martes, 23 de marzo de 2010
EL DESIERTO ZEN
jueves, 25 de junio de 2009
CIUDADES QUE NO FIGURAN EN NINGÚN MAPA: LONDRES
domingo, 7 de septiembre de 2008
TURISTAS IMBÉCILES
Hay quien se pone a llorar directamente y se marcha sin decir nada, y hay también quien protesta con cierto tono de reproche:
-Oiga, haga algo, esto no puede quedar así, tengo el hotel reservado en Venecia, donde he quedado también con unos amigos... me he pasado varios días planeando estas vacaciones, esto no puede terminar así...
Supongo que es normal que, para hablantes de idiomas muy diferentes al nuestro, los nombres de Valencia y Venecia puedan dar lugar a cierta confusión. Pero si yo me fuera a Alemania algún día, a una ciudad que se llamara, por ejemplo, Rothenburg, tendría mucho cuidado y estudiaría el asunto con bastante atención, para no acabar en otra ciudad con nombre parecido como Rothenberg, Rodeburg o algo así.
Aunque también está quien no tiene ni idea de qué es Valencia:
-¿Valencia?, ¿en qué país está?, ah, en España, ¿y en Valencia qué hay?... ¿sí?...bueno, pues me voy a Madrid o a Barcelona...
Me encantaría trabajar algún día en el aeropuerto de Venecia, para poder orientar a los cientos de tarados que seguro que se plantaran allí pensando que iban a la capital del Turia.
-¿Venecia?, ¿y eso en qué país está?, ¿y qué demonios hay en Venecia?... bueno, pues me voy a ir a Milán o a Roma.
Turistas imbéciles hay de todos los países, credos y colores, pero dos nacionalidades destacan sobre todas las demás, los italianos y los anglosajones.
Lo de los italianos no creo que sorprenda a nadie, tratándose de tipos que gastan un modelo de gafas de sol que les tapan casi toda la cara y que han elegido a un delincuente como presidente del gobierno, han llenado los restos de Pompeya de grafitis y son capaces de matar, literalmente, por un partido de fútbol. El 90 por ciento hace invariablemente la misma pregunta (¿Quién les habrá dicho a todos que eso se dice así en español?:
-Puedo tener una mappa?
Frase difícil de traducir pero que podría ser "trasladada" de la siguiente manera:
-Por supuesto. En España el derecho a la propiedad privada está totalmente garantizado por la ley y por las fuerzas del orden, así que la propia Constitución le concede el derecho de tener no sólo uno, !sino todos los mapas que desee! Siempre que no los utilice para conspirar contra la seguridad nacional ni contra la integridad territorial de nuestra joven pero madura democracia...
Otra conducta clásica entre los italianos es aparecer en la ciudad sin reserva en plena Fórmula 1, Fallas, o Feria del Mueble y buscar un hotel que esté bien y sea barato, céntrico y esté cerca de la playa (en una ciudad en la que el casco viejo está a casi 10 kilómetros del mar).
En cuanto a los anglosajones, se caracterizan por entrar en cualquier lugar de la ciudad en el que haya un mostrador (ya sea una oficina de turismo, la recepción de un hotel, o una tienda de ropa), y sin saludar, ni preguntar de qué tipo de tienda se trata, pedir secamente dos cervezas:
-Can I have a bottle of "vino"?
-May I have a wake up call at "ocho"?
(Frecuentemente su vocabulario español se reduce a dos o tres tipos de bebida o a la serie de números que van del uno al diez. También están los que saben dar los buenos días en italiano, y ya que es lo único que conocen en un idioma extanjero pues lo aprovechan, y cuando entran a un bar en España, saludan orgullosos diciendo: "buongiorno!")
Aunque sin duda eso es menos molesto que oír a un italiano preguntarte algo en inglés y aunque tú le contestas en italiano el tipo no se da cuenta y te sigue contestando a ti en un inglés pésimo en el que no existen las palabras agudas.
Pero el turista más patético del que he sabido nunca fue un tipo australiano que, para escaparse sin pagar de un hotel, bajó la maleta a la calle desde su balcón atándola a una cuerda, y cinco minutos después, a eso de las 6 de la mañana, salió del establecimiento en chanclas y bermudas, con una toalla al hombro, haciendo como si se fuera a la playa, para acto seguido recoger la maleta que había depositado previamente en la acera y largarse disimuladamente, probablemente felicitándose por el éxito de su plan y burlándose para sus adentros de la estupidez del recepcionista nocturno. Un recepcionista nocturno que, sin duda algo molesto por la interrupción de 1 minuto a la que se vio sometido, se limitó a cobrarle la estancia al número de tarjeta que figuraba en la reserva y a continuación siguió escribiendo el artículo para su blog como si nada, un artículo que trataba sobre los diferentes tipos de turistas imbéciles.
jueves, 4 de septiembre de 2008
NOS VEMOS EN OSAKA

A la espera de que Kikukawa nos envíe también imágenes de rascatas y de autopistas elevadas, en las siguientes fotos vemos unas calles tranquilas con casas bajas de aspecto bastante tradicional. Si eliminaran esos estúpidos bosques de cable eléctrico, peatonalizaran y decoraran las casas con flores, como se hace en los pueblos españoles turísticos de montaña, la verdad es que quedarían unas callejuelas preciosas. Pero me temo que está hecho a propósito por el gobierno para que a los japoneses no les apetezca estar en la calle de cháchara como en España y a la gente, en vista de un panorama urbano tan hostil, le entren ganas de currar.


