domingo, 10 de enero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO QUINTO

(Atención: esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)

“Muchas gracias. Eres la piedra angular de la seguridad en Asia”, acababa de soltarle Obama Daitorio al presidente de Japón. Mientras pronunciaba esas palabras con su encantadora sonrisa de niño travieso, dándole palmaditas en la espalda al Sori, era plentamente consciente de que se trataba de una frase absolutamente carente de sentido, de un enunciado alejado de toda racionalidad y puede que de una de las mayores estupideces que había tenido que decir en su vida.



Obama Daitorio estaba furioso ese día. No sólo le molestaba tener que hacer declaraciones y leer discursos con cuyo contenido no se identificaba ni por asomo, sino que además últimamente le estaban escribiendo bobadas totalmente impresentables, tonterías que ni siquiera un estudiante de primaria de un colegio público de la Comunidad de Madrid se habría creído. Y lo peor es que toda la opinión mundial se las creía.

Pero en fin, ese no era el único problema. El problema era que un tipo de una inteligencia como la suya, capaz de improvisar discursos maravillosos, tuviera que acabar diciendo esas auténticas sandeces. Encima de que tenía que agasajar a necios de esta calaña. Un tipo que pese a presidir la segunda la potencia del mundo era un auténtico vacío conceptual que sólo leía mangas y que tenía un índice de popularidad de menos del 15 por ciento, menos incluso que el propio Bush en su última época.

Y le pasaba a él, precisamente la única persona de los Estados Unidos de América que no tenía derecho expresar su opinión. Pues hasta los presos políticos del país conseguían por lo menos de vez en cuando filtrar sus opiniones al público a través de los medios digitales alternativos. Pero él era el único americano que no podía decir nunca lo que pensaba.

La situación era mucho peor de lo que había imaginado. A los pocos meses de acceder al cargo, había comprobado que no había manera alguna de salir de la crisis sin crear otra más grande, con lo cual estaba destinado a tener que estar diciendo mentiras constantemente a lo largo de todo su mandato, no sólo durante los primeros años como tenía planeado cuando empezó. Y aunque siempre había tenido claro que el mundo no iba a cambiarlo, por lo menos le habría gustado tomar alguna medida para aliviar el sufrimiento de las familias y de la gente humilde de su gran nación, pero su sobrino se lo había prohibido expresamente. Ah, su maldito sobrino, se había convertido en su auténtica sombra, en su némesis, en su pesadilla particular,¿ Qué podría hacer para quitarse de encima a personaje tan desagradable?

Y luego estaba la Comunitat Valenciana. Una verdadera lacra. La herida por la cual el presupuesto estadounidense se desangraba. Ah si pudiera deshacerse de la Comunitat... Pero ahí también, una vez más, su sobrino le había dejado claro que esa opción era inconcebible. Ni pensarlo. La Comunitat ponía en peligro el comercio internacional. Si caía la Comunitat, con la cantidad estratosférica de deudas que había acumulado, caía también la economía mundial en su conjunto. No se le podía dejar caer así como así a la Comunitat.

El final de la Comunitat Valenciana, por culpa del gobierno de los especuladores y sus megaproyectos absurdos. Había sido uno de los acontecimientos más surrealistas de la década de los cero. Antes de llegar al gobierno ni siquiera sabía de la existencia de otra ciudad en el mundo llamada Valencia, aparte de la Valencia californiana. Y al final, la crisis definitiva, la de verdad, había estallado por culpa de esa ciudad europea, aunque los medios se habían encargado de ocultarlo a la población ¿Cómo podía ser que unos vulgares comepaellas pudieran tener a todo el mundo libre pendiente de un hilo?

Ni siquiera Obama Daitorio sabía bien cómo había ocurrido, pero parecía evidente que el asunto tenía su origen en la megaespeculación de los bancos de la ciudad. Se había formado una cadena de explotación en el que cada persona se aprovechaba de la persona que se encontraba un escalón más abajo en la escala social. Esa cadena se había hecho cada vez más grande y complicada, hasta llegar a un punto en que ni el gobierno de España, ni la Unión Europea, eran ya capaces de controlarla.

Todo el asunto partía del momento en el que, con el mercado inmobiliario saturado por la crisis, a los zaplanistas se les había ocurrido empezar a prestar ingentes cantidades de dinero a los pordioseros para que compraran por un precio módico los bancos del parque en el que vivían. Los pordioseros, convertidos así de repente en nuevos ricos y en agentes inmboliarios, alquilaban o revendían esos bancos a un precio mayor a las siguientes personas que se encontraban un poco más abajo en la escala social: los rumanos. Los rumanos, a su vez, hacían lo mismo con los que estaban inmediatamente más abajo, los nigerianos. Y así sucesivamente.

Los rumanos, igual que el resto de los ciudadanos del Europa del Este, habían sido timados colectivamente con la caída del comunismo.

Antes de que sus naciones hubieran sido sometidas a tamaña burla, los europeos del este vivían bajo un sistema de político que, si bien no era perfecto, era con diferencia el más avanzado del mundo y el que mejor respondía a las necesidades vitales de toda la población. En aquella época, el gobierno de esos países se ocupaba de suministrar a todos los habitantes asistencia médica, trabajo, educación de gran calidad y cultura, -todo ello de manera gratuíta- así como transporte público, vivienda y energía subvencionados, para que tuvieran un precio asequible para todos y no surgieran grandes desigualdades.

No había pobreza, ni existía apenas conflictividad en las calles, ni tampoco especulación, ni delincuencia de guante blanco. La gente tenía un trabajo digno, casi asegurado de por vida.

Todo discurría así de bien hasta que los habitantes del este fueron engañados para cambiar su sistema político y adoptar uno infinitamente peor: el capitalismo. Fue una de las mayores estafas de la historia.

Empresarios del tipo de Vicent el Zaplanista, y políticos de la calaña de “El Inglés Mentiroso” habían estado durante años yendo a países como Polonia y Rumanía para decirle a sus ciudadanos y dirigentes que con el capitalismo su economía crecería exponencialmente y se harían todos ricos de la noche a la mañana. Se podrían comprar cadillacs, ir a jugar a los bolos a megacentros comerciales, perder su fortuna en el casino, ir al Makudo en todoterreno, a Disneylandia en jet privado. Podrían hacer todas las cosas guays que hacían los yanquis en las películas, y además sus sociedades se haría más democrática y libre, como por arte de magia, como la sociedad de los yanquis.

Obviamente era mentira, pues para empezar la tierra no albergaba suficientes recursos como para que todos los países, ni siquiera una minoría de ellos,mantuvieran el estilo de vida derrochador e irresponsable de los Estados. Eso lo sabían perfectamente los zaplanistas, como también sabían que una mentira repetida mil veces por una fuente considerada de prestigio acabaría por convertirse por fuera en una verdad absoluta.

El verdadero objetivo de los zaplanistas y los mentirosos era que los países del este privatizaran sus industrias y servicios públicos para comprarlas ellos mismos a precio de saldo.

Además, con el deterioro de la calidad de vida en esos países por culpa del paso al capitalismo, cientos de miles de ciudadanos de esos países otrora prósperos se vieron obligados a marchar a países occidentales como Inglaterra, España o Italia para ganarse la vida en calidad de semiesclavos de las fábricas de los zaplanistas -los hombres-, o bien trabajando como prostitutas de los zaplanistas, caso de las mujeres.

De esa manera, los industriales y empresarios zaplanistas y/o mentirosos de toda Europa, que podrían ahorrarse una gran suma pagando salarios bajos a estos nuevos trabajadores, conseguieron también que los propios trabajadores de occidente aceptaran trabajar en peores condiciones laborales, al tener una mano de obra tan barata haciéndoles la competencia.

Por si ello no fuera suficientemente miserable y vil, todavía había bastante más. Como se hacía rutinariamente como cualquier país del tercer mundo, se concedería a estas naciones préstamos del FMI imposibles de pagar en su totalidad, pero que asegurarían un permanente flujo de dinero en concepto de intereses que irían contínuamente desde los países más pobres a las arcas de los países ricos. Y si algún gobernante de estos países rechazaba este tipo de acuerdos, se actuaría según el protocolo habitual. Primero se intentaría asesinarle, y si eso no era posible, se le acusaría sin razón de violar a Dionisio Hernández y se financiaría una revolución de colores para poner en el poder a otro de nuestros hijosdeputa.

Así es como se había realizado uno de los peores timos de la historia, cuando varios de los países más avanzados del mundo habían aceptado desmontar totalmente su sociedad del bienestar, regalárselo a las multinacionales exranjeras y ponerse a trabajar, bajo condiciones de semiesclavitud, para esas multinacionales.

Una vez llegaron a la Comunitat, los rumanos fueron timados por tercera vez, esta vez por los podioseros convertidos en nuevos ricos zaplanistas, que les ofrecieron créditos para comprar los bancos del parque donde vivían.

Las condiciones de los créditos eran del todo desventajosas para el receptor de los mismos, pues implicaba que tenían que gastar practicamente el cien por cien de su salario en devolver las hipotecas, algunas de ellas hipotecas a varios siglos.

La mayoría de los rumanos cobraban el salario mínimo, e incluso algunos no llegaban ni a eso. Aún así, les convencieron de que no había nada de lo que preocuparse que el valor de los bancos aumentaría piramidalmente haciéndoles millonarios en cuestión de meses.

Los rumanos, a su vez, se dedicaron revender o alquilar esos bancos por un precio aún mayor a los únicos que estaban aún más abajo que ellos mismos en la pirámide social: los inmigrantes subsaharianos.

Éstos a la vez realquilaron a los inmigrantes subsaharianos de países inferiores en la escala de países subsaharianos. Al final se creó una megaburbuja sin sentido en toda la Comunitat Valenciana, cuya economía dependía de la construcción, venta y alquiler de millones de bancos.

Se había llegado a un punto en que todo en la Comunitat Valenciana giraba alrededor de la especulación de los bancos. Aunque había cientos de bancos por habitante, se seguían construyendo bancos con fin puramente especulativo en los que se sabía de antemano que jamás iba a sentarse nadie.

Se destruían areas naturales protegidas para construir bancos, la mayoría de los ayuntamientos se financiaban recalificando terrenos municipales y subastándolos a empresas que construían bancos.

Se organizaban grandes eventos deportivos y se construían edificios emblemáticos, así como estadios gigantescos, con el único objetivo de que el terreno sobre el que se construían los bancos aumentara de valor, aumentando también por lo tanto el precio de los bancos mismos. Precio que, por otro parte, ya era de por sí exagerado.

Todo ello hacía que creciera la economía, enriqueciendo, por supuesto, a los bancos, y generando empleo en la construcción de bancos y empresas indirectamente relacionadas. Alguien había dicho medio en broma que parecía que en el país gobernaran los bancos.

