva capaz de influir en la vida espiritual y material de los demás, contribuyendo así al bienestar general y a un mayor desarrollo de la Constitución y de las libertades democráticas de los egipcios y egipcias.



Pese a que el conde Barto Bano le había abierto en secreto, y en contra de los deseos de su padre, una cuenta bancaria solidaria para financiar sus vida y estudios egipicios, cuenta en la que le era ingresado mensualmente una suculenta paga, Ryori y Peris habían decidido seguir viviendo de sus medios, sin usar ni una libra de ese dinero, y dejándolo para apoyar alguna causa humanitaria o revolucionaria en el futuro. En realidad, en esa época, Ryori y Anakin vivían prácticamente de la nada, estirando al máximo sus recursos escasos y sin apenas contaminar ni desperdiciar energía de la manera absurda como lo hacen la mayoría de los ciudadanos españoles.



Además de utilizar el transporte público, como hemos dicho un poco antes, nuestros dos protagonistas no se gastaban casi pasta porque cocinaban ellos mismos en casa, y cuando se iban por ahí se llevaban un bento o bocadillo y la mayoría de sus actividades lúdicas las llevaban a cabo en los parques, museos o bibliotecas. Con lo que cualquier imbécil en la Comunitat se dejaba en una sola noche de fin de semana, bebiéndose unas cervezas a un precio diez veces mayor que en el supermercado, haciéndose una cena en un restaurante elitista y comprándose las inevitables pirulitas o rayitas sin las cuales ninguna fiesta era redonda, pasaban un mes entero din problemas en Egipto, y pese a ello (o quizás gracias a ello), disfrutaban de una existencia totalmente feliz.



Precisamente, en esa época, en España una generación entera de jóvenes seguía desperdiciando su vida gracias a un consumismo estúpido que adoptaba dos versiones en el fondo iguales. La juventud, sin ideas políticas, profundidad ideológica, inquietudes filósoficas, ni cultura alguna, estaba dividida en en dos clases aparentemente antagónicas pero en el fondo igual de inútiles y parasitarias: los pijos (peperos) y los pogres (sociatas o apolíticos), con algunas raras excepciones como el Profeta Azul.



El Profeta Azul era un tipo procedente del Nepal que había aprendido valenciano de unos zaplanistas que estaban en la zona con la intención de recalificar el Tíbet. Un día en un concierto punki recibió un terrible ladrillazo en la cabeza y desde ese momento dejó de ser imbécil y entendió de repente la respuesta a todas las grandes cuestiones filosóficas y el funcionamiento del universo.



Para compartir su sabiduría con el resto de los hombres, el Profeta ideó un sistema sencillo para que el resto de la humanidad fuera feliz y se acabaran todos los problemas del planeta, el hambre y las guerras. Si bien, pese a que el método estaba explicado paso a paso en su página web y era de una lógica, claridad y facilidad de aplicación aplastantes, le ocurrió lo mismo que le ocurrió a Jesucristo unos siglos atrás, cuyas ideas revolucionarias habían sido deliberadamente malinterpretadas o ignoradas por la iflesia católica.



Si Jesucristo había ofrecido a la humanidad la fórmula perfecta para la felicidad completa y la paz social resumida en el sencillo mensaje de “ama al prójimo” (mensaje que había caído totalmente en el olvido por culpa de la Iglesia),el Profeta había expresado el método más eficaz y fácil para alcanzar la felicidad en plena vorágine del capitalismo voraz, el consumismo más idiota y la globalización psicótica.



Bastaba sólo consumir solo lo que hiciera falta, trabajar poco, aprovechar el tiempo libre creativamente y pensar por uno mismo. De esa manera se podía salvar con relativa facilidad la propia existencia de uno mismo y la de la sociedad en la que uno vivía, protegiendo de paso el medio ambiente, la soberanía de las naciones del tercer mundo y también la paz, así como la convivencia entre especies y la convivencia dentro de la misma especie.



En realidad, tanto Profeta, Chino y Pordiosero constituían una élite intelectual avanzada que daban ejemplo valioso con su vida y obra de cómo ser feliz sin pisotear los derechos de nadie, ni cobrar derechos de autor, ni poner en peligro el medio ambiente, utilizando la imaginación para generar un flujo casi constante de obras de arte hechas con precariedad de medios



Si las películas de la Trilogía del Comité (La Silla, Dentro del Hijoputa y El Paralítico Invisible), eran verdaderas obras de arte cinematográfico realizadas con una simple cámara de video de las de aficionado; La Plaza de los Desocupados, La Makina del Tiempo y Vota a Rajoy no se le quedaban tampoco atrás en creatividad e ingenio.