Más sorprendente es sin duda la presencia de una bicicleta, aparentemente sin candado alguno, en la puerta de una casa, bicicleta que en Valencia no duraría ni 15 minutos (lo he comprobado personalmente), y si tuviera candado, iría desapareciendo pieza a pieza hasta al final quedar sólo un candado atado a una farola o poste telefónico.

martes, 12 de agosto de 2008
lunes, 11 de agosto de 2008
NUEVAS CIUDADES
Berlín a quince minutos de Valencia -sólo cuatro paradas de metro. Una hermosa Berlín llena de niebla, con grandes paneles de vidrio y gigantescos radares -rayos láser, cúpulas de luz, rascacielos de zinc verde... y una noche continua en donde las estrellas, por las calles de la urbe ¡revolotean!-; después, en el barrio español, festival en la plaza de los castillos y construcción de mastabas de ladrillo -pirámides, performance (...)
!De Dublín a España paseando en tres horas, en linea recta, sin abandonar una nocturna avenida que atraviesa el centro de Estocolmo!. Se duerme en albergues juveniles subterráneos, con camas alineadas en profundas simas, literas de cientos de metros de profundidad -deliciosos platos de tortellini sintéticos-: a los albergues se accede por cúpulas de metal; bunkers rodeados de álamos y césped!-; Bérgamos desérticos, de mezquitas cavadas bajo tierra, con columnas y techos de felpa roja y misteriosas luces anaranjadas! -vaticanos que sirven de parking a las Vespas: !sí, señor!, !oiga! ¡la nueva Europa!
viernes, 25 de julio de 2008
SANFERMINES (TERCERA PARTE)
Todo había comenzado en una de las ciudades más feas del mundo, Tudela, ciudad que cuenta sin embargo con uno de los centros históricos más hermosos e interesantes de España. Tudela está rodeada por una amplia gama de desiertos de todos los tipos y colores posibles. Si no fuera porque se halla junto al río Ebro, se trataría sin duda de uno de los lugares más inhóspitos y hostiles de la tierra, y no abrigaría ningún tipo de vida natural ni humana, ni siquiera parados, ni prostitutas, ni jubilados, ni bares mugrientos. Pero gracias al Ebro cuenta con una maravillosa huerta, creada por los árabes igual que la de Valencia, aunque ni su ayuntamiento ni su gobierno autonómico tienen como objetivo prioritario acabar con ella a cualquier precio.
La gente de Tudela es simpatiquísima, puede que la más simpática y accesible de España. Yo creo que es la única ciudad de la Unión Europea donde por la calle se me ha acercado alguien que no me conocía simplemente para preguntarme cómo me encontraba, hacerme una recomendación sobre qué ver en la ciudad y desearme que tuviera un feliz viaje y que todo me fuera bien. Y no fue una sino varias personas en una sola mañana. A los tudelanos les encanta hablar y parecen razonablemente felices pese a la delirante fealdad de su ciudad, que como hemos dicho es la peor de España si exceptuamos el casco viejo.
Claro, que todo eso se iba el traste en cuanto se daban cuenta de mi filiación étnica. Siempre que paso por una ciudad con un río cerca y la gente se entera de dónde procedo, empiezan a mirarme con una mezcla de desconfianza y de miedo, y luego me acusan de ladrón y de especulador y de querer robarles su río, y su actitud benévola se torna en hostilidad por mucho que intente explicarles no es culpa mía:
-...Pues sí, oiga, es que yo soy valenciano, ¿no lo entiende? No puedo evitarlo. Me dedico a secar ríos. Es mi naturaleza y mi verdadera vocación. Soy como un vampiro. Ya he eliminado el Júcar, el Turia y el Palancia, y mi próximo objetivo es secar también el Ebro...
En fin, espero que el dios zaplanista los perdone del pecado de querer conservar su fertil huerta heredada de los árabes, y no sustituirla por rascatas piramidales, patrimonio de la inhumanidad, como mi gobierno autonómico, mucho más avanzado que el suyo. (...)
Gracias a un paramilitar zaplanista que era en realidad un agente doble camuflado como tabernero de una taberna vasquista en la parte vieja de Tudela, y que estaba allí para infiltrarse en los grupos de jubilados anti-transvase del Ebro y que me reconoció cuando intentaba huir de una turba de parados que me perseguían para matarme, conseguí escapar del linchamiento general utilizando los túneles subterráneos de la judería de Tudela, y escondido en un camión de lechugas que partía por la noche hacia Pamplona, escapé de la ciudad árida, fértil, fea y hermosa. El zaplanista me proporcionó un pasaporte nuevo, sin referencias a mi ADN naranja.