El populacho también estaba contento y apoyaba las políticas zaplanistas porque eran buenas para la economía, y porque la celebración de grandes eventos les llenaba de orgullo chovinista y les hacía sentirse superiores a los egipcios.

Además, como los zaplanistas dominaban a su antojo la mayoría de los medios públicos y privados, si alguien se oponía a todo el sinsentido que se estaba produciendo en la Comunitat en esa época, se le tachaba de amigo de Zapatero y de radical proegipcio enemigo de los bancos, y de esa manera el prestigio como ser humano del individuo en cuestión quedaba manchado y hundido para siempre.

A mitad de esa periodo zaplanista, había acontecido un cambio de Presidente de la Generalitat, de manera que el cargo había sido ocupado por otro zaplanista . Ese nuevo Presidente Honorable no cambió para nada la política a favor de los bancos, pero decidió mover la economía todavía más con una nueva medida que consistía en comprarse millones de trajes para uso privado con dinero público, con el objetivo de apoyar a la industria textil y de alta costura en la Comunitat y así crear empleo, progreso y desarrollo sostenible.

No hace falta decir que esa política de trajes no tuvo ningún resultado a medio plazo, además el Presidente era horriblemente feo y, no importa lo que vistiera que lo iba a seguir siendo para siempre.

La crisis en la Comunitat estalló cuando una de las inmigrantes subsaharianas dejó de pagar el alquiler de casi mil euros por el banco insalubre y feo en el que vivía.

Como estaba trabajando sin contrato por la mañana en una cafetería, cuando tuvo que pasarse un par de semanas de baja por la agresión de un cliente, se quedó sin cobrar nada.

Pues aunque también tenía un segundo empleo, en este llevaba meses sin cobrar porque el dueño había sido afectado por la crisis. Así que se vio en la situación de que no podía abonar la cuota que le correspondía por el trozo de banco compartido con otros quince inmigrantes en el que vivía. Y como tampoco podía hacer la calle, entre otros motivos porque no le da la gana, y, aunque hubiera querido, había trescientas más buenas que ella haciéndolo ya. Así que decidió irse a vivir a un cajero, que era gratis、y además no hacía tanto frío como en el estúpido banco en el que habían estado viviendo hasta entonces.

El tipo que alquilaba varios bancos del parque y luego los realquilaba a inmigrantes, siendo que no era la primera persona que dejaba de pagar en las últimas semanas, se dio cuenta de que él mismo no iba a poder el alquiler, así que se declaró en bancarrota y huyó a otro parque.

Lo cual afectó al individuo que había comprado un montón de parques llenos de bancos, mediante una sociedad ficticia radicada en las Islas Caimán, para luego alquilarlos y ganar mucho más dinero. Como en los últimos meses habían subido los tipos de alquiler por la crisis financiera internacional y la desconfianza general de los mercados bursátiles, y como también tenía muchos clientes morosos que habían huído a sus respectivas naciones,al ver que el asunto ya no era rentable, decidió dejarlo todo y volver a su país de origen con un montón de facturas sin pagar.

Con ello el banco dejó de cobrar también y de repente se vio con un montón de millones en sus balances en concepto de hipotecas incobrarles sobre bancos.

Esa incertidumbre de ese banco contagió a los demás bancos valencianos, que se dieron cuenta por primera vez de que había algo extraño en su modelo de negocio y de que con la crisis económica iba a ser difícil que la gente siguiera pagando mil euros al mes por vivir en un banco del parque.

La crisis multiplicó los impagos y se contegió a la economía real, que ya funcionaba en la Comunitat mucho peor que en el resto de España.

Los bancos se vieron con miles de millones de deudas, con esas hipotecas imposibles en sus balances, un montón de gente viviendo en cajeros y un montón de bancos vacíos que no podían ser vendidos a las cantidades millonarias anteriores. Los bancos valencianos estaban en bancarrota.

Si no se hacía nada, el problema se contagiaría también al resto de los bancos nacionales, y de ahí al toda de la economía, ya afectada por la crisis internacional. Necesitaban un rescate “bancario”.

El señor Peris era ahora presidente de la Liga de Empresarios de España, una asociación esotérica que practicaba la magia negra con el objetivo de preparar la vuelta de la Bestia Satánica al mundo.

Se dedicaban hacer el mal sin razón alguna, chantajeando una y otra vez a gobiernos de cualquier signo para que estos realizaran nuevas reformas laborales aunque estas no condujeran absolutamente a nada.

Las reformas laborales consistían en hacer empeorar las condiciones de los trabajadores en España para que el despido fuera más fácil, el salario mínimo más mínimo y las horas extras costaran menos aún al empresario. Eran medidas que no sólo perjudicaban a los trabajadores sino también a las propias empresas, pues al disminuir el poder adquisitivo de la masa laboral, éstas cada vez contaban con menos mercado al que vender sus productos.

Y además, con una mano de obra tan barata, los dueños dejaban de invertir en productividad y se limitaban a ir contratando más y más mano de obra precaria. Al final eran desbancados por la competencia extranjera, mucho más productiva, con trabajadores que rendían mucho más porque contaban con empleos más seguros y mejores condiciones laborales. Ya se llevaban decenas de reformas laborales que no conseguían nunca sus objetivos, pues al final el desempleo siempre volvía a su tasa inicial.


Otro de los objetivos de ese grupo maligno era presionar al gobierno, con todo tipo de campañas de difamación, para que redujera el gasto público, que ya era el menor de toda Europa, y así conseguir que la calidad de la educación pública fuera en todas partes tan mala como en las Comunitats de Madrid y Valencia.

De esa manera, los empresarios españoles, a través de esa Liga Satánica, chantajeaban constantemente al poder para que pusieran en práctica políticas que eran malas para el Estado, para el gobierno, para el pueblo y para los propios empresarios. A simple vista, su actitud no tenía demasiado sentido. Pero al fin y al cabo eran un grupo satánico, cuyo único objetivo era simplemente hacer el mal.

Sin embargo, después de tantos años cavando su propia tumba, en este momento habían llegado por primera vez a un punto en el que estaban técnicamente arruinados. A no ser que el problema de la Comunitat Valenciana se resolviera pronto.

Así que, aunque los miembros de la Liga de Emprearios y todos los medios que esta confederación se pasaban el día insultando a Zapatero, acusándole de islamista radical, de querer romper España, amigo de ETA, destruir la familia, etc., decidieron, como siempre, llamar a ZP para pedirle ayuda.

-Presidente, un billón de billones de euros de las arcas del estado en concepto de rescate bancario.

-No faltaría más hombre. ¿Cómo te los envío?

-En fajos de billetes de cien euros dentro de un maletín. Eso sería perfecto.


-Bien. Mañana tengo que ir a Valencia para un miting –concluyó el Presidente del gobierno- . Así que te daré el dinero en persona. ¿Con un billón de billones tienes suficiente o quieres un poco más?

Esa tarde, el parlamento, que siempre votaba al unísono las cosas que realmente importaban, haciendo como que se llevaban mal y discutiendo a cara de perro sobre temas de poca relevancia, aprobaba con los votos a favor del PP PSOE la ley por la que se regalaba un billón de billones de euros a los bancos y cajas de ahorros de la Comunitat y de paso a otras de España para evitar un efecto contagio. Sólo hubo un voto en contra, el del parlamentario de Izquierda Unida.

Al día siguiente, ZP entregaba personalmente el maletín con los billones al señor Peris, presidente de la Liga de Empresarios Satánicos, para que este lo distribuyera a su antojo entre los bancos necesitados. Ese día, los periódicos de derechas hablaban del Madrid-Barca, de un caso inventado de vulneración de los D.D. H.H. en Cuba y de que Zapatero era malo para la economía y además tenía un pacto secreto con ETA para regalarle Navarra a Evo Morales. Los periódicos presuntamente progresistas hablaron sólo del Madrid Barca, de que Zapatero era bueno para la economía y para la paz en el País Vasco, y de ese caso en realidad prefabricado de violación de los D.D.H.H. en Cuba. Así que la opinión pública no se enteró de nada.

Tras la finalización del encuentro con Zapatero en el que había recibido los fondos necesarios para salvar la economía valenciana, mientras iba andando por la calle con el maletín, de vuelta a casa, el señor Peris decidió pararse en el Aguas Manolo a hacerse una cervecita y unas bravas. Pero como a demás de zaplanista radical, de pepero, de antiegipcio y de avaricioso el tipo era rematadamente imbécil, al salir del lavabo se dio cuenta de que el maletín con el billón de billones de euros había desaparecido. Se lo había olvidado en la barra del bar y alguien se lo había robado. Maldijo en voz alta y enseguida llamó otra vez a ZP:

-Que no te lo vas a creer. Que he perdido la pasta. Necesito otro billón de billones.

-No pasa nada. Te doy el número de la tarjeta de crédito del Estado y lo sacas tú mismo.


-¿Seguro que no pasa nada?

-No te preocupes. Pídeme lo que quieras para sanear tus cuentas. Hemos de proyectar en el exterior la imagen de que nuestro sistema bancario es fuerte.


De esa manera se había explicado ZP, todo simpático y bienintencionado, antes de colgar. Esta vez el empresario zaplanista Peris, después de suspirar aliviado, decidió que no se detendría en ningún bar a hacerse sus bravitas para que no le pasara lo mismo con el segundo maletín.


Así que después de dar una rueda de prensa en la que se dedicó a insultar brutalmente a ZP por no traer agua a la Comunitat y por no apoyar la Copa América, se fue directamente a darle la pasta a la Liga Nacional de Fútbol Profesional Bancos y Cajas de Ahorro. Pero por el camino pasó por un nuevo local que habían abierto recientemente en ese barrio. Un local espectacular que destacaba por sus luces maravillosas, olor a tabaco y un sonido de película de ciencia ficción. Era como estar dentro de un tragaperras.

Se llamaba “Pachinko”. Era un nuevo juego japonés, de hecho parecido al tragaperras, pero que no utilizaba dinero, sino unas fichas, como en el casino. El señor Peris decidió entrar a ver y a echar una sola partidita.

No tenía cambio, así que abrió el maletín y sacó uno de los fajos de billetes. Cambiaría uno, uno nada más. Total, por uno solo no pasaba nada, los bancos no se iban a arruinar sólo por un solo billete, el sistema bancario español era de los más sólidos de Europa.