Los blogs de la red de blogs excelentes estaban a la vanguardia literaria mundial en lo que se refiere al pensamiento crítico y sentido del humor. No sólo desborban arte e imaginación a raudales sino que a nivel informativo eran muy superiores a los medios de propaganda capitalista en que se habían convertido todos los periódicos españoles.



Explicaban divertidas actividades de autosuficiencia, dando al poco cultivado populacho español la oportunidad de fabricarse para sí mismos la peor ropa de la historia, postales, o bien sus propias pizzetillas cien por cien no capitalistas. Pero sobretodo eran expertos en plantear maravillosas actividades de gran contenido revolucionario capaces de cambiar el mundo y de hacer reír de pasoa la gente.



El experimento de la casa de alquiler y los 300 chalados llevó a sus últimas consecuencias el ideal capitalista de especular y vender cualquier cosa. En la misma línea se ubicó la idea del Profeta de vender mierda por internet y la iniciativa del Pordiosero de poner su voto a la venta por Ebay, para que los sociatas y los pepistas pudieran comprar el voto de los españoles también a través de la web.



El experimento de los tarados trajeados era un puñetazo de humor al sistema y una actividad mucho más sana y divertida que pasar el sábado por la mañana viendo la tele. El establecimiento del Comité Patrimonio de la Inhumanidad, una propuesta revolucionaria en la que por primera vez en la historia se ponía en marcha un mecanismo que facilitara el estudio y las clasificación de la estupidez humana en general y de los políticos valencianos en particular.



Las manifestaciones absurdas servían para organizar muestras masivas de apoyo ciudadano a las políticas gubernamenteales de fomento de la especualación inmobiliaria, destrucción del medio ambiente, moderación salarial, desmantelación del estado del bienestar, etc.



El boicot a España intentaba instaba a la comunidad internacional a que promoviera un bloqueo económico a la Monarquía Bananera, hasta que en ese país se efectuara una transición hasta un sistema más justo, igualitario y respetuoso con los derechos humanos como el cubano.



Un proyecto para hacer intercambios temporales de monumentos y edificios históricos entre ciudades; una web para vender excrementos por internet, sin tener que acudir al centro comercial a comprarla; una campaña de firmas para que varios criminales de guerra indirectos como Prados, Millán y Piqueros fueran juzgados en La Haya; el genial “Experimento de los pordioseros trajeados”;una iniciativa para ilegalizar el PP por apoyar la lucha armada en Venezuela, Bolivia, Cuba e Iraq; un movimiento para volver a la guerra fría y hacer crecer así las condiciones de vida de los trabajadores de Europa occidental, y por supuesto oriental. Un movimiento para abolir la estúpida costumbre capitalista de tener horas y horas de pie a sus trabajadores simplemente por que quedaba mal ante el cliente estar sentado. Guías de viaje, libros.Una gran gama de deportes urbanos: el sueling, el rolling, el insulting, el watering, etc.



Daban también las claves para vivir sin trabajar apenas, pero sin especular y siendo respetuosos con el medio ambiente, aprovechando para ese fin la diveridad de becas, actividades culturales gratuítas, degustaciones gastronómicas, subvenciones y ayudas gubernamentales de todo tipo ue existían en el mercado. Como el Chino Muerto decía siempre: “Cualquier subsidio de desempleo o ayudas al ciudadano existe porque alguien estuvo corriendo delante de la policía o derramó su sangre para conseguir tal subsidio. Así que no es sólo un derecho, sino una obligación moral del ciudadano, aunque sea por respeto a estos luchadores, utilizar al máximo todos los vacíos legales y argucias posibles para sacar el máximo provecho de estas ayudas mientras sigan existiendo.”



Aún así, los jóvenes españoles seguían desperdiciando su vida en trabajos de mierda con sueldos de mierda para poder gastarse en un sábado por la noche lo que la mayoría de los ciudadanos del mundo tardaban en conseguir un mes.