Eran pues las horas previas al chupinazo, y con mi nueva identidad sin horchata había conseguido pasar desapercibido entre el gentío pamplonés, de hecho había incluso conseguido hacerme amigo de unas vascas. Unas señoritas excelentes, por cierto. Cultas, abiertas, simpáticas, progresistas y educadas. Como yo nací, me críe y morí en Valencia, no sabía que existieran mujeres así. Que por cierto, había salido otra vez el tema valenciano otra vez. Para no ser tomado de nuevo por un enemigo, me dediqué a despotricar contra mis paisanos sin admitir que yo era uno de ellos, aunque en realidad me limité a decir la verdad:
-Todo valenciano es un especulador inmobiliario por naturaleza. Cuando estuve allí, la gente había salido a la calle para reivindicar que se construyeran rascacielos en Cullera junto a la desembocadura del Júcar. El Ayuntamiento y el Gobierno autonómico se negaban, diciendo que era un área de alto interés ecológico y pasisajístico, y que además la zona ya estaba saturada de edificios horrendos. Pero la gente, familias enteras, jóvenes, ancianos, salían a la calle a manifestarse, tot el poble unit amb una sola veu:
"Cullera es nostra i volem un Manhattan"
-Es con manifestaciones de este tipo como el PP de Valencia tuvo que dar su brazo a torcer y, cediendo durante años a los deseos de especulación de los ciudadanos y de las ciudadanas, fue poco a poco urbanizando la costa valenciana hasta el último centímetro, en contra de su intención original.
Pero volvamos a los momentos previos al chupinazo, que servirá de inicio oficial a los Sanfermines. Todos los pamploneses han salido a la calle entusiasmados, y las pamplonesas también, y los abuelos y las abuelas y familias enteras y los guiris y las guiris, pero no a pedirle a su gobierno que especule, sino que, vestidos de blanco y rojo y armados con botellas de champagne y de sidra, abarrotan en las plazas del centro para esperar el momento apoteósico en que las fiestas quedan inauguradas:
-"Pamploneses, Pamplonesas, guiris, limones, jubilados: !Viva San Fermín, Gora San Fermín! Y no olviden que pueden realizar sus compras en El Corte Inglés...."
Momento tras el cual el rugido de la marabunta se transforma inmediatamente en educado silencio, y los pamploneses y las pamplonesas y los guiris y las guiris se ponen civilizadamente en fila en las paradas de autobús o se dirigen a sus automóviles para volver tranquila y civilizadamente a casa sin empujarse ni hacer ningún ruïdo.
Otros cronistas afirman todo lo contrario. Según la versión opuesta, todo el mundo empezaría en un primer momento a saltar, a gritar y a bañar en champagne al prójimo y a la prójima más cercano o cercana y se desataría la locura. A partir de entonces, aparte de emborracharse de la manera más rápida posible, el objetivo sería meterse en los bares más céntricos y más llenos, cuanto más céntricos y más llenos mejor aunque haya que hacer colas de 45 minutos para ir al servicio; así llegaría un punto en que los cientos de miles de personas que se dedican a emborracharse estarían todos en locales de la misma calle, en el corazón de la parte antigua, y finalmente en un solo local, el más céntrico de todos, que acabaría por explotar por efecto de la presión y por sepultar a todo el mundo bajo sus escombros, momento álgido de los Sanfermines que es retransmitido por cientos de emisoras de televisión y radio nacionales e internacionales e incluso de Japón; celebración en la que, por otra parte, se dice que cada año sólo suelen morir algunos americanos borrachos y nunca los aficionados locales, que saben muy bien donde colocarse para participar de este momento emotivo sin arriesgar su vida y la de los otros participantes.
Sea como fuere, no puedo corroborar ninguna de las dos versiones porque tuve que huir también de Pamplona, y fue justo unos minutos antes del chupinazo. Cuando el final se acerca -dice Borges, o Cartaphilus, o Homero - ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No había duda de que mis amigas vascas habían descubierto que yo era un valenciano y un zaplanista, un monstruo devora-ríos; en suma, un enemigo de su nación.
-Sabemos cuál es tu verdadera naturaleza, pero no podemos delatarte porque nos hemos enamorado de ti.
Me sacaron de allí en secreto en el maletero de un viejo automóvil. Aquellas jóvenes abertzales traicionaron a su patria y arriesgaron su vida por amor, de hecho las pobres tuvieron que escaparse de Navarra y refugiarse en Benidorm porque en su pueblo se dio orden de perseguirlas y sus familias las rechazaron para siempre.
Yo tuve que hacer el camino de Santiago al revés y cruzar la frontera francesa andando de espaldas cuando nadie miraba. No tenía dinero para comprar un billete de autobús que me llevara de vuelta a Valencia, así que le pregunté a un viejo pastor de ovejas de los Pirineos cuál era el aeropuerto con Ryanair más cercano. Era mi única esperanza.
-Camina 120 kilómetros todo recto por aquel valle y llegarás a Pau, en el Pirineo francés. Desde ahí vas a London Stanstead y desde London Stanstead ya se llega directo a Valencia.
Y aquí estoy, en Valencia de nuevo, escribiendo el más fiel relato posible de los hechos.