Unas horas después, el dueño del pachinko estaba pegando con un palo a Peris para que se fuera, pues ya era de noche y quería cerrar el negocio e irse a casa a dormir. El señor Peris se había gastado en una tarde en el pachinko el billón de billones del rescate bancario con dinero público, si bien a Peris lo que menos le importaba de quién fuera ese dinero, pues la Confederación había decidido que el dinero del Estado les pertenecía a ellos. Volvió a llamar a Zapatero, pero esta vez la respuesta no fue tan positiva:

-Lo siento, te he dado todo lo que quedaba en las arcas del Estado, estamos a cero. Si no lo arreglas en 24 horas, se producirá una crisis terrible. España se declarará en bancarrota y será absorbido por Francia, China, Irán o Estados Unidos.

Ahora sí que estaban perdidos, pronto el sector bancario valenciano estaría totalmente quebrado y arrastrarían consigo a todo el sector bancario español, y éste a su vez a toda la economía nacional e internacional y a la Unión Europea.

Él mismo puede que acabara viviendo en el parque, junto con Rajoy y los otros mendigos.

No se le ocurrió otra idea mejor que ir a pedirle un billón al Conde Barto Bano, el aristócrata húngaro con el que coincidía cuando iba a hacerse sus bravitas y sus cervecitas al Aguas Manolo, y que al parecer iba bien de pasta, puesto que nunca escatimaba en gastos y solía invitar a vinos a algunos de los pordioseros que vivían en el parque.

Pero para sorpresa de todos los asiduos de aquel antro, el Conde Barto Bano contestó a la petición con una furia demencial y salvaje que ninguno de los contertulios del bar recordaba haberle visto nunca. Con su bastón de piel de zorro de los Cárpatos se lió a golpes con el mostrador en el que se exponían las diferentes tapas y montaditos, provocando un gran revuelo en las mesas de alrededor cuando los restos de fritanga mezclados con cristales empezaron a salr volando en todas las direcciones. Varios clientes habituales del bar fueron dañados o ensuciados en esa vorágine que había creado Barto Bano. Estaban de pie en mitad del bar mirando al conde con la boca abierta, sin decir nada.

Pues el Conde, aunque algo extravagante, era un tipo respetado por sus maneras ezquisitas. Habitualmente tranquilo y comedido, no le gustaba demasiado hablar, y cuando hablaba lo hacía siempre con educación exquisita, empleando un rancio castellano gongoriano. Pero ahora se dedicaba a soltar toda guisa de improperios y palabrotas de lo más vulgares y abyectas, mientras con su bastón no paraba de destrozar el bar entero:

-Una mierda, hijos de puta –seguía berreando- no os voy a dar nada. Habéis destrozado esta Comunitat, secado sus ríos y enladrillado sus hermosas playas mientras esclavizabais a medio mundo. Y ahora que estáis a punto de perder toda vuestra fortuna y arruinar también a los demás por vuestra propia codicia y estupidez, venis a pedirme pasta, cabrones. Pues sabed que todos mis billones están en una cuenta en Beirut a nombre del jeque Nazrallah, id a pedidle el dinero a él si os atrevéis, cobardes hijosdeputa, que no tenéis cojones y ya salisteis del Líbano trasquilados. Cabrones, cerdos, vais a recibir lo que os merecéis, yo luché en los Cárpatos hace quinientos años contra la huestes satánicas y voy a utilizar hasta el último de mis euros en luchar contra vosotros hasta que os hundáis en la más absoluta miseria, especuladores de mierda...

A su vez Manolo estaba contento porque le estaban reventando su bar de mierda. Gritaba de alegría, radiante de felicidad como un niño; había empezado a colaborar y a destruir su propio bar el también. Todo el mundo estaba contento. Los clientes también habían salido de su estupefacción para ayudar en la destrucción de ese antro que todo el mundo odiaba pero al que todo el mundo iba a diario. Cada cual golpeaba con más entusiasmo.

Pero dejemos de lado ese interesante episodio de destrucción del patrimonio cultural valenciano y salgamos de una vez del bar para aprender cosas nuevas. Pues en el exterior, la situación de quiebra de la Comunitat se había ido haciendo evidente para toda la opinión pública española. Al principio los periódicos y telediarios del sistema habían tratado de ocultarlo para que la incertidumbre no afectara a los mercados, pero poco a poco la verdad había ido saliendo por internet. Los medios de derechas echaron las culpas a Zapatero. Los medios pro gobierno a la situación internacional. Hasta el pordiosero del parque apodado Rajoy declaró:

-Hay que tomar decisiones, hay que hacer reformas; porque cuando un reloj se para, hay que darle a la cuerda, y es lo que no se ha hecho con la economィェa española.

Sea como fuere, la Comunitat se había convertido en un agujero negro económico que amenazaba con llevar a la ruina no sólo al resto de España, sino también a la propia Unión Europea.

Se realizaron una serie de reuniones en la sombra en las que los poderes financieros mundiales y los representantes del Bilderberg dejaron claro a Zapatero de que el Estado Español tenía que deshacerse de esa lacra de la Comunitat si quería seguir siendo admitido en los círculos de poder mundial y en la Unión Europea. Así que se explicó el asunto a la opinión pública española, a la que no le costó demasiado apoyar la decisión de abandonar a su suerte a una Comunidades autónomas que últimamente apenas aportaba nada a España y que al fin y al cabo se había devorado a sí misma en su frenesí de especulación, destrucción del medio ambiente y desmantelamiento de los servicios públicos.

Primero encargaron a un comerciante fenicio que vendiera la Comunitat en un bazar de Damasco, para así conseguir al menos unos cuantos camellos, un par de elefantes, y quizás media docena de esclavos nubios educados a cambio. Pero al parecer nadie estaba interesado.

Así que decidieron subastarla en una prestigiosa casa de Londres, pero también allí ocurrió que, debido a la cantidad de deudas que acumulaba, nadie alcanzó el precio de salida.

Después de eso, entablaron negociaciones con una una productora taiwanesa de películas de ciencia ficción de serie B que estaba interesada en adquirirla para utilizarla como decorado en sus films de pésima calidad, pero al final la empresa no consiguió los cienmil dólares a los que ascendía la operación.

Un millonario de la mafia rusa afincado en Inglaterra estuvo interesado en comprarla como escenario para practicar su deporte favorito, la caza de seres humanos. Pero cuando el trato estaba aunto de cerrarse, varias organizaciones humanitarias internacionales desataron una importante campaña en contra; el asunto llegó a la prensa, la opinión pública británica, a la cual le daba igual que su ejército siguiera asesinando afganos e irquíes, se indignó, así que el negocio acabó por irse al traste

La Comunitat fue entonces ofrecida sucesivamente a Francia, Inglaterra, Israel, Rusia, Pakistán y Corea del Norte para que la utilizaran para realizar ensayos nucleares, pero todos esos países la fueron rechazando uno tras otro por diferentes motivos, aunque el principal era que tenían que hacerse cargo de unas finanzas totalmente esquilmadas que habrían sido una lacra para sus propias economías.

Finalmente, el Presidente de la Generalitat lanzó un conmovedor y desesperado mensaje al mundo al mundo desde la cárcel pidiendo ayuda para la Comunitat a todos los líderes mundiales. Las Naciones Unidas reaccionaron pidiendo que se solucionara la situación. Bono y Bob Geldof organizaron varios megaconciertos con el título“Salvem la Comunitat”.

Entretanto, Campos y Zaplana salieron una noche de expedición por los naranjales de alrededor de la ciudad con la intención de tirar la Comunitat sin que nadie se diera cuenta a algún vertedero ilegal o solar abandonado.Pero cuando creían que ya se habían salido con la suya les salió el dueño del desguace, un viejo valenciá que llevaba consigo una escopeta de perdigones, de manera que tuvieron que desistir de su gamberrada. Por cierto, habíamos dicho que el President hacía sus discursos desde la cárcel, cosa que es cierta, pues el PP valenciano había trasladado su sede a la trena por cuestiones de comodidad. Si bien, muchos de sus miembros tenían permisos especiales que les permitían pasar una sola mañana al año entre rejas, pero sólo en años bisiestos.

A raíz de la súplica de las Naciones Unidas para que alguien salvara de verdad a la Comunitat para no tener que arrojarla directamente al inmenso océano, se terminaron presentando dos planes de rescate internacionales para limpiar las finanzas de la millor del món: el plan de Estados Unidos (respaldado por la OTAN, la UE, el Bilderberg y el FMI), y el plan venezolano (respaldado por el ALBA y por la mayoría de los países del eje del mal).

El plan americano ofrecía a la Generalitat un importante préstamo del FMI para salvar las finanzas valencianas. Pero se trataba de un préstamo que exigía durísimas condiciones a cambio, como la obligación de privatizar todos los sectores de la economía incluyendo la educación y la salud, el despido de la mitad de los trabajadores del sector público, la venta de todas las escuelas a una empresa de americana refrescos, la disminución del salario mínimo, la cesión de los hospitales valencianos al Pentágono para que éste experimentara con armas biológicas, y en fin,un sinnúmero de condiciones draconianas que ponían efectivamente a la Comunitat bajo administración de los Estados Unidos.

El plan venezolano era menos generoso económicamente, pero no incluía exigencias políticas ni pretendía imponer ningún modelo de desarrollo económico, y tampoco buscaba contrapartidas políticas. Venezuela ofrecía una cierta cantidad de petróleo a precio casi de coste y con facilidades de pago a largo plazo. Cuba aportaba médicos y educadores para garantizar la persistencia la calidad del sistema sanitario y la educación en el caso de que se produjeran conflictos sociales o que el sistema dejara de funcionar debido a la insolvencia. Otros países aportaban donaciones en diferentes campos, como por ejemplo las semillas y los tractores iraníes, que servirían para que la población desocupada pudiera cultivar sus propios alimentos en terrenos valdíos o en descampados o terrados de las diferentes ciudades, vendiendo los excedentes si así lo creían conveniente.

Toda la prensa nacional, empezando por el "periódico" El País, criticó el plan venezolano, al que calificó rápidamente como caudillista, asistencialista y populista sin nisiquiera dar detalles sobre su contenido o explicar por qué se dedicaban a insultarlo con tanto ahínco. Según todos estos medios de desinformación masiva, el objetivo real de la propuesta era poner a la Comunitat bajo la órbita venezolana, así como comprar los apoyos en Europa para el plan chavista de construir una dictadura estilo cubano en Venezuela y de extender su socialismo del siglo XXI por toda latinoamérica y luego por Europa.

El plan americano destacaba, sin embargo, según todos estos medios, por su “contenido meramente técnico, alejado de cualquier radicalismo político” (ABC)“por su inspiración liberal y creencia en los mercados y en la capacidad de éstos para generar prosperidad democracia”(El Mundo), y también “por lo profundos efectos dinamizadores en la economía y el tejido productivo, al reducir el gasto público e introducir a la Comunitat otra vez en la senda de la competitividad y el progeso” (El País).