Muchos de los que se quejaban de ser mileuristas, compraban cervezas a 5 euros que en el supermercado costaban 50 céntimos. Salían a cenar un sábado y se dejaban 50 euros por persona en un restaurante que a mediodía ofrecía un menú diario por 7. En vez de ir a ver películas interesantes que se exponían en filmotecas o universidades por un precio ridículo o gratis, acudían a los cines comerciales atraídos por filmes americanos o españoles que resultaban un verdadero insulto a la inteligencia. Y aunque vivían en un país que contaba con un clima excepcionalmente privilegiado, solo salían de casa en coche y por eso su piel acababa adquiriendo un mórbido tono verdoso. Pues nunca paseaban ni hacían excursiones al monte ni a la playa, ni practicaban deporte alguno. Carecían de aficiones, de metas y de profundidad.



El Profeta Azul lo explicaba en su blog con su característico estilo del humor:



Gente que si no esta en un pub o bar parece que esta nerviosa, que se sienten encerrados o perdidos en la calle o en la naturaleza, son tan imbeciles que les han podido cambiar un instinto completamente básico y natural, el instinto de la libertad, la libertad de respirar, vivir, convivir, caminar y de moverse libremente, por la libertad de ir a un bar u otro dentro de la "moda", esta eskoria tiene tan poca materia gris que las malas costumbres, publicidad, cine e intereses privados le han echo un simple producto manufacturado y el esta orgulloso de serlo y no quiere dejar de serlo jamas.



Pero volvamos, a Egipto, porque durante aquellos días tan felices de la vida de Julien Sorel Skywalker Peris y de Ryori Nirogawa se truncaron totalmente una mañana de febrero o marzo de más o menos el final de la década de los noventa.



Ese día, años antes de que Al Qaeda y George Bush se hicieran famosos en el mundo entero gracias a su esfuerzo por fomentar el terrorismo a nivel internacional,la modesta escuela de idioma árabe en donde estudiaban nuestros protagonistas fue destrozada por la explosión de un coche bomba.



El atentado fue cometido en horario escolar, por lo que los dos se encontraban en clase en el momento del ataque,estudiando con el mismo entusiasmo de siempre. Era una mañana luminosa y azul en el Cairo, una mañana maravillosa. Costaba creer que alguien se atreviera a reventarla de aquella forma.



Julien Skywalker no sufrió ningún daño físico importante, pero perdió el conocimiento y fue trasladado a un hospital en ambulancia.



Pese a su estado casi comatoso, durante la primera y única noche que pasó en ese hospital, sus talentos especiales de pordiosero, aprendidos del legendario Unidad, le revelaron mientras dormía que una persona estaba a punto de entrar por la ventana de su habitación, una persona extremadamente peligrosa que llevaba consigo un revolver y al que no le temblaría el pulso a la hora de utilizarlo.



Por suerte, Anakin pudo golpear al agresor a tiempo, quitarle el arma e interrogarle sobre qué significaba todo aquello. Mediante un sencillo ejercicio de tortura, que consistió en recitarle un par de fragmentos de los discursos que Frederico García Lorca le había repetido mucho tiempo atrás, le sonsacó la información necesaria para confirmar sus sospechas sobre quién estaba realmente detrás del atentado. Un atentado, por cierto, que toda la prensa local e internacional atribuyó erróneamente, durante las horas siguientes, a los extremistas islámicos.



Aparte de descartar, tras haberle insistido varias veces, que aquel hombre tuviera alguna información sobre el paradero de Ryori, Julien supo también, por otra parte, que el atentado era cotra él, y que los mismos que lo habían organizado le venían siguiendo la pista desde hace bastante tiempo y no iban a detenerse hasta acabar con su vida. Obtenidas todas esas confesiones, siguió recitando al sicario los discursos de Federico, esta vez más por rabia y por venganza que por cualquier razón instrumental; hasta que al final el hombre perdió el conocimiento y cayó exhasusto, y Anakin lo dejó durmiendo en la cama donde él mismo había estado durmiendo hasta ese momento.



Era evidente que no iba a estar a salvo si pasaba un minuto más en aquel lugar,así que se escapó por la ventana esa misma noche y se fue a vivir a la buhardilla de uno de sus mejores amigos. Si ya antes del ataque sabía que algunos gobiernos le buscaban por todo el mundo, desde ese mismo instante se había convertido en un fugitivo oficial del gobierno egipcio. Su rostro apareció en lo periódicos y en los telediarios. Estaba en la lista de terroristas peligrosos que había que eliminar de la paz de la tierra, si hacía falta mediante actos terristas.



Por suerte que la mayoría del pueblo lo apreciaba y estaba dispuesto a arriesgar su vida por evitar que lo capturaran. Es así como se pudo seguir moviendo a su antojo por el Cairo, aprovechando callejones, patios interiores, buhardillas, casas particulares y túneles secretos.