Dedicado a Iz, Nora, Patri, Aihnoa
lunes, 23 de junio de 2008
NAVARRA
Después de un viaje de una semana, acabo de volver de Navarra, país singular y excelente. Antes que nada quiero aclarar que la utilización del término país en este artículo es totalmente intencionada, pues Navarra me ha parecido en muchos aspectos, más que una Comunidad Foral, una verdadera nación en toda regla, e incluso un planeta aparte. No voy a polemizar ahora sobre qué sitios de España tienen un hecho más diferencial que los demás, porque para empezar para mí las distintas comunidades no reflejan las verdaderas divisiones históricas y culturales del territorio. En mi opinión en España existen las siguientes naciones -o regiones, según le guste a cada cual-: la gallega, la cantábrica, la vasca, la afrancesada, la levantina o zaplanúrica, la castellana, la andaluza, la canaria y el distrito federal de Madrid. Aunque por supuesto, esta clasificación no tiene por qué tener mucho sentido. De hecho se me acaba de ocurrir mientras empezaba a escribir este párrafo.
Una de las características principales que me mueven a definir a Navarra como un país en sí mismo, más que cualquier otro trozo de España, es la relación entre sus ciudades más importantes, con una capital indiscutible, una segunda ciudad con mucha más importancia económica y demográfica que las demás, pero a gran distancia de la primera, y una tercera ciudad de escaso tamaño pero con un gran conjunto histórico y con un palacio real. Sin embargo, la principal seña de identidad de Navarra no es esa. Su principal seña es su forma romboidal casi perfecta, que sólo tiene parangón, pero de menor calidad y perfección, en la Región de Murcia, y luego las otras comunitats tienen formas totalmente absurdas e incómodas que dificultan la cohesión territorial, como ocurre la valenciana. ¿Hasta cuando, señor Camps?
En cuanto a política y sociedad, también se trata de una región más hostil que casi todas las demás, empezando también por la Comunidad gobernada por especuladores y marujas. Si bien tengo entendido que Navarra es pionera en tener un gobierno autonómico PP-PSOE, lo cual debe de ser una de las peores torturas que existen, -el equivalente político a irte de vacaciones a Cuba con tu suegra y tu cuñada-, es también una de las pocas que cuenta con presencia más que nula o testimonial de partidos políticos de izquierda. Y aunque si pasamos al terreno cultural de esta absurda comparación entre el planeta valenciano y el navarro, los bous al carrer me parecen más divertidos como deporte que los sanfermines, la actividad lúdica que me parece insuperable es sin duda la del rolling pirenaico, tradición que pese a haber llegado a nuestros días de manera bastante adulterada, sigue sin tener parangón en el mundo entero.
A diferencia de ciertas costumbres valencianas que son absurdas sin ningún motivo, como la de quemar falleras, o la de suprimir las aceras y obligar a los peatones a desplazarse saltando de balcón a balcón, la mayoría de las tradiciones vascas tienen un sentido antropológico y reflejan la adaptación de sus usos y costumbres al difícil entorno en el que se desarrolla su cultura. Por ejemplo, la tradición que acabo de mencionar, que consiste en lanzarse rodando a gran velocidad montaña abajo para llegar en una sola etapa desde los Pirineos hasta el levante peninsular, se nos antoja a simple vista de lo más estúpido, pero cobra absoluto sentido al considerar las difíciles condiciones de vida de los pueblos del Pirineo navarro. Sometidos a un clima hostil, a una orografía adversa y a una existencia espartana, los vascos de la antigüedad cumplían mediante esta costumbre la tradición de morir en el fértil y agradable Mediterráneo, región en el que su mitología ubicaba el Paraíso. Pues como eran pueblos pobres y atrasados que además apenas contaban con medios de transporte excepto el de la combinación entre la gravedad y la singular resistencia de sus habitantes, éstos, cuando sentían que su vida debía tocar a su fin, para ahorrar recursos a la sanidad pública y perecer en un lugar más placentero, se lanzaban rodando desde las montañas hasta llegar a alguno de los grandes ríos que atraviesan la península ibérica. Aunque la mayoría de las veces, llegados a este punto, ya estaban muertos, la inercia adquirida tras descender a tal velocidad por pendientes tan abruptas resultaba suficiente para seguir rodando por el valle (normalmente el del Ebro, pero a veces los más rápidos alcanzaban incluso el del Palancia desde donde continuaban hasta Sagunto), de manera que, después de ese largo viaje, sus restos mortales alcanzaban siempre la costa mediterránea, donde caían directamente al mar y por fin podían descansar en paz.