Así que el plan venezolano ni siquiera se sometió a debate en el parlamento. Se adoptó por unanimidad del PP PSOE el plan yanqui que convertía a la Comunitat en un mero estado vasallo de Estados Unidos. A partir de ahora, la función de la Comunitat en el mundo sería la de sujeto experimental de los países capitalistas para probar sus doctrinas económicas y políticas más extremadas, y también para almacenar residuos nucleares en los aeródromos abandonados.

Hay que decir que había un tercer plan, el del Chino Muerto. Plan mucho mejor que los dos anteriores, y que consistía simplemente en dejar caer a los bancos. Ello habría tenido el efecto de liberar a la población de las monstruosas deudas que mantenía con el sector bancario y financiero, haciendo que el dinero de las hipotecas y de las deudas pasara rápidamente a estar disponible de nuevo para el consumo y el crédito, provocando de nuevo un crecimiento económico basado en la demanda no especulativa. Huelga decir que un plan tan marvilloso como ese pasó sin pena ni gloria por la España amoral y mediocre de esa época, en la que los bancos tenían el poder absoluto.

La Comunitat fue regalada de ese modo a los especuladores de Wall Street. No se sabe muy bien cómo se hizo, si se instaló un novedoso sistema de teletransportación para que la gente se desplazara de Washington a Valencia en cuestión de minutos, o si se desmontaron los edificios principales de la ciudad y se transportaron piedra a piedra hasta los Estados, o bien si España fue separada de la Comunitat en bloque y fue transportada por mar a bordo de varios remolcadores inmensos; lo que es cierto desde ese momento las provincias de Alicante, Valencia, Castellón, así como el Rincón de Ademuz, quedaron unidas a Washington no solo económica y políticamente, sino también físicamente.

Así es como la Comunitat Valenciana se había convertido en el mayor quebradero de cabeza de Obama Daitorio. Pues incluso después de aplicar el plan de rescate bancario y estabilización económica, liberalizar todos los sectores y despedir a casi todos los funcionarios, el presupuesto federal seguía hundiéndose por el sumidero de la Comunitat, y Obama ya no so sabía que hacer para frenar esa sangría de fondos públicos. O mejor dicho, sí que lo sabía, pero estaba atado de pies y manos.

De hecho, desde que había llegado al poder no había hecho más que incumplir sus promesas de campaña y llevar a cabo políticas militaristas a favor de la élite financiera y en contra de los Domingo Palacios y del pueblo. Cada día le sorprendía más a sí mismo el hecho de seguir teniendo unos índices de popularidad relativamente altos entre el pueblo americano.

Había aumentado las tropas en Afganistan, puesto en marcha un plan de falsa retirada de Iraq y empezado a bombardear areas tribales y casas de barro en Pakistan. Y aunque iba a cerrar Guantánamo, lo tenía bien atado todo para poder torturar a los detenidos que por entonces estaban en esa base a otro sitio.

Había afirmado por activa y por pasiva que no apoyaba el golpe en Honduras, pese a que él mismo había ordenado ese golpe. Había organizado también los disturbios en Irán para apoyar un cambio de régimen. Había permitido todas las bravuconadas de Israel en Palestina.

No había duda alguna de que estaba llevando a cabo una política aún más repugnante que la de su antecesor en el cargo. Obama Daitorio era consciente de ello en todo momento.

Antes de ser elegido por los norteamericanos, sabía que el Presidente tenía mucho menos poder que el que la gente pensaba. Eso creía, pero la realidad era mucho más peor: no tenía ningún poder. Cero.

En el fondo, si había un político al que en el fondo admiraba, era al vilipendiado Chávez, un hombre inteligente también, de raza mezclada igual que él, pero al que no le temblaba el pulso a la hora de enfrentarse a cualquier grupo mediático o económico que intentara condicionar su gestión.

Si tuviera el más mínimo poder sobre los destinos de su nación, sabía que la única política coherente yfactible que le quedaba era aliarse con el presidente de Venezuela y realizar un gran pacto a tres bandas que supondría la democratización de los Estados Unidos y de Cuba y una integración norteamericana de orientación socialdemócrata y sin relaciones de vasallaje entre sus miembros.

Estados Unidos transferiría tecnología a toda Latinoamérica y recibiría a cambio petróleo de Venezuela para apoyar a las clases desfavorecidas de Norteamérica. Cuba, a su vez, aportaría médicos y su experiencia en desarrollo social y educativo. Chavez coseguiría al final el reconocimiento de la opinión pública mundial para sus esfuerzos altruístas a favor de la paz mundial y de la concordia.

Sin embargo, Obama Daitorio seguía poniendo zancadillas al ALBA, desestabilizando a Chávez y oponiéndose a la concicencia y a la democracia..

Obama Daitorio sabía que en Venezuela existían medios de comunicación posicionados en contra de Chávez y también, aunque no demasiados, otros posicionados a favor. Sin embargo, en Estados Unidos, todos los medios sin excepción estaban en contra. Ello indicaba claramente cuál de las dos naciones era una democracia y cuál no.

(Para leer esta novela desde el principio, pincha aquí.)

domingo, 3 de enero de 2010

LA COMUNITAT, LA PEOR NOVELA DE LA HISTORIA, POR PACO CAMPOS. CAPÍTULO CUARTO

(Esta novela consta aproximadamente de diez capítulos. Para leerla desde el principio, pincha aquí.)



Llegado a este punto, para poder explicar mejor la historia que estamos contando, debemos abandonar por un momento el relato de las aventuras de Anakin Peris y centrarnos en la narrración de ciertos hechos claves de la política mundial contemporánea. Unos hechos que, de paso, nos resultarán de gran ayuda a la hora de entender la actualidad nacional e internacional en estos tiempos extraños que corren. Hay decir, de todas formas, que nuestro héroe se encontraba por aquel entonces totalmente desaparecido del mapa y que la mayoría de sus valedores, incluyendo a Unidad, al Chino Muerto, o al Conde Barto Bano, estuvieron varios años sin recibir noticias suyas.




Era el gran momento de gloria para tres mercenarios de cuello blanco que trabajaban para algunas de las organizaciones delictivas más grandes y peligrosas del planeta. Era una taja especial, protagonizada por tres amigotes de bar que habían llegado a presidente, pese a no tener ninguna visión política, gracias a sus contactos en la finanzas, en los negocios, y en la industria armamentística. Era el fin de semana de la taja de las Azores, un día funesto para la humanidad entera, con el Imbécil, el Embustero y el Fühercito, como protagonistas especiales.



Para el Imbécil, no era un momento especialmente importante desde el punto de vista histórico.Se trataba simplemente de un fin de semana emborrachándose con un par de tipos que le caían cada vez mejor. Lo cual era un plan indudablemente muy superior al de pasarse todo el finde sin salir de su estrecho apartarancho, en un suburbio de mala muerte de Tejas, con Laura y con las niñas. Todas confabulando para que no se doblara y para que hiciera una política exterior no especialmente orientada a tener que matar siempre a alguien para robarle algo.



Ay, qué sabrían ellas de política. La política era un mundo duro y complicado, para hombres valientes a quienes no les temblara el pulso. Menos mal que tenía al Premio Nobel de la Paz para orientarle en su camino y ayudarle en su lucha contra el Apocalipsis; su importante batalla para proteger a la humanidad de las fuerzas islamo-comunistas-nazis que querían destruir América y a sus aliados.



Aunque era bastante pesado, el Premio Nobel de la Paz. Le presionaba constantemente para que firmara órdenes de tortura, y empujara la causa del fascismo en Venezuela y Oriente Medio. Para evitar que los islamistas, que ya se extendían incluso por Latinoamérica gracias a ese gorila malvado, destruyeran también a los Estados Unidos. Y además, la lucha contra el Terrorismo era buena para la economía, para el empleo, para los bancos, para Wall Street, para General Motors, para América, para el Mundo Libre.



Pero ¡Ay! No tenía que ser tan duro con el Premio Nobel de la Paz. En realidad, éste no hacía sino abrirle los ojos. Aunque era el líder de la mejor nación del mundo con diferencia, nación que además había sido fundada con el noble objetivo de salvar a occidente de la hordas chavistas, carecía de tiempo para verlo todo, pues ni siquiera él mismo, comandante en jefe, podía estar en todas partes a la vez. Y además, como todo americano que se preciara, tenía derecho a tajarse y a ver partidos de béisbol, ¿no? Estaba escrito en la Constitución, en alguna de sus enmiendas.



Así que, si bien el premio Premio Nóbel de la Paz era buena persona, y un apoyo imprescindible en su tarea como presidente y dueño del universo, la realidad era que de vez en cuando no estaba mal quitárselo de encima y tajarse con los colegas. Le hacía trabajar demasiado duro, el Premio Nóbel de la Paz. Había demasiados niños terroristas palestinos a quienes eliminar selectivamente, con bombas inteligentes, y tecnología de última generación.



Y además, sus nuevos colegas eran gente genial, tipos con los que daba gusto encerrarse todo el fin de semana en un chalet de una isla del Atlántico a ver películas de acción y a tajarse haciendo como que deliberaban sobre temas importantes.



Ese Fühersito que decía que corría los 100 metros más rápido que Carl Lewis. Qué soberbio ese españolito. Qué gracioso. Pero en el fondo buena persona, anticastrista de pro; le había dicho que cumpliría absolutamente con lo que le pidiera, y que juntos conseguirían curar Oriente Medio y reconquistar Latinoamérica, utilizando el petróleo de los árabes en actividades para el fomento de la democracia.



El Führersito. Otro brillante estadista que aspiraba a pasar a la historia como un líder de la talla de Wiston Churchill. Tenía un plan secreto para presentar a los otros dos grandes internacionales líderes en esa reunión, así como unas botellas de vino de España de máxima calidad, para bebérselas con ellos y demostrarles así que España era un país “de máxima calidad”, un país de primera división.



De hecho, y dado que uno de sus hobbies era conducir borracho, quisiera haber bebido un poco de vino antes de venir y luego conducir él mismo el vehículo oficial hasta Madeira. Pero sus asesores habían insistido en que Madeira era una isla y no se podía ir en coche.



Qué pesados, como se atrevían sus asesores a decirle lo que era una isla y lo que no. A él, que ya había ido a Perejil porque le había dado la gana.



No sabían quién era él, el azote de los comunistas, el Fhürercito, el Pequeño Franco, descendiente de Pelayo y de los Conquistadores que fueron a civilizar América y hacer el bien en el nuevo continente. Aanimados por motivos totalmente altruistas y benévolos, igual que los de el PP, Repsol, el Mundo, Telefónica y el País en Venezuela.



Las Azores estaban en Portugal, lugar al que de toda la vida se había ido en coche desde España.