Sea como fuere, lo cierto es que a él en realidad no le importaba tanto su vida como la de Ryori. En cuanto a ésta, las emisoras de radio ya decían esa misma noche que no había supervivientes entre los estudiantes, lo cual evidentemente no era verdad. Además, de alguna manera instintiva sentía que estaba todavía viva. Que se la habían llevado quizás lejos, sí, pues la notaba a gran distancia, pero que aún se encontraba con vida.



Durante los días siguientes, mientras vivía secretamente en casa de su amigo “Mohamed”, llevó a cabo una profunda investigación por todo el Cairo para saber el paradero de Ryori. Volvió al lugar del crimen en varias ocasiones, pese a que éste se encontraba tomado por las fuerzas especiales; buscó en todos los hospitales de la ciudad, de los alrededores y en los cementerios; habló con periodistas, con policías locales, con todos sus amigos; leyó la prensa local y extranjera, internet; se introdujo secretamente en bibliotecas, registros funerarios, bases militares, crematorios, comisarías de policía; habló con toda la gente que conocía. Pero nadie conocía la existencia de ningún superviviente, nadie podía dar pistas,nadie sabía nada que pudiera ayudarle a encontrar a Ryori.



Si en un principio estaba furioso y rabioso, y recorría la ciudad frenética, aunque sigilosamente, con enormes deseos de venganza en su interior, conforme pasaban las semanas empezó a perder paulatinamente la esperanza, pues aparte de su corazonada inicial y de las mentiras de la prensa, poco poco se había dado cuenta de que en el fondo no tenía nada a lo que aferrarse. Aunque se podía mover a su antojo por toda la ciudad, ir a cualquier lugar sin ser visto, e infiltrarse en cualquier organización, la falta de pistas y de resultarlos le hacía sentirse como ese rey de un país lluvioso del poema de Baudelaire. Era como si a una voluntad y a una razón infinitas se le obligara a vivir una existencia sin propósito y sin contenido. Y es así como la rabia se fue convirtiendo en tristeza, la tristeza en desesperación, y al final, la desesperación, en apatía.



Perdida la esperanza, todavía siguió buscando durante cierto periodo, pero más bien por inercia y por costumbre y cada vez con menos entusiasmo. Mas poco a poco fue dejando de salir al exterior y su vida se convirtió en una especie de ascua fúnebre de lo que había sido en la anterioridad. Se le había agotando la energía, toda la fuerza que había llegado a acumular anteriormente. Pensaba que no podría recuperarse nunca y que, aunque lo hiciera, no valdría la pena de todas maneras vivir sin Ryori, a quien desde hacía tiempo había considerado su espíritu gemelo, su realidad paralela y su único paisaje.



La buhardilla del amigo donde se alojó en esa época se encontraba casualmente en la Ciudad de los Muertos, y también Julien se fue viendo a sí mismo progresivamente como una especie de rata de cementerio próxima también a morir. Así, entre cadáveres, se iba pudriendo su existencia, cada vez más gris, cada vez más oscura, cada vez más siniestra, en un paisaje desolado que expresaba perfectamente la realidad de su alma.



Fue dejando de hablar con sus amigos y con el resto de la gente, y al final dejó incluso de salir totalmente de la buhardilla. Apenas comía de vez en cuando, y cuando comía, se alimentaba sólo a base de murciélagos, a propósito para causarse daño a sí mismo.



Un día, asolado por un dolor insoportable que le era imposible soportar un segundo más, decidió retirarse de la vida por un periodo indeterminado y quizás morir, y para ello se introdujo en una de las pirámides más importantes que existen en los alrededores del Cairo. Entró en la cámara funeraria del poderoso Faraón y se tumbó a dejar pasar la eternidad allí dentro. Cerró los ojos, y con ello en su vida se apago la luz; así se quedó esperando, inerte, a que su suerte final se le revelara.



Durante un largo tiempo, años o minutos, días o segundos, o acaso un solo instante, Anakin estuvo metido en el sarcófago del Faraón, en el interior de la gran pirámide. Sin comer, ni beber y sin pensar, haciendo tiempo hasta que la muerte viniera a reclamarlo y acabara con él ya totalmente.