Si bien el deporte nacional después de los toros, la pelota, los pinchos y el sueling goza de gran aceptación hoy en día entre la juventud y entre los turistas extranjeros -que se trasladan en masa a Navarra atraídos por la promesa de bebida barata, pinchos de calidad y rolling extremo- la verdad es que ha llegado a los tiempos modernos bastante desvirtuado, pues en la actualidad no se practica como forma de suicidio sino como un mero deporte de aventura más, sujeto a grandes limitaciones, directivas europeas y medidas de seguridad variadas como la obligatoriedad de llevar casco u otras protecciones de lo más aparatoso, que recuerdan a las que emplean los jugadores de rugby. Y por si eso fuera poco, ya no se atraviesa media península como antes, sino que el descenso queda limitado una sola montaña de tamaño pequeño o mediano, o a una distancia mayor pero dividida en etapas pequeñas.
jueves, 29 de mayo de 2008
LOS RECRES DE MOLINA DE ARAGÓN
Hay que decir que Molina de Aragón debe de ser una de las localidades españolas con más edificios históricos por metro cuadrado. Pero ya desde que se empieza a planear la visita a esta localidad encontramos cosas raras. No hay casi información en internet sobre el pueblo, y la web de información turística del ayuntamiento es una de las páginas más caóticas y peor estructuradas de la historia. De hecho, una vez llegamos a la ciudad nos damos cuenta de que la señalización de la mayor parte de los monumentos y de las rutas brilla por su ausencia, y lo que es peor: casi todos los edificios interesantes se hayan en ruinas o o cerrados a cal y canto, sin que en ningún sitio se indique el horario de visitas. Existe un museo con una web que ni siquiera especifica cuándo está abierto ese museo. Y el horario de entrada a la fortaleza, una de las más impresionantes de España, es si le da la gana en ese momento a la persona que está en la oficina de turismo te abre el castillo, y si no te gusta, te fastidias. Además, en esa misma oficina de turismo, te dan un mapa turístico en el que la mitad de los monumentos del pueblo ni siquiera están.
En cualquier ciudad pintoresca de características similares a Molina hay decenas de restaurantes presuntamente "típicos", ubicados en casas rústicas restauradas, con camareras colombianas, que ofrecen diversas combinaciones de menús turísticos y de degustación; si son pueblos de montaña como Molina, esos menús incluyen las clásicas variedades locales de animal muerto tipo ternasco, lechazo, lechón, cabritillo, cochinillo y demás carnaza; si se trata de sitios históricos pero de playa el menú incluirá paelladas, mariscadas, sangriadas y todas esas mierdas. Pero no en Molina de Aragón, que como en otras cosas, es en esto la excepción más radical. Molina es infinitamente superior a todos esos sitios pretendidamente rústicos y auténticos porque se dedica casi exclusivamente al negocio de hostelería más verdaderamente español: el bar de abuelos. Bares típicos de quinto con tapa gratis, sin papeleras ni ceniceros, donde la gente tira directamente al suelo los huesos de la carne, las servilletas, las colillas y los escupitajos.
En un principio creo que incluso nos sorprendió que al entrar en cada bar los viejos interrumpieran sus partidas de dominó para examinarnos de arriba a abajo, como si no hubieran visto una japonesa en su vida, igual que los niños en la calle gritaban: "!chinita, chinita!". En uno de esos bares, el clásico señor español y españolista de bar estaba lanzando una diatriba en contra de la inmigración y de los extranjeros, mientras yo miraba a mi novia y me moría de risa. Entonces uno de sus compañeros le avisó de la situación, así que el señor antiinmigración, totalmente borracho, se disculpó ante mi novia más de cien veces en tono quejoso, mientras explicaba que no era contra ella sino contra otra gente "mala", e incluso nos ofreció las llaves de su casa y nos dijo que estaría abierta para nosotros si teníamos algún problema, y finalmente nos pagó lo que habíamos consumido y nos invitó a una ronda más, una cosa que yo pensaba que sólo se producía en las películas. !Viva Molina de Aragón!



jueves, 1 de mayo de 2008
ARQUITECTURA HOSTIL EN OSAKA
miércoles, 23 de abril de 2008
LONDINIUM
El ferrocarril llega a la ciudad desde el este, atravesando las vías que discurren paralelas a la playa. En un primer momento se vislumbra un pequeño arrabal, a la derecha de las mismas, compuesto casi enteramente de casas de pueblo, de estilo pobre, tradicionalmente británico, que se encuentran relativamente dispersas por la falda de la montaña. Este barrio apenas está urbanizado, pues sus habitantes, la mayoría de ellos campesinos, trabajan directamente las tierras colindantes.
Unos segundos después, el tren pasa por arriba del núcleo principal, que, rodeado por una empalizada de madera, queda a mano izquierda.
El núcleo principal se divide en dos partes, una de las cuales carece de población. El terreno adyacente al ferrocarril es una inmensa y verde pradera que desciende en suave pendiente y está sin urbanizar, si exceptuamos un par de torreones pertenecientes a la antigua fortaleza, situados en el rincón superior derecho del recinto, según se mira desde el mar. En un lugar dado la pendiente se hace abrupta como una pared, y baja hasta la playa rodeando el centro histórico de la ciudad, el cual a su vez se asienta directamente sobre la blanca arena. Este barrio tiene forma rectangular, y siendo de tamaño similar al de la pradera que se alza por encima, es de calles muy estrechas pero rectas, y de pequeñas casas grisáceas de época medieval, entre las cuales destacan varios monumentos, como el Big Ben, la torre de Londres y el fenomenal Coloso, que ocupa una manzana entera y se encuentra agachado, con los brazos abiertos, dando la espalda al mar.