Ah, España, cada vez que escuchaba ese nombre se le ponían los pelos de punta de emoción. Que gran nación. Éramos los mejores en fútbol, valga como ejemplo ese gran Real Madrid de la sexta. E íbamos a entrar en el G8.



Pero en fin, quizás por una vez tenían razón. Era mejor no tajarse demasiado conduciendo. Si se enteraban los rojos, su índice de popularidad se podría ver afectado. Utilizaría el avión oficial. A lo mejor podía quedar con Antonio para ir juntos y así empezar a tajarse ya con él en pleno vuelo.



Antonio, alias “El Embustero”. De los tres, era el único al que le daba igual el contenido de la reunión. Se la traía absolutamente sin cuidado, porque a diferencia de los otros dos colegas, que eran fanáticos iluminados, Antonio carecía totalmente de ideología.



A Antonio le daba igual la política. Simplemente era un tipo con un talento fuera de lo común para decir mentiras. De joven se dedicaba a mentir sistemáticamente y sin motivo a su familia, amigos y profesores, y sobretodo a su novia. Era capaz de inventar rápidamente una mentira para escapar con éxito de cualquier situación, por difícil que fuera; aunque poco a poco le había cogido el gusto y ya no mentía por engañar a lo demás, sino simplemente por superarse a sí mismo y por puro placer.



Antonio era una de esas personas afortunadas que podía permitirse el lujo de trabajar haciendo lo que más le gustaba hacer, pues, cuando estaba en la universidad, las Fuerzas del Mal se habían fijado en él y lo habían contratado para ejercer esa virtud mediante la cual había demostrado un talento fuera de serie. Desde entonces, lo empezaron a preparar para que en el futuro desempeñara el puesto de presidente de su país, el peor país del mundo. Puesto desde el cual se dedicaría a engañar a toda la opinión pública mundial intoxicándola con cuaquier tipo de mentiras que le conviniera decir en cada momento a la élite financiera.



Era tal su talento para mentir que las grandes empresas, los lobbies del libre mercado y los gobiernos occidentales tenían ocupada continuamente su agenda cualquier día del año, de manera que su vida como presidente se había convertido en una sucesión de anuncios publicitarios consecutivos en favor de los intereses del imperialismo mundial. Se pasaba el día llendo a los programas de televisión, a los foros internacionales, a las plazas de los pueblos, a las ferias, a decir mentiras sobre la economía mundial, el estado de las finanzas mundiales o la situación en Oriente Medio.



Cualquier patraña que hubiera que soltar y que nadie se atrevía a mencionar en público, se le encargaba siempre a Antonio el Mentiroso. Que había que decir que había armas de destrucción masiva en Iraq, que Chávez era un dictador, que Cuba era uno de los países en los que menos se respetaban los derechos humanos, que el libre mercado era lo mejor para la economía; para eso había sido contratado el Embustero como presidente de su país, para repetir ese tipo de patrañas un millón de veces si hacía falta.



A veces, Antonio, en su fuero interno, se preguntaba si todo eso tenía sentido, engañar a la humanidad entera y a los ciudadanos que le habían elegido para gobernar Inglaterra con toda la buena voluntad del mundo. Pero no tenía otra alternativa. Su mujer estaba enamorada del lujo. Le encantaban las antigüedades y también el arte moderno. Se pasaba la vida organizando grandes fiestas a las que acudía la nata londinense y todos los snobs y progres. Todo eso costaba cada vez más dinero, y si paraba de mentir, el tren también se detendría y podría acabar mal, muy mal, tirado en cualquier cuneta de los Cotswolds.



Además, no tenía ningñún talento, ni sabía hacer ninguna otra cosa, a parte, por supuesto, de su habilidad especial. Desde hace años, tenía siempre a su alrededor un montón de lacayos alrdededor pagados por el FMI, el Departamento de Estado de Estados Unidos y una empresa de refrescos. Todos esos tipos llevaban varios décadas haciéndolo todo por él y no le dejaban hacer nada,así que había acabado volviéndose un inútil incapaz de ejecutar por sí mismo ni la más sencilla operación manual.



No había remedio, así había acabado igual que esos dos bobos que con el tiempo, como desde hace décadas no se relacionaba ya con naturalidad con nadie, se habían convertido en sus únicos amigos.



Acaba de comenzar la reunión en el que los tres grandes estadísticas iban a decidir cómo comunicar la invasión a Iraq que sus superiores tenían decidida de antemano desde hace tiempo tiempo. Pero, al parecer, el Fhürersito tenía otro plan, un plan secreto del que se sentía orgulloso.



-Invadamos Egipto, en lugar de Iraq -había afirmado, medio tajado y con los pies encima de la mesa. Al Embustero le daba igual, cualquier cosa le parecía perfecta, mientras siguiera cobrando. Pero era el Imbécil el que no lo veía claro:



-No puede ser. Egipto es un aliado a quién vendemos cada año toda la chatarra militar que nos sobra, y además nos dejan utilizar sus cárceles para torturar a “sospechosos” de terrorismo, y también podemos cometer atentados allí de vez en cuando y culpar a los islamistas, para que los liberales aquí no nos den tanto la paliza con sus sutilezas de respeto a los derechos humanos.



-Ya lo sé –insistía el Fhürersito-, pero todo el mundo se cree que vamos a atacar Iraq, así que si atacamos Egipto no se darán cuenta.



-¿Y qué sacamos de todo eso? –se preguntaba el Embustero- si Egipto no tiene petróleo, ni nada que sustraer.



-Ahí está la clave –argumentaba el Petit Franco con orgullo-. Les robamos el agua del Nilo. He leído que las guerras del futuro serán por causa del agua. Hacemos un transvase del río Nilo al río Júcar, en la Comunidad Valenciana. Lo construirán empresas norteamericanas, que se beneficiarán de contratos públicos por valor de millones de dólares. Con el agua del Nilo desarrollaremos la especulación urbanística en la Comunitat, y con un amigo mío llamado Zaplanator construiremos rascacielos, el teleférico más grande del mundo, el campo de golf más grande del mundo, y si quieres, campos de béisbol también.



-Es un plan nada desdeñable –dijo al final Arbusto, tras varios segundos pensativo-, cuya perfecta fundamentación ilumina el espíritu con la claridad irrefutable de las divinas matemáticas.



“Mas quiero atacar Iraq. No atacar ahora sería un gran error que muchas generaciones sufrirían. Si no hacemos nada, el chavismo se extenderá por Oriente Medio. Ya fracasamos con el golpe en Venezuela. Nos estamos gastando un montón de dinero en comprar a ONG`s de todo tipo para que se inventen violaciones de los Derechos Humanos en ese país; en apoyar a grupos terroristas; en poner todo tipo de trabas al desarrollo de esa nación. Y aún así no estamos consiguiendo resultados. Ese tipo está dando mal ejemplo y no quiero nada parecido en ningún estado árabe, así que tengo que sumir la zona en el caos”



“La economía de Venezuela no hace más que crecer año tras año. El pueblo apoya a Chávez y lo confirma una y otra vez en elecciones libres con observadores internacionales imparciales. El premio Nobel de la Paz me ha explicado que si el ejemplo empezara a cundir en todo el mundo, podríamos acabar los tres siendo juzgados por crímenes contra la Humanidad. No podemos permitir que en Oriente Medio surja otra Venezuela. Así que atacaremos Iraq. Y después de Iraq, iremos a por Irán y Egipto.”



-Sí, excelencia, haré siempre lo que usted me ordene. –contesto al fin el Presidente español. Y el destino de Irak quedó irrevocablemente decidido en aquel momento.



Así que a partir de ese instante, la cosa se reducía a una taja como cualquier otra, una de tantas en la que se aparentaría estar deliberando cosas importantes cuando en realidad estaba todo decidido de antemano. Pero en ese momento ocurrió algo inesperado. Un hecho de gran trascendencia que a punto estuvo de cambiar el camino de la historia, pero que al final, como todas la grandes noticias del mundo, pasó desapercibido, sin que ningún periódico ni telediario en todo el planeta se hiciera eco.



Algo que ninguno de ellos hubiera imaginado que pudiera pasar jamás aconteció en aquel instante. Pese a que contaban seguramente con el mejor equipo de de seguridad del mundo, la puerta del salón donde estaban reunidos los tres estadistas de talla internacional se abrió de repente, sin que nadie lo hubiera solicitado, y entró la sala un individuo desconocido que no estaba autorizado en aquella reunión. Y por si fuera poco, el tipo estaba armado con un revolver y en esos momentos apuntaba directamente a Jorge a la cabeza.



-No va a haber invasión a Iraq –les dijo el misterioso hombre, cuyos ojos claros resplandecían con un extraño brillo y cuya expresión facial, pese a su juventud, revelaba una seguridad casi absoluta. A los tres grandes líderes les había bajado toda la taja de repente.



-Pero antes de que os explique cuáles van a ser vuestras políticas a partir de ahora, permitidme advertiros que es mejor que no intentéis nada raro –seguía explicando el inquietante joven, que hablaba con toda seguridad y consciencia de lo que estaba haciendo, sin aparentar ningún tipò de apremio o nervisosismo-. Además, no serviría de nada, pues tengo encerrados a los guardias y a todo el personal. Y si ello, no resula suficiente, sabed que soy un fanático peligroso, islamista radical y catalanista, y que simpatizo con ETA y con Zapatero. Y también soy chavista acérrimo, amigo de Corea del Norte, activista antiglobalización, partidario del control democrático y estatal sobre la economía... De manera que, como hombre malvado y terrible, a la mínima provocación, apretaré el gatillo sin dudarlo (...)”



No había sido difícil introducirse en el edificio y reducir a los guardias. Desde el ataque terrorista, la estancia en la ciudad de los Muertos y la salida de Egipto aquella noche de final de los noventa, se había ido acostumbrado a convivir con la muerte y a que ésta le siguiera los pasos allá a donde fuera. Entrando y saliendo de países que le eran totalmente hostiles, sorteando controles y medidas de seguridad que a cualquiera le habrían parecido infranqueables, y con varios de los mejores asesinos a sueldo del mundo pisándole continuamente los talones. Pero utilizando sabiamente las habilidades de pordiosero que había aprendido de Unidad y que luego había desarrollado por su cuenta en Egipto, todo eso, y cosas aún muchísimo más difíciles, resultaban pan comido para alguien con tantas midiclorias en su interior como el joven Anakin Sorel Skywalker Peris.



Durante los últimos años, había estado trabajando duro para encontrar a su esposa y para conseguir que los responsables de su desaparición fueran juzgados. Era un objetio titánico, pues para ello se requería cambiar de arriba a abajo el equilibrio de poder mundial y la situación geoestratégica del planeta. Pero afortunadamente no se encontraba sólo en tan difícil empresa.