Su estómago se vació, y a continuación su mente. Sus funciones vitales se fueron ralentizando y haciendo cada vez más ténues hasta casi desaparecer. Toda conciencia se extinguió también, al igual que su pena, que desapareció como si fuera un suspiro que nadie hubiera pronunciado nunca. La carne de de Skywalker era ya casi polvo, y el polvo pronto se perdería en la nada. Estaba a punto de dejar de existir.



Y fue en ese instante fatal cuando en la oscuridad total de sus sueños se fueron dibujando unas líneas, unas líneas al principio tan leves que ni él mismo era capaz de verlas, pero que partían desde las pirámides que había en Egipto y eran tan largas que alcanzaban los confines del universo.



Las líneas eran las vidas de las personas en las manos de las hilanderas sin rostro de la serie de dibujos ani,adosUlises 31, serie que Skywalker no había visto en su infancia por pertenecer a la generación siguiente. Pero las líneas eran también túneles, que conectaban a personas de todos los países y todas las épocas.



Una repetición descomunal de pasillos falsos y de mentiras, de túneles secretos comunicándose entre ellos y con otros que no llevaban a ninguna parte; un centro histórico hermoso y deshabitado que abarcaba la superficie de un planeta entero; un bosque eterno e infinito cubierto de santuarios japoneses de piedra y de madera; un cementerio hecho con los huesos de todos los muertos anteriores acumulados a lo largo de la historia.



Todo se recomponía una y otra vez en imágenes nuevas, cada vez más luminosas. Luego había bosques normales, en los que se hacía de día y de noche como en cualquier sitio; pequeños poblados en el desierto en los que se desarrollaba el comercio; un parque normal en el centro de cualquier ciudad normal europea. En un banco vio sentada a Ryori, sonriendo al infinito como el primer día, de esa forma eterna e inmortal con la que sólo ella podía sonreír.



Un primer recuerdo consciente saltó en ese momento a la mente de nuestro protagonista. Como si volviera a la vida de repente, recordó que en el momento de la explosión se había lanzado rápidamente para salvar a su esposa. La había abrazado bajo su cuerpo y había saltado rápidamente con ella para refugiarse debajo de uno de los pupitres, dejándola así bajo la protección de su pecho.

Todas las vidas que había visto con anterioridad eran vidas muertas y vidas que seguían a la vida. Pero en la mayoría de ellas Skywalker seguía existiendo, y en la mayoría de ellas, ella también estaba junto a él.



De repente, Julien tomó consciencia de sí. De por qué estaba en Egipto, de por qué era árabe, de por qué le habían acusado de terrorista casi desde antes de que hubiera siquiera nacido.



Se acordó de que cómo se había largado de una región hostil y se había traslado a su verdadero país con la esperanza de un futuro mejor para él y para el mundo en el que vivía. Y aunque ignoraba si su consciencia era todavía conciencia de hombre o de pura alma errante; pues le era imposible discernir si ya estaba muerto o no, se acordó en ese instante de de por qué amaba a Ryori.



No podía decir con toda certidumbre si su mujer existía o no, pero sabía perfectamente qué es lo que tenía que hacer, y a dónde tenía que ir a buscarla. Como el fantasma de un faraón de una tragedia shakespeariana, al que le fuera imposible conciliar el sueño eterno, atormentaría a los vivos y a los muertos hasta juntarse otra vez con ella, en este mundo o en cualquiera de los mundos posibles.



Si estaba con vida, tenía que encontrarla; si no lo estaba, la vengaría, destruyendo el mundo tan hostil len el que les había tocado vivir y construyendo un mundo nuevo basado en la razón y la concordia.



Para eso debería derrotar primero a su enemigo, esa especie de nuevo dios que actuaba a nivel mundial y que lo seguía a todas partes, con el fin de eliminarle. El mismo que estaba decidido a intervenir en cualquier país del mundo, tan brutalmente, y a matar al número de personas que hiciera falta para proteger sus intereses económicos.



Iba a enfrentarse al Imperio, a participar en la eterna batalla entre el bien y el mal, esa lucha que había sido representada tantas veces en las películas, en las novelas, en los libros sagrados de todas las religiones.



Esa noche, Julien Sorel Peris Skywalker cruzaba la frontera y se infiltraba en la franja de Gaza. Durante varios años, los servicios secretos de las naciones imperialistas lo perdieron de vista. Como había ocurrido antes, cuando escapó de casa de sus padres, lo buscaron por todo el mundo, y torturaron a cientos de inocentes para encontrarle. Pero esta vez sin sospechar si quiera que lo tenían justo delante de las narices.