Todo esto le explicaba yo a mis compañeros de viaje mientras nuestro tren se acercaba a Londres, pareciéndole a ellos que eran datos de interés grande. Así que resolvimos detenernos para conocer más a fondo la ciudad, y abandonamos el coche en la estación de automóviles, que estaba llena de columnatas. Nos esperaba una jornada de sol y de playa.
jueves, 20 de marzo de 2008
INTERRAÍL A PIE POR ESPAÑA.
Antes de llegar a la ciudad, hay que atravesar unos campos en los que crecen árboles de hojas azules, rojas y amarillas. Entre ellos se intercalan algunos caseríos y antiguas torres, así como una proporción menor de árboles con hojas de color oro. El paseo marítimo tiene en el centro enormes farolas de varios brazos, y a cada uno de los lados varios carriles de autopista que atraviesan sendos túneles y desaparecen repentinamente.
Nuestro objetivo era averiguar en qué ciudad estábamos. Mi hipótesis era que nos encontrábamos en Algeciras. Mi compinche sostenía que en La Línea de la Concepción.
Llegamos al centro por una estrecha avenida, en la cual había una oficina de correos que tenía en frente un cine. El cine tenía el aspecto exacto que se puede esperar de un cine situado en la calle comercial de una ciudad de unos 40.000 habitantes.
Entramos en Correos, pero como el ambiente era muy gris, y parecía como si hubiera una hostil ciudad dentro del edificio, salimos pronto al exterior. Un par de chicas morenas, cuando les preguntamos, nos comunicaron que nos encontrábamos en Játiva. Las miramos extrañados.
Entonces, para demostrárnoslo, se pusieron a hablar valenciano con todo el mundo, y luego nos indicaron el camino hasta el castillo.
lunes, 18 de febrero de 2008
ARQUITECTURA BRITÁNICA HOSTIL
Casas residenciales bajas, de ladrillo, todas iguales, y de vez en cuando una zona con 4 ó 5 edificios altos que hacen de centro del barrio y donde se concentran dos o tres tiendas. Los edificios son sucios y viejos por fuera y por dentro, pues en Inglaterra apenas hay comunidades de vecinos ni nada parecido que mantenga cierto orden. Así que si no es un edificio de ricos que se puedan gastar en cámaras de vigilancia y en contratar a un portero, las zonas comunes (pasillos, escaleras, rellanos, ascensores, etc.) son accesibles a los jóvenes gamberros y por ello están siempre llenas de grafitis, restos de botellas de vidrio roto, colillas, basura en general, meadas. Edificios del estilo de éste, que está en Elefant and Castle.

No se trata de ejemplos aislados. El centro de la mayoría de las ciudades inglesas es así:

El siguiente es un ejemplo de arquitectura británica típica que podría estar situado en cualquier ciudad de esa isla abyecta, ya que, con media docena de honrosas excepciones, todas las ciudades inglesas son prácticamente iguales:
Si tenemos en cuenta que en el peor país del mundo la mayoría de los edificios tienen como máximo de 2 o 3 plantas, nos podemos imaginar el horror que estas moles hostiles significan y la tortura visual que representan.
Lo que viene a continuación no es un aeropuerto soviético abandonado, sino un centro comercial de una ciudad británica, donde se supone que las familias con niños van a pasar el día para hacer compras e ir al cine:

El siguiente edificio está en Sheffield, pero en Londres he visto 200 peores:

"En las mañanas brumosas parece surgir entre la niebla como una especie de nave espacial extraterrestre, llenando de terror a todo el que fija su mirada en él":
viernes, 8 de febrero de 2008
CIUDADES QUE NO FIGURAN EN NINGÚN MAPA: VALENCIA
En la Plaza del Ayuntamiento se realiza cada semana un curioso espectáculo cuyo objetivo es deleitar a los visitantes catalanes. Este espectáculo, acompañado de la correspondiente charla aclaratoria por parte de los guías turísticos, consiste en una recreación in situ de la famosa riada del 57, de tan desastrosos para la ciudad efectos. Los jardineros de FCC abren las compuertas, y desde el mar, a través de las callejuelas flanqueadas por chalets -que previamente han sido cortadas al tráfico- desciende un espectacular torrente de agua, que acaba inundando la plaza, -la parte más profunda de la plaza, que está ocupada por fuentes-, dejando ilesa la parte de arriba, desde donde los turistas contemplan admirados.
miércoles, 23 de enero de 2008
GUÍA TURÍSTICA DE LA CIUDAD DE BÉRGAMO
Situada al pie de los Alpes, Bérgamo se divide en dos partes, la ciudad alta y la baja, aunque yo añadiría una tercera, por motivos que explicaré después. La ciudad baja es una ciudad europea sin más, con un par de avenidas porticadas muy elegantes flanqueadas por bellos edificios neoclásicos, también hay una interesante zona barriobajera con inmensas fábricas abandonadas junto a la estación de tren.
El principal atractivo es la parte alta, una especie de Toledo, Cuenca o cualquier otra ciudad histórica española encaramada a lo alto de un cerro y con todas las calles empedradas. Conserva perfectamente sus antiguas murallas y un montón de edificios antiguos, iglesias, palacios y fortalezas, también hay hermosísimas zonas verdes en esta zona, así como una de las plazas más bellas de Italia, la Plaza Vecchia y una catedral tan hermosa como extraña, pues mezcla todos los estilos arquitectónicos antiguos de una manera bastante curiosa.