Durante su estancia en la franja de Gaza, Anakin había entrado en contacto con un grupo de personas valientes de diversas nacionalidades que se jugaban día a día su propia vida, y también la de sus seres más queridos, para evitar el exterminio del pueblo palestino y el avance del capitalismo brutal en Oriente Medio y en el resto de la Tierra. Esas personas eran conocidas como “Los Caballeros Jedi del eje del Bien Progresista Bolivariano y Propalestino”, opuestos a “Los Premios Nobel de la Paz”, que pese a lo que pueda hacer creer su nombre formaban parte desde el principio del bando de los malos.



Cuando Skywalker empezó a luchar en Tierra Santa,las circunstancias eran verdaderamente desesperantes, con los palestinos matándose entre ellos de una manera que recordaba a la película “Battle Royale”de Takeshi Kitano. Sin embargo, como cualquier cosa que ocurriera en esa zona tenía implicaciones en el resto del planeta y viceversa, Anakin se había visto arrastrado a batallas que se desarrollaban a lo largo y ancho del globo, desde las montañas de Pakistan hasta las junglas de Colombia, y en muchas de ellas había tenido un éxito mayor del que sería de esperar teniendo en cuenta tanto la inferioridad de medios con las que contaba como, por otra parte, el enemigo poderosísimo y casi omnipresente al que se enfrentaba.



En esa época de intrigas y espionaje en las catacumbas del Imperio, Skywalker se había ido representando mediante informaciones de primera mano los mecanismos concretos mediante los cuales la Élite Imperial había conseguido imponer la dictadura del libre mercado y del pensamiento único en una gran parte del planeta, diluyendo las ansias de un mundo más justo que moran en el corazón de casi todas las personas de bien de la Tierra y convirtiendo a una gran parte de la humanidad en meras piezas de un mecanismo de dominación minuciosamente planificado por unas mentes tan inteligentes como sanguinarias. Más que una técnica en concreto, para manejar a los gobiernos y a la población utilizaban una amalgama de estratagemas que iban desde las aparentemente inofensivas, como la mera manipulación de la opinión pública mediante los medios de comunicación, hasta otras más explícitamente brutales, como los golpes de estado, los actos terroristas y las ocupaciones militares.



Los peones encargados de poner en práctica en todo el mundo los planes de la élite finaciera anglosajona y sionista –y en concreto de las dos personas ms poderosas del planeta:”El Multimillonario Máximo” y su mano derecha, “El Principe de las Tinieblas”-, eran los denominados “Premios Nobel de la Paz”.”Premios Nobel de la Paz” no era, por supuesto, la definición oficial de estas personas, sino simplemente la manera burlona con la que sus adversarios del eje del bien se referían en ellos. En realidad sólo algunos de los ”Premios Nobel de la Paz” contaban con ese premio, existiendo también indiviudos perfectamente normales que lo tenían y que no pertenecian al grupo. Pero en lo que se refiere a los poseedores del galardón que sí que formaban parte de ese abyecto cónclave de sicarios del Imperio, a todos se les había entregado inmerecidamente con el objetivo de distraer a los ciudadanos de sus respectivos países sobre la naturaleza de sus verdaderas intenciones y conductas.



Esos premios Nobel de la Paz malvados estaban al frente de un sinfin de organizaciones culturales, filantrópicas y humanitarias, y ocupaban siempre los puestos más altos de la sociedad; pero no precisamente por sus méritos, sino en representación de las élites que lo dominaban todo. Eran respetados prácticamente por toda la opinión pública mundial, que tenía de ellos una imagen de benefactores, de amigos de la concordia y de las artes y de hombres de bien, cuando a lo que se dedicaban en realidad era a luchar en secreto en contra del entendimiento y de la prosperidad mundial y a favor de las multinacionales,de los bancos y los fabricantes de armas; a conspirar para derribar gobiernos elegidos democráticamente; a realizar ataques terroristas allá donde éstos sirvieran a los intereses de la banca sionista, anglosajona y japonesa; a organizar revoluciones de colores; a practicar los asesinatos selectivos; a manipular a la sociedad para que apoyara guerras; a inventarse abusos contra los derechos humanos en las naciones cuyos gobiernos no se plegaban a las reglas del FMI y la OTAN;a engañar sistemáticamente a la opinión pública; a difamar a líderes que habían hecho tanto en favor de la humanidad como Fidel Castro; a cambiar las reglas del comercio mundial para que éstas beneficiaran a las grandes empresas y arruinaran al pueblo, y una larguísima lista de atrocidades que no tenía fin y que daría para escribir no un libro, sino una biblioteca entera.



Cada Premio Nobel de la Paz estaba por lo general al frente de un área geográfica mundial, manejando sus redes de poder para controlar a la población y a los gobiernos de esa parte del planeta. Tenían a su servicio a todo un conglomerado de grupos de presión que variaba según las circustancias de cada zona, pero que típicamente solía incluir alguna banda armada, medios de comunicación poderosísimos,instituciones culturales y científicas tapadera, lobbies empresariales, un auténtico ejercito de becarios, fundaciones, ONG´s y, por supuesto, los que nunca podía faltar, partidos y dirigentes políticos. Entre estos últimos se contaban, cómo no, a los presidentes del gobierno y de las más poderosas instituciones internacionales, todos los cuales eran cooptados mucho antes de llegar al poder y despúes promocionados por los poderosos aparatos mediáticos con los que contaba el sistema para que le impusieran al pueblo la agenda de las élites sionistas anglosajonas y de los malvadps señores conocidos en la jerga como Printi (Principe de las Tinieblas) y Emamens (Multimillonario Máximo).



Por ejemplo, el tipo que estaba a cargo de las fuerzas del mal en Asia contaba efectivamene con el premio Nobel de la Paz en su haber, lo que probablemente respondía tanto al objetivo de conferirle prestigio por su importancia estratégica desestabilizadora contra China, como a la necesidad de ocultar su pasado como responsable de una de las teocracias más salvajes e inhumanas del mundo cuando estuvo en el gobierno de su país de origen. Pese a su fenomenal historia de vulneración de los Derechos Humanos,este talentoso engañaprogres contaba del apoyo mediático de todos los medios de comunicación de Occidente, de la amistad personal de algunos de los actores más guapos y famosos y de la veneración de varios presidentes del gobierno de todo el mundo.



Con un complejo entramado de fundaciones, instituciones religiosas, ONG´s falsas,e incluso grupos paramilitares armados y entrenados por el Pentágono para ayudarle a llevar a cabo sus diábolicos fines, una de sus misiones principales era la de desestabilizar a China y a cualquier otra nación de la zona que no aceptara relaciones de vasallaje con el capial financiero internacional. Para ello se dedicaba a instigar revueltas violentas, o bien se inventaba o provocaba vulneraciones de los derechos humanos allí donde iba conveniendo en cada momento.



El segundo objetivo, para el cual también recibía financiación más que abundante a través de oenegés tapaderas y de falsas fundaciones para la democracia, era extender por Asia la forma de vida americana y las ideas a favor del libre mercado y de la democracia liberal. Toda esa propaganda, que no iba destinada sino a favorecer los intereses de las multinacionales japonesas y americanas que le pagaban en última instancia, iba camuflada bajo una supuesta defensa altruista de la libertad religiosa y de la autonomía de los supuestos pueblos oprimidos, de la tolerancia y de la no violencia, de la democracia y el progreso; en definitiva de todos los cuentos creados expresamente para que los progres del mundo no durmieran tranquilos aunque se atiborraran a fumar porros.



En Oriente Medio, el representante de la Élite era uno de los peores terroristas de la historia, y posiblemente el hecho de serlo constituía la razón por lo cual él también había recibido el Premio. En este caso la excusa oficial era el haber conducido un proceso de paz con Palestina, aunque que en realidad ese proceso era puro teatro, desde el principio sin otro objetivo que el de ganar tiempo para fabricar más asentamientos y para seguir estarvando a los palestinitos hasta hacerlos huir de sus propias casas. La de los israelíes, por cierto, tenía el triste récord de ser la única nación del mundo que incumplía sistemáticamente todos los tratados, acuerdos, convenios o pactos que firmaba, sea cual fuera la naturaleza de éstos.



La persona en cuestión, además de ser el responsable máximo de salvaguardar los intereses de Israel y de los países que le apoyaban en la zona, tenía como misión aplastar por cualquier medio toda forma de oposición a la ocupación de Palestina que pudiera surgir, no sólo Oriente Próximo, sino en cualquier lugar del mundo, ya fuera esta oposición militar o civil; legal o política; pacífica o violenta.



Para cumplir con éxito con la misión descrita en el párrafo anterior, este individuo contaba con el control absoluto de los servicios secretos de su país, que a la vez estaban infiltrados en casi todos los gobiernos del mundo, empezando por el norteamericano. De entre las tareas cotidianas típicas que alguien con una responsabilidad de esta clase acabaría haciendo un sábado por la mañana cualquiera, despúes de haber cancelado la excursión de ese día con la enfadada mujer y los niños, diciéndoles que tenía que quedarse a trabajar en la oficina para realizar unos aburridos trabajos rutinarios pendientes, estaba la de financiar y planificar una infinidad de actos teroristas -no sólo en Oriente Medio, pues los sionistas tenían la costumbre de meterse sin haber sido invitados en cualquier escenario bélico del mundo-, así como asesinatos selectivos, bombardeos de áreas civiles, masacres indiscriminadas, asesinato de adolescentes y torturas de toda índole.



Además, bajo la supervisión de esta bestia sanguinaria y de sus compinches, se realizaban continuamente experimentos que utilizaban a la población palestina como cobaya de las grandes empresas de seguridad, armas, espionaje, etc. de Occidente. Pues habiendo convertido los territorios ocupados en una gran cárcel, gastaban una cantidad ingente de recursos en probar allí nuevas formas de control de la población,así como los más avanzados sistemas de seguridad y de videovigilancia, y si todas esas técnicas y sistemas daban éxito, se aplicaban en Norteamérica y en todos los países con gobiernos democráticos para reprimir o eliminar con mayor facilidad disidentes y adversarios políticos y echar luego la culpa de todo a Fidel Castro.



Curiosamente, en América Latina había un escritor al frente. Una persona con un extraordinario talento literario, probablemente el segundo mejor escritor en castellano con vida, pero individuo de una calidad humana lamentable, un tipo que no practicaba ninguna forma de esparcimiento normal, como ir a pescar, la natación, el pachinko, la economía, el cine, o coleccionar sellos, sino que entre sus mayores aficiones estaba la de apoyar a grupos violentos de extrema derecha para que derrocaran a tantos presidentes democráticamente electos como fuera posible. Si no se le había concedido todavía el Nobel de Literatura, cosa que sorprendía a propios y extraños, era quizás porque gozaba ya de un enorme prestigio entre la opinión pública española y de América Latina, y por lo tanto no hacía falta gastar un Premio con tanto prestigio con alguien de sus características.



Este escritor recibía, como es natural, la correspondiente financiación de las todas grandes multinacionales españolas y norteamericanas con presencia en América Latina. Pues su misión misión en el fondo se reducía a defender los intereses de esas empresas, coordinando la acción mediática y paramilitar contra los gobiernos nacionalistas de la zona, y en general contra toda persona que defendiera la utilización de los recursos de sus países para beneficiar no a las multinacionales sino al pueblo latinoamericano en general.



En Oceanía dominaba cierto magnate de la comunicación que poseía una de las mayores fortunas del planeta y un imperio mediático cuya influencia se extendía por todo el orbe. Tan grande era su poder que varios presidentes de algunas de las naciones más ricas del mundo eran simples empleados rasos suyos.



En África, varias casas reales de pequeños países europeos ejercían el control principalmente a través de las multinacionales petroleras de las que eran dueños o accionistas mayoritarios. Pues tal era el caos en esa parte del planeta que las grandes empresas occidentales dominaban el continente como si de un coto privado de caza de seres humanos se tratara. Es por eso que para conservar el poder no tenían que esforzarse demasiado, si bien en esta zona la conocida táctica de crear conflictos bélicos y apoyar secretamente a las dos partes en litigio se utilizaba con una frecuencia muy superior a lo que era habitual en otros sitios.



En Europa y en los Estados no tenían a ningún responsable especial. No les hacía falta, pues los miembros de las familias más poderosas del mundo y de la realeza tenían perfectamente atados sus respectivos países mediante ayudantes directos situados estratégicamente en la cúspide de las diferentes jerarquías nacionales. Sin embargo, todos estos torturadores y psicópatas que dirigían el rumbo del capitalismo mundial y de todos los países que se hallaban sujetos a su yugo, eran a su vez coordinados y manejados por el peor torturador y psicópata del mundo, el jefe de todos los torturadores y de los psicópatas del mundo. El jefe del Presidente de los Estados Unidos, el jefe del FMI, el jefe del Banco Central, del grupo PRISA, de la OTAN. El Príncipe de las Tinieblas.



El Príncipe de las Tinieblas era la única persona del mundo que podía entrar y salir a su antojo del gobierno norteamericano y que podía colocar a sus personas de confianza tanto en ese gobierno como en cualquiera de las grandes empresas e instituciones internacionales cuando le viniera en gana. Por su voluntad de poder, habían sido asesinados cientos de miles de tipos normales en todos los países: padres, primos, estudiantes, jubilados, sindicalistas, maestros, niños, viejas, pastores de cabras, etc. Y aunque este hombre perverso no respondía ante ningún tribunal internacional, y de hecho muchos parlamentos nacionales habían cambiado las leyes del país expresamente para que el Printi no fuera detenido en su territorio, había todavía una persona por encima suya en la pirámide macabra del capitalismo, la persona para la que trabajaba y la única del mundo ante la que estaba obligado a responder. Se trataba de el Multimillonario Máximo.



El Multimillonario Máximo ya debería de tener de tener por lo menos cien años y pico. Sus detractores afirmaban que se debería haber muerto hace tiempo y que si no lo había hecho ya es porque recibía tratamientos especiales de los mejores médicos de Estados Unidos. También decían que de hecho estaba financiando desesperadamente todo tipo de investigaciones para descubrir la manera de que el ser humano no muriera de viejo, lo cual con suerte le permitiría también burlar su propia muerte. Pero lo que sí que era cierto es que el tipo en cuestión poseía la mayor fortuna del planeta y la utilizaba sin escrúpulos de ningún tipo para dar rienda suelta su descomunales delirios de grandeza y a sus extravagantes chaladuras totalitarias, delirios de una mente totalmente enferma tras décadas de implacables victorias contra sus competidores desde la cúspide del neoliberlalismo más brutal y del capitalismo más monstruoso y avaro que existía en todo el planeta. Pues era desde hacía mucho el banquero más poderoso del mundo, acostumbrado a dar órdenes a presidentes del gobierno, reyes y Premios Nobel de la Paz. Acostumbrado a comprar y vender países enteros, a derrocar gobiernos, a arruinar a decenas de familias con una sola operación financiera.



Pero además, como en las últimas décadas le habían salido demasiado bien las cosas, estaba ya totalmente embalentonado y sus ambiciones carecían de ningún límite, con el Imperio americano, vencedor de la guerra fría, dispuesto a declarar su supremacía eterna y el fin de la historia. Ahora podía modelar el mundo a su antojo, ayudado también por el desarrollo espectacular de la tecnología que sus grandes empresas de seguridad, armas y espionaje habían propiciado. Tarjetas bancarias que servían para identificar todos los movimientos físicos y económicos de una persona. Cámaras que vigilaban cada palmo de las grandes ciudades del mundo. Satélites que lo veían todo. Pronto podrían integrar las tarjetas de crédito y de identidad en un solo elemento, y después podrían implantárselas a la humanidad dentro del cuerpo. De ahí al control total, y a convertirse él mismo en Dios, había sólo un paso estrecho que quizás tardaría pocos años en cruzar.



Había que darse prisa, porque últimamente el mundo consumía demasiados recursos. Sus recursos. El petróleo, por ejemplo, ya había superado su pico. Así que, si no se eliminaba a la clase media y a los hambrientos, podrían entorpecer su plan para instaurar un gobierno mundial único bajo su control. Por eso, renía pensado crear una crisis a mundial mediante la cual reducir la población del planeta. Un virus, una gran guerra, aún no estaba decidido. Y a los que sobrevivieran, unos mil millones, que era la cifra ideal, según sus cáluclos, les obligaría a ponerse el chip. Más bien lo pedirían ellos, movidos por el miedo que él mismo se encargaría de inculcarles inventándose alguna amenaza.



Sin embargo, habían ocurrido en los últimos años algunos acontecimientos que, si bien no ponían en peligro su plan, estaban retrasando su aplicación y provocándole algunas molestias, lo cual era peligroso porque los recursos se estaban agotando más rápido de lo que habían pensado anteriormente. Cuando ya parecía que la humanidad estaba de rodillas ante el liberalismo más brutal, habían empezado a surgir resistencias. Pequeñas todavía, pero que poco a poco se iban haciendo más grandes. Los antiglobalizadores, los focos de resistencia árabes y sobretodo los movimientos sociales en Latinoamérica, con ese maldito mono que se había quedado con su petróleo.



Había una persona ayudando a organizar esa resistencia, convenciendo a personas importantes de todo el mundo de que no habían nacido para ser vasallos de nadie y que podían construir un destino propio. Emamens lo sabía, podía olerlo, aunque no lo hubiera encontrado nunca cara a cara. Era una persona que poseía una Fuerza especial, una Fuerza que el viejo Emamens había detectado desde la distancia solo con observar como se estaban desarrollando los acontencimientos. Y aunque el viejo quería esa Fuerza para sí mismo, sabía que el individuo en cuestión era incorruptible. Y que no cambiaria de bando a no ser que se le tendiera una trampa verdaderamente ingeniosa.



Skywalker había estado luchando contra el Millonario Máximo y contra sus Premios Nobel durante los últimos años. A veces esa lucha consistía en actividades meramente civles, como sabotajes no violentos, contrasobornos, batalla de las ideas, guerra informática, agitación social o espionaje. Pero en otras se trataba de guerra pura y dura, e incluso Anakin había estado a menudo combatiendo en persona en varios frentes de de Oriente Medio, en Afganistán y en Colombia. Aunque siempre luchaba en condiciones desventajosas, con ejércitos a veces totalmente desarmados, había conseguido aplicar sus técnicas de pordiosero a actividades tan variopintas como el contraespionaje o la guerra de guerrillas. Además, le había beneficiado mucho como persona el hecho de trabajar al lado de los otros Caballeros Jedi del bien, personas que igual que él mismo poseían una inteligencia superior a la media y la utilizaban para combatir al capitalismo, a los Premios Nobel de la Paz y a toda la maquinaria de guerra del sistema.



Entre los Caballeros del Bien, existían aquellos que como Sorel Skywalker trabajaban en la clandestinidad y en la sombra, organizando la Resistencia desde sus trincheras, sin salir casi nunca a la luz pública. Y luego estaban los equivalentes a los Premios Nobel de la Paz pero en buenos. Es decir, todos esos personajes públicos que aparentemente trabajaban para el sistema pero que en realidad se habían arepentido de las burradas cometidas en el pasado y ahora aprovechaban sus puestos para conspirar desde dentro y para pasar información a los Caballeros que se encontraban tras las líneas de combate. El trabajo de estos hombres era casi más peligroso que el de los que como Sorel, luchaban físicamente. Pues al trabajar desde dentro de los centros del poder capitalista, estaban constantemente en estrecho contacto con sus enemigos y bajo los focos de la prensa y de la opinión pública mundial. Siempre a un paso de ser descubiertos y linchados públicamente como traidores, rojos, terroristas, catalanistas o cualquier apelativo que el sistema utilizara en cualquier lugar para desacreditar a quienes se oponían a la tirania del pensamiento único.



Cuando Skywalker entró en el grupo de las buenas personas mundiales, éste se encontraba claramente a la defensiva. Con la caída del comunismo, en la última década muchos gobiernos se habían lanzado en brazos del Imperio y proporcionado importante colaboración e información clave a la OTAN, de manera que muchos de los Caballeros del Bien habían acabado por verse actuando en territorios, antes favorables o neutrales, que de repente les eran abiertamente hostiles y de los que debían marcharse. Además, identificados por los servicios secretos del Eje del Mal (principalmente Israel, los Estados, el peor país del mundo y Colombia), ahora con presencia abrumadora en todo el mundo, muchos de sus líderes más destacados habían tenido que retirarse a zonas remotas desde las que les era casi imposible actuar, así que la existencia misma como grupo de los Caballeros Jedi del Bien estaba en peligro. Además, el panorama político internacional era pésimo.



Europa, por ejemplo, ya no era sino una sombra de sí misma. Los partidos socialdemócratas se habían convertido sin excepción al neoliberalismo y los otrora combativos e influyentes sindicatos habían sido también cooptados con subvenciones millonarias. Pero lo peor no era eso, sino el hecho de que gran parte de los intelectuales y de la población habían terminado aceptado, después de haberla oído millones de veces en diferentes contextos y envoltorios, una mentira que era clave para el mantenimiento de la maquinaria Imperial y de los planes de la Élite: que los mercados libres favorecen el crecimiento de la economía y la excesiva presencia del Estado la entorpece. Después de la caída de la Unión Soviética y del aniquilamiento del proyecto socialdemócrata en la Unión Europea, el desarrollo del plan para un nuevo orden mundial de la Élite se estaba desarrollando en toda Europa, sobretodo en el este, con más velocidad que en ningún otro sitio.