Hay una tercera zona no muy conocida que yo llamaría la ciudad "más alta aún". Desde la ciudad alta se puede subir a otra montaña que está al lado y se obtienen unas vistas excelentes del centro histórico; se llega a un barrio residencial lleno de hermosas casas de campo antiguas con grandes jardines rodeadas de enormes cipreses y pinos, y hay también un castillo. Podemos considerar Bérgamo una ciudad ilimitada, pues si continuamos subiendo las montañas y vamos de una a otra indefinidamente, finalmente coronaremos el Mont Blanc, cruzaremos los Alpes y llegaremos a Suiza, después a Alemania y al final al Mar Báltico y al Polo Norte.
Bérgamo es muy fuerte en papeos, aunque sus restaurantes son demasiado caros y hay poca variedad de precios. Se puede subsistir perfectamente a base de pizzas y focaccias compradas en los hornos y en las tiendas de comida para llevar, elaboradas con ingredientes de primera calidad y a buen precio, además las porciones que dan por 3 euros son muy generosas.
En cuanto a vida nocturna, no es tan buena, parece una ciudad suiza o alemana, a las diez de la noche está todo cerrado y no se ve una mierda y no hay nadie por la calle, además el clima es pésimo.
Los bergamascos spn gente hostil que se complace en practicar un un deporte propio bastante surrealista conocido como pallapolenta, una especie de baloncesto con pelotas de goma de esas para niños que rebotan un montón; el pallapolenta se juega en el interior de los supermercados y de los centros comerciales; cada día son seleccionado al azar varios habitantes de Bérgamo, junto con turistas que tengan reservas ese día en hoteles de la ciudad, para jugar una partida obligatoria de pallapolenta; se trata de un deporte bastante caótico, porque hay que ir botando esa pelota de goma dentro de los supermercados esquivando cajeras y estanterías de comida, y como los jugadores no van uniformados, se te acerca alguien y no sabes si es un civil o alguien de tu equipo o alguien del otro equipo que viene a empujarte quitarte el balón.
Además, si eres seleccionado para un partido de esos tienes que jugar; de lo contrario la policía te busca en tu hotel con lo cual si vas a estar pocos días en Bérgamo, pierdes un montón de tiempo jugando a ese deporte; si la pasma te pilla intentando escaquearte de jugar a ese deporte te suben a la ciudad alta, te desnudan y te tiran rodando colina abajo. No duele mucho porque te ponen unos protectores de hombros y rodillas y un casco, pero al tirarte desnudo se pasa un montón de frío, además es una faena porque ya estabas arriba y te toca subir otra vez, aunque hay un bello funicular que que discurre por una estrecha callejuela y que hace el recorrido hasta la ciudad alta.
jueves, 17 de enero de 2008
IRÁNAFGANISTÁN
derepenteeradedíayahoralasmontañasestabanrepletasdebanderitasamarillasparaseguirascendiendohabíaquecaersuavementesobreunadelasbanderitastomarimpulsoyutilizarlacomocatapultaparasalirdisparadohaciaotramásaltaenormesbarcosbritánicosyfranceseshabíanconfundidoaquelloconlachinaysededicabanasoltarpepinazoshacialamontañaescapédemilagroylleguéaunpobladomedievalsituadoadiecisietemilmetrosdealturadeartesanosypequeñoscomerciantesenunadelastiendascompréunashermosasfiguritasdemaderaybroncenegrofueagradabilísimoelarroyorefrescabaelpobladoconsurumoraeternoyyodebíaseguirsubiendocomencéatreparperoyanohabíabanderasylospiesmedolíanymefaltabaelaireperoyoteníaqueseguirsubiendoagarrándomealasrocascortantesmispiesdescalzossangrabanperoyonopodíadetenermeymemoríapordentroyhabíasuperadolohumanoseguíasubiendodemencialmentemásrápidoentodoelcuerposentíaundolorinfinítamentemásgrandealquecualquierserhumanopudierasoportarjamáselrostrollenodelágrimasyseguíaescalandoentoncesdejédesentirporquehabíallegadoomásalláyyanoexistíaymeprecipitéenelolvidoyamuertoylleguéalacimayhabíaunhombreyunamujerunpequeñogeneradoreléctricoyasuspiesenlallanuraunpequeñopobladodecabañasvioletaslacivilizaciónestabacomenzandoanacerdenuevoallíarribaallíenlasalturas.
viernes, 11 de enero de 2008
TÚNEZ, PAÍS EXCELENTE
La gente es muy amigable, e incluso en los hoteles de lujo te tratan de forma directa y simpática, tomándose confianzas enseguida pero sin faltas de educación. Además, les gusta hablar con los extranjeros y se comunican bien en francés y en italiano. No hay apenas peligro de atentado terrorista, ni se nota que exista delincuencia en las ciudades. Si te pierdes por las intrincadas calles, siempre surge algún niño dispuesto a acompañarte hasta el punto de referencia más cercano. El transporte público, aunque algo lento, es bastante puntual y barato, te puedes recorrer el país en tren por un puñado de euros.