Rusia estaba de rodillas ante Occidente. Sus empresas más importantes, que controlaban las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, habían sido vendidas fraudulentamente a Wall Street y a la City al precio de pura chatarra capitalista. Ello gracias a la jugada maestra de el Príncipe de las Tinieblas la década anterior, que había hecho caer al gigante comunista sobornando al calvo iluso que se encontraba en el poder en aquellos momentos.



Los países del Este, con su otrora avanzado sistema social, habían degenerado en meras fábricas de mano de obra barata utilizados para mantener en funcionamiento las industrias y prostíbulos del oeste en condiciones de semiesclavitud. Incluso varios de las repúblicas ex soviéticas se habían separado de Rusia y ahora eran gobernados por meros títeres de Occidente, dispuestos incluso a alojar en su territorio bases del OTAN, el ejército de las multinacionales, o complicados sistemas de misiles que les convertían a ellos mismos en blancos de posibles ataques.



Asia, empezando por China, era la fábrica mundial donde los ricos desperdiciaban los recursos del planeta para convertirlos en chatarra para las masas. Los gobiernos de este continente competían duramente entre sí por ver quién exprimía a sus ciudadanos con jornadas de trabajo más largas, salarios más exiguos y servicios sociales más escasos.



En Oriente Medio, los israelíes, con el apoyo de los petroestados cobardes, habían engañado una vez más a los palestinos, obligándoles a vivir en un estado inviable, bajo condiciones humanitarias totalmente repugnantes. Mientras tanto, seguían ampliándose los asentamientos ilegales y la fuerza ocupante se apropiaba en cada momento de nuevos territorios, quedándose especialmente con las tierras más fértiles y con las reservas de agua, intentando con ello provocar que la gente se fuera de su propio país. Sólo algunas fuerzas marginales, como Irán, Siria, o la resistencia libanesa, resistían la globalización canibal y la acometida hostil de las multinacionales.



Skywalker ayudó lo que pudo a la resistencia árabe, aunque en Palestina el territorio estaba tan controlado por los sionistas que era prácticamente imposible hacer nada. Pero por ejemplo, en el sur del Líbano, la coalición antiimperialista había logrado consolidar y aumentar su poder, y el siguiente objetivo, aunque ambicioso, que se habían fijado, era el de evitar la invasión a Iraq.



Pero los mejores resultados en la lucha para derrotar el capitalismo cruel e inhumano se estaban viendo en América Latina, donde los movimientos sociales que se habían ido organizando en los últimos años empezaban a desafiar al sistema, en mayor o menor medida, en casi todos los países, hasta el punto de que en algunos de esos países amenazaban con tomar ellos mismos el poder, o lo habían ya tomado, como en el caso de Venezuela.



Los Tratados de Libre Comercio, uno de los objetivos irrenunciables de la Élite y paso previo inevitable antes de la creación de un gobierno único mundial, estaban siendo puestos en duda por una proporción cada vez mayor de la población, gracias al infatigable esfuerzo de los presidentes de Cuba y Venezuela y la ayuda inestimable de Anakin y sus colaboradores.



En Venezuela, además, por primera vez después de décadas de explotación y sufrimiento en todo el continente, existía un gobierno dispuesto a luchar por el bienestar de su propio pueblo, oponiéndose valientemente al salvaje imperio de las multinacionales y siendo un ejemplo para gente de todo los confines del planeta.



Los demócratas del mundo tenían puestas sus esperanzas en el gobierno de Chávez. Estaban seguros de en que en un futuro próximo su ejemplo serviría de inspiración para que otros países de la zona rompieran las cadenas del neocolonialismo.



Todo eso lo sabían muy bien los Premios Nobel de la paz. Por ello, su plan para hacerse con las áreas más ricas en petróleo y recursos naturales pasaba por el derrocamiento de Chávez en Venezuela, mediante golpe de Estado, para lanzarse luego a por Iraq e Iraq, lo que les daría la mano ganadora sobre los chinos y el control de Eurasia, y con ello, del resto del mundo.



Skywalker ya había ayudado a reventar varias veces esos planes en Venezuela. Había sido el famoso soldado anónimo. El héroe que había transmitido el mensaje del presidente legítimo cuando éste se hallaba preso durante el golpe, provocando la unión histórica del pueblo y el ejército que había desbaratado las esperanzas del Fhürersito, del Arbusto, del Principe de las Tinieblas y del segundo mejor escritor vivo en lengua castellano.



Gracias a la cada vez más segura persistencia de Chávez en el poder, y a la probablemente aparición de futuros líderes nacionales en todo ese continente, fueran cuales fueran los acontecimientos que sucedieran a partir de entonces, Sorel Skywalker Peris estaba convencido de que el antiimperialismo florecería en América Latina en los meses siguientes, inspirando la conciencia de todos los hombres de bien del mundo.



Skywalker pensaba que si eran capaces de frenar las invasiones de Oriente Medio, igual que habían frenado al Imperio en Venezuela, debilitarían tanto el poder de las corporaciones occidentales que muchos de los regimenes imperialistas en Estados, Asia y Europa podrían acabar cayendo y ser remplazados por otras formas de gobierno mucho más democráticas y avanzadas.



Ese día, además, los sinverguenzas que le habían separado de su mujer serían por fin juzgados.



Llevaba varios meses infiltrándose en los servicios de seguridad del Presidente más tonto de la historia. Tenía un informador que le mantenía al día de los detalles más importantes. Aunque habían pensado seguir utilizando esa información de manera indirecta para avergonzarlos más adelante, de repente les había surgido una oportunidad única. Iban a estar juntos y solos por primera vez, tajándose, los tres chiflados.



Durante las últimas horas habían discutido apasionadamente qué hacer con los tres imbéciles cuando por fin los tuvieran en sus manos. Cómo sacar rentabilidad política a nivel global a tan jugosas presas, sin que su acción se les volviera en contra, era una de las decisiones más difíciles de su vida.



Matarlos directamente sería fácil, pero apenas cambiaría la situación en el peor país del mundo ni en los Estados. En los Estados, el Presidente bobo sería rápidamente remplazable por otra marioneta, mientras que en el peor país su muerte provocaría adhesión popular hacia su partido. Sólo para España y Latinoamérica sería positiva la desaparición del Pequeño Franco, pues dividiría a la derecha española y le haría perder por lo menos otra década, sumida en conflictos internos por la búsqueda de un nuevo líder. Pero eso significaría una victoria pírrica, para la magnitud de las presas que tenían entre manos.



También habían pensado en un simple secuestro, pidiendo cambios políticos en el mundo a cambio de su liberación. Pero esa opción había sido pronto descartada, ya que las élites podían remplazar a Zazar y a Shubs fácilmente, pues carecían de talento alguno, y sólo darían algo a cambio de “El Trolas”. Menos daría aún la población de los países que presidían esos tres indviduos; más bien, la mayoría de esa población pagaría, no para conseguir su liberación, sino para prolongar su secuestro.



Habían al final hecho hacia que se les obligara a dirigir un mensaje al mundo reconociendo que todo el tema de las armas de destrucción masiva sólo era un montaje para justificar la invasión de Iraq, y que la democracia en Oriente Medio les importaba un pimiento, admitiendo también que lo único que querían era el petróleo iraquí y matar a cuantos musulmanes les fuera posible.



Aparte de eso, les forzarían a reconocer en ese comunicado su implicación en el golpe de Estado de Venezuela y en el derrocamiento del presidente legítimo de Haití, y a explicar también a toda la opinión pública mundial la manera en que el resto de los gobernantes sudamericanos y árabes eran sobornados y manipulados para que defendieran los intereses de las multinacionales en contra de los intereses de sus propias naciones.



Reconocerían también que habían colaborado para utilizar y promover la tortura, y que el FMI, el Banco Mundial, la OTAN, el grupo Prisa y la Unión Europea no eran sino organizaciones tapadera para asegurar el sometimiento de todas las naciones del tercer mundo a la economía de los países ricos.



A nivel personal, no cesaría hasta que le dijeran el nombre del responsable de organizar los atentados supuestamente islamistas en Egipto. Llevaba todos esos años tras su pista, pero le había sido imposible averiguar nada. Quizás se tratara de uno de los que estaban en la cúspide del sistema.



En un principo, fueron Ansar y Antonio quienes se mostraron nerviosos ante la presencia de ese desconocido revolucionario apuntándoles con una pistola. Pero Antonio dijo pronto que colaboraría en cualquier cosa, puesto que, como carecía totalmente de ideología, se la traía totalmente sin cuidado el destino de Oriente Próximo, el de la Reina Inglaterra o el de cualquier país del mundo mundial, empezando por el suyo.



Después, tras pensárselo unos cuantos segundos, Jilipollas de Mierda Amoral se sumó al Mentiroso y dijo también que colaboraría si se le dejaba exiliarse con vida a Méjico después de hacer la declaración.



Entretanto, Jorge seguía mirando a la pared con su típico jeto inexpresivo y cara de idiota. Era difícil adivinar en qué estaría pensando alguien tan vacío de ideas.



Pero aunque era un hombre de inteligencia discreta, y puede que inferior a la media, el Arbusto no no era un retrasado mental ni nada parecido. De hecho era capaz de procesar ideas simples y de ejecutar tareas psicomotices sencillas con el mismo margen de fiabilidad que un niño de unos siete u ocho años.



Además, el Presidente, antes que americano, antes que republicano, antes que cristiano, y antes que cualquier otra cosa, lo que era en realidad era un pez gordo de Tejas. Un patriota. Lo que quería decir que no sólo era un rápido y certero tirador sino que también, especialmente, que una de sus mayores aficiones, además de tajarse, era el de ejercer su derecho constitucional a llevar armas encima incluso cuando dormía.



Es así como por sorpresa, con un solo disparo certero en el brazo, Julien Skywalker fue abatido en el momento en que aparentemente más cerca estaba de inflingirle al Imperio la mayor derrota de su historia.



Y quizás Anakin hubiera muerto en ese mismo momento de no haber sido por la intervención del Premio Nobel de la Paz, que entraba justo entonces en la sala para evitar un segundo disparo del sorprendido Presidente.



Porque el Premio Nobel de la Paz tenía importantes planes para ese joven, ese joven prometedor que pese a su corta experiencia había vuelto loco durante años a los servicios secretos más importantes del mundo. A partir de ese día trabajarían juntos. Y compartiendo sus poderes, su plan para imponer al mundo un gobierno único avanzarían hata el final sin que ya nada pudiera detenerlos.