Pese a que se trata de una dictadura, Tuinicia no es un país integrista sino que tiene una forma de organización laica que permite casi la misma liberalidad de costumbres que en Europa, viéndose muchas mujeres pirulando por la calle sin pañuelo, sobretodo las más jóvenes. Los habitantes del país son bastante guapos, con mucha mezla de rasgos y razas. No se trata en absoluto de un país pobre, a mi me recordó en muchas ocasiones la España de principios de los 80, que en bastantes apartados era mejor a la España de ahora.
Los precios son irrisorios. Si cenas en un restaurante italiano elegante y de calidad, pidiendo dos platos de la carta y postre y vino, el precio es de 12 o 15€; el mismo restaurante en España te costaría de 30 para arriba. En un bar normal revientas por menos de 10€, aunque si le pides la cuenta al camarero te la garabatea con bolígrafo en el mantel y siempre intenta colarte un par de bebidas de más. La comida es excelente, combinando especialidades locales con influencia de las cocinas italiana, francesa, turca, marroquí y árabe. La cerveza es relativamente fácil de encontrar pese a tratarse de un país musulmán.
Se venden packs desde España por menos de 250€ en temporada baja incluyendo el vuelo, el translado al hotel, estancia de una semana en un 3 o 4 estrellas con enorme piscina, y papeo en media pensión de buffet libre. Aún así, hay un montón de imbéciles en España que optan por gastarse el doble e irse a Ibiza, Tenerife o Benidorm.
Uno de mis lugares preferidos en Túnez por su originalidad es Cartago. A diferencia de otros importes yacimientos arqueológicos, hoy en día hay en ese lugar una urbanización de chalets parecida a la que hay alrededor de cualquier lugar de España, pero no una de esas urbanizaciones monstruosos con miles de adosados iguales unos a otros, sino de esas con chalets antiguos y singulares que se levantaron en nuestro país en los años 60 y 70. Además, la urbanización se encuentra junto al mar, y entre las casas hay hermosas colinas con frondosos bosques mediterráneos.
Pero lo mejor es que en varios puntos de esa urbanización hay algunos importantes monumentos dispersos aquí y allá. Uno va pirulando por una calle en la que sólo ve chalets a la europea y de repente dobla una esquina y se encuentra un impresionante anfiteatro romano en estupendo estado de conservación; sigue andando otra vez entre más chalets y junto a un club de tenis vislumbra una mezquita; sube de repente una colina llena de pinos y cuando llega a la cima descubre por sorpresa una hermosa catedral que construyeron los franceses en la época colonial, o unos baños árabes de época medieval, o los restos de una ciudad romana.
domingo, 6 de enero de 2008
LA PLAYA ENIGMÁTICA
Cerca del distrito financiero de Dublín hay un barrio medio en ruinas cuyos edificios son como los de cualquier pueblo antiguo no demasiado bonito de la provincia de Teruel, con casas bajas de piedra irregular y con tejados de ladrillo.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
DIAGONAL SECRETA QUE ENLAZA VALENCIA CON PAMPLONA EN 40 MINUTOS CAMINANDO
Hay una forma de ir a Pamplona desde la Comunitat Valenciana que es sumamente rápida y económica porque se puede hacer en unos 40 minutos andando, aunque la ruta no empieza en Valencia sino en Sagunto, ciudad histórica con restos arqueológicos romanos a unos 30 kilómetros de la capital del Turia, lo cual no es un problema porque también hay un camino desde Valencia a Sagunto en dos o tres minutos, así que es muy extraño que todo el mundo que se desplaza desde Valencia hasta Navarra y el País Vasco lo haga en bus, en tren o en avión, cuando hay una conexión excelente que además es obvia, si piensas un poco, pero nadie todavía se ha dado cuenta.
Además, la ruta discurre entre agradables montañas y es un paisaje muy placentero. Se va andando por una carretera local de un solo carril por la que nunca pasa ningún coche; el único lugar feo de todo el camino es el pueblo de Buñol, sucio y contaminado; pero está escondido entre dos montañas y apenas se ve.
El camino que sale de Sagunto da directamente a una calle del centro de Pamplona que atraviesa la catedral. El centro histórico de Pamplona es espectacular, pues aunque no sea muy grande, todas sus calles y edificios, incluyendo la hermosa catedral, y varias iglesias, y también las casas viejas de piedra, están dentro de un mismo edificio, una especie de centro comercial bajo cuyos techos encontramos todas las calles antiguas de Pamplona y varios supermercados de la marca Mercadona
Cuando sales de ese edificio que contiene el centro histórico, ya sólo encontramos barrios modernos, bastante feos, pero sigue siendo espectacular porque Pamplona está situada en una profunda depresión entre dos de las montañas más altas del Pirineo, así que las vistas son excelentes. Además, esas montañas están surcadas por cuevas inmensas con enormes estalactitas y estalagmitas que se ven en todo momento desde las calles del centro de la ciudad; la mayoría de esas cuevas son incluso más grandes que la propia Pamplona, así que resultan espectaculares porque parecen que vayan a comerse a la capital de Navarra










